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Alternativas a la Comida Procesada

Tenemos que saber que existen otras opciones a los alimentos procesados y adulterados. Así que vamos a ver qué alternativas más ‘sanas’ podemos encontrar.

Aceites Refinados

Como el de girasol o el de maíz que son sometidos a altas temperaturas dejándolos sin nutrientes y manipulándolos con disolventes químicos y con el E320 o BHA (butilhidroxianisol) y el E321 o BHT (butilhidroxitoluol) que son sintéticos muy potentes de amplia utilización y se les atribuye poder cancerígeno. Se añaden a los alimentos en forma de bolitas gelatinosas y cumplen su función impidiendo la entrada de oxígeno en los nutrientes y microorganismos, eliminando de hecho los procesos vitales dentro de la sustancia alimenticia. Y allí es donde pueden surgir los problemas. Ambos se utilizan para evitar su oxidación. Han sido prohibidos en Inglaterra. Pueden provocar lesiones de hígado y riñón, problemas de conducta en los niños y debilitamiento del sistema inmunitario.

También hay que incluir a los aceites de oliva refinados (los mal llamados aceites puro de oliva) y también a los aceites de semillas de primera presión en frío como el de lino, calabaza, sésamo o girasol que nos dicen que se deben guardar en la nevera ya que se oxidan con facilidad pero una vez abiertos se oxidan y cuando los consumimos su temperatura cambia y se convierten en PUFA o grasas poliinsaturadas que son un tipo de ácido graso. El tipo de grasa disponible para nosotros a través de los alimentos que comemos generalmente se divide en dos categorías: Grasa insaturada y grasa saturada. Durante muchos años se nos ha recomendado evitar las grasas saturadas y enfatizar las grasas no saturadas o insaturadas (o evitar las grasas por completo). Pero los PUFA están relacionados con el envejecimiento prematuro y una variedad de problemas de salud comunes; son los que se usan en numerosos restaurantes pero lo que más me preocupa es que es un ingrediente habitual en muchos alimentos ‘saludables’ y ecológicos.

La investigación del Dr. Peat es abrumadora y muy clara en cuanto a que las grasas saturadas no sólo son saludables, sino que son extremadamente beneficiosas para la salud en general. Lo que no se habla a menudo es el impacto francamente dañino de la clase de grasas altamente insaturadas conocidas como PUFA.

Los PUFA más dañinos son los aceites de cocina procesados: Aceite de colza, aceite de semilla de uva, aceite de maíz, aceite de soja, aceite vegetal genérico, aceites de frutos secos, aceite de semilla de algodón, aceite de sésamo, aceite de maní, margarina, aceite de linaza o lino.

Y también existen fuentes ocultas de PUFA en la mayoría de las barritas energéticas, granolas, patatas fritas, salsas, semillas de lino, semillas de chía y productos dietéticos (galletas, chocolates, etc.) y ecológicos; carnes, aves, huevos criados comercialmente que vienen de animales alimentados con una dieta rica en PUFA (es decir, maíz y soja) tendrán altos niveles de PUFA en sus tejidos; la mayoría de los restaurantes y establecimientos de comida para llevar usan aceites de cocina PUFA.

  • Alternativa: Aceite de oliva virgen extra primera presión en frío (el de mejor calidad es a 30º o menos grados) o aceite de coco virgen extra primera presión en frío. Más información en ‘Grasas Insaturadas bien Alejadas’.

Margarinas y productos light para untar

Su grasas insaturadas (que ya hemos dicho que no son buenas aliadas) se transforman en grasas hidrogenadas que nuestro cuerpo no reconoce y crea caos celular.   Muchos aceites refinados, como el de girasol, sustituyeron a la mantequilla y otras grasas saturadas haciéndonos creer que era ‘sano para nuestro corazón’. Nuestro cuerpo no reconoce estas grasas químicas y por eso desbarajusta nuestro organismo disminuyendo el colesterol HDL (el bueno) y aumentando el LDL (el malo) sabiendo ya todos que nos llevará a tener un colesterol alto. Estas grasas no existen en ninguna parte de la naturaleza.
En la actualidad la hidrogenación es el método más utilizado para aumentar el punto de fusión a casi todas las grasas alimentarias y ya ha hecho entrada en los productos dietéticos y ecológicos. Así que lo mejor es seguir leyendo etiquetas.

Durante el proceso de hidrogenación parcial, las grasas insaturadas se comportan químicamente de manera muy diferente. La molécula insaturada original se llama ácido graso ‘cis’ y luego se convierte en un ácido graso ‘trans‘, porque los dos hidrógenos están uno frente al otro (‘trans‘ significa ‘a través’). Tu cuerpo no sabe que esta nueva molécula es algo que nunca antes había existido en la naturaleza, y cuando comes una de estas ácidos grasos trans, se integra en las membranas celulares. Debido al reordenamiento químico, las reacciones que deberían ocurrir no pueden ocurrir. Las enzimas y los receptores ya no funcionan. Cuanto más ácidos grasos trans ingieras, más parcialmente hidrogenadas se volverán tus células y más caos tendrás a nivel celular.

  • Alternativa: Buena mantequilla ecológica mejor no pasteurizada o ghee (mantequilla clarificada). Lo increíble es que durante años nos han vendido a la margarina como una alternativa sana y que no engorda cuando en realidad sube los niveles de colesterol más que la mantequilla. ¡Ojo al dato! Más info en ‘Margarinas y Cremas de untar pa tirar’. El ghee es un tipo de mantequilla clarificada que se elabora a partir de la mantequilla de leche de vaca. Es muy popular en las cocinas de la India, Pakistán y Oriente Medio. La mantequilla se somete a un calor suave (no más de 100ºC) para conseguir que el agua se evapore. Los sólidos son separados, lo que permite obtener un producto formado en su totalidad por lípidos. Lo ideal del ghee es que en el proceso pierde componentes como la lactosa y las proteínas lácteas (entre ellas la caseína). Por este motivo, se considera algo más digestivo. Se recomienda elegir el producto procedente de animales alimentados con pasto, Comer alimentos con grasa puede aumentar la biodisponibilidad y la absorción de algunas vitaminas y minerales. La mantequilla clarificada tiene un punto de humo más alto que la mantequilla convencional. De este modo, es una opción perfecta para asar, hornear y saltear a altas temperaturas sin riesgo de perder nutrientes. Es ideal para equilibrar nuestro intestino y proteger las mucosas además su efecto suavizante de la pared del estómago contrarresta la indigestión, el reflujo o la gastritis. Así que el ghee es antioxidante, antiinflamatorio y protector cardiovascular y digestivo.

Snacks, cacahuetes y frutos secos tostados y salados industriales

Han perdido todas sus propiedades por las altas temperaturas a que los someten y crean mucha mucosidad, altos niveles de sodio y tienen muchos antinutrientes robando minerales.

  • Alternativa: Pipas de calabaza y nueces de macadamia. Las semillas hay que comprarlas envasadas ya que las que venden a granel (aunque sean ecológicas) pueden haber perdido parte de su valor nutritivo. Al ser expuestas a la luz y al aire. Los aceites nutritivos de las semillas se degradan al ser expuestas a la luz y al aire. Más info en ‘Activar para Eliminar Antinutrientes’.

Frutas deshidratadas (pasas, higos, orejones…)

Las rocían con ceras y aditivos como los sulfitos (bisulfito de sodio, bisulfito de potasio, dióxido sulfúrico…) dando síntomas como dermatitis, dolor de cabeza, irritación del tracto grastrointestinal y además hacen que pierdan el valor nutricional de los alimentos. Los sulfitos también se encuentran en vinos, refrescos, zumos de fruta, embutidos… Las frutas deshidratadas ecológicas son más caras pero prefiero ganar en salud. Algunas frutas se tratan primero con un conservante (dióxido de azufre, normalmente) para alargar su vida útil y evitar la oxidación.

‘El azufre protege a estas frutas del pardeamiento y de la pérdida de vitaminas A y C’, dice Danielle Gaffen. ‘Desafortunadamente, el azufre también destruye la vitamina B1 (tiamina) y también puede causar dolores de cabeza o reacciones alérgicas en individuos con sensibilidad a los sulfitos’.

Alternativa: Si quieres evitar ciertos conservantes químicos y azúcares añadidos, puedes hacer tus propios aperitivos saludables de fruta deshidratada en casa utilizando un deshidratador de alimentos, que hace circular aire caliente alrededor de las bandejas de fruta cortada y una vez listas hay que guardarlas en tarros de cristal.

A la hora de elegir la fruta seca envasada, es mejor optar por las variedades que no tienen aceites añadidos y no están endulzadas con azúcar añadido (las frutas ácidas o agrias, como los arándanos y las cerezas, suelen contener azúcar añadido para hacerlas más apetecibles). Y si tienes alguna sensibilidad a los sulfitos, evita las marcas que utilizan dióxido de azufre como conservante.

Azúcar blanco o edulcorantes artificiales (sacarina, aspartamo) y melazas industriales

Se puede encontrar bajo el nombre de: Sacarosa, maltosa, dextrosa, maltodextrina, almidón de maíz, almidón o fécula de patata, sirope de maíz, glucosa, extracto o fibra de remolacha, fructosa, lactosa, melaza, levulosa, isoglucosa, polioles, siropes, el E-150. ¡La lista es interminable!

El azúcar blanco crea un déficit de vitaminas sobre todo del grupo B, de minerales robando calcio y magnesio y oligoelementos.

  • Medio Alternativa: La Stevia. Una hierba que crece en América del Norte y del Sur que es 300 veces más dulce que el azúcar, con cero calorías y que en España se hizo popular por el payés de la stevia. La stevia no tiene efectos adversos conocidos sobre el azúcar en la sangre. Es importante recalcar que la Stevia Rebaudiana Bertoni tiene dos azúcares, el Steviósido y el Rebaudiósido y sólo el primero tiene las propiedades medicinales de la stevia. Coca-Cola y Cargill patentaron Truvia (en España se encarga Azucarera), un engendro modificado genéticamente que contiene como único componente el Rebaudiósido y, según dicen, produce efectos secundarios. Por tanto, es importante diferenciar: La stevia que en el 2011 fue reconocida por la UE con el número E-960 y también por glucósidos de esteviol, esteviósido, extracto de stevia o Reubadiósido A, donde éste (el Rebaudiósido A) es el principal glucósido responsable del sabor dulce; y la stevia que proviene de la planta seca que lleva los dos azúcares antes mencionados siendo el Steviósido el único que contiene las verdaderas propiedades medicinales. Mientras algunos se quejan de un regusto amargo (aquí me incluyo), la stevia es el edulcorante preferido para muchas personas con dietas bajas en carbohidratos o con problemas de azúcar en la sangre. Debido a que tiene cero calorías, la stevia puede crear desregulación calórica, donde ya no puede calibrar el grado de dulzura de la carga calórica, lo que lleva a antojos y comer en exceso. Es muy importante conseguir stevia pura y orgánica. Y mucho ojo ya que la mayoría de las marcas comerciales (y también las eco) nos están dando gato por liebre, es decir, preparados a base de Rebaudiósido con otros ‘aditivos añadidos’. Más info en ‘Azúcar y sus Alternativas’.

Chocolates, bombones y otros productos con chocolate

Hay que evitarlos porque muchos llevan azúcares añadidos, lecitina de soja (=PUFA), grasas hidrogenadas, fructosa o suero lácteo.

  • Alternativa: Chocolate ecológico 80%-100% cacao puro sin lecitina de soja o para hacer nuestros postres, cacao en polvo ecológico o pasta de cacao sin grasas hidrogenadas ni fructosa ni suero lácteo. Para mi el ideal es el de 100% cacao puro con nibs de cacao. Por cierto, los nibs de cacao sería otra buena opción, son granos de cacao puro. Una excelente opción que tal vez al principio los notes muy amargos pero su textura crujiente hará que poco a poco te acostumbres y empieces a saborear el auténtico cacao.

Zumos de frutas envasados y pasteurizados

Reconstituidos con colorantes, azúcares y ácidos, que nos los venden como ‘recién exprimidos’ y los colocan en lugares refrigerados para hacernos creer que son perecederos pero tienen tantos aditivos y sustancias químicas que aguantarían durante años a temperatura ambiente. Nos los vende como si fueran zumos exprimidos de forma tradicional, de las mejores frutas y sin azúcares añadidos (por favor, leeamos las etiquetas). ¡Y qué decir de sus propiedades! Cero patatero, eso sí, muchas vitaminas químicas que nuestro cuerpo no sabe cómo asimilarlas. Diseñan muy bien los envases pero su interior deja mucho que desear, ya que todos hemos probado un zumo recién exprimido y notamos la diferencia.

Alternativa: Zumos caseros de frutas de estación ecológicas exprimidos. Lo ideal sería agenciarse exprimidor y extractor con filtro tamizador con el que realizar la extracción del zumo en frío y para obtener mayor cantidad de zumo y así conseguir que no se oxide y conserve mucho mejor sus propiedades, conservando hasta un 85% de las vitaminas y un 95% de los antioxidantes de la fruta. Un buen exprimidor sería este.

Cafés industriales, tés industriales, infusiones industriales (manzanillas, poleos, mentas…), refrescos de cola 

Hay que evitarlos primero por la calidad de la materia prima que es pésima y segundo por que suelen llevar el aditivo E173 (aluminio) que figura como colorante pero es un constituyente de otros muchos aditivos como correctores de la acidez (E520 al 523) y antiaglomerantes (E541, 554, 555, 556, 573), y se considera una neurotoxina y lo encontramos en la leche en polvo, en el café instantáneo, en las bolsas del té y en la sal común. El aluminio, además, se encuentra en muchos productos, desde harina blanca (para impedir que se formen grumos) hasta quesos procesados (para facilitar que se fundan) y pasta dentrífica (como un abrasivo). Muchos expertos creen que el aluminio puede asociarse a demencia senil y problemas de memoria y, de hecho, ser una causa de la enfermedad de Alzheimer. Además, podría provocar problemas renales, úlceras en la boca y problemas gastrointestinales, como colitis, e interferir en la absorción normal de otros minerales. 

  • Alternativa: Café ecológico, té bancha, kukicha o bancha pero evitando las cápsulas para el café y las bolsitas para los tés.

Cereales para el desayuno azucarados industriales

Greenpeace ha sacado una lista de alimentos transgénicos donde se confirma que una marca americana conocida por todos es transgénica y empieza por K. Creo que ya todos sabemos cuál es.

Son cereales (si después del proceso se les puede llamar así) que además de llevar azúcares añadidos (algunos más del 50%) han sido extrusionados.

Cuando se extrusionan los cereales se altera la estructura de las proteínas. El proceso de extrusión descompone los orgánulos y dispersa las proteínas, que luego se vuelven tóxicas. Cuando las proteínas se alteran de esta manera, se puede afectar negativamente al sistema nervioso, como lo indica investigaciones hechas con copos de maíz. Debido a que están fortificados con nutrientes sintéticos, el fabricante de cualquier marca puede afirmar que son tan saludables como los cereales con los que están elaborados. Muchos de estos cereales contienen al menos el 50% de las calorías en forma de azúcar. Los que se venden en las tiendas naturistas pueden estar hechos de cereales integrales y menos edulcorantes. Sin embargo, estos cereales integrales extruídos son probablemente más peligrosos que sus homólogos de cereales refinados que se venden en los supermercados, porque tienen un mayor contenido de proteínas, y son las proteínas de estos cereales las que se vuelven tóxicas con este tipo de procesamiento.

Incluso los cereales ecológicos (mueslis, copos de avena, cereales inflados, tortas de arroz, maíz, etc.) que compramos en las herbodietéticas se elaboran mediante el mismo proceso de extrusión. Se fabrican con el mismo tipo de máquinas y en su mayoría en las mismas fábricas. Los únicos «avances» que se afirman en el proceso de extrusión son aquellos que reducirán los costos, independientemente de cómo el proceso altere el contenido de nutrientes del producto. No sé cómo les siguen llamando cereales ya que de cereal auténtico no tienen ni un 1%. Un desayuno nada nutritivo para los más pequeños ni para los más mayorcitos.

  • Alternativa: Imposible dar una que sea hecha con copos. Lo que tendríamos serían cremas caseras de cereal en grano.

Verduras envasadas, cortadas, congeladas y enlatadas

Contienen mucha sal y E330, el ácido cítrico, puede provocar urticaria y edemas. Además de polifosfatos (E450 al E452) que bloquean algunas enzimas y producen descalcificaciones y cálculos renales. Hay fosfatos en los embutidos, jamón, pescados congelados (para retener agua); los quesos fundidos, helados, cremas y repostería industrial (como emulsionante de las grasas); el pan y las harinas refinadas, las margarinas y las bebidas artificiales.

Este exceso provoca un desequilibrio en la dieta no sólo de la relación calcio/fósforo, sino también magnesio/fósforo, lo que lleva a una disminución de la absorción de calcio y magnesio. El exceso favorece además la producción de parathormona, lo que lleva a una movilización del calcio óseo y una tendencia a la osteoporosis. A partir de los 40 años, los riñones tienden a excretar con menos eficacia el fósforo absorbido, por lo que éste tiende a acumularse. Esto moviliza las reservas de calcio del cuerpo, lo que puede comportar a la larga una carencia en este mineral.

  • Alternativa: Verduras frescas ecológicas.

Sal yodada, sal refinada comercial, ketchup, vinagres industriales

Tenemos que ser conscientes de que con la alimentación actual industrial superamos con creces los niveles de sal diarios tomando: Latas de atún, de anchoas, embutidos y jamón, sopas, cremas y caldos industriales, pastillas de caldo, congelados, ahumados, quesos industriales, aceitunas, galletas, cereales industriales para el desayuno, bollería y panadería industriales, aperitivos (snacks y frutos secos industriales). Por. tanto, tomamos grandes cantidades diarias de sodio que, además de tener sus efectos secundarios, nos alteran y adulteran nuestro gusto del sabor salado y hace que las demás comidas nos parezcan sosas y queramos tomar más sal. Actualmente no es obligatorio poner en la etiqueta del producto la cantidad de sal así que seguramente estaremos sobrepasando los límites de sodio. Ojo entonces con la sal oculta o invisible. Además no sólo el azúcar blanco roba calcio (más información en ‘Ladrones de Calcio’) también la excesiva ingesta de sal (altos niveles de sodio) aumentando las necesidades de calcio y perjudicando a nuestros riñones con enfermedades crónicas.

Veamos los aditivos de la sal industrial: Yoduro de potasio para compensar, según dicen los ‘expertos’, la falta de yodo en las dietas de personas que no tienen acceso al pescado o a las algas; la dextrosa, un tipo de azúcar que se añade para que el yoduro no se oxide; bicarbonato de sodio, para que la sal no se ponga púrpura con la adición de los dos anteriores; y, o bien aluminato silicosódico, carbonato de calcio, ferrocianuro de sodio, citrato amonicoférrico verde, prusiato de sosa amarillo, o carbonato de magnesio para evitar los agentes endurecedores o modificadores de cristales. Se supone que con estos aditivos químicos la ‘purifican’, la refinan para así convertirse en otro producto artificial con más cantidad de sodio que la sal marina de toda la vida. Es la misma que se utiliza en todos los alimentos industriales anteriormente mencionados. Si en la etiqueta del producto pone sal significa que lleva todos estos aditivos y esta es la verdadera culpable. Más información en ‘Hay que tomar Sal’.

La sal refinada sólo contiene cloruro sódico, la sal yodada es sal de gema con yodo añadido y la mejor sal, es la sal marina sin refinar porque además de cloruro sódico contiene prácticamente todos los oligoelementos (magnesio, calcio, potasio, manganeso, cinc, hierro…).
Una dieta que contenga alimentos procesados ricos en sal como ahumados, aceitunas, alimentos enlatados (latas de atún, sardinas…) pan, galletas, cereales cornflakes, quesos, ketchup, panceta, lomo embuchado, carnes procesadas, sopas de sobre, cubitos de caldo tentempiés salados, bolsas de frutos secos, palomitas de maíz… puede llegar a niveles de sodio de hasta 15 gramos, cuando deberíamos tomar un máximo de 1 a 2 gramos. de sal sin refinar. Un exceso de sodio en las células aumenta nuestras necesidades de potasio y dificulta la absorción de calcio y magnesio. Como vemos no sólo la sal se echa en la olla. Y no nos olvidemos de los panes, bollería y pasteles donde los conservantes son compuestos sódicos. Actualmente, no es obligatorio que en los productos se nos informe de las cantidades exactas de sal.

  • Alternativa: Sal marina, vinagre umeboshi, vinagre de arroz integral, vinagre balsámico ecológico sin caramelo o E-150.

Cervezas industriales y vinos industriales

Llenos de azúcares y sulfitos (E220 al E228) que se usan para la elaboración de vinos y mostos y pueden producir alergias, diarrea, urticaria, fuertes dolores de cabeza y vómitos. Se emplean también como agentes de blanqueo de frutas, hortalizas y crustáceos. Los sulfitos producen la ruptura de vitamina B1 (tiamina) y pueden provocar deficiencias. Su uso en frutas y hortalizas crudas ha sido prohibido en USA y Canadá pero en nuestro país forman parte habitual de vino, cerveza y frutas desecadas, ensaladas preparadas y hortalizas. E150, el caramelo, usado también en el vinagre balsámico, se obtiene por calentamiento de un azúcar comestible mezclado con otras sustancias que pueden ser ácidos, compuestos de azufre o amoníaco y provoca alteraciones sanguíneas y deficiencia de vitamina B. Es típico en los refrescos de cola, en bebidas alcohólicas, como el coñac o el ron, en la panificación, repostería, helados, sopas preparadas, cerveza, caramelos, conservas y diversos productos cárnico. Es el colorante más utilizado en la alimentación. 

  • Alternativas: : Cerveza artesanal de espelta o de cereales ecológicos y un buen vino ecológico de nuestra zona sin sulfitos.

Como podéis comprobar cada vez cuesta más (y también lo de ‘cuesta’ lo digo por tema económico) poder tener ‘alternativas’ y volver a tomar alimentos con ingredientes entero y propios sin químicos. Creo que deberíamos reencontrarnos más a menudo en la cocina, muy olvidada, abandonada o pasajera ya que es allí donde podremos volver a tomar las riendas de nuestra nutrición y hacer alquimia en la cocina. 

Yo Isasi

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