Dos cosas están muy claras: 1) La educación sexual es muy importante. 2) Muchas culturas todavía siguen viendo la sexualidad como depravada, infame, sucia, vergonzosa, pecaminosa, indecente y todos los peores adjetivos que se te ocurran.
Y algo de razón tienen ya que, en los últimos tiempos, se ha distorsionado tanto que se ha convertido en un gran negocio: ‘En 2018, la ONU recogió datos sobre el negocio del sexo, que ingresó más de 108.000 millones de dólares en un año. Por ello, este se convirtió en el segundo negocio más rentable por debajo del de las drogas. Además, en España se mueven cerca de 10 millones de euros diariamente‘. Fuente. Y por efecto dominó salen ganando clínicas abortivas (unos 40 millones de euros anuales), las farmacias por el aumento de ventas de medicamentos por infecciones por VIH y de transmisión sexual (71,28 mil millones de dólares en 2025) y los psicólogos que lidian con personas desequilibradas por todo lo anterior y que tal vez empezó por un simple calentón.
Si sabes relacionarte con la sexualidad de manera funcional puede ser muy satisfactorio pero si lo haces de manera disfuncional puede acabar contigo y con quienes lo hayas compartido.
Aquella noche que te emborrachaste y acabaste en la cama con un desconocido o desconocida y ninguno de los dos dijo nada sobre la palabra incómoda: condón. O tal vez te estás acostando con ese hombre o mujer que tiene fama de haberse cepillado a toda la plantilla de tu empresa o a todos los usuarios de tu gimnasio o a todo tu vecindario. O quizás te asustaste y corriste a urgencias para conseguir la píldora del día después. O le preguntaste a ChatGPT si pasa algo por haberte acostado con alguien con infección de orina mientras tu cabeza ya se ha imaginado con SIDA. Vamos como pollos sin cabeza y luego pasa lo que pasa…
Estadísticas
Según los informes del Instituto de las Mujeres (2022), Fad Juventud (2023) y la Revista Española de Salud Pública (2024): Un 34,8% de mujeres jóvenes (18-25 años) nunca ha recibido educación sexual. Aproximadamente la mitad de jóvenes no reciben formación de calidad en centros escolares (45,9%) o familias (50,1%). La edad media de inicio sexual es 16,4 años. Un 25% de los encuestados usa métodos anticonceptivos de forma inconstante. Estudios indican un descenso en el uso del preservativo. Un 56% de jóvenes ha consumido pornografía, empezando a una edad media de 12,8 años. Cerca del 9% de adolescentes sufre violencia sexual por parte de otros adolescentes, y un 60% ha experimentado violencia sexual digital.
Una falta de información y orientación que en cierta medida suplen con el porno. De hecho, dos de cada diez creen que es un recurso útil para su educación sexual; el 56,1% afirma que el porno le ayuda a conocer y comprender mejor el sexo o lo utiliza como fuente de inspiración (49,5%).
El Sexo es Más que Biología
La educación sexual, tal como está hoy en día, es más o menos diagrama tras diagrama de los entresijos biológicos del comportamiento reproductivo humano. Es una hoja de ruta sobre fluidos corporales, conductos, unión de gametos, es decir, una clase de anatomía con un ‘¡Ah y usad protección!’ ¿Protección? ¿Alguien os enseñó a poneros un condón? ¿O lo fuisteis descubriendo sobre la marcha? ¿Te dijeron cuándo ponerlo?
Esta información es útil pero necesitamos saber cómo ocurren las infecciones y cómo se transmiten, cómo ponerse y cuándo un condón, por dónde entrar y cómo dar placer de diferentes maneras. Pero nunca en el calor de la pasión se piensa en los conductos deferentes o en la calidad del revestimiento uterino. Simplemente nunca parece tan relevante en ese momento. Y uno puede ir a saco Paco y luego la otra ir escocía toda una semana…
Lo desafortunado de la educación sobre las ETS (enfermedades de transmisión sexual) es que se centra en información muy específica: síntomas, tratamientos y los peores escenarios. Pero ¿y la parte emocional? ¿cómo relacionarnos con ellas? ¿cómo ser honestos y explicar nuestra situación? ¿cómo enfrentarla no sólo a nivel físico sino a nivel emocional? No sirve que te digan que no tengas relaciones sexuales o que si las tienes uses condón… Es mucho más que todo esto. Como resultado, la gente empieza a volverse paranoica y se desarrollan algunos estigmas sociales graves. Lo que nunca se discute es la prevalencia real de las ETS, la posibilidad realista de contraerlas o cómo sería la experiencia de contraerlas.
¿Te confesó tu ligue que tenía VPH o herpes genital?¿ O eres tú la que tiene VPH o herpes genital y piensas que ya ninguna persona va a querer tener relaciones contigo si lo confiesas? O más grave aún ¿tu pareja estable te ha estado ocultando que su amante le ha contagiado de una enfermedad de transmisión sexual?
Falta información o, mejor dicho, hay que informarse, porque por ejemplo, hay 40 cepas de VPH de transmisión sexual, y sólo dos de ellas provocan la mayoría de los cánceres de cuello uterino en las mujeres. Y eso suponiendo que no se trate durante años o décadas.
He querido buscar datos reales en España porque tengo curiosidad ya que estamos en un momento donde en el sexo todo vale y cuantos más seamos mejor y cuanto más hagamos mejor. Nos hemos convertido en insaciables e incansables y con una necesidad de búsqueda de novedad constante que nunca se llega a disfrutar plenamente.
Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en España han experimentado un aumento significativo, duplicándose los casos de clamidia, gonorrea y sífilis desde 2021, con más de 80.000 diagnósticos notificados solo en 2024 entre estas tres infecciones. La tendencia es ascendente, siendo la clamidia la más frecuente, seguida de la gonorrea, afectando principalmente a personas jóvenes de entre 25 y 34 años.
En España, se estima que alrededor de 2 millones de mujeres son portadoras del Virus del Papiloma Humano (VPH). La prevalencia de la infección activa es de un 14,3% en mujeres, elevándose hasta el 29% en jóvenes de 18 a 25 años. Anualmente, se diagnostican aproximadamente 3.277 casos de cáncer atribuibles al VPH.
Según recogen el Instituto Carlos III y el propio informe de ICOMEM, en España se estima que entre un 10% y un 15% de población adulta puede ser portador del virus. La mayoría de las infecciones por VPH son transitorias y se resuelven espontáneamente en 12-24 meses, aunque algunas pueden persistir y causar lesiones precancerosas o cáncer.
En España, se estima que entre el 10% y el 15% de la población adulta es portadora del virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), el agente principal del herpes genital, con una incidencia notificada de 43,6 casos por cada 100.000 habitantes. La prevalencia es mayor en mujeres (20%) que en hombres (10%), observándose frecuentemente recurrencias.
A nivel mundial, el herpes genital es una infección muy común con 42 millones de nuevas infecciones anuales.
Se estima que en España se producen anualmente alrededor de 56.400 casos nuevos de verrugas genitales (condilomas acuminados). Estas lesiones están causadas por el virus del papiloma humano (VPH), principalmente los genotipos 6 y 11, y representan una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes en el país.
Aunque las verrugas son causadas por tipos de VPH de «bajo riesgo» (no suelen producir cáncer), su reaparición es frecuente, ya que el tratamiento elimina la verruga, pero no siempre el virus.
Los humanos somos criaturas exclusivamente sexuales.Tenemos relaciones con mucha más frecuencia y de formas mucho más elaboradas que casi todas las demás especies del planeta.
Esto se debe a que para los humanos la actividad sexual es más que un mero impulso biológico: Tiene significado psicológico y significado social. Follamos por placer, por diversión, por pasión, por venganza, por pertenencia, para hacer daño… Follamos porque estamos tristes y también felices, o aburridos o solos o enamorados.
Y sí, también lo hacemos para tener bebés. Aunque en el mundo actual esta razón ya no es la motivación principal hoy en día. Entonces, ¿por qué se centra toda la educación sexual en la concepción? ¿Porque moralmente es lo políticamente correcto?
La educación sexual debe tener en cuenta las razones recreativas, sociales y emocionales del sexo y sus consecuencias. Debe discutir el significado interpersonal de las relaciones sexuales, estableciendo expectativas claras y límites, comunicar deseos, afrontar sentimientos de pena y torpeza, y por supuesto, ser responsable con la protección y la privacidad. Y no usar el sexo como arma de doble filo.
El sexo puede ser asombroso. Algunos de los mejores momentos de la vida de uno pueden suceder en otra persona y también puede ser tu peor pesadilla.
Respetar los Límites Personales
La vergüenza sexual que existe en nuestra cultura hace que hombres y mujeres oculten sus intenciones y deseos unos de otros, lo que luego conduce a todo tipo de fallos en la comunicación (o algo peor), malos entendidos y distanciamiento o acercamiento a través del conflicto, la manipulación y, en último término, el maltrato.
Algo muy importante que no se suele tener en cuenta es el consentimiento. El consentimiento sexual generalmente se enseña como: ‘Si una mujer dice que no, significa que no’. Y lo veo genial, pero pasa por alto por completo la complejidad del tema porque continúa enmarcando el sexo en una perspectiva de que ‘las mujeres deciden y entonces hay que convencerlas’. Y este convencerlas se puede convertir en engatusarlas o manipularlas. Esto refuerza la percepción de que los hombres deben de alguna manera demostrar su valía (ya sea auténtica o ficticia) ante las mujeres y que las mujeres de algún modo deben ser ‘conquistadas’ por un hombre para tener relaciones sexuales con él. Como vemos, hemos avanzado muchísimo…
Esto no es consentimiento, sino manipulación mutuamente reforzada. Si te compra rosas no significa que tengas que acostarte con él o si no pones una lavadora no significa que ya no tendrás sexo. Usamos el sexo como moneda de cambio. Si te portas bien tendrás y si te portas mal no tendrás, porque estás castigado.
Las intenciones y deseos sexuales deben declararse claramente desde el principio por ambas partes. Y no me refiero sólo a ‘quiero tener sexo contigo’, sino a cada paso del camino. ‘Me atraes, quiero salir contigo’, ‘Quiero ir a casa contigo‘, ‘Esto que me haces me gusta’, ‘Esto que me propones que te haga no me gusta’, etc. A los niños se les debe enseñar que no hay nada vergonzoso en decir ‘sí’ o ‘no’ y que no deberían avergonzarse ni avergonzar a otra persona por decir cualquiera de las dos cosas. Esto es independientemente del género, la orientación o el motivo. Esto nos ahorraría mucho sufrimiento.
Todos los deseos personales son válidos del mismo modo que son válidos todos los rechazos de los deseos personales por parte de otro. Ambos deben ser respetados. Es tan simple como eso.
Y puedes decir si a tener sexo y luego decir no a algunas formas sexuales. No todo es válido para todo el mundo. Y debe ser respetado. Así que consentimiento y respeto y honestidad serían las claves. Y por cierto, también puede que no quieras repetir y creo que es importante poder expresarlo abiertamente a la otra persona en vez de hacer el famoso ghosting.
El sexo no es un reflejo de tu valor como persona
El sexo debería ser privado del trono del orgullo o del trono de la vergüenza. Mientras nuestros niños/chicos sean avergonzados por no tener éxito al echar un polvo y las chicas se avergüencen por tener sexo con demasiada frecuencia, los niños seguirán teniendo un incentivo para manipular a las niñas en situaciones en las que el consentimiento sea ambiguo y las niñas seguirán teniendo un incentivo para manipular a los niños en situaciones en las que se sientan indignas o impotentes.
Nadie gana en este contrato. Todo el mundo se frustra. Nos mentimos, nos agredimos, nos saboteamos y no es coincidencia que la violencia sexual y el divorcio sean mayores en los países donde persiste esta cultura de vergüenza sexual. Cuando tu valor como ser humano se juzga en función del sexo que tienes o no tienes es cuando las cosas no van bien…
Diferentes Orientaciones Sexuales
La orientación sexual es la atracción física, amorosa o sexual hacia otros (heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, pansexual, etc.), es decir, quién te gusta. Y hay que diferenciarla de la identidad de género que es cómo te sientes y te percibes a ti mismo que puede o no coincidir con el sexo asignado al nacer (hombre, mujer, no binario, trans, cisgénero). Identidad es quién eres y orientación es quién te atrae. Son conceptos distintos e independientes.
La Escala de Kinsey
Es un modelo de siete niveles creado en 1948 por el biólogo Alfred Kinsey para representar la orientación sexual como un espectro continuo en lugar de una dicotomía rígida. El sistema clasifica la atracción y el comportamiento sexual de 0 a 6, basándose en experiencias y deseos:
- 0: Exclusivamente heterosexual.
- 1: Predominantemente heterosexual, con contactos homosexuales incidentales.
- 2: Predominantemente heterosexual, pero con contactos homosexuales más que incidentales.
- 3: Bisexual (atracción por ambos sexos en la misma medida).
- 4: Predominantemente homosexual, pero con contactos heterosexuales más que incidentales.
- 5: Predominantemente homosexual, con contactos heterosexuales incidentales.
- 6: Exclusivamente homosexual.
- X: Categoría adicional para personas sin atracción ni actividad sexual (asexualidad).
Aunque fue revolucionaria por documentar la diversidad sexual, ignora identidades no binarias o trans, centrándose únicamente en el binomio hombre/mujer y no considera que la sexualidad puede cambiar a lo largo del tiempo para lo cual se creó la Cuadrícula de Orientación Sexual de Klein.
La Cuadrícula de Orientación Sexual de Klein (KSOG)
Desarrollada por el Dr. Fritz Klein, es una herramienta detallada que evalúa la orientación sexual en siete dimensiones o variables (atracción, comportamiento, fantasías, preferencia emocional/social, estilo de vida e identidad) a través del tiempo: pasado, presente e ideal:
- A. Atracción sexual: ¿Por quién sientes atracción sexual?
- B. Comportamiento sexual: ¿Con quién has tenido relaciones sexuales?
- C. Fantasías sexuales: ¿Sobre quién son tus fantasías?
- D. Preferencia emocional: ¿A quién te sientes vinculado emocionalmente?
- E. Preferencia social: ¿Con quién socializas más?
- F. Estilo de vida: ¿Con qué grupo social te identificas?
- G. Identidad/Autoidentificación: ¿Cómo te consideras a ti mismo?
La cuadrícula es dinámica, analizando cómo la orientación cambia o evoluciona a lo largo de la vida, diferenciando el comportamiento pasado, el actual y las aspiraciones ideales.Para cada variable, las respuestas se puntúan del 1 al 7, donde 1 es «solo el otro sexo» y 7 es «solo el mismo sexo».
La cuadrícula de Klein, introducida en el libro The Bisexual Option (1978), busca proporcionar una imagen más holística y menos rígida que la Escala de Kinsey. No es una herramienta diagnóstica, sino un recurso para la comprensión personal de que la atracción, el comportamiento y la identidad no siempre coinciden ni son estáticos.
Y estudios psicológicos recientes han demostrado que los hombres homofóbicos (personas que sienten o expresan aversión, rechazo, prejuicios o miedo hacia la homosexualidad o las personas homosexuales) reprimen su propia excitación ante estímulos homoeróticos. Para mi parecer, no han descubierto nada nuevo ya que Freud ya había abordado esto hace mucho tiempo. Lo que odiamos en los demás es lo que nos avergüenza de nosotros mismos.
La bicuriosidad y la experimentación de género son impulsos comunes en ambos géneros. Y esto no hace que nadie sea raro o socialmente inaceptable. A estas alturas seamos honestos, por favor, que nadie se me escandalice.
Freud sostenía que todos los seres humanos tienen una disposición bisexual innata, y que la elección del objeto sexual (hetero u homosexual) es resultado de un desarrollo complejo, no de una desviación natural.
Dónde está el clítoris y para qué sirve
En serio. ¿Sabes cuántos hombres no saben nada de esto? Y ojo que muchas mujeres les da asco mirar su propia vulva y no tienen ni idea de dónde está. Y otro tema es que otros no atinan por desconocimiento absoluto de dónde tienen que entrar. Así que parece ser que las clases de anatomía no sirvieron de nada o no asistimos ese día a clase… Ni tampoco experimentamos o investigamos o jugamos antes de la penetración… Nos saltamos el precalentamiento. Y es que no lo llego a comprender. ¿Tabú, vergüenza y asco de tu propia sexualidad y luego quieres ir directo al grano?
El clítoris es un órgano cuyo único propósito es proporcionar placer sexual. Es la estructura con mayor concentración de terminaciones nerviosas (más de 8,000-10,000) en el cuerpo humano, siendo extremadamente sensible, tanto que es es el órgano más sensible del cuerpo. Si se estimula con delicadeza puede hacer que hayan fuegos artificiales. Y no, no es un botón para apretar sino para acariciar.
Y ojo con fingir el orgasmo. Si, tú querida, que sabes de lo que hablo. Estoy convencida de que todas, en algún momento o varios, lo hemos fingido para acabar antes, para agradar a nuestra pareja de que está haciendo un buen trabajo o para hacerle creer que somos criaturas insaciables. Y ojo queridos porque si nosotras fingimos, muchos sois los que no decís nada y os corréis silenciosamente, sin avisar y a las mujeres nos gusta estar informadas de lo que ocurre ahí dentro. Ambas cosas son claramente falta de comunicación y de auténtica intimidad y apertura.
Hombres y mujeres experimentan el sexo de manera diferente
Hombres y mujeres tienen diferencias innatas en cómo experimentan sus sexualidades. Esto es una realidad y es bastante obvio cuando comparamos el cuerpo de una mujer y el cuerpo de un hombre.
Tratar de imponer a la gente una ideología de que hombres y mujeres son exactamente iguales en todos los sentidos es tan incoherente como imponer a todo el mundo la ideología de los roles y estereotipos de género convencionales.
Hombres y mujeres son diferentes. No hay que ser un experto pero ya está corroborado por una amplia gama de estudios neurológicos y psicológicos. Lo sabemos gracias al estudio de cómo interactúan entre sí los hombres homosexuales y las lesbianas. Lo sabemos por la primatología y el evidente dimorfismo sexual de nuestra especie. El dimorfismo sexual se refiere a las diferencias físicas, morfológicas y fisiológicas promedio entre hombres y mujeres, más allá de los órganos genitales. En promedio, los hombres suelen tener mayor estatura, mayor volumen pulmonar y más masa muscular. Se observan diferencias en la estructura craneal (frente, mandíbula) y la pelvis (más ancha en mujeres para la reproducción). Las mujeres tienden a acumular grasa en cadera y muslos, mientras que la distribución masculina es más andrógena (abdominal). Vello facial y tono de voz más grave en hombres.
Hombres y mujeres difieren en algunos aspectos y ambos géneros deben ser tratados con igual respeto por esas diferencias. ¿Por qué hacemos esto tan complicado?
Eso en sí mismo debería enseñarse en educación sexual pero lo que también debería enseñarse es cómo difieren los impulsos sexuales entre hombres y mujeres, cómo para llegar a la excitación las mujeres necesitan oír y oler y los hombres ver más, si son más visuales. Además, en general, los hombres en todas las poblaciones, en todas las culturas generalmente quieren tener relaciones sexuales con más frecuencia y con una variedad más amplia de parejas. Esto es un hecho.
No hay nada inherentemente bueno o malo en estas diferencias. Estas diferencias no son una justificación moral para un comportamiento poco ético. Si nací con brazos grandes, eso no me da derecho a golpear a la gente. Si un hombre nace con un alto deseo sexual, eso no le da derecho a forzar a las mujeres. Pero eso tampoco lo convierte en un pervertido, un cachondo, un mujeriego, un monstruo o un violador al acecho. En serio, ¿por qué es esto tan complicado?
No sólo es Sexo
Si las clases de educación sexual aburren a nuestros adolescentes hablando de las trompas de Falopio, los cigotos y los cromosomas X e Y, ¿por qué no pueden hablarles de que también es importante que haya una relación romántica o algo de conexión emocional para poder practicar sexo ya que no somos robots de Tesla?
¿Qué pasa con la teoría del apego, las necesidades emocionales y las diferencias entre amor, lujuria y compromiso? ¿Qué pasa con la explicación freudiana del romance? ¿Qué pasa con el respeto hacia el cuerpo y las emociones del otro?
Sí, esto sería muy útil añadirlo.
Freud y la Sexualidad
Para Freud, la sexualidad no se limita a la genitalidad o reproducción, sino que es una energía vital, llamada libido, centrada en la búsqueda de placer a través de diversas zonas erógenas desde la infancia. Su teoría psicosexual postula que la sexualidad infantil es fundamental para el desarrollo de la personalidad y la estructura psíquica adulta.
La energía vital que se expresa a través de la sexualidad, según Freud, está presente ya desde las primeras semanas de nuestra vida, lo cual significa que nuestra vertiente sexual no nace en la adolescencia, tal y como muchos investigadores de su época sostenían.
Una de las ideas esenciales detrás de la teoría del desarrollo psicosexual de Freud es que el modo en el que se gestiona la satisfacción de la libido durante la infancia deja unas huellas en nuestro inconsciente que se harán notar durante la vida adulta. Para Freud en el desarrollo psicosexual interviene tanto la biología como la crianza. Y formuló la teoría que uniría la sexualidad con el desarrollo del inconsciente freudiano. En ella, se propone que en los primeros años de nuestras vidas atravesamos distintas etapas de desarrollo vinculadas a la sexualidad y cada una de ellas marcarán los tempos que delimitan qué tipo de acciones son necesarias para expresar la libido de manera satisfactoria y cuáles pueden llegar a crear conflictos que queden enquistados en nosotros de manera inconsciente.
Etapas de Desarrollo Psicosexual
1. Etapa oral (0 – 1 año)
Aparecen los primeros intentos por satisfacer las demandas promovidas por la libido. En ella, la boca es la principal zona en la que se busca el placer. También es la boca una de las principales zonas del cuerpo a la hora de explorar el entorno y sus elementos, y esto explicaría la propensión de los más pequeños a intentar morderlo o chuparlo todo. Si se impide tajantemente que los bebés utilicen su boca para satisfacerse, esto podría producir un bloqueo que haría que ciertos problemas quedasen fijados en el inconsciente. Una fijación puede llevar a hábitos como fumar, comer en exceso, beber alcohol, morderse las uñas o personalidades dependientes. La fijación hace referencia al proceso inconsciente por el que una persona se queda estancada en una etapa temprana de su desarrollo psicosexual.
2. Etapa anal (1 – 3 años)
El foco es el control de esfínteres. El niño obtiene placer al retener o expulsar heces, aprendiendo autocontrol. La fijación puede provocar personalidades obsesivas, tacañas o extremadamente ordenadas. Para Freud, esta actividad está vinculada al placer y la sexualidad. Las fijaciones relacionadas con esta fase del desarrollo psicosexual tienen que ver con la acumulación y con el gasto, vinculadas con el espíritu ahorrador y la disciplina en el primer caso, y con la desorganización y el derroche de recursos en el segundo. Sin embargo, según el padre del psicoanálisis, estas dinámicas de gasto y ahorro no se expresarían solamente o principalmente a través de la gestión del dinero. La fijación puede provocar una personalidad anal-retentiva (obsesión por el orden, limpieza, tacañería) o anal-expulsiva (desorganización, destrucción, crueldad).
3. Etapa fálica (3- 6 años)
La zona erógena son los genitales. De este modo, la principal sensación placentera sería la de orinar, pero también se originaría en esta fase el inicio de la curiosidad por las diferencias entre hombres y mujeres, niños y niñas, empezando por las evidentes disimilitudes en la forma de los genitales y terminando en intereses, modos de ser y de vestir, etc. Además, Freud relacionó esta fase con la aparición del complejo de Edipo, en el que los niños varones sienten atracción hacia la persona que ejerce el rol de madre y sienten celos y miedo hacia la persona que ejerce el rol de padre. En cuanto a las niñas, Carl Jung propuso el complejo de Electra como contraparte femenina al Edipo. La fijación provoca vanidad, narcisismo, incapacidad para resolver la propia identidad sexual o comportamientos seductores/excesivamente competitivos.
4. Etapa de latencia (6 años – pubertad)
Esta fase empieza hacia los 7 años y se extiende hasta el inicio de la pubertad. La etapa de latencia se caracteriza por no tener una zona erógena concreta asociada y, en general, por representar una congelación de las experimentaciones en materia de sexualidad por parte de los niños, en parte a causa de todos los castigos y amonestaciones recibidas. Es por eso que Freud describía esta fase como una en la que la sexualidad queda más camuflada que en las anteriores. La etapa de latencia ha estado asociada a la aparición del pudor y la vergüenza relacionada con la sexualidad.
5. Etapa genital (Pubertad en adelante)
Está relacionada con los cambios físicos que acompañan a la adolescencia. El deseo relacionado con lo sexual se vuelve tan intenso que no se puede reprimir con la misma eficacia que en etapas anteriores.
La zona erógena relacionada con este momento vital vuelve a ser la de los genitales, pero a diferencia de lo que ocurre en la fase fálica, aquí ya se han desarrollado las competencias necesarias para expresar la sexualidad a través de vínculos de unión de carácter más abstracto y simbólico que tienen que ver con el consenso y el apego con otras personas. Es el nacimiento de la sexualidad adulta, en contraposición a otra ligada solo a las simples gratificaciones instantáneas y obtenidas mediante actividades estereotípicas. Se desarrolla la capacidad de amar y trabajar, superando el narcisismo de etapas anteriores.
Una fijación no resuelta en las etapas pregenitales (oral, anal, fálica) puede llevar a que la energía psíquica se quede estancada, influyendo en comportamientos neuróticos adultos.
El Nuevo Inconsciente
Mientras que el inconsciente de la teoría freudiana existe en tanto que reducto al que limitar pensamientos difíciles de digerir por la consciencia, la cual los bloquea manteniéndolos lejos de sí misma, el Nuevo Inconsciente se fundamenta en la arquitectura del cerebro, que simplemente no está hecho para que todo lo que ocurra en él tenga una transcripción a la consciencia humana. El Nuevo Inconsciente es inconsciente de verdad.
En la teoría freudiana aquello que es inconsciente lo es precisamente por su significación, su importancia.
El Nuevo Inconsciente se distingue del término usado por la teoría freudiana porque no responde a una historia personal ni a la interiorización problemática de experiencias pasadas. Su razón de ser se encuentra en una estructura cerebral diseñada para que sólo algunas tareas y funciones formen parte de lo consciente, mientras que el resto es delegado a un conjunto de operaciones automáticas, algunas de las cuales podemos llegar a controlar parcialmente llegado el caso (como la respiración).
El Nuevo Inconsciente no es una cárcel de emociones y pensamientos inapropiados, sino un lugar en el que se encuentran todas las series de operaciones de las que tampoco tenemos especial interés en controlar y cuyo automatismo nos facilita la vida. Fuente.