Tensión Arterial y la Sal

Tensión Arterial y la Sal

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‘La presión arterial normal, en el caso de la mayoría de los adultos, se define como una presión sistólica (contracción cardíaca) de menos de 120 y una presión diastólica (relajación músculo cardíaco) de menos de 80. La presión arterial elevada se considera como una presión sistólica entre 120 y 129 con una presión diastólica de menos de 80.’ Cuando estas cifras se superan nos etiquetarán como hipertensos.

Debemos saber que la tensión arterial se va modificando con el tiempo, es más baja en un niño que en un adulto y hay personas mayores que superan los 160 mm de Hg y no tienen hipertensión sino arteriosclerosis. Por norma general, los que hacemos deportes tenemos la tensión más baja.

‘El ejercicio físico de corta y larga duración tiene un efecto hipotensivo. Esto es, que tras varios minutos realizando ejercicio físico el corazón es capaz de bombear la sangre con menor tensión y seguir siendo igual de útil. Estudios como el de Chan y col. y Williams y col. muestran que el ejercicio físico es capaz de reducir la tensión arterial entre 8-15 mm Hg.’ (Chan HH, Burns SF. Oxygen consumption, substrate oxidation, and blood pressure following sprint interval exercise. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism. 2013;38(2):182-7).

Nuestros niveles son más bajos por la mañana elevándose al mediodía y siguen a lo largo de la tarde para empezar a descender después de cenar.

Si nos toman la tensión deberán hacerla en los dos brazos, en situación de reposo y tumbados, cosa que normalmente no sucede así y menos si nos tomamos la tensión en la farmacia.

Una sola medición de un día no es suficiente para diagnosticarnos hipertensión ya que tiene que ser por lo menos tomada durante tres días diferentes para comprobar que sigue alta.

Los hombres son propensos a tener hipertensión y les suele aparecer más temprano que a la mujer ya nosotras tenemos una hormona con acción vasodilatadora que la previene pero a partir de los 60 años el número de mujeres hipertensas aumenta. La obesidad, superar los 50 años y llevar una vida sedentaria con malos hábitos también influye.

Hipertensión y Sal

Se dice que la ingesta de sal aumenta las probabilidades de tener hipertensión. Tenemos que ser conscientes de que con la alimentación actual industrial superamos con creces los niveles de sal diarios tomando: Latas de atún, de anchoas, embutidos y jamón, sopas, cremas y caldos industriales, pastillas de caldo, congelados, ahumados, quesos industriales, aceitunas, galletas, cereales industriales para el desayuno, bollería y panadería industriales, aperitivos (snacks y frutos secos industriales). Por. tanto, tomamos grandes cantidades diarias de sodio que, además de tener sus efectos secundarios, nos alteran y adulteran nuestro gusto del sabor salado y hace que las demás comidas nos parezcan sosas y queramos tomar más sal. Actualmente no es obligatorio poner en la etiqueta del producto la cantidad de sal así que seguramente estaremos sobrepasando los límites de sodio. Ojo entonces con la sal oculta o invisible.

Además no sólo el azúcar blanco roba calcio (más información en ‘Ladrones de Calcio’) también la excesiva ingesta de sal (altos niveles de sodio) aumentando las necesidades de calcio y perjudicando a nuestros riñones con enfermedades crónicas.

‘La ingestión constante y excesiva de sal da como resultado un excesivo volumen de plasma en nuestros vasos sanguíneos, y por lo tanto hace subir la tensión arterial, lo que daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de trastornos cardíacos e infartos.’

Me alegra compartir que se ha comprobado que las dietas ‘bajas en sal’ recomendadas por nuestros médicos, sobre todo a la población mayor, reduce muy poco la tensión arterial y, además, les hace la vida más sosa, sin gracia y muy triste. No sólo es eliminar la sal sino hacer un cambio drástico en nuestra alimentación y volver a los alimentos originales y naturales. Podemos incluir gomasio (sésamo molido tostado con sal marina) nos realzará el sabor y alcalinizará nuestra comida y, además, la grasa de esta semilla hace que la sal marina se asimile más lentamente.

No debemos echar toda la culpa a la sal sino a la sal industrial, esa que nos venden en los supermercados y a la sal oculta que se encuentra en todos los alimentos manipulados y procesados. Veamos los aditivos de la sal industrial, esa que tenemos todos en nuestras cocinas y aderezamos a diario todos nuestros platos: Yoduro de potasio para compensar, según dicen los ‘expertos’, la falta de yodo en las dietas de personas que no tienen acceso al pescado o a las algas; la dextrosa, un tipo de azúcar que se añade para que el yoduro no se oxide; bicarbonato de sodio, para que la sal no se ponga púrpura con la adición de los dos anteriores; y, o bien aluminato silicosódico, carbonato de calcio, ferrocianuro de sodio, citrato amonicoférrico verde, prusiato de sosa amarillo, o carbonato de magnesio para evitar los agentes endurecedores o modificadores de cristales. Se supone que con estos aditivos químicos la ‘purifican’, la refinan para así convertirse en otro producto artificial con más cantidad de sodio que la sal marina de toda la vida. Es la misma que se utiliza en todos los alimentos industriales anteriormente mencionados. Si en la etiqueta del producto pone sal significa que lleva todos estos aditivos y esta es la verdadera culpable.

‘Es muy común que se asocie a la sal de mesa con la sal marina o del mar. Cuando la diferencia es que el cloro, Cl, y el sodio, Na, del mar son moléculas orgánicas separadas. Por lo tanto no tienen nada que ver con el concepto de la sal mineral o química. En el mar, repetimos, no hay sal común, lo que hay es sodio biodisponible y cloro biodisponible’. Agua de Mar de Ibiza y Formentera.

Agua de Mar y Tensión Arterial

‘Diversos estudios han demostrado que el agua de mar no tiene efectos significativos sobre la tensión arterial, por lo que es apta para personas con hipertensión. De la misma forma y gracias a su inferior contenido en sodio, se recomienda su uso como sustituto de la sal de mesa común’.

‘El agua de mar que mantiene su “sabor salado” por el sodio, tiene efectos diuréticos y laxantes, gracias a los coloides disueltos en ella que estimulan la diuresis y facilitan la defecación. Lo que beneficia a las personas con hipertensión, la mayoría de las cuales ,además, padecen de obesidad, ya que alivia la sobrecarga de líquidos que son eliminados con mayor facilidad’. Agua de Mar de Ibiza y Formentera.

A pesar de que el agua proveniente de los océanos contiene sodio y cloro, la situación es diferente por las siguientes razones:

  • El sodio y el cloro en el agua marina no están unidos en una molécula de cloruro de sodio, como sucede con la sal de mesa. Esta agua contiene ambos elementos, pero por separado. Estos átomos son biodisponibles, es decir, que se absorben con facilidad en el tubo digestivo. 
  • El elevado contenido de potasio y magnesio es beneficioso para los hipertensos, ya que disminuye los efectos del sodio.
  • El agua proveniente del mar tiene efecto diurético, lo que ayuda a controlar las cifras de tensión arterial.
  • Además de los átomos ya mencionados, esta agua contiene oligoelementos como yodo, magnesio, manganeso, zinc, azufre y calcio. Sus efectos son beneficiosos para el funcionamiento del metabolismo y de los músculos, y estimulan el sistema inmune.
  • La sal de mesa, a diferencia de la sal marina, ha sido procesada de forma industrial no contiene los minerales y oligoelementos que describimos anteriormente.

Tensión Arterial y Deporte

El Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) tiene una posición clara frente al ejercicio físico y y la hipertensión:

El ejercicio es un tratamiento fundamental para la prevención primaria, el tratamiento y el control de la tensión arterial alta. Es necesario definir mejor la frecuencia, la intensidad, el tiempo y el tipo de entrenamiento óptimos (FITT) para optimizar las capacidades de reducción de la alta tensión gracias al ejercicio” Nelson ME, Rejeski WJ, Blair SN, Duncan PW, Judge JO, King AC, et al. Physical activity and public health in older adults: recommendation from the American College of Sports Medicine and the American Heart Association. Circulation. 2007;116(9):1094.

También nos dice que el ejercicio puede ayudar a reducir la medicación antihipertensiva.

‘Se ha demostrado que el ejercicio físico es eficaz para reducir la tensión arterial tanto cuando se realiza de forma continuada y a baja intensidad como cuando se realiza a alta intensidad y de forma más breve. Concluimos por tanto que deportistas y personas entrenadas son más propensas a tener una tensión arterial más baja y que esto se relaciona con una mejor salud cardiovascular y un mejor rendimiento’. 

Recomendaciones saludables para la Hipertensión

Utilizaremos un buen aceite de oliva virgen extra primera presión en frío dejando toda grasa hidrogenada (como las insanas margarinas), aceites refinados y comidas preparadas que utilizan aceites pésimos. Tomaremos daikon (rábano japonés) y kuzu (más información en ‘Kuzu, adiós a las mucosidades y problemas intestinales’) para eliminar grasas y mucosidades. Es importante, además de llevar una alimentación sana, hacer ejercicio suave como Yoga y Tai Chi, respiraciones y emocionalmente estemos seremos y tranquilos, evitando el estrés, las malas relaciones y la fatiga. Debemos evitar, por supuesto, alcohol (bebidas y medicamentos que lo lleven), cafeína, teína, especias…

La hipertensión suele ir acompañada de otros síntomas asociados: Cefaleas, palpitaciones, sensación de disnea, astenia física y psíquica. Si ya es una tensión alta acelerada podrán aparecer lesiones en la retina, en el riñón (insuficiencia renal), en el corazón (angina pecho, infarto) y en el cerebro (convulsiones).

Así que os recomiendo un cambio de estilo de vida, de nutrición y veréis cómo todo mejora antes de lo esperado.

Según Louis Hay:

Hipertensión: Viejo problema emocional no solucionado.

Para la Medicina Tradicional China la hipertensión es considerada ‘una disfunción energética profunda de todo el organismo’. Considera que la hipertensión no viene sólo de Corazón sino de los Riñones, Bazo/Estómago e Hígado.

‘La deficiencia de los Riñones (regulan y contienen todas las energías hereditarias del sujeto y por naturaleza tienden al desfallecimiento y a la debilidad) suele manifestarse, en el caso de la hipertensión, con una disminución en el volumen de orina o en un aumento de la diuresis con orinas claras y transparentes’.

La ira contenida y reprimida (sentimientos relacionados con Hígado) son la causa más común y frecuente de las crisis agudas de hipertensión ya que se relaciona el impacto emocional con la crisis hipertensiva.

Nos dice la MTC, que el mejor método preventivo es la modificación del individuo ante aquellas situaciones que le generen cólera que no pueden expresar. Los orientales tienen otro significado diferente para la emoción cólera ya que abarca la depresión, la frustración, el resentimiento reprimido…

También nos dice que la Humedad que se genera en el cuerpo es causa de hipertensión y, por tanto, es importante que las funciones de Bazo y Estómago (se encargan de distribuir la humedad) funcionen correctamente.

Hipotensión

La hipotensión es una ‘disminución de la presión arterial por debajo de 105/65 mm de Hg (según las tablas) que puede venir por diabetes, hipotiroidismo, hemorragias, diarreas crónicas, medicamentos como los antihipertensivos (metildopa, guanetidina, clonidina) o los antidepresivos tricíclicos, antipsicóticos del grupo de las tiazidas y otros como quinidina, L-dopa, barbitúricos y alcohol, uso excesivo de diuréticos (aunque sean naturales), sudoración prolongada, vómitos, por la postura adoptada, anemia perniciosa, enfermedad de Parkinson, diabetes, síndrome de Guillain-Barré…

Sus síntomas son claros y conocidos: Fatiga tanto física como psíquica, palpitaciones, vértigos y mareos, manos y pies fríos y necesidad de dormir más de la cuenta. Se tiene como una sensación de desmayo, mareo, confusión mental y visión borrosa y, si es más grave, suele aparecer un síncope súbito y convulsiones.

Cuando nos levantamos y nos ponemos de pie se reduce la tensión porque hay una acumulación de sangre en las venas más bajas del cuerpo y el retorno venoso y gasto cardíaco disminuyen transitoriamente.

Hay muchas personas que se les mide la tensión durante varios días y presenta hipotensión pero no tienen ningún síntoma. Entonces, más vale relajarse y simplemente saber que somos de tensión baja y que podemos llevar una vida normal.

Lo primero que recomendaría sería aumentar nuestro sistema inmunitario regenerando nuestra flora intestinal con kuzu, añadiendo la alimentación antes comentada y tomar, temporalmente, ciruela umeboshi (más información en ‘La Umeboshi: Ciruela Fermentada Japonesa’) hasta que recuperemos nuestro estado anímico.

‘Un grupo de investigadores soviéticos descubrió que el Intestino Delgado contiene unas bacterias saprofitas que regulan la presión intraventricular y que controlan y regulan la presión sanguínea. Por tanto, el Intestino Delgado ejerce mecanismos de regulación de la presión sanguínea del corazón y además en él hay un gran aflujo de sangre (para permitir la absorción de los alimentos) y por tanto, el Intestino Delgado informa al Corazón a través de los vasos. Y además el Intestino Delgado defiende al Corazón de los impactos que provienen del exterior, los impactos afectivos y emocionales’. Curso de Acupuntura de J.L. Padilla.

Según Louis Hay: ‘Hipotensión: Falta de amor en la infancia. Derrotismo. ‘¿Para qué, cuando igual no servirá de nada?’

Espero haber aclarado dudas, conceptos y mitos sin fundamento.

Yo Isasi

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