¿Somos Buenos Pa/Madres?

¿Somos Buenos Pa/Madres?

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La frase ‘los niños son nuestro futuro’ ejerce mucha presión y responsabilidad a los padres y por muchos libros que hayamos leído sobre crianza o sigamos a un montón de perfiles de educación consciente por Instagram no va a hacer que nos sintamos mejor porque una cosa es la teoría y la otra es la práctica, la experiencia, tu día a día relacionándote con tus hijos. Y una vez que eres padre o madre tu identidad desaparece y ya no te llaman por tu nombre sino que te conviertes en el papá o la mamá de Fulanito e incluso cuando ya se independizan algunos ya no recuperamos nuestra identidad. Y aunque la sociedad etiqueta a nuestros hijos en el grupo de la adolescencia, por ejemplo, no todos los adolescentes son iguales, no viven las mismas situaciones ni tienen los mismos padres y reciben diferentes educaciones dependiendo de la educación que recibieron de sus padres. Así de simple (más sobre adolescencia en ‘Adolescencia. De los 9 a los 25 años’). Aquí creo que debemos dejar tanta rigidez mental y poder hacer una mirada flexible más allá de las apariencias de tu hijo, de tus primeras interpretaciones para descubrir cuál es la raíz de su comportamiento, de su problema, de sus ilusiones, de su verdadera esencia y mirarlo de frente para ver que es un ser único que necesita ser reconocido e integrado en tu Comunidad y que la raíz está en nosotros, los pa/madres, nos guste o no.

Estereotipos de Padres

A los padres nos identifican con cuatro o más estereotipos que a menudo los aprendemos cuando somos niños de nuestros padres y ellos lo aprendieron de nuestros abuelos. 
En la década de 1960, la psicóloga Diana Baumrind identificó tres estilos principales de crianza: Autoritario, autoritativo (la mejor traducción sería ‘asertivo’) y permisivo. Un cuarto estilo, el negligente, fue añadido más tarde en la década de 1980 por los investigadores de Stanford Eleanor Maccoby y John Martin. Baumrind escribió más tarde un libro llamado ‘Authoritative Parenting Synthesizing Nurturance and Discipline for Optimal Child Development’ (traducción ‘Crianza autoritativa que sintetiza la crianza y la disciplina para un desarrollo infantil óptimo’) donde habla sobre el estilo de crianza asertiva, que ella creía que era el más beneficioso porque combina lo mejor de varios estilos de crianza. Es una fusión entre una crianza permisiva y crianza autoritaria, denominada crianza asertiva combinando altos niveles tanto de capacidad de respuesta como de exigencia. ‘El resultado es una combinación apropiada de cariño cálido y disciplina firme. Al integrar perspectivas de la psicología clínica y del desarrollo, el libro informará los esfuerzos de prevención e intervención para ayudar a los padres a maximizar el potencial de sus hijos’.
A continuación expongo todos los tipos de estereotipos creados y escribiré ‘padres’ aunque ya sabemos que nos referimos tanto a padres como a madres. También podría poner ‘crianza’ pero suena como si sólo fuera la época de cuando son bebés o niños pequeños. Después de este rollo que os he echado voy a poner ‘Pa/Madres‘ y me quedo tan ancha.

Pa/Madres Autoritarios

Son inflexibles, exigentes, severos y autoritarios cuando se trata de controlar el comportamiento de su hijo. Imponen muchas reglas y normas. Exigen obediencia y están a favor del castigo como forma de controlar a sus hijos. Los niños pueden volverse de mayores irritables, aprensivos, temerosos, temperamentales, infelices, irascibles, malhumorados, vulnerables al estrés y sin ganas de realizarse. Este estilo a menudo se describe como dictatorial. Estos pa/madres responden a cualquier pregunta con un ‘¡Porque yo lo digo!‘ y esperan ser obedecidos y punto. Las reglas son estrictas, sin lugar a interpretaciones, aclaraciones o discusiones. Los castigos se cumplen sí o sí. En este tipo de hogar, a los niños rara vez se les da voz y voto en sus propias vidas y, en cambio, se espera que obedezcan a todo lo que se les dice que hagan sin cuestionarlo. Este enfoque puede tener consecuencias dañinas en el niño que puede seguirlas hasta la edad adulta. Según la terapeuta y autora Alyson Schafer, esas consecuencias incluyen:

  • Desarrollar una mentalidad de “seguidor” lo que hará que tengan problemas para tomar decisiones por sí mismos.
  • Dificultad para discernir entre lo correcto e incorrecto por sí solos.
  • Baja autoestima y búsqueda de confirmación de su valor por parte de figuras de autoridad externas.

Además de lo anterior, la pa/maternidad autoritaria no parece inculcar lecciones duraderas ya que tan pronto como el pa/madre se va, el niño se vuelve a comportar mal. Serán adultos muy infelices y con baja autoestima.

Pa/Madres Asertivos

Son cariñosos y ofrecen apoyo al niño pero al mismo tiempo establecen límites firmes. Intentan controlar el comportamiento de sus hijos a través de normas empáticas, diálogo y razonamientos lógicos para tener una comunicación abierta y respetuosa. Escuchan la opinión de sus hijos aunque no estén de acuerdo para que sientan la libertad de expresarse. Los niños tenderán a ser amistosos, enérgicos, autónomos, curiosos, cooperativos y más aptos al éxito. Este estilo promueve la autonomía, fomenta el respeto mutuo y busca resolver los conflictos de manera constructiva. Aquí se combina la firmeza con la empatía.

Se considera que este es el mejor estilo de crianza porque proporciona un equilibrio entre estructura e independencia, lo que permite que el niño crezca dentro de límites razonables y explore sus habilidades. Se establecen unas reglas justas que los padres esperan que sus hijos respeten pero también los apoyarán brindándoles un entorno emocionalmente afectuoso que fomente la confianza. Este estilo puede describirse como “duro pero justo” o “firme pero cariñoso”. Un niño tiene espacio para cometer errores y la libertad de cometerlos sin ser juzgado dentro de una estructura que le brinda orientación. Baumrind describió a los padres autoritativos así: ‘Son asertivos, pero no intrusivos ni restrictivos. Sus métodos disciplinarios son de apoyo, más que punitivos. Quieren que sus hijos sean asertivos, además de socialmente responsables, autorregulados y cooperativos.‘ Esta crianza puede ayudar a los niños a:

  • Ganar seguridad en sí mismos.
  • Ser responsables.
  • Descubrir cómo superar las dificultades.
  • Tener confianza en su propio juicio.

Y estos pa/madres son cercanos, amables y establecen límites razonables. Tienen una gran capacidad de respuesta, se comunican bien y tienen expectativas consistentes. Sus hijos tienden a ser competentes y tener una alta autoestima.

Pa/Madres Permisivos

Son cariñosos pero tan relajados que no establecen límites firmes, no controlan de cerca las actividades de sus hijos ni les exigen un comportamiento adecuado a las situaciones. Entonces los niños tienden a ser impulsivos, consentidos, rebeldes, sin rumbo, dominantes, agresivos, con baja autoestima y con pocas motivaciones para realizarse con éxito. Es como que al dejarles tanta manga ancha se descontrolan tanto que se convierten en niños caprichosos que creen que todo lo pueden conseguir con facilidad y al momento, de ipso facto.

Es lo opuesto al estilo de crianza autoritario, los padres permisivos dejan que sus hijos hagan lo que quieran y no implementan reglas o estructuras que puedan decepcionarlos o molestarlos. Se relacionan con sus hijos como si fueran colegas, compañeros o amigos y en algunos casos extremos, los padres suelen pedir consejos a sus hijos (cambio de roles disfuncionales) y ceden a sus deseos de inmediato. Normalmente son padres que han crecido con padres autoritarios y no quieren que sus hijos repitan y pasen lo mismo y se van al otro extremo. Ser receptivo a las necesidades de tu hijo es excelente pero la falta de estructura y límites puede tener efectos negativos a largo plazo. ‘Terminas con un niño que tiene derechos o con una ansiedad increíble porque no hay nadie que dirija el barco‘, dijo Schafer. Otras consecuencias negativas de una crianza demasiado permisiva pueden incluir:

  • Desarrollar un control emocional deficiente.
  • Ser demasiado rebelde y desafiante cuando no se sale con la suya.
  • Rendirse ante los desafíos.
  • Participar en comportamientos antisociales dañinos, como abuso de drogas y alcohol.

Estos pa/madres son cálidos y afectuosos pero no lo suficientemente firmes. Son indulgentes y tienen problemas para establecer límites. Si hacemos una lectura más profunda son pa/madres que tienen miedo al rechazo de sus hijos, a no ser aceptados por ellos y esto significa que aún no han madurado lo suficiente y son el perfil que luego son cuidados por sus hijos o abandonados. Sus hijos tienden a tener problemas con la autorregulación, no son felices y tienen problemas para respetar la autoridad.

Pa/Madres Pasivos

Son indiferentes, poco accesibles y tienden al rechazo, están ausentes. Peor que los permisivos. Piensan sólo en ellos y en su bienestar. ¿Has conocido algún padre que llega tarde para recoger a su hijo del colegio? ¿O ese niño que nunca llega puntual al colegio? Estos pa/madres no son ni cálidos ni afectuosos. Están presentes físicamente pero emocionalmente ausentes. Estos niños tienden a tener poca autoestima, poca confianza en sí mismos, poca ambición y esta crianza puede tener las consecuencias más negativas para los niños, como negligencia, incompetencia social con sus compañeros y baja autoestima.

Pa/Madres Negligentes

No interactúan con sus hijos en absoluto. A los niños no se les dan reglas, estructura ni afecto y se les deja en gran medida a su suerte. Este estilo de crianza, especialmente cuando se lleva al extremo, puede poner a los niños en peligro y provocar que sean retirados del hogar. Los padres negligentes no conversan ni interactúan con sus hijos, no asisten a sus actividades o eventos y no se esfuerzan por lograr ningún tipo de conexión emocional. Incluso si no son perjudiciales físicamente, las consecuencias psicológicas de este estilo de crianza son graves y pueden provocar en los niños:

  • Depresión.
  • Ansiedad por formar relaciones cercanas.
  • Tener relaciones fallidas.
  • Atacar a través de un comportamiento delincuente u hostil.
  • Separarse de los demás.

“Los padres negligentes crían niños que tienen dificultades de apego porque el vínculo entre el niño y los padres es muy fugaz”, dijo Fran Walfish, psicoterapeuta infantil, de crianza y de relaciones.

Pa/Madres Helicópteros

La idea de ‘crianza helicóptero’ describe un estilo de educación en el que los padres tienen un comportamiento sobreprotector y demasiado controlador con los niños. El problema es que ese estilo de educación puede afectar al desarrollo emocional de los niños.

La expresión es una traducción del inglés, ‘helicopter parenting’, que sugiere que los padres están constantemente sobrevolando al niño, limitando su libertad de movimiento o de actuación. En definitiva, los asfixian y en realidad son padres ausentes porque el niño prefiere no interactuar ni expresar sus emociones y sus deseos. Se anula su personalidad y no saben tomar decisiones propias. Se considera una crianza sobreprotectora.

Pa/Madre Entrenador/a de Emociones

El Dr. John Gottman ha creado otro estereotipo llamado el ‘entrenador de emociones’ que se centra en comprender y validar los sentimientos de nuestro hijo antes de involucrarlo en la resolución de problemas y así establecer límites apropiados. Y en esta relación la vulnerabilidad y el apoyo se convierten en un asunto familiar. Este estereotipo creado de su Entrenamiento Emocional tiene cinco cualidades esenciales:

  • Es consciente de las emociones de su hijo.
  • Crea momentos perfectos para la intimidad y la comunicación con su hijo
  • Escucha con empatía y valida los sentimientos de su hijo.
  • Ayuda a su hijo a aprender a etiquetar sus emociones con palabras.
  • Establece límites cuando ayuda a su hijo a resolver problemas o afronta situaciones perturbadoras de forma adecuada.

Enseñar a nuestro hijo para que comprenda y regule sus emociones le ayudará a tener éxito en la vida de muchas maneras diferentes. Tendrá más confianza en sí mismo, se desenvolverá mejor en situaciones sociales y académicas e incluso estará físicamente más sano. Cuando vemos que nuestro hijo se ofusca, se incomoda, se frustra, tratemos de descubrir la causa subyacente de sus sentimientos.’ Nos aconseja probar los siguientes ejercicios y descubrir sus beneficios:

  • Muestra a tu hijo respeto y comprensión en los momentos en que se sienta incomprendido, molesto o frustrado. Habla sobre sus sentimientos y trata de comprender su origen.
  • En interacciones difíciles, haz que sienta que estás de su lado, que lo comprendes para que se abra y así encontrar la raíz del problema. Eso no significa que cuando se sienta enfadado tiene vía libre para destrozar la casa. No lo hará porque previamente le habremos enseñado y mostrado cómo lidiar con emociones que los superan.
  • Demuéstrale que respetas sus intentos de resolver problemas y que lo acompañas con confianza y afecto. 
  • Trabajar en equipo. Que se sienta que no está solo, que forma parte de la Familia.

Y yo añadiría. Dile a tu hijo ‘te quiero’ pero de corazón, de manera auténtica y las veces que hagan falta.

Familias Mixtas

Actualmente son muchas las parejas con hijos que se divorcian o se separan y vuelven a juntarse con otras que también tienen hijos. Esto ya está a la orden del día pero aún así sigue costando que estas nuevas familias, que podemos llamar mixtas o reconstituidas, se lleguen a sentir todos integrados y que cada uno haga rol que le corresponde para crear una nueva estructura familiar. Esto supondrá que los hijos de ambas partes tienen que sentirse integrados en las dos casas y los padrastros/madrastras no sentirse excluidos ni que los padres/madres biológicos no tengan en cuenta a estos últimos. 

Así que la familia reconstituida es la formada por una pareja en la que uno o ambos miembros tienen hijos o hijas de una relación anterior, pudiendo residir con ellos o bien con sus otros progenitores. Es un modelo que ha existido siempre pero que nunca como ahora había supuesto una ruptura con las reglas de funcionamiento de la familia tradicional. Suponen un profundo cambio de la estructura y de las normas y modos de relación de las familias. Fuente.

Todos los componentes de la nueva familia necesitarán tiempo y su espacio para adaptarse a los nuevos cambios, a los nuevos espacios, a las nuevas incorporaciones, a los nuevos integrantes, a las nuevas rutinas para así no crear conflictos, celos ni juegos de poder. 

A menudo, los padres biológicos de los niños pueden sentir que su pareja actual o su ex están desafiando su autoridad y que no comparten ni acompañan su estilo de educar. Del mismo modo, los pa/madrastros a menudo se sienten como extraños en su propia casa a quienes sus hijastros y su pareja le faltan el respeto o no le toman en serio. Los niños a menudo quedan atrapados en tierra de nadie, es decir, entre padres biológicos y padrastros frustrados, por lo que es común que se sientan confundidos, desorientados, enojados o tristes llegándose a aislar, a encerrar en sus habitaciones, a ser más introvertidos y no querer participar en tareas o actividades familiares. En otras situaciones son los hijos que no aceptan a la nueva pareja de su padre/madre biológico y le hacen la vida imposible con malos comportamientos o poniendo a su pa/madre de su parte y así crear crisis en la pareja. Otra cosa es que al no haber una estructura sólida, que tiene que ser bien creada y sostenida por la nueva pareja, los niños se enfrentan entre ellos y esto nos lleva a una batalla campal de celos, favoritismos, manipulación y otros menesteres. Y si a esto le sumamos que la pareja tiene diferentes estilos de crianza pues apaga y vámonos.

Consejos para evitar conflictos

Las investigaciones dicen que, para muchos niños convertirse en una familia reconstituida es más difícil y lleva más tiempo que el divorcio. Aunque son más fáciles para los menores de ocho años y más difíciles para las niñas adolescentes.

La mayoría de las parejas que se han vuelto a casar o que cohabitan y que tienen hijos de relaciones anteriores no están preparadas para las complejidades de vivir en una familia mixta. Veamos consejos para tener éxito. Por cierto estos mismos consejos podrían servir para las familias tradicionales.

  • Asumir la responsabilidad y establecer un estilo de educación realista. 
  • Hablar abiertamente con la pareja sobre los estilos de crianza de cada uno y encontrar puntos en común para establecer las normas familiares como la hora de dormir, el tiempo frente a la pantalla y las tareas del hogar.
  • Comunicarse con frecuencia y de manera constructiva. Hablar de vuestras diferencias con amabilidad, cariño y curiosidad.
  • Acordar no criticarse mutuamente delante de los hijos para que no se creen bandos y así los niños aprovechar para estar en el lado que les beneficie. Que sientan que sois los que sostenéis a la familia y estáis en el mismo bando.
  • Concretar bien los roles de cada uno, sobre todo del padre/madre y pa/madrastro.
  • Reunirse con las antiguas parejas para llegar a un acuerdo común. Durante esta reunión, confirmar normas, entrega y recogida de las actividades de los niños, etc. 

Patricia L. Papernow muestra que los padrastros quieren más límites para sus hijastros y los padres quieren más calidez y comprensión con sus hijos. El papel del padrastro como disciplinador puede ser complicado y es necesario considerar la etapa de desarrollo del niño porque los adolescentes tienden a tener más dificultades para adaptarse a vivir en una familia mixta. Papernow explica que es necesario establecer un rol sostenido antes de que un padrastro corrija a su hijastro. Sin embargo, una vez que el padrastro ha forjado una relación afectuosa con sus hijastros, puede avanzar lentamente hacia el papel de autoridad disciplinaria.

La Dra. Patricia Papernow es ampliamente reconocida como una de las principales expertas del mundo en familias mixtas. Está entrando en su quinta década trabajando, aprendiendo y enseñando a otros sobre las relaciones de familias reconstituidas.

Mi pauta para los padrastros es «conexión antes de corrección’ y esto muy a menudo lleva años, no meses. Una vez que los padrastros han forjado una relación afectuosa, pueden avanzar lentamente hacia un papel disciplinario asertivo (amoroso y moderadamente firme).’

La fortaleza de la relación de pareja determina en última instancia el éxito de la familia’. Dr. Gottman.

Las parejas que se vuelven a casar necesitan una base sólida de confianza y comunicación para afrontar los desafíos que surgen en la vida de una familia reconstituida, y con el entendimiento de que la satisfacción del matrimonio o la pareja determina la estabilidad de la familia reconstituida. Una familia reconstituida amorosa y bien adaptada es posible cuando las parejas se comprometen a tomarse el tiempo y la dedicación necesaria para lograrlo.

Veamos los consejos del Dr. Gottman:

  • Establecer expectativas realistas: Una vez que las familias mixtas enfrentan problemas como las finanzas, la dinámica de los hijastros y las relaciones con ex cónyuges, pueden crear la atmósfera adecuada para que una nueva familia crezca y florezca.

Las parejas pueden desilusionarse rápidamente cuando no logran anticipar la cantidad de dificultades exclusivas de la vida de familia reconstituida. Atrapados en el amor y volviendo a tener un sentido de familia, pueden olvidar que las familias mixtas no son una restauración de lo que alguna vez existió, sino más bien una nueva construcción de la vida familiar.

  • La comunicación es clave: Es fundamental que las parejas que se vuelven a casar o a rejuntar aprendan a comunicarse eficazmente y no tengan miedo de discutir temas delicados a medida que surgen. El conflicto es inevitable y si no hay una escucha y comprensión efectivas, una pareja puede quedar estancada en cuestiones muy importantes. Con el tiempo, la mala comunicación puede destrozar los cimientos de la relación, los cimientos que mantendrían intacta la familia reconstituida. La investigación de Gottman encontró que el 69% de los conflictos no tienen solución. ‘No existe una cura mágica para erradicar lo inevitable. En cambio, las parejas deberían tratar de gestionar los conflictos con empatía, compasión y comprensión.
  • Padres juntos, no por separado: La lealtad hacia nuestro propio hijo es real y válida, y puede sentirse muy fuerte. Esto puede hacer que la disciplina de los padrastros sea un tema muy delicado. Tenemos que ser realistas ya que el amor y la confianza se desarrollan con el tiempo entre padrastros e hijastros. Es importante establecer roles de crianza y disciplina desde el principio y ajustarlos según sea necesario dependiendo del momento vital de nuestros hijos.
  • Crear vuestro propio sistema familiar único y exclusivo: ‘Una forma de pensar en la diferencia entre familias mixtas y biológicas es que las familias mixtas son como una comida de olla de cocción lenta, mientras que las familias biológicas son como un salteado rápido en una sartén’. Las familias puramente biológicas están unidas con una devoción y un amor innato que viene de las entrañas pero las familias reconstituidas se unen lentamente, tomándose el tiempo para unirse y con el tiempo se pueden volver inquebrantables. Las familias reconstituidas a menudo no se sienten como una unidad hasta varios años después de su formación. Así que se necesita tiempo para desarrollarse y sentirse como familia y formar su propia identidad única.
  • Mantenerse conectado con tu pareja: Mantenerse fiel a los objetivos compartidos como pareja y apoyar las esperanzas y los sueños futuros de cada uno es esencial para mantenerse unidos. Las conversaciones diarias, la participación en intereses compartidos y las citas nocturnas regulares lejos de los niños ayudan a mantener la relación fuerte, romántica y profundamente conectada.
  • Practica la paciencia y la comprensión: ‘La unión de familias es como una maratón, no una carrera de velocidad’. Comprometeros con el proceso y encontrar formas de disfrutar y aprender de cada momento de felicidad y frustración que lo acompaña. ¿Tus hijastros de nuevo se burlaron de ti? Recuerda que tú eres el adulto así que bromea con ellos y no te lo tomes como algo personal. ¿Tu pareja fue en contra de tus normas y valores delante de los niños? Háblalo con honestidad, calma y respeto. Con cada desliz o malentendido tienes que recordar que ambos estáis en el mismo equipo. No sois enemigos sino aliados.
  • Mantened el rumbo y no os rindáis: Cuando las cosas no salen según lo planeado o estáis pasando por un momento difícil, para y recuerda por qué estáis juntos, qué es lo que hizo que te enamoraras de tu pareja. Ninguna relación está libre de desafíos. Así la vida es más entretenida. Las parejas que se comprometen a superar los obstáculos juntas construyen una base sólida y muy sostenida para superar los problemas difíciles en el futuro. Declaraciones de apoyo como “Este es un momento difícil para nosotros pero lo vamos a superar” o “Estamos juntos en esto pase lo que pase” pueden proporcionar una poderosa motivación.

Las parejas que se han vuelto a casar comprometidas con el éxito obtienen mejores resultados cuando comprenden la importancia de tener una relación matrimonial sólida que actúe como base para la felicidad de la familia mixta. El matrimonio, incluidos sus desafíos, puede ser una aventura maravillosa para usted, su pareja y su nueva familia.

Ideas para ser mejores Pa/Madres 

Ideas mías y del Dr. Gottman.

  • Nuestros hijos actuarán como niños: A menudo nos olvidamos de que tanto los niños como los adultos la mayoría de las veces aprendemos cometiendo errores. ‘La “magia” ocurre cuando un cuidador comprensivo interviene para guiarlos en la dirección correcta’. Los padres nos frustramos e impacientamos, y nos molestamos con las quejas y las “réplicas” cuando en realidad así es como son los niños. Y lo curioso es que nosotros nos quejamos por sus quejas. Ahí es cuando sin darnos cuenta los padres reaccionamos como niños. En la edad adulta tenemos que responder en vez de reaccionar y eso es el mejor ejemplo de comportamiento que podemos dar a nuestros hijos. Además recordemos que la parte del cerebro responsable de la razón, la lógica y el control de los impulsos de nuestro hijo no está completamente desarrollada hasta que llega a los 25 años (lo hablamos en el episodio anterior). Y ser conscientes de ello, de esta realidad científica, nos tiene que ayudar para ser más pacientes, para acompañar y orientar a nuestros hijos cuando tengan dificultades. Así que dejemos a nuestros egos egoístas y a nuestro niño interior herido al margen para poder tener una comunicación auténtica con ellos. Porque, además, a través de este tipo de comunicación tendremos la oportunidad de sanar nuestros traumas cerrando así viejas heridas y que nuestros hijos no repitan el patrón familiar.
  • Establece límites con respeto, sin obstáculos (escucha o lee ‘Pon Límites Sin Obstáculos’) y no desde la crítica ni la imposición: Nuestros hijos aprenden todo sobre el mundo a través de nosotros y requerirán límites para poder salir al mundo y no sentirse perdidos para no tener conflictos continuos con otros donde haría aparición la ansiedad y el fuera de control. Así reconocerán el respeto, la compasión, la firmeza o entereza y la amabilidad. Así que en vez de usar el término ‘establece límites’ podríamos cambiarlo por ‘enséñale tus valores’. Porque los valores son las normas o los principios que guían la forma de actuar, ser y pensar de los individuos y las sociedades. Son las virtudes que tiene una persona o un grupo. 
  • Ser consciente de las etapas de desarrollo: Hay muchas etapas muy normales y muy saludables por las que pasan los niños hasta convertirse en adultos. Ser consciente de esto pone sus comportamientos desconcertantes e inexplicables en contexto y aumenta las probabilidades de responder ante ellos de manera precisa, compasiva, amable y solidaria. Escucha el episodio anterior para recordar este punto.
  • Conoce la auténtica personalidad de tu hijo: Parece bastante obvio pero en otras ocasiones pensamos que nos lo han cambiado. Pero si estamos en sintonía con las características que hacen que nuestro hijo sea único, comprenderemos mejor cuándo puede necesitar apoyo adicional y cuándo y dónde prosperará. Una vez que conozcamos lo que le motiva a nuestro hijo, muchas áreas importantes serán mucho más fáciles de llevar, como identificar el mejor ambiente para realizar sus deberes o comprender por qué quiso regresar a casa antes de la hora pactada para volver a casal o por qué esa noche necesita que te quedes al lado de él en la cama mientras se duerme.
  • Dale a tu hijo mucho tiempo de juego no estructurado aquel que no está dirigido por adultos ni sigue un esquema predefinido; no hay un resultado específico esperado ni instrucciones a seguir. En lugar de actividades planificadas, los niños son libres de improvisar, usar su imaginación y crear sus propias reglas y escenarios: Creo que la mayoría de nosotros no comprenderemos ni apreciaremos nunca el poder del juego. Y eso que fuimos una generación que jugábamos en la calle, al pilla pilla o al escondite. Así que a veces es bueno este tipo de juego de exploración sin estructuras y sin control para que aprendan otras maneras de relacionarse y desarrollarse.
  • Reconoce cuándo hablar y cuándo escuchar: Los niños aprenden a resolver problemas bastante bien si se lo permitimos. Queremos que tengan éxito así que es difícil no intervenir y resolverles los problemas mediante sermones o críticas. Pero si nos mordiéramos la lengua con más frecuencia y tuviéramos más paciencia, nos sorprenderíamos al ver que nuestros hijos están capacitados para llegar a sacar sus propias conclusiones con un final exitoso. Ser escuchado es poderosamente terapéutico y nos permite pensar las cosas y llegar a una solución. Los niños quieren y necesitan ser escuchados y sentirse comprendidos. Como el resto de nosotros.
  • Tener una identidad fuera de la de tu hijo: Muchos de nosotros decimos a menudo que nuestros hijos son nuestro mundo y está muy bien pero para que ellos estén bien, nosotros debemos estar bien. ¿Cómo? Pues abriéndonos al mundo a través de nuestras propias amistades, pasiones y hobbies que nos hacen quienes somos como individuos, no sólo como padres. Hacer esto puede parecer una batalla, ya que nuestras ansiedades protectoras intentan convencernos de que nuestros hijos no pueden estar sin nosotros y también de que nosotros no podemos estar sin ellos. Pero necesitamos cuidarnos para mantenernos cuerdos y evitar poner el foco absoluto en nuestros niños para que satisfagan todas nuestras necesidades emocionales porque eso es muy egoísta. Así que si tú estás bien, tu hijo estará bien o incluso mejor.
  • Comprender que las acciones hablan más que las palabras. Da ejemplo: La forma en la que interactúas con tu hijo y cómo vives tu vida será el mejor ejemplo que puedas darle. Los niños son increíblemente observadores y mucho más intuitivos de lo que creemos. Siempre están mirando y son como esponjas. Si somos capaces de saber que nuestros hijos observan nuestras acciones no sólo les enseñará cómo comportarse y cuáles son nuestros valores para que se conviertan en mejores personas y nos superen. 
  • Diversión y conexión: Aunque nos dé pereza es en la diversión, el humor, la creatividad donde podemos conectar con nuestros hijos y así crear un vínculo estrecho y que sientan que están integrados en la familia, que tienen su lugar en ella. Y esto hará que luego sean personas con habilidades coherentes para resolver problemas y con confianza para tomar buenas decisiones donde el miedo, el control o la impaciencia no son los protagonistas.
  • Pon el foco también en su alma, en su esencia (o como quieras llamarlo) y no solo en su comportamiento: Nos llega información de que el objetivo de la crianza es producir un niño dócil y de buen comportamiento como si fuera un animal doméstico. Pero realmente no hará que sea un ser humano feliz y bondadoso. Ayuda a tu hijos a comprender la importancia de que sus pensamientos, emociones y acciones tienen que ser coherentes ya que así podrá afrontar la vida no desde el sufrimiento sino desde la alegría, el entusiasmo y apertura para tener relaciones funcionales y conscientes. 

Modificar nuestros hábitos y estilos de crianza nunca es fácil pero merece la pena cuando vemos los resultados  siendo mejores personas que nosotros y eso hace que los admiremos y nos sintamos orgullosos.

Comunicación y Distanciamiento en la Adolescencia

Si la idea de hablar con tu hijo adolescente te recuerda más a un tira y afloja que a una conversación real, no estás solo. Muchos padres y adolescentes nos sentimos desconectados y frustrados porque la verdadera comunicación no existe.

¿Por qué la comunicación a menudo se vuelve desafiante y, a veces, incluso incómoda y frustrante cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia? ¿Es cierto que los cambios hormonales o una actitud rebelde crean distancia entre un adolescente y sus padres? ¿Qué hace que los adolescentes se sientan a la defensiva cuando se les pregunta: «¿Cómo estuvo tu día?», cuando hace apenas unos años, ese mismo niño hablaba de todo y de cualquier cosa mientras conducías en coche a casa? 

¿Cómo podemos retomar la comunicación para que todos nos sintamos escuchados, vistos y seguros para compartir?

Existen muchas estrategias para que podamos comunicarnos con sus hijos adolescentes pero no todas las estrategias funcionarán para todas las personas y, por tanto, los padres debemos estar abiertos a probar diferentes estrategias hasta encontrar la que es idónea para nuestra estructura familiar.

Los padres deben estar preparados para intentar darse tiempo a sí mismos y a sus hijos adolescentes. Debemos recordar que los miembros adultos de una familia tienen personalidades diferentes y también las tienen nuestros adolescentes. Si tienes más de un adolescente en casa es probable que tengan estilos de comunicación diferentes entre sí. Y esto es lo que crea que una discusión sea diferente dependiendo con quien sea. ‘Si bien puede que le resulten más fáciles las conversaciones con uno de sus hijos, una conversación con el otro niño o con otro niño en el hogar puede resultar más tensa. Recuerde validar cada estilo de personalidad en su hogar y enmarcar las expectativas en consecuencia. Cuando esté listo para comenzar el cambio en la comunicación, debe comenzar evaluando dónde se encuentra la relación actual.

Si la mayoría de las conversaciones van sobre responsabilidades, normas, reglas, horarios o temas que requieren la realización de tareas, este es un buen momento excelente para darle la vuelta a la tortilla y pasar a hablar sobre otros temas de la vida de tu hijo y así habrá acercamiento y conexión. 

Estrategias para aumentar la Comunicación

  • Escucha más y habla menos. Si tu hijo adolescente está dispuesto a hablar y compartir, por favor, cállate y aprovecha y practica la escucha activa. Si tienes que hablar que sea para preguntar sobre lo que le interesa compartir. Lo que para ti pueden ser pequeños detalles pueden ser mucho más grandes para tu hijo adolescente. 
  • Si tu hijo adolescente tiene más energía en la noche, intenta hablar con él en ese momento. A medida que los adolescentes atraviesan estos años desafiantes, su ritmo a menudo crea un cerebro más activo en las últimas horas del día. Y justamente en esas horas nosotros estamos para desconectar pero hagamos un esfuerzo y vayamos a su ritmo porque es una gran oportunidad para conectar con ellos.
  • Prueba la comunicación no verbal. Chatea con tu hijo por WhatsApp y si recibes de respuesta sólo una palabra, continúa, no te lo tomes como que pasa del tema. Intenta tratar temas que no se refieran únicamente a sus responsabilidades. Algunas frases para probar: ‘Estoy orgulloso de ti porque…’; ‘Fue genial cuando…’; ‘Me gustó mucho hablar de…. contigo hoy‘. ‘Gracias por…’ Con mi hija hablamos sobre cine y me manda links de las últimas películas que van a estrenar.
  • El silencio puede ser muy poderoso. Cuando hacer todo lo posible para iniciar una conversación con tu hijo adolescente no funciona y te encuentras llevándolo en coche en silencia sé que puede ser muy frustrante e incómodo y rellenamos el silencio con preguntas que sabemos que no tienen ganas de responder. Así que tal vez estar juntos en silencio pueda estar bien de vez en cuando. Yo lo hago y mi hija recientemente me dijo que le encantaba esos momentos y que los vivía con mucha paz.
  • No te lo tomes como algo personal. Esa mini persona que solía mirarte con tanta adoración y hasta lloraba cuando no estabas cerca, ahora puede actuar indiferente y distante contigo. Y puede que te entren ganas de chillar o mandarlo a la mierda pero sal de ahí un momento, respira profundamente, si es necesario, vuelve a intentarlo más tarde. 
  • Aprovecha sus intereses. Tómate un tiempo para aprender sobre las cosas que le gustan. Los niños y adolescentes son realmente buenos para detectar cuando fingimos. No quieren que sus padres intenten encajar con su generación, pero aprecian poder hablar sobre los acontecimientos actuales que son importantes para ellos, o la música actual o el cine. No sé vosotros pero yo me tengo que poner al día para intentar recordar todos los cantantes que le gustan a mi hija. Así que pongamos interés auténtico para que vean que nos importan.
  • Deja ir a tu ego. Probablemente tu hijo no te considera muy ‘cool’ sino más bien un viejo carca y es normal. Recuerda tu adolescencia y cómo veías a las personas que superaban los 40 o incluso los 30 años, unos vejestorios y, aún así, necesitabas que tus padres estuvieran allí para sentirte seguro.
  • No lideres con juicio. El impulso puede ser resolver los problemas de nuestros adolescentes porque no nos sentimos bien cuando ellos no se sienten bien. Ofrecer soluciones o intentar resolver problemas demasiado rápido puede parecer un juicio a los ojos de un adolescente. Aquí hay algunas frases sin prejuicios que puede probar: Cuéntame más sobre eso… ¿Por qué crees que funcionó de esa manera? ¿Hay algo que alguien podría haber hecho diferente? ¿Qué necesitas? Ya sabes que estoy aquí para lo que necesites. 
  • Deja de lado las expectativas sobre las conversaciones que tengas con tu hijo adolescente. El objetivo es ser la persona a la que tu hijo adolescente pueda acudir si necesita ayuda con problemas como el acoso, las relaciones, la depresión, las drogas, el sexo, etc. Algunos temas están bien que existan solo entre ellos y sus amigos ya que es importante que sepa que tiene su propia intimidad. Pero también sabrá que si tiene un problema serio puede contar contigo porque no lo vas a juzgar.
  • Admite cuando te equivocas. Discúlpate tantas veces como haga falta si has reaccionado en vez de respondido. La autenticidad invita a la confianza en todas las relaciones humanas. Predica con el ejemplo y muéstrale a tu hijo adolescente cómo ser humilde en momentos que hayas dado un paso en falso. Si levantas la voz en un momento de frustración o si te enfadas de manera histérica, discúlpate y vuelve a intentarlo. Pero ojo, que no sirve el hecho de gritar las veces que te dé la gana porque luego te disculpas. Ya sabes que eso no funciona así.

Esta etapa puede ser desafiante y ambos podemos sentirnos confundidos, aislados e incomprendidos. Trata de recordar que la familia no busca la perfección, sino que su objetivo es construir relaciones satisfactorias con aquellos a quienes amamos. ‘Al establecer límites, expectativas claras y liderar con empatía y escuchar activamente, podemos crear nuevos vínculos con nuestros adolescentes que sean tan satisfactorios como los vínculos de la niñez que se formaron anteriormente.’ 

Tus Padres: Los Abuelos de tus Hijos

Todos los padres pueden beneficiarse del apoyo los abuelos. Pero, ¿qué sucede cuando tus padres o tus suegros te presionan que quieren ayudar más? ¿Qué sucede cuando tú te cuelgas y les cargas con más peso del que les toca? ¿Cómo te sienta cuando los abuelos se creen con más experiencia que tú?
Ese padre/suegro/abuelo que hace comentarios de crítica sobre tu crianza, que da consejos que no has pedido, que intenta asumir el papel de pa/madre y se cree que tu hijo prefiere a sus abuelos que a vosotros. ¿Te suena?. En tiempos como estos, es esencial establecer límites saludables, o mejor dicho bien directos y claros, para que la relación con tus padres (y la relación de ellos con tu hijo) pueda durar en el tiempo porque sino un día estallarás y ya se acabó la historia.

  • Estableciendo límites: Puede ser una tarea difícil, especialmente cuando la persona con la que tienes que establecer límites es la que te crió. Puede parecer extraño establecer límites con los abuelos (tus padres), pero establecer límites claros es una necesidad en cualquier relación sana. Sin límites, podemos comenzar a sentirnos enojados y resentidos, lo que puede dañar (o incluso terminar) la relación. Entonces, ¿cuáles son algunas formas de establecer límites con los abuelos? El primer paso es prestar atención y comprender sus propios motivos de actuar así con tu hijo y contigo para poder identificar sus carencias y su necesidad de ser reconocido. Cuando reaccionamos de malas maneras es porque las acciones de los demás a menudo surgen de una violación de los límites. ¿Qué nos pone de los nervios?
    • Que nos den consejos sin haberlos pedido.
    • Que lleguen a tu casa sin avisar.
    • Que le den a tu hijo alimentos que no quieres que coma y peor aún que se los den aún sabiendo que tú no los admites.
    • Que den demasiados regalos sin sentido a tu hijo.
    • Que no sigan el horario o la rutina de tu hijo.

Debes dedicar tiempo a identificar cuáles son tus límites antes de compartirlos para poder comunicarlos de manera amable y respetuosa.

Comunicando Límites

Aquí, la Dra. Julie Gottman analiza el respeto de los límites desde la perspectiva de los abuelos. Una vez que hayas identificado tus límites, encuentra tiempo para sentarte y hablar con tus padres, los abuelos. Mejor tener esta conversación en privado mejor que no estén los niños. Veamos lo que nos aconseja la Dra. Julie Gottman:

  • Reconoce la necesidad que puede haber detrás de tu comportamiento. Trata de identificar y compartir lo que crees que tus padres pueden estar buscando y qué conduce a su comportamiento. Por ejemplo, si no siguen una rutina, tal vez no puedan pasar tanto tiempo con su nieto como les gustaría y están tratando de maximizar ese tiempo saltándose las siestas, etc. Luego valida que sabes que simplemente quieren pasar el mayor tiempo posible con él y que eso tiene sentido. Si no puedes identificar la necesidad auténtica, intenta hacer preguntas para saber qué puede ser. 
  • Comparte tus sentimientos y expon tus límites sin miedo. Es esencial establecer límites saludables para que la relación con tus padres (y la relación de ellos con tu hijo) perdure. Es importante ya que aquí se mueven muchas cosas como temas no solucionados del pasado entre ambas partes. Tal vez todavía esté resentido tu niño interior de cómo fuiste tratado por tus padres y ahora que son abuelos tal vez están intentando reparar el daño a través de tu hijo. Ya sabemos que esa no son las maneras pero no podemos pedir peras al olmo. 
  • Escucha también los sentimientos de tus padres y pregúntales sobre sus límites. Si bien ser abuelo puede ser un rol divertido, tus padres pueden tener algunos límites propios que deben respetarse. Bríndales espacio para que compartan cuáles pueden ser y acéptalos de la misma manera que te gustaría que te honren y a sus límites. Establecer límites puede ser difícil pero es necesario para mantener relaciones sanas y felices. Sé compasivo contigo mismo mientras continúas identificando y estableciendo límites. Es importante ser conscientes que ellos no son sus padres y no podemos saturarlos con responsabilidades que no les pertocan por mucho que sean de la familia. No les cargues con peso extra por mucho que estés todavía herido por lo que te hicieron en la infancia. Si es así pues tal vez tengas que ir a terapia para luego, si es necesario, tener una conversación con tus padres pero mi consejo es que pases página y te centres ahora en lo importante: Tu hijo y tu pa/maternidad.

Tecnología en Niños, Adolescentes y Adultos. Tecnología Familiar

Los padres a menudo podemos distraernos más en las redes sociales que nuestros hijos adolescentes. Esto es especialmente cierto durante los momentos lentos del día. Los momentos lentos son esos momentos en los que puedes estar con tus pensamientos y te evades un poco de la rutina diaria. Durante estos momentos, es posible que sientas la tentación de coger tu móvil para consultar el correo electrónico, leer las noticias, ver zapatillas de deporte o hacer rolling en Instagram.

Al recurrir habitualmente a los dispositivos durante estos momentos, se pierden valiosas oportunidades de conocerse mejor a sí mismo. Además somos un ejemplo a seguir así que si tenemos una relación más equilibrada con la tecnología conseguiremos que nuestros hijos también la tengan.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Pequeños cambios para ser más consciente de tu relación con la tecnología pueden mejorar la satisfacción y la calidad de su vida, así como la vida de tu hijo adolescente.

Intenta en momentos de soledad no coger el móvil por inercia y dedicarlo a estar más presente y poner el foco en otra actividad que seguro que será más provechosa.

Las satisfacciones de la Soledad

Como explica Markham Heid en su artículo para TIME, «Combine el pitido repentino con la promesa implícita de nueva información social y tendrá un estímulo casi perfecto e ignorable que desviará su atención de cualquier tarea en la que esté trabajando su cerebro».

Es importante tomarnos el tiempo para estar presentes con nuestros propios pensamientos, sin dejarnos distraer por la tecnología y tampoco por nuestros pensamientos obsesivos y repetitivos (a esos no me refiero). Mi táctica es el silencio.

La investigadora del MIT Sherry Turkle dice que los momentos de soledad nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos, lo cual es una parte importante para tener relaciones satisfactorias con los demás. En “Reclaiming Conversation: The Power of Talk in a Digital Age”, dice: “Si no tenemos experiencia con la soledad –y este suele ser el caso hoy en día– comenzamos a equiparar soledad y con estar solos. Esto refleja el empobrecimiento de nuestra experiencia. Si no conocemos las satisfacciones de la soledad, sólo conocemos el pánico a la soledad”.

En el mundo hiperconectado de hoy, Turkle dice que si no enseñamos a nuestros hijos a sentirse cómodos estando solos, aprenderán a sentirse solos y a depender de la distracción de la tecnología. Nos invita a crear un espacio sano y seguro para esas emociones difíciles o incómodas. Aquí añado que esas emociones incómodas vienen de pensamientos incómodos por lo que si practicamos la soledad y el silencio iremos reconociendo al momento cuándo estos pensamientos son falsos y así es la manera de no abrirles la puerta para que se conviertan en emociones falsas. Esto requiere constancia pero luego sale solo. 

Experimentando tus Emociones

Pero todo va tan rápido que tus pensamientos en milisegundos se han convertido en emociones incómodas pero recurrir a las redes sociales cuando surgen nos impide experimentarlas al completo. Así nos perdemos y ya no sabremos quiénes somos realmente teniendo todas las papeletas de coger una ansiedad o depresión.

Brene Brown dice que el grado en que uno esté dispuesto a sentir emociones difíciles es el grado en que uno experimentará felicidad. Si evitas sentirte deprimido, también puedes bloquearte para no sentir el deleite de la alegría.

El acto de notar y aceptar estos pequeños momentos de emociones en lugar de ceder a la distracción te permite conocerte mejor a ti mismo. Experimentar la variedad de emociones te enseña que puedes relajarte y que eres verdaderamente resiliente. Te recuerdo lo que era la Resilencia: ‘Superar algo y salir fortalecido y mejor que antes. La capacidad de afrontar la adversidad. Desde la neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión.

Al aceptar tu propia resiliencia, puedes ser un modelo a seguir para que tus hijos adolescentes hagan lo mismo. Puedes empezar siendo consciente.

¿Qué es la atención plena?

En pocas palabras, la atención plena es el acto de notar tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones y tu entorno en ese preciso momento. La atención plena a menudo se explica utilizando:

  • Atención plena de tu cuerpo.
  • Atención plena de tus sentimientos.
  • Atención plena de tu conciencia.
  • Atención plena de cómo funciona tu mente.

La atención plena consiste en observar con curiosidad lo que sucede dentro de ti. A continuación se presentan ejercicios para ser más consciente.

  • Céntrate en los platos: Ponte a prueba para concentrarte en realizar sólo una tarea. El maestro budista Gil Fronsdal dijo: “Si caminas hacia el autobús, simplemente camina hasta el autobús. Si estás lavando los platos, simplemente lava los platos”. Practica estar presente en el momento y que tu hijo lo vea para así que haga lo mismo.
  • Tómate un descanso de 5 minutos: Cuando llegues a casa al final del día, tómate cinco minutos para sentarte y relajarte. No revises tu correo electrónico ni tu Instagram. Yo me tumbo en el suelo o a veces en mi camilla, apago todo y me quedo a oscuras y respiro. Los padres son más capaces de afrontar conversaciones difíciles cuando están en contacto consigo mismos. Si no te tomas el tiempo para relajarte, es posible que utilices tu móvil en lugar de interactuar con tu hijo adolescente de manera saludable. Así que pon el foco en ti para luego poner el foco pleno en tu hijo y así apoyarlo y acompañarlo en lo que necesite.

Mi último consejo que yo he llevado a cabo: Haz otra ruta diferente para llevar a tu hijo a la escuela, sal con tiempo para hacer una pausa en algún lugar tranquilo y observa lo que está pasando en ese momento a tu alrededor, invítale a tu hijo a que mire contigo las nubes, por ejemplo. Tu hijo seguramente se piense que su pa/madre se ha tomado algo y lo rechace pero insiste y un día puede que te sorprendas y te acompañe a mirar las estrellas en el balcón de vuestra casa. 

‘La atención plena lleva a notar el mundo a través de una nueva lente, una lente que conduce a relaciones significativas con los demás, contigo mismo y, lo más importante, con su hijo adolescente.’

Yo Isasi

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