Pon Límites Sin Obstáculos

Pon Límites Sin Obstáculos

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Se entiende por límite la línea divisoria entre dos entidades o territorios, sea esta línea real o imaginaria. El término proviene del latín limis, que quiere decir ‘frontera’ o ‘borde. En una segunda acepción, límite se refiere también al punto en el cual algo debe llegar a término o ha alcanzado su punto de desarrollo máximo. También se usa figurativamente para indicar que algo ha ido más allá de lo necesario o de lo concebible, o para calificar una situación extrema que requiere atención urgente. Marca el fin de algo. Fuente.

El límite que separa una cosa de otra, que nos separa de una persona. También nuestra piel es el límite entre nuestros órganos y el mundo exterior. Así que un límite es la línea donde termina una cosa y comienza otra. Así de simple y al mismo tiempo así de complicado. Así que como no te pongas tus propios límites te arriesgas a ser dañado, invadido y dolorido.

Cuando establecemos un límite con otra persona, creamos un tipo de separación entre nosotros y nos suele costar mucho tanto crearlo como mantenerlo.

Podríamos imaginar nuestros límites como escudos que nos protegen de cosas que amenazarían nuestro bienestar, como la mala educación de los demás, el abandono emocional de los demás, el contacto no deseado o los compromisos para los que no tenemos tiempo ni espacio ni los queremos. Pero ojo que esos escudos no te tienen que limitar ni aprisionar a tí mismo porque sino es como encerrarte en tu propia cárcel. 

Los límites nos permiten respetar nuestros límites (lo que funciona para nosotros y lo que no) y diseñar nuestras vidas y relaciones en torno a esos límites. Y eso nos lleva a la confianza ya que si pones tus límites y los sostienes, la gente cercana a tí sabrá que no puede sobrepasarlos porque están bien definidos con total seguridad y no ceden, son inquebrantables.

Pero tenemos que ser conscientes de que nuestros límites no hacen que controlemos lo que otros dicen o hacen pero sí podemos controlar cómo respondemos y qué permitimos que entre en nuestro entorno. De eso se tratan los límites. No se trata de encerrarte en tu propia jaula. Aunque a simple vista puede parecer que los límites crean separación, en realidad, si están bien definidos por todas las partes implicadas se crearán relaciones respetuosas y sanas. 

Límites y Peticiones

Cuando hacemos peticiones a otros, les pedimos que cambien su comportamiento.

Pero cuando establecemos un límite, cambiamos nuestro propio comportamiento para protegernos a nosotros mismos, a nuestras necesidades y a nuestros valores pero el objetivo nunca es cambiar al otro.

Al establecer un límite, estamos evaluando lo que no nos funciona y actuamos en consecuencia. 

Se trata de poner límites claros sobre lo que toleraremos y no toleraremos de otras personas. Por esta razón, los límites no son herramientas para obtener algo de alguien ni manipularlo. No podemos ‘limitar’ a una persona para que nos dé más afecto, atención, amabilidad o cubra nuestras necesidades.

Los límites consisten en separarnos de situaciones que no satisfacen nuestras necesidades o de interacciones que nos hacen sentir inseguros, invisibles o perjudicados de alguna manera.

Enfoque de transparencia radical

Una manera de establecer límites puede ser utilizando el enfoque de transparencia radical. Este enfoque funciona mejor con personas en las que confías y eres simple y amablemente transparente expresando lo que sientes y lo que eres. Y otro enfoque similar es el de hablar claro y expresar nuestros valores e ideales con los que no estamos de acuerdo pero desde la integridad, la asertividad (comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos) y así colocar nuestro límite, es decir, separación entre los que ellos creen y lo que nosotros creemos con respeto.

Si establecemos un límite según el cual un determinado comportamiento no nos funciona, debemos alejarnos de ese comportamiento cuando surja. De lo contrario, nuestro límite es una declaración sin sentido que no nos ofrece protección y nos lleva a la incoherencia o disonancia cognitiva y la gente no nos tomará en serio porque nuestros límites se desvanecen en un santiamén.

Enfoque de desconexión

Otro enfoque es desconectarse, es decir, salir de una conversación o interacción que nos perjudica. Al desconectarnos, reconocemos que no podemos controlar las acciones de los demás pero podemos controlar el papel que desempeñamos en esa dinámica. En lugar de jugar al tira y afloja, soltamos la cuerda. A la gente le preocupa que el hecho de desconectarse sea lo mismo que evitar conflictos. Sin embargo tenemos que ser conscientes que hay que diferenciar el desconectarse como forma de complacer a las personas y el desconectarse como una forma de establecer límites que es muy diferente.

Desconectarse de un lugar para agradar a las personas se basa en el miedo. Cuando nos desconectamos por miedo, pensamos: ‘Tengo miedo de hablar porque quiero agradarles’ o ‘No quiero causar problemas, así que mejor me quedo callado’.

Desvincularse como límite está basado en el poder. Cuando nos retiramos así pensamos: ‘No puedo controlar cómo me tratan pero no voy a entrar de nuevo en el juego porque si lo hago sigo tolerando el maltrato’ o ‘No gastaré mi valioso tiempo y energía debatiendo esto’. A veces, el comportamiento de una persona es tan doloroso que nuestra única opción es abandonar la relación por completo. Otras veces, descubrimos que podemos mantener una relación si nos desconectamos de interacciones desagradables o disminuimos nuestro grado de intimidad con la persona en cuestión. Sinceramente considero que en situaciones extremas lo mejor es no reaccionar sino responder desde la amabilidad y despidiéndose con todo tu amor. 

Y si aún así tus límites no funcionan es porque estás haciendo solicitudes en lugar de poner límites. La diferencia a veces puede ser muy sutil y es importante que sepas cuál es. La solicitud es cuando le pides a otra persona que haga o no haga algo para satisfacer una necesidad tuya. Pides que cambie su comportamiento y aquí puede o no hacerlo y la mayoría de las veces no lo hace. El resultado está fuera de nuestro control porque aquí no tienes ninguno. Pero en cambio, cuando fijas tu límite, estás dejando claro lo que toleras y no toleras y aquí tienes el control sólo si realmente lo aplicas con total seguridad por lo que tienes que ser perseverante, íntegro (nada cambiante ni caótico) y determinante. Los ejecutas tú y de nuevo, tú tienes el control de tu vida.

Límites y tu Seguridad

Aquí para que funcionen tus límites tienes que tener muy claro lo que quieres y no quieres porque tanto la duda como la inseguridad rompen tus límites. Por tanto es muy importante sentirse seguro antes de establecer límites.

Ya sabemos que las relaciones abusivas nos hacen sentir inseguros así que cuando no te sientes seguro, es difícil establecer y mantener límites. Integrar tu seguridad es esencial para poder poner límites. 

“Atreverse a poner límites significa tener el coraje de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a los demás”. Brene Brown, autora de tres número 1 del New York Times Best Sellers: ‘Los Dones de la Imperfección’ (2010), ‘El poder de ser vulnerable’ (2012), y ‘Más fuerte que nunca’ (2015).

Si eres de los que suele complacer a los demás seguro que tu inseguridad estará a flor de piel cuando crees que decepcionas a los demás ya que experimentas esa invalidación emocional. Así que aquí tienes que trabajarte tu autocompasión, tu validez y tu autoestima.

Los límites saludables pueden exponencialmente mejorar tus relaciones y bienestar general. Debes permanecer fiel a tu nuevo y verdadero yo y estar preparado para dejar ir a aquellos que se niegan a relacionarse contigo desde ese nuevo lugar. Yo a mis 50 años he tenido que decir adiós a ‘amistades’ porque estábamos anclados en el pasado y ya no estaban alineadas a mi nueva forma de ver y sentir la vida, a mis valores. Da pena pero a la vez mucha liberación al soltar.

La confianza y una mayor conexión provienen de establecer límites. Creo que mantener los límites es una de las formas más esenciales de proteger tu paz y modelar tu seguridad y tu amor propio ante los demás.

Conversaciones difíciles

Las conversaciones difíciles pueden provocar inestabilidad. Hay que aprender a establecer límites conversacionales sin obstáculos. 

Piensa en la última vez que tuviste una conversación difícil que te molestó. ¿Querías simplemente irte? ¿Sentiste que necesitabas controlarte para no decir lo que realmente sentías? ¿Elegiste no responder mordiéndote la lengua? ¿Querías evitar una pelea pero luego te sentiste resentido? ¿Estallaste y dijiste cosas que luego te arrepentiste?

Aquí está claro que no pusiste con anterioridad unos límites claros y de ahí que salgan a la luz todos los trapos sucios. Y estas situaciones nos desbordan y bloquean.

El Dr. John Gottman nos dice que en las relaciones disfuncionales hay una mayor excitación fisiológica durante las discusiones y conflictos. Y lo llama ‘inundación’, en español podríamos llamarlo ‘desbordamiento’, como la Dana. Y esto también puede ocurrir en otras relaciones con amigos, compañeros de trabajo, padres, hermanos, suegros, etc. En estas situaciones nuestra frecuencia cardíaca aumenta a más de 100 latidos por minuto. Nos sentimos abrumados e intensamente estresados. Además nuestra capacidad para escuchar y comprender a la otra persona es super limitada, por no decir nula, porque ni escuchamos y ni mucho menos comprendemos. En este estado mental, es más probable que digamos o hagamos algo de lo que luego nos arrepentiremos. Así que esto no es nada bueno para nuestra salud mental, física ni emocional. Nuestro sistema inmunológico se suprime y por eso luego mucha gente se resfría, le da dolor de garganta o de pecho. Te crea un bloqueo emocional que es imposible tener una conversación auténtica y armoniosa. Y por cierto, si vas a usar la ley del hielo (una persona invalida las emociones de otra y le niega la oportunidad de explicarse y expresar una opinión, es decir, ignora completamente a la persona con quien ha tenido un conflicto), te recuerdo que eso no es ser neutro y ni mucho menos estás poniendo límites saludables ya que lo que se percibe así es desaprobación, rechazo y una distancia repugnante. 

Se necesitan al menos 20 minutos para que tu fisiología vuelva a su estado inicial de calma. Eso sí, tienes que evitar no seguir pensando en la situación perturbadora porque esto es echar gasolina al fuego, es decir, a toda la rabia y malestar que llevas dentro. Así que pon el temporizador a 20 minutos y respira, focus y relax. 

Practica la Aceptación 

El doctor Steven Hayes creó la ‘Terapia de Aceptación y Compromiso’ que explica maravillosamente el concepto de ‘aceptación’. Aceptación significa la voluntad de abrirse y dejar espacio para sentimientos, sensaciones, impulsos y emociones incómodos. Intentas no controlar tu experiencia interior o la perspectiva de otra persona. En lugar de luchar contra los sentimientos que experimentas internamente, trata de aceptarlos sin juzgarlos como respuestas apropiadas a estas situaciones. 

Ya sabemos que aceptar no significa rendirse, no lo es. Se trata simplemente de abandonar la lucha interna que te causa ansiedad y estrés. Aún puedes tener tus opiniones y tus propias creencias y, al mismo tiempo, comunicarte de una manera que respete tus valores y establezca límites saludables. 

Otro concepto en esta terapia es la ‘acción comprometida’, lo que significa que tomas medidas efectivas basadas en tus valores. ¿Qué puedes hacer para defender lo que crees? ¿Cómo puedes comunicar lo que es importante para ti sin poner en peligro tu bienestar emocional? 

Al practicar la aceptación antes de iniciar una conversación, también creas un espacio donde realmente puedes escuchar los sentimientos y puntos de vista de la otra persona. 

Aprende a establecer límites sin obstáculos. Bonita frase, ¿verdad? Puede parecer incoherente pero establecer límites es un aspecto importante para mostrar realmente quién eres como persona y cómo los demás pueden tratarte. Y como parte crucial para tu salud mental y emocional, tienes que aprender a ser amable contigo mismo. Como resultado, serás menos reactivo (menos reacción y más respuesta), ya que tú estableces las reglas y las dejas bien claras para que los demás las conozcan y las asuman pero no como obligación sino para que crear relaciones auténticas y funcionales.

Límites Verdaderos y Auténticos

Las investigaciones han demostrado que en familias con límites saludables y flexibles, cada persona puede convertirse en una persona distinta con sus propios intereses y habilidades únicos. Tener límites saludables les da una sensación de bienestar, autocontrol y autoestima a lo largo de su vida. Si las personas no tienen la oportunidad de aprender a establecer límites saludables cuando son niños, esto puede causarles desafíos cuando sean adultos.

Tipos de límites

Las investigaciones sugieren que existen tres tipos de límites:

  •  Límites claros: Los límites claros se establecen directamente, son flexibles y adaptables. Hay calidez, apoyo y estabilidad, cada persona que interactúa puede ser asertivo, comunicar sus necesidades y desarrollar sus propios intereses.
  • Límites rígidos: Los límites rígidos son cerrados e inflexibles, muy parecidos a un muro que no deja entrar ni salir nada. Hay menos compromiso y más aislamiento tanto dentro de la relación como en el mundo exterior. Puede resultar más difícil para los implicados comunicar sus necesidades y expresar su individualidad cuando existen límites rígidos.
  • Límites difusos o abiertos: Límites que no son claros e incluso pueden ser borrosos o imprecisos. Puede resultar difícil para cada implicado satisfacer sus necesidades. Y te puede llevar más tarde o más temprano al conflicto tanto con la persona implicada como contigo mismo creando tu propio conflicto interno.

¿Cómo saber si has cruzado un límite?

Una de las formas más rápidas de determinar si se ha cruzado un límite es preguntarse cómo te sientes ante una situación en particular. Presta atención a tus instintos y sensaciones. A menudo, nuestros cuerpos responden antes que nuestras mentes cuando en una situación uno se siente mal o inseguro. Si te sientes emocionalmente incómodo o incluso tienes sensaciones corporales (te tiemblan las piernas o el corazón va a mil) es señal de que algo en esta situación te ha hecho sentir muy incómodo.

Hay muchos tipos diferentes de límites, que incluyen:

  • Físico: Esto incluye tu cuerpo y tu espacio personal. Los límites saludables incluyen la autonomía de tu cuerpo. Esto se nota enseguida cuando puedes dar un abrazo, dos besos, la mano o incluso nada. Este límite es muy fácil de reconocer sin hablar. Por el cuerpo sabemos si una persona ha puesto su límite y sólo te permite darle la mano, por ejemplo.
  • Sexual: Los límites sexuales consisten en tu yo sexual y tu espacio personal íntimo. Incluyen opciones sobre tipos de actividad sexual y parejas. Hay muchas mujeres, en las que me incluyo, que su cuerpo no lo ceden a cualquiera, es una parte muy importante, es nuestra intimidad así que el límite suele estar muy claro y establecido en estas mujeres y no hay que decir absolutamente nada, el hombre lo nota a la legua. Estos límites se cruzan cuando alguien te presiona para que tengas un afecto íntimo, un contacto o una actividad sexual no deseados.
  • Intelectual/mental: Esto comprende tus ideas, creencias y pensamientos personales. Un límite saludable respeta que las ideas de los demás puedan ser diferentes. Estos límites se cruzan cuando alguien desdeña, menosprecia o invalida tus ideas o pensamientos o no los toma nada en serio.
  • Emocional: Tus sentimientos y detalles personales son parte de los límites emocionales. Estos se cruzan cuando los sentimientos o la información personal que has revelado se menosprecian, minimizan o se comparten sin tu permiso.
  • Material/financiero: Tus límites de recursos financieros y pertenencias se traspasan cuando te presionan a prestar o regalar cosas o a gastar o prestar dinero cuando preferirías no hacerlo. Aquí no has puesto ni un límite.
  • Tiempo: Cuando tienes un trabajo, relaciones, hijos u otras responsabilidades, es un desafío mantener límites de tiempo saludables. Estos límites se cruzan cuando tienes exigencias o solicitudes de tiempo irrazonables o cuando asumes demasiado.

Cómo establecer límites saludables

Los límites pueden considerarse como las ‘señales de stop’ en tu vida. El lugar donde colocas estas señales y lo que consideras ‘cruzar la línea’ variarán según tus creencias, valores, costumbres culturales y tradiciones familiares. Aquí hay algunas cosas en las que pensar al establecer límites:

  • Establece objetivos: ¿Cuál es el objetivo de establecer un límite o la necesidad de establecer un límite?
  • Empieza poco a poco: Establecer límites puede ser difícil e incómodo. La clave es empezar poco a poco y centrarse en uno a la vez.
  • Sé claro: Concentrarse en lo que quieres con la mayor claridad posible.
  • Práctica: Si pensar en establecer un límite te pone nervioso, escríbelo primero y practícalo en voz alta para ti hasta que lo integres.
  • Hazlo simple: Menos es más al establecer límites. Simplemente elige lo principal que te molesta y concéntrate en eso.

Límites saludables

  • Ser capaz de decir ‘no’ y aceptar cuando alguien te dice ‘no’.
  • Ser capaz de comunicar claramente sin expectativas, sin restricciones, sin temores infundados.
  • Honrar y respetar tus necesidades y las de los demás.
  • Respetar tus valores, creencias y opiniones y los de los demás, incluso si son diferentes a los propios.
  • Sentirse libre de compartir y expresarte.

Límites no saludables

Cuando existen límites poco saludables, la seguridad de la relación y de ti mismo se ve comprometida. Esto puede conducir a relaciones disfuncionales e incluso tóxicas.

  • Tener dificultades para decir ‘no’.
  • Tener problemas para aceptar el ‘no’ de los demás.
  • No comunicarte claramente.
  • Comprometer fácilmente tus valores, creencias y opiniones personales para satisfacer a los demás.
  • Ser coercitivo o manipulador para lograr que otros hagan algo que no quieren hacer.

Todo esto puede convertirse rápidamente en abuso tanto físico, sexual como emocional. Es una violación de tus propios límites. Nunca hay excusa para el abuso, sea el que sea, ya que puede:

  • Violar tu seguridad física.
  • Ejercer un control excesivo de tu vida.
  • Vivir en el miedo constantemente.
  • Ser hipercontrolador e impedirte hacer cosas razonables que te gustaría hacer.
  • Obligarte a hacer cosas que no quieres.

Establecer Límites

Ya sabemos que no se trata de mantener a los demás fuera de tu vida sino de proporcionar un entorno seguro en el que exista un equilibrio entre todas las personas involucradas haciendo que se puedan construir relaciones sólidas donde la honestidad, el respeto y la transparencia son elementos fundamentales. Consejos para conseguir buenos límites:

  • No reaccionar sino responder: Establece el tono de la conversación manteniendo la calma. Si estás enfadado, molesto e irritado sólo consigues que la otra persona sienta lo mismo. Así que espera y busca el momento en el que ambos estéis relajados y receptivos a la conversación.
  • Evita las acusaciones con el ‘tú’ ya que lo que se consigue es que la otra persona se ponga a la defensiva y ataque. Recuerda respirar y llegar a la calma.
  • Pon toda tu atención y presencia.
  • Evitar el “efecto fantasma” o ghosting: Si bien puede ser difícil lidiar con algo directamente, evitar a un amigo sin explicación le impide saber cuál es el problema y le priva de la oportunidad de intentar solucionarlo. Evitar el problema significa que no podéis crecer a partir de la experiencia y no os brindáis la oportunidad de poner límites saludables sin obstáculos.

Los límites son los límites del comportamiento apropiado entre las personas. Los límites personales definen dónde termina una persona y comienza la otra. Los límites afectan las relaciones íntimas, las familias y los compañeros del trabajo. Establecer límites en una relación puede ser un desafío pero garantizan que la relación sea saludable para todos.

Establecer límites es una parte clave para mantenerse mentalmente sano y mantener relaciones auténticas.

Yo Isasi

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