Quiero el Divorcio

Quiero el Divorcio

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¿Cuántas veces has pensado en dejarlo? ¿Cuántas veces has intentado provocar una situación de conflicto para así tener la excusa perfecta para decir la frase mágica?: ‘Quiero el divorcio’. El divorcio, un gran negocio como lo son las bodas y los entierros, bueno en realidad todo es un negocio. Perdonad si soy tan brusca y poco considerada. No es mi intención que lo veáis así pero para mí todo en la vida es una transacción.

El divorcio fue asentado por primera vez en el Código Civil Francés de 1804. La primera vez que se reconoció el derecho al divorcio en España, tal y como lo conocemos actualmente, fue en la Constitución de 1931 de la Segunda República Española. Pero cuando Franco llegó la cosa cambió y derogó la ley del divorcio por ser radicalmente opuesta al profundo sentido religioso de la sociedad española. Y no fue hasta el período de la transición donde el 22 de junio de 1981, el Congreso de los Diputados aprobó de nuevo la ley del divorcio. A día de hoy, Filipinas y la Ciudad del Vaticano no permiten el divorcio en su ordenamiento jurídico‘. Fuente.

En la actualidad es más fácil divorciarse que en la época de nuestros abuelos donde antes se pasaban penurias en los matrimonios y ahora no se pasa ni la sal. A la primera de cambio, zasca, me separo y luego me divorcio. Toleramos muy poco y a la mínima nuestra pareja ya es una narcisista, psicópata, maltratadora, etc., no hay un punto medio.

Veamos, según Servimedia, qué está pasando en España:

‘Algo más del 50% de los matrimonios se acaban separando en España, según un estudio elaborado por el Observatorio Demográfico CEU, adscrito al Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEU-Cefas). Más de un tercio se separa antes de los 20 años de casados; uno de cada cinco, en los primeros 10 años; y uno de cada ocho lo hace en los primeros 7 años de matrimonio.

El cociente entre rupturas conyugales (divorcios, separaciones y nulidades) y bodas ha superado el 60% en España en 13 de los últimos 18 años, con un máximo extraordinario del 88,6% en 2020, por el desplome anormal de las bodas en el primer año de la pandemia de la covid-19.

La franja de edad en que es más probable divorciarse va de los 40 a los 49 años, en ambos sexos (en torno al 40% de todos los divorcios), seguida de la de 50 a 59 años. En 2022 el 42,2% de los varones y el 33,2% de las mujeres tenían 50 años o más en el momento de divorciarse. 

La duración del procedimiento legal de divorcio depende sobre todo de si hay mutuo acuerdo entre los cónyuges, o si hay proceso contencioso. En el primer caso, el procedimiento de divorcio, en el período 2015-2019, se sustanció en menos de tres meses en el 66% de los casos, el 88% en menos de 5 meses y el 97% en menos de 11.’ Fuente.

Y un divorcio te puede costar unos 1000€, que evidentemente subirá si no es de mutuo acuerdo o hay hijos de por medio pero puede llegar a alcanzar hasta los 15000€.

Y existe una opción más barata desde el 2005 que es el divorcio exprés, un divorcio amistoso pero aún más rápido que se puede resolver en 1 o 2 meses y se realiza por internet sin necesidad de mediar abogados ni procuradores. El precio ronda los 500 más IVA para cada uno de los cónyuges. La única condición para poder aplicar el divorcio express es que la boda haya sido realizada mínimo 3 meses antes y que ambos cónyuges estén de acuerdo con los términos.

En Estados Unidos se firman 100 divorcios por hora. Y el abogado James J. Sexton puede acabar con tu matrimonio en 3 días mucho más rápido que el divorcio exprés pero eso sí te cobraría 750 dólares la hora. Al final del artículo nos dará unas recomendaciones.

Planteándote Divorciarte

Sabes que habrá daños colaterales, que no saldrás inmune pero aún así sabes que vuestro matrimonio está más muerto que muerto y ya es insostenible porque te está afectando a nivel emocional, laboral y con los niños, ya no eres la misma persona que hace unos años ni tú mismo te reconoces. 

El terapeuta de divorcios Terry Gaspard realizó un estudio de parejas divorciadas y descubrió que el 50 por ciento se arrepintió de su decisión varios años después, y el 68 por ciento desearía haberse esforzado más. ‘Algunas personas deberían divorciarse, sin duda, pero otras se divorcian innecesariamente. Esos son los matrimonios por los que debemos luchar. Las parejas con hijos deben tomar mejores decisiones para su familia.’

Antes de tomar una decisión tan importante tienes que reflexionar los pros y los contras y ser honesto y hablar con tu pareja por si hay alguna esperanza de ver si todavía hay Amor, en mayúsculas porque si es en minúsculas no merece la pena alargar más este sufrimiento. 

Es posible que en este momento estés tan cerrado que todo lo que puedas ver sea la puerta de salida de tu casa a una nueva vida, a una nueva oportunidad.

Sé que son muchos que lo tienen bien claro desde hace mucho tiempo y lo único que les paraliza es el bienestar de sus hijos y no encontrar los medios económicos (por ejemplo, nueva casa, gastos extra) para dar el salto. Nos sentimos atrapados en nuestra propia cárcel y no vemos más allá de las rejas. Y curioso porque somos presos y al mismo tiempo nuestros carceleros. 

Señales de que te tienes que Divorciar

Veamos qué señales o qué banderas rojas son las que nos dicen claramente que lo vuestro ya no es sano sino infelicidad:

  • Incompatibilidad, diferentes personalidades, diferentes niveles de madurez, deseos, sueños o propósitos. Señal number one que te dice claramente que no hay nada que hacer por mucho que digan que los polos opuestos se atraen.
  • Pérdida de esperanza: Si la pareja ha perdido la esperanza también ha perdido las ganas de salir de este agujero o mejor dicho de esta crisis matrimonial. Yo siempre he pensado que las crisis pueden llevarte a dos caminos. Uno a salir por patas de tu casa de una vez por todas y dos, a poner toda tu energía y ganas para no perder todo lo que habéis construido durante estos años de matrimonio. Pero la crisis puede hacerse como una bola de nieve que cada vez se hace más grande ya que empiezas a comunicarte con tu pareja de una manera pasiva-agresiva y luego directamente agresiva lo que hará que uno sea el agresivo y el otro el que suplica. Normalmente aquí el agresivo (no se entienda como maltratador sino más bien como el que tiene más energía en estos momentos) es el que decide matar la relación ya que la súplica angustiada de su pareja le repele y le separa. Esto muestra la pérdida de esperanza de cambio y la sentencia de muerte del matrimonio. Y otros en estas crisis vez de accionar se convierten en zombies vivientes que siguen con su rutina diaria dejando pasar los días a ver si algún día cae un ángel del cielo. En algunos casos puede ocurrir pero la mayoría de veces nada.
  • Cero comunicación. Cero apertura y cero feedback. Discusiones nada constructivas más bien destructivas y muy dolorosas sin un acuerdo consensuado.
  • Priorizas otras áreas de tu vida (trabajo, amistades, hobbies) y has dejado colgado tu matrimonio. Está en último lugar.
  • Desaparición de la complicidad y la intimidad sexual y emocional. Y por supuesto el sex-appeal y las relaciones sexuales han quedado en el baúl de los recuerdos, mejor dicho, en el baúl porque ya no te acuerdas de que antes teníais un buen sexo.
  • Escurres el bulto llegando tarde a casa. Aquí te recomiendo que leas o escuches ‘Síndrome del Compañero de Piso‘ porque te vas a sentir muy identificado. Sal de tu zona de confort para ya divorciarte o ponerte manos a la obra.

Y ¿os acordáis de mi artículo y podcast ‘Tu Pasado Distorsionado’? Lo comento porque solemos recordar cosas del pasado que no son realmente ciertas y nos centramos en recuerdos y situaciones horrendas e ignoramos los esfuerzos y las ganas de nuestra pareja para reparar el daño en el presente.

La mayoría de nosotros prometimos…

  • Amar: Aquí algo que parece tan sencillo no lo es porque no sabemos lo que es amar. No se encuentra en ningún libro, ni en ningún manual. Hay que vivirlo y experimentarlo y casi todos venimos de relaciones paternales disfuncionales así que no sabemos nada. Y es a través de relacionarnos con el otro donde podemos aprender a amar.
  • Honor: Esto es Respeto. Respetar y aceptar a nuestra pareja tal como es (muy trillada esta frase pero una de las más importantes y no confundir con resignación) y sobre todo mucha honestidad, coherencia y claridad en nuestra relación y comunicación sin menospreciar los deseos o proyectos del otro porque son igual de valiosos que los tuyos..
  • Apreciar: A través de palabras y acciones, demuéstrale a tu pareja que es valiosa para ti.
  • Dedicación: Hay que poner mucha dedicación y Cuidado como si la relación fuera un bonsai o un recién nacido. Se trata de Atención, Delicadeza, Cariño y además mucha Alegría e Ilusión.

Más adelante creo que deberíamos hablar sobre los ‘Cinco Lenguajes del Amor’ de Gary Chapman: Son las diferentes formas que tenemos las personas de entender y expresar nuestro amor a los otros y muchas veces tu manera de expresar no la recibe como tal tu pareja o viceversa llevando a desenlaces erróneos. Las 5 formas que describe son: palabras de afirmación, tiempo de calidad, recibiendo regalos, actos de servicio y contacto físico. Personalmente creo que hay más e incluso esas mismas combinadas. 

Demasiadas personas se han convertido en mulas de carga humanas, llevando un peso demasiado pesado para poder disfrutar del lado más ligero y divertido de la vida y saborear de una relación íntima y conectada. Las relaciones hay que dedicarles Tiempo, están creadas para adultos que establecen su intención de hacerlo bien y luego lo cumplen con el Compromiso.


Excusas para no darle a tu matrimonio lo que necesita

Aquí no se pueden permitir las excusas baratas: El trabajo, los niños, los padres mayores, la vuelta al cole y así sigue la lista donde puedes poner la excusa que se te ocurra.

  • Así soy yo.
  • El que necesita ir a terapia eres tú, no yo.
  • ¡Lo que estoy haciendo (o no haciendo) no es tan malo!
  • ¡Quieres que sea perfecto y nunca seré perfecto!
  • No sé cómo.
  • Nadie en mi familia esperaba eso.
  • ¿Por qué no puedes ser como mi (padre, amigo, hermano)? ¡Nunca se quejaron!
  • ¡Tus amigos (o familiares) te han hecho pensar que algo anda mal en mí! ¡Ellos son el problema, no yo!
  • ¡No tengo ningún problema con la bebida! ¡Puedo dejarlo cuando quiera!
  • Un poco de porno online nunca mató a nadie.
  • Estás siendo una histérica.
  • No puedo creer que tengas el descaro de quejarte.
  • Simplemente no puedes ser feliz.
  • Tengo la menopausia, me va a bajar la regla, me duele la cabeza (o cualquier síntoma o enfermedad).

La palabra clave aquí es tierra, bajar a tierra y poner el foco en lo que has creado y en que hay que seguir regando para que no se pudra y si no lo haces buscarás otra planta pero se te volverá a quedar seca porque una vez crece ya no la riegas. Repites patrón. Sé agradecido con lo que tienes y no te creas todo lo que ves por las redes porque eso no existe en la vida real. Es una ilusión, una imagen distorsionada de la realidad.

¿Cómo sé si estoy atravesando una crisis de la mediana edad?

Una crisis de la mediana edad es cuando una persona llega a un tope, está a las narices y está a punto de romperse en pedazos ya que ha dado, dado y dado sin recibir la palmada en la espalda y a esta crisis se le suma que te miras al espejo y ves que ya no eres joven sino un señor o señora que no reconoces con arrugas, canas, barriga y cara de desgraciado. Eso te crea mucha inseguridad y resentimiento ya que a eso les sumas que tu pareja no te ofrece un buen sexo porque le duele la cabeza o tiene lumbalgia con todo lo que estás haciendo por el matrimonio.

Antes te conformabas y te sacrificabas y ahora sufres de sobrecarga de resentimiento y eso te lleva empezar a comportarte como que nada es suficiente (insuficiencia) y viene esa parte del ego que al no conseguir tus expectativas, y bien satisfechas, a través de los otros pues decides irte al lado opuesto y comienzas a pensar sólo en ti de manera egoísta. Ahora eres tú, tú y solo tú.

La ironía es que podrías haber evitado todo esto si hubieras encontrado el equilibrio entre dar a la familia o pareja y cuidar de ti. Y, además, si al mismo tiempo, hubieras comunicado tus necesidades a tu pareja que, por cierto, no es adivino y no lee el pensamiento. Así que al no comunicarte y dar por hecho que recibirías tu premio por la buena pareja que eres, lo que acumulas son kilos de resentimiento, rabia y asco y ya estás a punto de explotar (si no lo has hecho ya) saliendo tu peor versión de ti atacando y pisando todo lo que se ponga en frente.

Divorciarme o no divorciarme

El divorcio es sinónimo de Pérdida: Pérdida de un ser querido, de tu casa, de tu familia. Y también de ‘regalarte’ una enfermedad (desde un infarto hasta una depresión de caballo). Nuestro cerebro lo procesa como una amenaza a nuestras vidas. Y por supuesto, vivir una crisis matrimonial o crisis de la mediana edad hace lo mismo. Tu sistema nervioso simpático se activa como un perro cazador que cuando ve una gallina se olvida de su amo, de todo y sale disparado sin noción del tiempo y espacio, es decir, quieres salir por patas. Y si en tu crisis matrimonial, tu pareja no quiere el divorcio pues estará en modo de lucha y no querrá soltar la correa para que no salgas corriendo. Hará todo lo posible para salvar vuestro matrimonio, es decir, no te sacará de casa ni para mear. Así que estarás en respuesta de huida, es decir, en estrés y tu cerebro te sigue recordando que es momento de alejarse cuanto antes.

Ya lo he comentado en otras ocasiones que nadie debería tomar decisiones importantes, como en un divorcio, cuando su sistema nervioso simpático está funcionando. Así que los terapeutas expertos en la materia te recomiendan que te separes, no más de seis meses, para poder pensar de manera racional. Yo en esta situación no te lo aconsejo porque si te vas en esos momentos tienes un alto porcentaje de probabilidades de saborear tu libertad y no volver a casa. Como el perro obsesionado por la gallina, nunca más se supo de él. Así que sería interesante poder meditarlo mientras convives con la situación. Así te responsabilizarás de lo que está pasando en tu vida y tomarás la elección correcta para ti y los tuyos.

¿Divorcio Amistoso? 

La mayoría de las personas quieren divorciarse desean que sea lo más pacífico y amigable posible, pero normalmente, tarde o temprano, el proceso de divorcio saca lo peor de las personas. Será la peor de tus pesadillas. Esto se debe a que, nuevamente, el sistema nervioso simpático se está activando y cuando nos ponemos en modo lucha o huida actuamos como adolescentes inmaduros y algunos como niños pataleando en la guardería. 

Y aquí es cuando tienes muchas probabilidades de que tú o tu pareja hagáis las cosas de manera deshonesta en el proceso de divorcio y generalmente es porque están involucrados los hijos; hay infidelidad; quieres quedarte con la casa y así un largo etcétera. Y una vez que los abogados se involucran, es probable que sucedan cosas durante el proceso de divorcio que te harán ponerte de los nervios, saldrán los trapos sucios y por fin vomitarás todo lo que tenías guardado durante tus años de matrimonio. Y es que los abogados son como las hienas las cuales en las culturas asiáticas son veneradas por su valentía y fiereza en la batalla y en el folclore europeo son vistas como símbolos de codicia, glotonería y engaño.  

Los abogados desgastan a la gente mandándoles cartas desagradables que los etiquetan de manera peyorativa y con una oferta inicial tan baja e injusta que su capacidad para sobrevivir después del divorcio se ve amenazada (literal), limitando tu tiempo con los niños o quitándote el acceso a tus posesiones o propiedades compartidas. La verdad es que dan bastante yuyu como las hienas.

Por tanto, una vez tienes asignado un abogado o contratas uno, ya sabes que tu divorcio de amistoso va a tener muy poco.

Mediación y Derecho Colaborativo

Hace años, los jueces se cansaron de escuchar a las parejas criticar cosas ridículas y los alentaron a acudir a una mediación antes de llevar sus problemas a la sala del tribunal. El proceso de mediación involucra dos salas: Tu abogado, el abogado de tu cónyuge separado y un abogado de mediación. Por lo general, cada parte se sienta en una sala separada y el abogado de mediación va y viene entre las salas con ofertas para resolver el caso. Con suerte, en algún momento se llegará a un acuerdo, todos lo aprobarán y luego se redactarán los documentos oficiales, se firmarán y pronto se concederá el divorcio.

Todo lo que se necesita es un cónyuge obstinado e intransigente o uno que no quiera ser justo para que este proceso sea una pérdida de tiempo y sobre todo de dinero.

En 1990, un abogado de derecho familiar de Minneapolis llamado Stu Webb inició una política de negarse a representar a un cliente si la parte contraria recurría a disputar el caso en un tribunal, y esto finalmente influyó en el desarrollo de un nuevo tipo de proceso de divorcio conocido como derecho colaborativo.El derecho colaborativo, tal como lo describe la Asociación de Abogados de Estados Unidos, es un proceso en el que ambas partes acuerdan negociar todo fuera de la sala del tribunal. A medida que se contratan abogados colaboradores, todos los abogados y clientes firman un acuerdo escrito en el que se acuerda que nadie hace uso ni amenaza con usar el proceso judicial. Si alguna persona rompe el acuerdo, ambos abogados son despedidos y los clientes entran en el proceso acusatorio con nuevos abogados, donde se les extraerán varios kilos de carne y se hará daño. Es la nueva forma de ejercicio de la profesión de Abogado en la que a través de acuerdos con el cliente se excluye la vía judicial para la resolución de un conflicto y se colabora con la parte contraria para la consecución de un acuerdo.

Así que el derecho colaborativo es la única forma sensata de divorciarse. ‘Otras ventajas es que a menudo los terapeutas, los consultores financieros neutrales y otros especialistas se unen a la pareja en el proceso para ayudarlos a lograr el resultado más saludable que sea del mayor interés de todos. Según todos los informes, a los jueces les gusta trabajar con parejas que eligen esta ruta, ya que ayuda a evitar que sus salas de audiencias “se llenen de casos de litigio”.

En 1987, con el divorcio de mis padres y con tan sólo 13 años de edad, me tocó ponerme delante de un juez. Mi madre se buscó una ‘abogada hiena’ y ambas me convencieron para mentir y decir que mi padre se portaba mal en casa, cosa que no era cierta pero así se conseguiría sacar más dinero en manutención. Me pusieron entre la espada y la pared. Fijaros cómo es la mente que sólo recuerdo una imagen delante de un señor borroso y no recuerdo qué le dije, lo tengo totalmente anulado. Lo que sí recuerdo es que cuando salí de allí mi madre estaba furiosa conmigo. Así que no pude mentir y ahí hubo un punto de inflexión en mi vida que se hizo consciente más tarde y es la Honestidad. Para mí la Verdad es muy importante y por mucho que pueda salir malparada no pienso engañar, ocultar o contar verdades a medias. Esto son cosas que mejor hay que evitarlas a toda costa, no es justo que los menores tengan que pasar por situaciones así. 

Trastorno de Adaptación

Es uno de los trastornos más comunes después de un divorcio donde todos los miembros de la familia suelen experimentarlo ya que son muchos cambios en un período muy corto de tiempo y donde puede aparecer estrés, ansiedad, depresión, ira, etc.

De nuevo os recuerdo que nuestro cerebro está en modo supervivencia y las tomas de decisiones racionales en este momento no son muy acertadas. Es un gran shock y un trauma para los pequeños de la casa.

«Sin un período gradual de separación para la separación física real, el shock y la angustia de la disolución pueden ser grandes…» dicen Joy y David Rice, autores de Vivir a través del divorcio: un enfoque de desarrollo para la terapia de divorcio. Aunque una pareja puede saber mentalmente que la separación o el divorcio es inminente, “es probable que el alivio y el respiro se mezclen con sentimientos de depresión, sobre todo cuando uno llega a la conclusión final de que es probable que la pérdida de la relación sea permanente”.

Los Rice recomiendan un período de separación en el que cada persona recibe terapia individual y la pareja entra en un proceso de terapia de divorcio que facilitará la resolución racional y equitativa de problemas y el compromiso en todos los asuntos que enfrenta la pareja, como la custodia, la manutención y la propiedad.

En el proceso de terapia de divorcio se trabajarán los sentimientos y resentimientos y cada persona se centrará en su propio crecimiento y comprensión. La terapia de divorcio tiene más éxito cuando un terapeuta puede lograr que dejen de culparse unos a otros y avancen hacia lo que es mejor para la familia en su conjunto. Esta es una estrategia que va sobre curación emocional y apoyo, de llevar a dos personas a un lugar donde estén lo suficientemente tranquilos y racionales como para tomar decisiones acertadas.

Al final, tienes que hacer que la separación sea una decisión reflexiva y tienes que ser consciente, madura, observar lo que dices, lo que haces desde la coherencia y sin dañar a los demás.

En 2013, el nombre de “trastorno de adaptación” cambió a “síndrome de respuesta al estrés”.

Consejos de uno de los mejores abogados: James J. Sexton

James J. Sexton es un abogado americano que centra su práctica exclusivamente en divorcio y derecho de familia en Nueva York. Es además comentarista de medios sobre cuestiones relacionadas con el divorcio y autor de dos libros sobre cómo prevenir el divorcio y mantener un matrimonio feliz. El señor Sexton es muy carismático pero muy pragmático y rápido. Aquí sus recomendaciones:

  • El acuerdo prenupcial debe actualizarse a menudo.
  • Conocimiento exhaustivo de las finanzas de su casa.

Si has cometido la trinidad de oro de los errores: Mal acuerdo prenupcial, falta de participación financiera e infidelidad. En una frase: Pierdes’.

  • Combinar vuestros activos: ‘Mezclar activos significa mezclar dinero conjunto o tus cuentas personales con el dinero de tu pareja. La idea es dificultar que los abogados de tu pareja muestren una clara separación de cuentas en el tribunal. En resumen: Abra una cuenta bancaria conjunta. Haga desembolsos financieros utilizando dinero mixto. Evite hacer grandes compras conjuntas con el dinero de su pareja porque no tendrá ningún derecho sobre ellos en el divorcio. Les insto a que lleven este conocimiento y su ingenio, al banco.’

Y hasta aquí este calvario. Espero que te haya servido de ayuda para conseguir un Final Feliz.

Yo Isasi

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