Limpieza Hepática. Obsesión Maniática

Hay una manía obsesiva actual por limpiar el hígado en cualquier época del año, ya no sólo en primavera. Aunque en esta estación es cuando la industria ecológica y la farmacéutica sacan sus suplementos  hepáticos que ahora se les llama detox.

Lo que me conocéis ya sabéis que yo no soy partidaria de este mundillo detox ni de los suplementos ni de los productos milagrosos, ya que todos éstos tienen un mensaje claro: ‘Ponte las botas, excédete con comilonas y alcohol. No te preocupes, nosotros luego te damos la solución’. Y yo lo pondría aún más claro: ‘Estropea y daña tus órganos, altera tu sistema digestivo, ensucia tu sangre con productos químicos y aditivos, sobrecarga a tu hígado que luego con nuestros productos dietéticos maravillosos conseguiremos que tengas que seguir utilizándolos por mucho tiempo si antes no te ha aparecido una hepatitis u otra enfermedad grave’.

Hígado y Vesícula Biliar. La Pareja Perfecta

Los excesos de cualquier tipo ya sabemos que nos perjudican tanto mental como físicamente y luego nos pasan factura. Lo ideal sería no tener que depender de estas modas detox y cambiar nuestro estilo de vida empezando con una verdadera Nutrición. El hígado tiene la capacidad de autoregenerarse si le ayudamos a base de eliminar lo que consumimos de la industria alimentaria. Los glóbulos rojos se renuevan cada 28 días y cada 6 meses regeneramos todas las células de nuestro hígado. Así que cada día tenemos la oportunidad de sanar.

Cuando alguien se encuentra mal su terapeuta, directamente, le recomienda que tiene que depurar, que su hígado está sobrecargado, y no lo niego, pero tenemos que tener en cuenta que el hígado no trabaja solo, que es igual de importante la vesícula biliar y un líquido esencial que nos ayuda en la digestión de las grasas y a absorber las vitaminas A, D,E y K: la bilis. La bilis se fabrica en el hígado y se almacena en la vesícula biliar que es como una bolsa en forma de pera que se encuentra debajo del hígado, en el lado derecho bajo los pulmones.

Cuando comemos, por ejemplo, comida fast-food, la vesícula biliar envía la bilis por un tubo llamado conducto biliar y lo introduce en el intestino delgado para hacer la digestión. La bilis está compuesta de agua, colesterol, lecitina, sales de bilis y la conocida bilirrubina. Pero al comer este tipo de ‘comida’ con tanta grasa, la bilis se sobrecarga con demasiadas sales de bilis, colesterol o bilirrurrina y aquí es cuando empieza a solidificarse en trozos duros apareciendo los cálculos biliares.

Tenemos que tener muy claro que existen unos tubos que sirven de almacenamiento y transporte de la bilis y enzimas del hígado, vesícula biliar y páncreas hasta el intestino delgado:

El conducto hepático saca la bilis del hígado, el conducto cístico lleva la bilis hacia y desde la vesícula y el conducto biliar lleva la bilis desde el conducto cístico y hepático hasta el intestino. El hígado no trabaja solo, hay más ‘jugadores’ que forman un gran equipo.

Si la bilis se solidifica puede quedar atrapada en uno de estos conductos causando inflamación en la vesícula, en los conductos y en el hígado. Si el cálculo bloquea la entrada al conducto pancreático aparece una enfermedad muy dolorosa llamada pancreatitis por cálculos biliares y es porque las enzimas que deberían ir hacia el intestino delgado se quedan atrapadas. Si alguno de estos conductos permanece bloqueado durante tiempo el dolor es insoportable y puede causar un daño irreparable al hígado o al páncreas.

Como vemos, la vesícula biliar y su bilis son de suma importancia. Muchos ‘entendidos’ no la consideran un órgano esencial y te recomiendan extirparla (para que deje de ‘incordiar’), y según nos dicen, es una ‘sencilla’ operación quirúrgica y que no causa ningún problema secundario. Pues amigos míos, si no tenemos vesícula, la bilis fluye desde el hígado y va directamente al intestino delgado, es decir, que ha desparecido la posibilidad de almacenarla. Así que la bilis va con más frecuencia al intestino delgado creando diarreas muy agresivas y aumentando la tasa de colesterol.

La bilis juega un papel muy importante como desintoxicante. Lo importante es mejorar la calidad de bilis para recuperar la vesícula biliar y eso se hace mejorando la alimentación. Y por favor, si hay alguien que su médico le ha recomendado que se extirpe la vesícula, que se informe, que hay otras alternativas y que busque otro diagnóstico u otro médico si hace falta.

Remedios para depurar el Hígado

Estoy bastante cansada de estas modas y terapeutas que nos cuentan que hay que depurar el hígado, que todos tenemos piedras en la vesícula. Sus remedios son a base de aceite de oliva, zumos de limón, manzana y pomelo y zumos vegetales como remolacha cruda. Estos remedios no eliminan cálculos sino conglomerados de minerales y las piedras continúan en su sitio, en la vesícula. Además, el aceite de oliva que recomiendan tomar en ayunas hace que la vesícula se contraiga aumentando el peligro de que las piedras, si tenemos, bloqueen el conducto biliar y, entonces, sí que tenga que ser necesario una operación de urgencia. Y los zumos de frutas vertidos en un estómago vacío pueden crear una necesidad imperiosa de ir al baño (diarrea) porque alteran las secreciones biliares y perjudican seriamente a nuestro estómago e intestinos. Los zumos más agresivos son los de los cítricos como la naranja, el pomelo o el limón. Así que, como siempre, remedios dástricos y duros que se suponen que tienen que arreglar un órgano (el hígado) y te fastidian otros (estómago o intestinos).

Todos estos remedios pueden formar piedras de colesterol. En vez de arreglar el problema lo que hacemos es empeorarlo. Tenemos que saber que también en las dietas hipocalóricas relámpago, el organismo metaboliza la grasa durante las rápidas pérdidas de peso y la cantidad de colesterol en la bilis aumenta creando la posibilidad de que se formen piedras. O también ralentizan las contracciones de la vesícula biliar y hace que la bilis concentre más colesterol de la cuenta con posibilidad de más piedras.

¿Por qué no dejamos de una vez de poner el foco fuera buscando la panacea y vamos a la raíz del problema? ¿Por qué no nos responsabilizamos de una vez por todas y dejamos de maltratarnos comiendo toda la basura que nos venden y tomamos la determinación de cuidarnos para prevenir la enfermedad?

Hierbas Hepáticas

Ya sé que muchos pensaréis que todo lo que cuento está muy bien pero que los excesos se han hecho y existe la posibilidad de tener el hígado fastidiado. Pues os recomiendo que empecéis a eliminar los alimentos extremos con embutidos, lácteos, refrescos, colas, zumos, bollería industrial, grasas hidrogenadas, azúcares, etc., es decir, dejar para siempre toda la comida de supermercado, si, toda y empezar a cuidarse de verdad.

El hígado necesita calor, su temperatura idónea es de 39 a 40ºC, es más elevada que el resto del cuerpo. Si le damos calor favorecemos y mejoramos su trabajo de drenaje. Podríamos ponernos una bolsa de agua caliente sobre el hígado tres veces al día de 10 a 30 minutos después de las comidas.

Tenemos algunas plantas que ayudan al hígado a recuperarse, pero no estoy hablando de infusiones o cápsulas ya que la propiedad medicinal, la potencia curativa en estos formatos se ha perdido. Tendríamos que tomar el extracto vegetal de estas plantas y cuidado que no lleven alcohol en la composición. Qué irónico, intentamos recuperar nuestro hígado y a muchos compuestos les ponen alcohol.

Las plantas colagogas hacen que la vesícula se contraiga, las coleréticas estimulan la producción de bilis e incrementan su flujo:

  • El cardo mariano (Silybum marianum) tiene un poder rejuvenecedor sobre el hígado, es antioxidante y estimula la producción de nuevas células hepáticas. Su principio activo es silimarina que actúa sobre las células hepáticas regenerándolas y acabando con las sustancias tóxicas.
  • La alcachofa (Cynara scolymus) es conocida por ayudar a la función de la vesícula, posiblemente porque regula la producción de bilis. Pero cuidado, no todo lo que venden en las herboristerías que lleve alcachofa es sinónimo de depuración ya existen muchas cápsulas y comprimidos que os puedo asegurar que es una manera inútil de gastar vuestro dinero. Y ahora no hay que hartarse a comer alcachofas ya que, como comenté, hay que tomar el extracto vegetal de la planta.
  • El boldo (Peumus boldus) estimulador de la vesícula biliar y ligeramente laxante. Ayuda a la eliminación de cálculos biliares y es utilizado como un buen protector hepático.
  • La fumaria (Fumaria officinalis) para tratar las obstrucciones del hígado y las afecciones hepáticas en general. Hace que la vesícula funcione correctamente actuando sobre la formación de la bilis y su liberación. Ayuda en los cálculos biliares y en los problemas de digestión. Mejora todos los síntomas secundarios causados por disfunciones hepáticas: cansancio, jaquecas, falta de apetito, vómitos…
  • El desmodium (Desmodium adscendens) produce una disminución de la inflamación del hígado y lo convierte en una planta importante en la hepatoprotección. Se recomienda en caso de toma de productos hepatotóxicos, en las hepatitis víricas o medicamentosas. También con propiedades antialérgicas.

Hígado y Colesterol

A parte de las famosas piedras tenemos el colesterol. El encargado de regularlo es el hígado. Pero si nuestro hígado está sobrecargado por tóxicos, grasas hidrogenadas (margarinas), mala calidad o exceso de comida, aditivos, etc., el colesterol ‘malo’ se eleva. Cuando lo tenemos alto, el cuerpo nos avisa de que nuestro hígado está bastante saturado y tenemos que poner remedio: Eliminando de una vez por todas dulces concentrados, como el azúcar blanco, repostería, bollería industrial, galletas, bebidas gaseosas, zumos industriales, lácteos y derivados, café industrial, té e infusiones industriales, embutidos, fiambres, mariscos, huevos (ojo con el huevo invisible), fritangas y rebozados, aperitivos de frutos secos salados y calentados a altas temperaturas (eliminando y destruyendo su grasa buena), bebidas alcohólicas, batidos de proteínas, suplementos de gimnasio y medicamentos. Y una cosa que no me quiero olvidar: Debemos cocinar con buen aceite extra virgen de oliva primera presión en frío ya que si cocinamos con aceite de oliva refinado o aceite de girasol al calentarlos se transforman en verdaderos tóxicos hepáticos. Así que más vale invertir en un buen aceite de oliva ya que si eliminamos todo lo anterior pero seguimos usando estos aceites seguiremos teniendo el colesterol alto. Y ojito con las margarinas que son grasas hidrogenadas, es decir, grasas químicas saturadas (hechas en laboratorio) que de sanas tienen poco y es mejor consumir un poquito de mantequilla ecológica que margarinas que ni son suaves ni ligeras. Más información en ‘Margarinas y Cremas para Untar ‘pa’ tirar’ y ‘Colesterol en tu Análisis de Sangre’.

Y otra ‘anécdota anecdótica’: Tomar fármacos para reducir el colesterol en sangre puede hacer que aumente la cantidad de colesterol segregado en la bilis aumentando el riesgo de cálculos biliares. Es increíble, tanta gente preocupada por su colesterol y tomando pastillas para que luego encima tenga que soportar los insufribles cálculos. Las farmacias siguen haciendo su función para engancharnos: Nos dan medicamentos para una enfermedad que luego esos mismos nos causarán otra diferente. Y así entramos en un círculo vicioso y sin salida.

Haciendo los cambios antes mencionados, que sé que no son tan fáciles de hacer por la vida actual y social que llevamos, nuestra función hepática se recuperaría y volvería la Salud. Seamos realistas y dejemos de ser tan ingenuos: Por mucha leche de soja que nos recomienda tomar el presentador de televisión del momento no nos bajará el colesterol, ni por muchos yogures líquidos que nos recomiende aquel ciclista ya retirado, ni por mucha margarina ligera (la última barbaridad: margarina de una marca conocida con soja: dos en uno. ¡Toma ya!), ni por mucho producto bajo en grasa o light. Crearán problemas digestivos, renales y, más adelante, problemas mayores difíciles ya de solventar.

Espero que seamos valientes y demos el gran paso para que la Salud llegue a nuestra casa, y no sólo por un par de semanas de limpiezas hepáticas, sino para toda una vida por delante con una Nutrición verdadera.

‘Desde el punto de vista de la Medicina China, los cálculos biliares representan una forma extrema de Humedad, en un estado más sustancial. Se forman cuando, durante un período muy largo, la Humedad ha estado bajo la influencia de la acción de ‘vaporización y fermentación’ del Calor. Así, los cálculos están siempre considerados como una manifestación de Calor-Humedad o de Flema-Fuego. También es debido a enfados repetidos que con el tiempo bloquean la energía (Qi) de Hígado y provocan la transformación de la energía estancada en Fuego. El consumo excesivo de alimentos grasos o fritos produce la formación de Humedad que se combina con el Calor.

La Vesícula Biliar, como el Hígado, se afecta por la cólera. La cólera, la frustración, el resentimiento, pueden provocar un estancamiento de la energía de Hígado que, más adelante, puede engendrar el Calor que va a afectar a la Vesícula Biliar. La cólera reprimida da síntomas como irritabilidad, amargor de boca, sed, cefaleas, etc.

La Vesícula Biliar afecta a la valentía y el espíritu de iniciativa. Una Vesícula Biliar que tiene energía débil provoca timidez, falta de coraje y cobardía.’ Fundamentos de la Medicina China. G. Maciocia.

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