Es difícil saber si tu relación está pasando por una mala racha o si se ha convertido en un contenedor de basura que apesta porque los barrenderos se han olvidado de recoger. Es difícil porque estás dentro y no ves nada pero los que estamos fuera de la relación lo vemos con total claridad y huele a la legua.
Pero tranquilos que aquí llego yo para ayudarte a tomar la mejor decisión y con todas las respuestas para resolver todos tus problemas existenciales. Ya sabes, es mentira e imposible pero voy a hacer todo lo que esté en mi mano para ver si podemos juntos poner algo de luz.
Identifica el verdadero problema
Nos peleamos por cosas banales y estúpidas como que te has dejado la tapa de water abierta o porque no has fregado los platos. Y pueden llegar a ser discusiones muy subidas de tono pero realmente no es la tapa del water ni los platos sucios la raíz de vuestras discusiones. Ponemos el foco en chorradas porque no queremos ir al verdadero problema. Así que os aconsejo que primero pongas el foco en ti y mires por qué estás molesto, irritado o frustrado con tu pareja y profundiza en las verdaderas razones. ¿Por qué te pones de los nervios porque habla con su madre de esa manera ? ¿Por qué te irrita tanto que deje el cepillo de dientes fuera del vaso que compraste expresamente para eso? Una vez lo veas con claridad es cuando puedes abordar tus verdaderos problemas con tu pareja.
Comunica el problema de forma pacífica
Primero tenéis que estar dispuestos a trabajar lo que se ha quedado encallado en la relación. Esto es cosa de dos. Tienes que dejarte ayudar y ayudar. Ya sabemos que la comunicación auténtica es importante para cualquier tipo de relación aunque parece mentira que en estos tiempos aún no tengamos ni pajotera idea de cómo comunicarnos y soltamos: ‘No son los platos sucios, es tu actitud que percibo, siento que no pones de tu parte, que te da igual todo lo que hemos construido. A veces creo que no vives aquí, que estás como de paso…‘
No me la cuelas con esta parrafada, no es la auténtica razón.
Deja el ‘Tú…’
Te estás escaqueando y proyectando en tu pareja toda la responsabilidad, por no decir la culpa y, además, muchas veces el comportamiento de tu pareja no es como tú crees e incluso tal vez ni se ha percatado de que algo anda mal o si que se ha percatado y está haciendo, a su manera, todo lo posible. Por eso es imprescindible que te concentres en el verdadero problema y que dejes de juzgarle o atacar su comportamiento. Deja el ’Tú…’ Porque tan pronto como empiezas a atacar a alguien personalmente, las cosas se salen de control rápidamente y es muy difícil tener una conversación productiva que aborde el conflicto real. Deja los juicios personales fuera de esto. Así que la frase anterior no es el problema, el problema es tu inseguridad y falta de confianza en la relación por no comunicaros de manera transparente.
No apuntes con el dedo y hazte responsable de la parte que te toca
En en el fondo casi nunca importa de quién es la culpa. Siempre hay dos lados, dos versiones y dos partes de responsabilidad. Incluso si la mentira estaba en el escenario del crimen, lo más probable es que el mentiroso no estuviera contento con muchas de las cosas que lo llevaron a hacer eso.
Sí, una persona puede ser más responsable que la otra de los problemas actuales en una relación pero apuntarle con el dedo para convertirte en el director del colegio, o peor aún de la guardería, dificultará más el final feliz.
Así que pon las manos dentro de los bolsillos para no apuntar y no menciones temas del pasado cuando intentes resolver problemas actuales. Nada de resentimientos. Nuestro cerebro siempre piensa que tiene razón aunque no la tengamos, así somos de cabezotas. Y ojo que si te vas a temas del pasado eso significa que lleváis mucho tiempo sin comunicaros, sin ser realmente una relación funcional.
Sigamos. Si has podido identificar el problema real, el verdadero y se lo has podido comunicar de manera madura dejando de lado el patio del colegio y tu pareja está abierta y dispuesta, pues a por ello, a buscar soluciones y resolver, no lo dejéis para mañana. Pero mucha gente no llega a este punto porque se da por vencida o se retira antes de tiempo. Está claro que en todas las relaciones hay altibajos pero si alguien merece la pena es esa persona que está dispuesto a quedarse a trabajar lo que haga falta como equipo por mucho que os hayáis cabreado diez minutos antes porque te ha cogido el trapo de la cocina para limpiar las ventanas del coche. Pero si tiene un pie fuera y otro adentro significa que es hora de tomar una determinación aunque duela porque sino esto puede convertirse en un verdadero calvario.
Tus Valores importan y mucho
Los conflictos en las relaciones normalmente se pueden dividir en dos categorías: conflictos de gustos y conflictos de valores.
Un conflicto de gustos ocurre cuando a dos personas les gustan cosas diferentes. Tal vez tengan gustos diferentes en comida, música o películas que les gustan.
Estos conflictos pueden ser molestos y sí, muchos de ellos pueden crear una verdadera incompatibilidad pero depende de si ambos pueden vivir (que no es sobrevivir) con ellos porque estos conflictos son inevitables en cualquier relación pero si los miramos de cerca no son realmente importantes.
Por ejemplo, a ella le puede gustar ir los viernes al Burger King pero ¿es eso realmente una incompatibilidad? ¿Podrías vivir con ello? Si eres vegetariano tal vez no pero si eres carnívoro tal vez pueda ir con otra persona y disfrutar de esos momentos para hacer cada uno lo que le apetece. Pero ¿eres de los que el Burger King significa más que comer una hamburguesa? Si es así, tal vez no sería un conflicto de gustos sino de valores.
Porque un conflicto de valores supera los gustos. Valores como que no te gusta lo que representa esta cadena en la industria alimentaria y el daño que hace a los animales y a la salud. Y otros ejemplos de conflicto de valores sería que tú no quieres tener hijos y tu pareja si o que te gustaría vivir en India y tu pareja prefiere quedarse cerca de sus padres. Ya te haces una idea, ¿verdad? Aquí sí que tenemos que prestar atención plena porque en un conflicto de valores tenemos que ser realistas ya que es casi imposible tener una relación sana y duradera en estas circunstancias y en estos casos no es culpa de nadie por lo que lo mejor es coger caminos separados.
Cumple tus límites con la voluntad de irte
Si habéis abordado el problema, y no se trata de un conflicto de valores, y aún así la otra persona continúa ignorando la situación aquí si que es hora de hacer las maletas o que haga las maletas. Aunque ya sabemos que es muy fácil decirlo y difícil hacerlo. Podemos poner límites pero luego no actuamos respecto a estos límites. No cumplimos los límites que hemos creado nosotros.
Por ejemplo, si dices que no vas a tolerar los chismes, los engaños y luego te rodeas de gente que juzga y engaña significa que toleras estas cosas y, en realidad, no has puesto ningún límite, por lo que aquí hay barra libre, es decir, incoherencia.
Tus acciones (permanecer con ellas) hablan más fuerte que cualquiera de tus palabras.
¿Puede la gente cambiar? Seguro que pueden pero, en primer lugar, tienen que estar dispuestos a hacerlo. En cierto punto, debería quedar bastante claro por sus acciones si están dispuestos o no a cambiar. Y debes estar dispuesto a hacer cumplir tus límites sobre tu comportamiento con tus acciones también.
Si quieres terminar… ¿por qué no lo haces?
Elegir terminar una relación es sencillo pero emocionalmente no es fácil. Pasar a la acción y decirlo en voz alta te puede costar la vida e incluso inventas conflictos para así tener la excusa perfecta de que ha sido el cepillo de dientes que ha hecho que hayas decidido romper.
Emocionalmente, luchamos con todo tipo de cargas y confusión interna que pueden dificultar la ruptura.
Y claro, si eres el que tiene que romper se te puede hacer un nudo en la garganta que puede durar meses hasta que tomes acción porque realmente tu pareja es buena persona y buena gente, bla, bla, bla, te suena, ¿verdad? Sé fuerte porque no estás abandonando a un perro en la carretera, estás tratando con esa persona que ha formado parte de tu vida y que tiene herramientas para salir adelante, y sino las buscará, y, en definitiva, esto os hará más fuertes y mejorará vuestras relaciones futuras. Que sí, ten fe. La vida es muy corta para malvivirla.
Como dije al principio las rupturas apestan lo hagas como lo hagas, siempre apestarán, pero tienes que ser mayor, dejar la guardería, comportarte como una persona madura, recoger tu parte de responsabilidad, dar las gracias por compartir y palante como los de Alicante.