Relación a Distancia ¿Vale la Pena?

Relación a Distancia ¿Vale la Pena?

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Las relaciones a distancia pueden ser toda una tortura. Has conocido a alguien que diga: ‘Sí, mi novio vive a 28 horas de distancia en Australia, ¡es genial!’. Por norma general, las parejas que tienen una relación a distancia experimentan esa sensación agonizante donde tu corazón está siendo arrancado lentamente de tu pecho y reemplazado por videollamadas de FaceTime o Zoom insatisfactorias y ventanas de chat congeladas o mensajes de texto que cada uno interpreta lo que le da la gana (dependiendo del trauma del pasado de cada uno), con malos entendidos y noches neuróticas en vela y un desazón que como no te controles te comes hasta la nevera.

Las relaciones a distancia son difíciles de llevar porque os echáis de menos, sientes que realmente no formas parte de su rutina diaria y no siempre sabes cuándo volveréis a estar juntos. Entonces . . . ¿Vale la pena? Bueno, depende.

Si estás en una relación a distancia, entonces tienes que aceptar que pasarás largos períodos de tiempo sin ver a alguien, que no habrá intimidad física regular, lo cual es una parte maravillosa de estar con alguien, que tienes que esperar con paciencia hasta la próxima vez que os veáis, que en realidad no eres parte de su día a día así que tienes que tener mucha confianza y sentir que vuestra relación está realmente consolidada porque sino te vendrán todas las inseguridades, dudas y paranoias mentales.

Intentas disfrutar de la vida tanto como puedes a pesar de la distancia pero también puedes sentir que estáis postergando vuestra alegría, vuestra felicidad, el compartir vuestra vida juntos hasta la próxima vez que os veáis, ¿cuándo? ¿Dentro de tres meses? ¿Seis? No me digas un año porque eso es una locura. 

¿Quién elegiría tal relación? Si tuviéramos la opción, seguramente elegiríamos a alguien de nuestra propia ciudad que estuviera realmente presente y con quién pudiéramos tener una relación como las de antaño.

Entonces surge la pregunta: ¿Por qué elegirías una relación a distancia? Y tu respuesta será porque el amor no es racional y no puedes controlar de quien te enamoras. Buena respuesta por el momento. Así que tenemos que ponernos manos a la obra para que sobreviváis a la distancia.


Cómo sobrevivir a las relaciones de distancia


Vamos a ver qué tenemos que tener en cuenta para que tu relación a distancia funcione a largo plazo y no se quede en una fantasía:

  • Tener un proyecto, deseo o encuentro mutuo: Una de las cosas que acaba con las relaciones a distancia es la constante incertidumbre. La incertidumbre te hará pensar: ‘¿Vale la pena todo esto?’ ‘¿Todavía sigue sintiendo lo mismo por mí?’ ‘¿Está conociendo en secreto a otras personas sin que yo lo sepa?’ ‘¿Me estoy engañando con todo esto? ‘Tal vez somos incompatibles y no merece la pena todo este esfuerzo’. Cuanto más tiempo estéis separados, más estas incertidumbres pueden convertirse en crisis existenciales y paranoias mentales. Por eso, a la hora de hacer que cualquier relación a distancia funcione, es fundamental tener siempre un encuentro próximo que ambos estéis esperando con ganas. Por lo general, será esa fecha que sabéis que os volveréis a ver. Pero también pueden ser otros momentos importantes como encontrar trabajo en la ciudad de tu pareja o tal vez unas vacaciones juntos. En el momento en que no tengáis ninguna fecha próxima que esperar, más difícil será mantener el mismo entusiasmo y optimismo mutuo. Una cosa que es cierta en todas las relaciones es que si no las riegas, no crecen y van muriendo, como un bonsai o un recién nacido. Y el crecimiento es aún más crucial en una relación a distancia. Debe haber algún objetivo o propósito que os una en todo momento, tiene que haber algo que os entusiasme sino inevitablemente os alejaréis.
  • No te montes películas: Algo curioso que sucede, cuando estamos separados, es que no podemos vernos como realmente somos. Cuando estamos separados tenemos una visión limitada de nuestra pareja y comenzamos a hacer todo tipo de suposiciones o juicios que a menudo son exagerados o completamente erróneos y surrealistas. Esto puede manifestarse de varias maneras dentro de una relación a distancia: Nos podemos volver increíblemente celosos o irracionalmente posesivos porque percibimos cada salida social casual como una amenaza potencial para una relación. ‘¿Quién narices es esa María? ¿Dime quién esta pava y por qué te está dando ‘me gusta’ a todo lo que publicas por Instagram? Oh, ¿es tu madrina? No sabía que tenías tanta relación con tu madrina. ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Qué edad tiene? ¿Me estás ocultando algo?’ En otros casos, nos volvemos demasiado críticos y neuróticos hasta el punto de que cada pequeño detalle que sale mal es un posible fin de la relación y es en esos momentos en que tu pareja se queda sin wifi o sin batería y vuestra videollamada se cuelga, ya piensas que esto es todo, es el final, la relación se acabó y que tú ya lo sabías que se ha olvidado de tí, que no te prioriza… ¿Te suena? Y a otros les da por idealizar a la pareja como si fuera un ser perfecto. Después de todo, si tu pareja no se relaciona contigo en el día a día, es fácil olvidar todas las pequeñas partes desagradables de su personalidad que realmente te molestan. Para tu bienestar emocional prefieres imaginar la perfección y que sólo estas circunstancias logísticas son las que fastidian vuestra separación. Todas estas fantasías irracionales son inútiles. Dicen que la ausencia hace que te vuelvas más cariñoso pero realmente hay que tener cuidado porque nos podemos volver neuróticos, y en el peor de los casos psicóticos, ya que al estar atrapados en una relación a distancia es importante no creer en todos los pensamientos que pasan por tu cabeza ya que son totalmente falsos, ilusorios y aquí lo importante es que le comuniques a tu supuesta pareja lo que sientes y preguntarle qué siente respecto a esta locura interminable de lejanía.
  • Comunicaros libremente, cuando realmente os apetezca: Muchos terapeutas recomiendan crear unas reglas como hablar todas las noches a una hora determinada pero esto tal vez sólo funcione para las personas metódicas, inseguras o controladoras pero creo que la comunicación debe ser más espontánea y hablar cuando os apetezca y no porque sea necesario o agendado ya que esto puede llevar a la monotonía, a no saber qué decir justo en ese momento a esa misma hora. Y si eso significa pasar un par de días sin comunicarnos, que así sea, luego tendréis más ganas. Y está claro que la comunicación es obviamente importante en cualquier relación (y super importante si es una relación a distancia) pero no lo es cuando se convierte en una situación forzada porque cuando fuerzas la comunicación, pueden suceder dos cosas: Una, que ese día no tienes mucho de qué hablar (o no tienes ganas de hablar) y arruinarás tu relación y pasarás tiempo con tu pareja no porque quieras sino porque te sientes obligado y esta comunicación carente de inspiración y espontaneidad y llena de relleno a menudo crea más problemas de los que resuelve. Si tu pareja parece más interesada en su declaración de la Renta que en ponerse al día con tu día, es probable que debas colgar y volver a intentarlo mañana porque a esto se le llama sobreexposición. Y la segunda, que esta comunicación forzada se convierta en obligación apareciendo el resentimiento provocando tensiones y llega el momento del juego de que tú crees que estás sacrificando más o que tu pareja es la que sacrifica más y ya sabes que aquí no gana ni el árbitro.
    Así que lo mejor es que la comunicación sea opcional y sin horarios, lo que significa que ambos puedan con total libertad comunicarse o no cuando les apetezca. La espontaneidad es un barómetro excelente para saber si la relación avanza y se consolida pero si tu pareja desaparece sin comunicarse durante tres días lo mejor será hablar de ello con honestidad porque hemos pasado de la espontaneidad al pasotismo y al no interés. Acordaros del bonsai, si no lo regamos se nos muere. Vivimos en una época en la que tenemos un acceso directo a los demás las 24 horas del día (como una gasolinera) así que es mejor estar abiertos a cambiar o modificar nuestra manera de comunicarnos mientras avanza y cambia vuestra relación.
  • Estar allí aunque en realidad no estés allí. Los estudios indican que las relaciones de pareja más satisfechas son aquellas en las que cada uno responde con éxito a las llamadas emocionales del otro. Las llamadas emocionales son miles de pequeños intentos de conectarse entre sí, es el conjunto de habilidades que sirven para expresar las emociones y sentimientos de manera saludable que es lo que se conoce como Inteligencia Emocional: Capacidad de comprender y gestionar las emociones propias y las de los demás, es un factor de vital importancia en las relaciones funcionales y normales. Fomenta la empatía, la comunicación efectiva y la resolución de conflictos. Responder a las llamadas emocionales del otro puede parecer complicado en una relación a  distancia ya que no puedes estar allí físicamente los días importantes o en momentos más difíciles para poder daros un abrazo pero es por eso que es un elemento crucial que se le debe dar su lugar así que si has agendado una hora para hablar con tu pareja hazlo una prioridad y no te lo tomes como algo banal ya que eso os mantendrá más cerca así que si incluyes las necesidades de tu pareja en tu día, demostrarás que estás ahí para ayudarla, sin importar lo lejos que estéis.
  • Recuérdale a tu pareja con frecuencia lo que amas de tu relación y lo que la echas de menos. Las dudas, las inseguridades y los celos pueden aumentar en las relaciones a distancia simplemente porque pasáis mucho tiempo separados el uno del otro. Aunque esto también se debería recordar en las relaciones que viven juntos ya que a veces damos por hecho tantas cosas que no nos percatamos que debemos seguir regando el bonsai aunque creamos que no es necesario. La próxima vez que habléis, dile a tu pareja cuánto amas y aprecias vuestra relación. Y si no estás seguro de vuestra relación o situación, no temas pedir que te tranquilicen. ‘Te quiero, te echo de menos y me encantaría poder estar ahora los dos acurrucados en la cama’. Esto es maravilloso decirlo como escucharlo.
  • Crear un vínculo seguro y sólido. Así conseguiréis ir creciendo, avanzando y madurando juntos aún en la distancia. En una relación de apego seguro, el crecimiento y el cambio personal son saludables y necesarios. Ya sea que estéis juntos o separados, tú y tu pareja seguiréis creciendo y cambiando a medida que la vida avance. Esto es normal y necesario, incluso si tu relación se ve forzada a cambiar algo en el proceso.
  • ‘Pasar tiempo juntos’ en la distancia.
    Todos nos relacionamos unos con otros de diferentes maneras. Algunas personas son muy independientes en las relaciones, otras son dependientes y otras son codependientes (lo que significa que dejan de lado su propio bienestar para mantener una relación con el otro). La forma más saludable en que podemos interactuar con quienes nos rodean es siendo verdaderamente interdependientes, es decir, dos personas fuertes que se involucran entre sí, pero sin sacrificarse ni comprometer sus valores. Lo que tienen es una relación donde la balanza está equilibrada y lamentablemente esto no suele ser muy común a día de hoy. Pero es posible lograrlo con sólo un poco de conciencia y comprensión. La investigación muestra que las relaciones interdependientes son la forma más saludable en una relación de pareja porque significa que tanto tú como tu pareja hacéis cosas en sincronía mientras se mantienen vuestra propias identidades separadas como individuos. Lo más probable es que tus circunstancias a larga distancia te obliguen a hacer más cosas de forma independiente de las que probablemente te gustaría, por lo que es muy importante identificar algunas actividades que podáis hacer a distancia pero juntos: Leer el mismo libro, ver el mismo programa mientras habláis por teléfono, escuchar la misma lista de reproducción o incluso cenar lo mismo el mismo día. Todo esto y más puede ayudaros a ser más interdependientes y, de rebote, más conectados. ‘Encontrar cosas que puedan hacer juntos como pareja vale la pena y les ayudará a sentirse más conectados. Es una gran victoria cuando sientes que la distancia te empuja en dos direcciones diferentes’. Terapeuta matrimonial Liz Colizza.
  • Abordar temas importantes tanto a distancia como presencial. Ya sea que viváis bajo el mismo techo o a océanos de distancia, todas las parejas deben aprender formas saludables de hablar y resolver conflictos. Pueden surgir problemas mayores si ignoras los pequeños problemas o no estás dispuesto a abordar temas delicados. Aprender a hablar sobre temas difíciles requiere tiempo y esfuerzo pero es esencial para el bienestar de vuestra relación a distancia no permitir que los pequeños problemas se conviertan en otros más grandes e insalvables.
  • Respetar la razón por la que estáis separados. No hay duda de que tendrás días en los que tu relación a distancia parezca especialmente difícil. Incluso podrías sentirte tentado a hacer algo impulsivo (como dejar tu trabajo o abandonar tus estudios) sólo para poder estar juntos o también lo opuesto y mandarlo todo a la mierda. Así que aquí te queda recordar la razón por la que estáis separados y juntos al mismo tiempo. Esa razón puede depender de una situación profesional, financiera o familiar que debe desarrollarse adecuadamente hasta que sea el momento adecuado para que ambos estéis juntos geográficamente. No dejes que meses o años de progreso se desperdicien por la impaciencia por finalmente estar juntos. Tu relación será más fuerte a largo plazo si terminas lo que empezaste y lo terminas bien.
  • Asegúrate de que la distancia sea temporal. Tenemos que ser realistas. La etimiología de la palabra ‘relación’ viene directamente del latín relatus, usado como participio pasado de referre «traer de vuelta, llevar de vuelta», significa conexión existente entre personas o cosas. Así que una relación a distancia no puede sobrevivir sin esperanza. Y para que haya esperanza, debe haber alguna posibilidad de que las dos personas involucradas algún día estén juntas sino esto no tiene ningún sentido, es vivir en un sueño o en un cuento de Disney y eso es muy infantil.
  • Crear un plan a medio/largo plazo para fusionar vuestros mundos, para reencontraros. Cualquiera que haya estado en una relación a distancia puede dar fe del dolor subyacente de lo que es estar separado de la persona que amas. Si tienes una relación con la persona con la que quieres pasar tu vida, en algún momento necesitarás elaborar un plan para uniros. Asegúrate de que vuestro plan tiene todos los pasos correctos para que esto ocurra, ya que tenerlo y tener la esperanza de estar juntos a medio/largo plazo puede ayudaros a superar los días más difíciles de estar separados el uno del otro. Esa esperanza puede ser de gran ayuda para que la persona que amas no parezca tan lejana.




El Amor No es Suficiente

Es importante no caer en el mundo de Disney o Hollywood. Ambos necesitáis tener visiones de vida que estén alineadas, valores compartidos e intereses mutuos. Si ella acepta un contrato de 10 años como funcionaria en Madrid y él está en Andorra como profesor de sky en invierno y en Menorca como patrón de Yate en verano, pues no hay muchas esperanzas para esta relación, sin importar cuánto os améis. Bueno, no lo voy a poner tan exagerado. Así que si él vive en Madrid y tú en Barcelona y sólo os veis para Navidad pues como que no tiene ningún sentido. Que no, no intentes convencerme, que no lo tiene. Eso no es una relación, por lo menos una relación sana, funcional, consciente y auténtica que es en definitiva la que todos queremos. No sólo debe haber una visión compartida de un posible futuro para los dos, sino que ambos también deben sentir que están trabajando para lograr esa visión. Que no, que otra cosa sería que uno pase tres meses por trabajo y los otros nuevo los paséis juntos y aún así qué queréis que os diga… Las relaciones a distancia sólo pueden funcionar si ambos asumen el compromiso logístico y de reorganización de la vida entre sí para que tenga alguna posibilidad de funcionar. Si, compromiso, ¿te suena esta palabra? Pues si no existe mejor que no empieces o no continúes algo que sabes que no tendrá un encuentro real y feliz.

¿Vale la pena?

Sin quererlo ni beberlo terminas en una extraña dinámica en la que la relación a distancia te obliga a asumir compromisos mucho más importantes con una persona con la que has estado mucho menos expuesto que en una relación normal. ¿Vale la pena? Tal vez si, yo creo que siempre vale la pena porque incluso si la relación termina, habrás aprendido mucho sobre ti mismo, sobre la intimidad y sobre el compromiso.

Pero realmente no sé si merece la pena… Seamos realistas ya que cuando estás en una relación a larga distancia solo tienes una vaga idea y a medias de quién es tu pareja y de la relación en sí misma. Seguro que sabes algo de su personalidad y de sus cualidades atractivas pero no conoces la realidad completa. No conoces sus manía por la limpieza, si ronca, si le gusta dormir en el lado derecho (que, por cierto, es el tuyo), si su madre le llama todos los días, si… Haz la lista que quieras.

No conoces si tenéis una verdadera relación hasta que estéis en ella in situ, en persona, cara a cara, lo quieras o no. La verdadera intimidad sólo existe si tienes a tu pareja delante, cuando habéis convivido y estado tiempo juntos. Esta intimidad a veces no es apasionada, a veces es desagradable y aburrida pero es Real y Auténtica. Y es esa intimidad real la que determinará si una relación durará o, mejor dicho, si realmente hay una relación auténtica.

La distancia impide que esta intimidad restringida se forme de manera significativa. Cuando dos personas están separadas, es muy fácil idealizarse y romantizarse mutuamente. Es demasiado fácil pasar por alto las diferencias mundanas pero importantes. Es demasiado fácil quedar atrapado en el drama de nuestra mente en lugar de en las tranquilas y aburridas verdades de nuestro corazón. ¿Puede funcionar? Sí, puede. ¿Funciona? Generalmente no. Pero eso no significa que al menos no debamos intentarlo. Te estoy liando, ¿verdad? Esa es mi intención.

¿Por qué alguien elegiría una relación a larga distancia?

 Bueno, hay tres grandes razones:

  • Esa persona lo vale. Es una persona increíble y alguien con quien tienes algo increíble. Y esa conexión que ha surgido no surge todos los días con todo el mundo.
  • Se tiene una mentalidad de escasez. Quizás hemos estado sin pareja por un tiempo. Hace mucho tiempo que no has encontrado a nadie que te guste por lo que cuando conocemos a alguien con quien sentimos esa conexión y resulta que, justamente, está a horas de distancia o incluso a un país de distancia, pensamos: «Como están las cosas… No sé si alguien mejor aparecerá, así que será mejor que lleve esto tan lejos como pueda”.
  • Porque te conviene. Ahora bien, ¿por qué una relación que es claramente tan inconveniente, tan difícil, sería conveniente para una persona? Bueno, hay dos posibilidades: Una es porque tienen una especie de doble vida que no quieren que tú sepas, tal vez haya algo que no quiera que sepas sobre su estilo de vida o su forma de vivir. Quizás ya tenga una relación. Quizás ya esté casado ​​y tenga hijos. Ese algo que no quiere que sepas es genial la distancia ya que le ayuda que estés lo suficientemente lejos como para que nunca te enteres. Y la segunda razón, y quizás la más común, es que son personas evasivas. En realidad, no quieren nada serio con nadie. No buscan una relación y es mucho más fácil mantener estas conexiones superficiales con personas que están lejos porque las personas que están lejos hacen menos preguntas y sienten que tienen menos derecho a pedirte más porque la distancia crea una excusa geográfica natural. “Oh, significas mucho para mí. Me lo paso genial contigo. Tenemos algo tan especial. Es una pena que estés tan lejos y que sea tan difícil tener una relación”.

La confusión es a donde vamos cuando no queremos enfrentar lo dolorosa que es la situación. La confusión nos mantiene en el juego porque mientras estemos confundidos, seguiremos en el juego, en la supuesta relación o, mejor dicho, en la adicción de apego inmaduro. Acabamos de convertir la relación en juego cuando debería ser en compromiso.

Y, por cierto, las personas evasivas prosperan creando confusión porque mientras puedan mantenerte en ese estado de confusión, pueden seguir obteniendo lo que quieren. Ellos satisfacen sus necesidades a pesar de que tú no satisfaces ninguna de tus necesidades.

Si le preguntas a alguien: ¿Qué somos? ¿Hacia dónde ves que va esto? ¿Nos ves como pareja? ¿Somos exclusivos? Y te da respuestas confusas y te desorienta ya sabes que su propósito es alejarte de la simple respuesta, la simple verdad de esta situación: ‘Nada, no somos nada’.

Así que es muy poco probable que tu supuesta relación a distancia funcione. Porque cuando alguien está por alguien no hay duda por ninguna de las partes. Es así y punto, no hay nada que preguntar, ni esperar, ni dudar, no hay excusas, no hay ‘dame o necesito tiempo’ o ‘tengo que meditarlo’. Simplemente todo sigue su curso y va creciendo como la espuma. Todo se da con facilidad. Lo demás es autosabotaje y mentira.

No tienes que confrontar nada, no se trata de confrontación, se trata de recuperar tu poder y para recuperarlo, debes comenzar siendo dueño de tus valores y saber lo que quieres en una relación: Quieres una relación sana con alguien que quiera las mismas cosas que tú, que pueda darte una respuesta simple sobre el hecho de que los dos están juntos y solo juntos y que ambos estáis comprometidos a hacer que la relación funcione, que se consolide. Es tan simple como eso. 

Así que declárate si crees que algo no está funcionando de manera simple: ‘Lo doy y lo entrego todo desde el Amor y veo que tú no lo vives igual que yo por lo que no puedo seguir invirtiendo, compartiendo mi tiempo y mi alma en esta situación. Así que si no lo vives como yo he decidido que voy a tomar una dirección diferente. Te deseo lo mejor y te doy las Gracias’.

Ahora esa persona, en ese momento, ¿qué crees que va a hacer? Pues si intenta confundirte nuevamente, si dice que piensas demasiado, que te obsesionas, que no te montes películas… Ya sabes que lo hace para mantenerte en el juego y tenerte atrapada.

Y justo tu propósito no es distraerse en el juego sino en ver con claridad la verdad de lo que realmente está sucediendo aquí. Y así ya sabes que tienes que salir por la Puerta Grande.

Con este artículo le digo Adiós a alguien que podría haber sido una experiencia maravillosa pero no quiso abrirse ni compartir al 100%. Y le doy las Gracias porque hizo que yo Si que me abriera a todo y pusiera toda la carne en el asador sin miedo. Aún así lo volveré a hacer si así lo siento porque el Amor que uno puede sentir dentro suyo es lo más valioso que hay y esa experiencia no me la quiero perder.

Yo Isasi

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