Reflexiones de una Buena Digestión del Dr. Shelton

Reflexiones de una Buena Salud Digestiva del Dr. Shelton

Tabla de contenidos

El libro ‘La Combinación de los Alimentos’ del Dr. Herbert Shelton llegó a mis manos a mediados de los 90 en un curso de higienismo que hice en el primer herbolario Navarro de Valencia y fue un antes y un después en mi vida tanto digestiva como emocional, física y mental. Ya he hablado mucho sobre la combinación de alimentos ya que es algo que siempre me ha acompañado en todos mis métodos de Nutrición que he ido creando. Hoy me apetecía compartir más sobre este libro y compartir sus reflexiones que siguen igual de vigentes aunque hayan pasado más de 30 años.

Buena Digestión=Buena Salud

Jamás existe una buena nutrición sin una buena digestión.
Una mala digestión no podrá suministrar los elementos necesarios para tener y mantener una sangre rica. Entonces, los tejidos no serán adecuadamente nutridos, decaerá el estado general de salud y el organismo irá deteriorándose. Es de suma importancia tener presente que la calidad de la sangre depende, sobre todo, de la elaboración de sus elementos constitutivos, la cual tiene lugar en el conducto digestivo. Por lo tanto, que el organismo digiera bien significa modificaciones favorables de los tejidos en todo el cuerpo. Mejorando la digestión se mejoran todas las funciones vitales y se obtienen muchos e importantes beneficios.

Indigestión=Enfermedad

La indigestión es el inicio, aunque no la causa, de las enfermedades más graves que sufre el hombre. Toda alteración funcional se convierte en causa indirecta, y el envenenamiento y la falta de nutrición que genera la indigestión, se añaden las causas principales de los sufrimientos humanos. Evitar la indigestión es preservar la salud y remediarla es restablecerla.
Una larga lista de molestias o síntomas acompaña el progresivo deterioro de la función digestiva, como gases, eructos ácidos, sensación de malestar, dolor en el vientre, insomnio y noches poco reparadoras, lengua sucia por la mañana, heces hediondas, nerviosismo, etc. Y esto no es de ninguna manera un catálogo exhaustivo de los síntomas que acompañan la indigestión.

Combinación Alimentos y Digestión

Las combinaciones correctas sólo mejorarán, pero no acabarán por completo con la indigestión, si ésta es debida en parte a otras causas. Si las preocupaciones, por ejemplo, nos atormentan hasta el punto de perturbar la digestión, tendrán que ser suprimidas antes, para que la digestión pueda volver a la normalidad. Sin embargo, es obvio que preocupaciones sumadas a combinaciones erróneas producirán peores indigestiones que preocupaciones con combinaciones correctas. Si pensamos en las enormes cantidades de bicarbonato, magnesio, Alkaseltzer, Bromoseltzer y otros productos farmacéuticos similares que se consumen diariamente en todos los países civilizados para aliviar las molestias que causan la fermentación ácida y los gases en el tubo digestivo, todo ello fruto de malas digestiones, llegaremos pronto a la conclusión de que globalmente nuestro mundo padece de indigestión crónica.
Además de los medicamentos citados, tomados para aliviar temporalmente los trastornos digestivos, se usan también muchos productos que supuestamente ‘ayudan a la digestión’.
La pepsina es quizás la más conocida. Durante algún tiempo se pensó que la goma de mascar ayudaba a la digestión de los alimentos. Esto paliativos son engañabobos que no favorecen en nada la digestión. No mejoran ni aumentan de ninguna manera la capacidad funcional de los órganos que intervienen en la digestión, ni eliminan las causas de los trastornos digestivos. Por el contrario, el uso continuo de cualquiera de ellos no puede sino afectar negativamente, sin excepción, la capacidad digestiva.
Además, el consumo de ‘ayudas para la digestión’ y de productos para ‘aliviar’ molestias, aparta la atención del afectado de la verdadera solución a sus problemas, y no le permite conocer la verdad sobre su estado de salud, ni cómo puede realmente recuperarla. Me quedo perplejo al ver cómo la humanidad sigue confiando, desde hace tanto tiempo, en tales remedios que han fracasado siempre.

Millones de dólares se gastan anualmente en medicamentos que sólo dan un alivio temporal a las molestias y dolores que producen la descomposición de alimentos en el estómago e intestinos. Substancias químicas para neutralizar la acidez, resorber los gases, aliviar dolores y hasta para tratar el dolor de cabeza producido por la irritación gástrica, son utilizadas a toneladas por la gente en todo el mundo.
No se gana nada llenando los bolsillos de fabricantes y vendedores de medicamentos. Esta gente amontona fortunas con el negocio de substancias que sólo aumentan los sufrimientos de las pobres víctimas engañadas por el fetichismo.’

La Importancia del Descanso después de Comer

¡Cuan más eficiente resulta el proceso digestivo cuando se come con calma en un estado mental sereno, que cuando los alimentos se ingieren en un estado de agitación mental, sea del origen que sea! ¡Y en qué gran medida no se ve afectado el proceso de la digestión por la conducta de la misma persona después de las comidas, según descanse o se ponga enseguida a trabajar! El descanso una vez terminada la comida, es indispensable para una buen digestión. Nadie puede digerir bien los alimentos si, después de masticarlos a medias, salta de la mesa a su trabajo como si fuera un galgo liberado de su dogal.
Cuando se vive a este ritmo, como a menudo ocurre en las grandes ciudades, cuando todo, incluso el comer, se realiza a velocidad de vértigo, cuando las mandíbulas no dan abasto y la comida es tragada a medio masticar, día tras día y año tras año, cuando se vuelve al trabajo inmediatamente, sin dar el mínimo descanso al cuerpo ni a la mente, por fuerza la naturaleza ultratajada tiene que pedir cuentas. La capacidad de todo ser humano para aguantar esta vida de condenado a galeras, siempre tiene un límite, pero dicha capacidad depende de las diferencias de constitución de los distintos individuos. El fuerte aguantará más tiempo que su compañero débil, pero tarde o temprano el más robusto sucumbirá también a la agresión de este tipo de vida.

El Descanso Físico y Mental para recuperar las funciones vitales

Cuando, debido a carencias o excesos de cualquier naturaleza, la constitución humana se deteriora y merma la vitalidad, uno de los primeros síntomas de la depresión vital es un debilitamiento de la capacidad digestiva.
La continua violación de las leyes de la vida, mermando las capacidades del organismo, no sólo debilita gravemente la función excretora, originando la toxemia (un estado de envenenamiento debido a la retención de los desechos orgánicos normales), sino que también reduce la capacidad de digestión y de asimilación, con lo que la nutrición del cuerpo disminuye en proporción al grado de debilitamiento constitucional. Es entonces cuando aparece la indigestión, con la consiguiente falta de asimilación normal de los nutrientes y el lento agotamiento del paciente.

  • En este caso, ningún cambio de dieta puede restablecer la salud. Es imprescindible eliminar primero todas las causas de la degeneración y proporcionar al organismo el suficiente reposo para permitirle normalizar sus actividades funcionales. Debería ser obvio para todo el mundo que si no se aumenta la capacidad de digestión y de asimilación, todos los esfuerzos para curar al paciente mediante programas de alimentación, serán infructuosos. Es todavía más vano intentar restaurar la capacidad digestiva tomando medicamentos (tónicos, astringentes, sales minerales, preparados de hierro, etc.), ya que sólo empeorarán un poco más la ya deteriorada constitución del individuo y aumentarán la debilidad del aparato digestivo.
  • Sustituir una causa de enervación por otra es un procedimiento insensato. De nada sirve descansar, si a la vez se aplican una serie de tratamientos paliativos (baños, masajes, tratamientos eléctricos, enemas, irrigaciones de colon, etc.). Con ellos, nunca estaremos rebosantes de salud. Siempre hay que tener presente que cuando aprendamos a vivir en conformidad con las leyes de la vida, tendremos que liberarnos para siempre de los penosos esfuerzos para eliminar las inevitables consecuencias de tus errores. Sólo cuando hayamos aprendido a vivir dentro de los límites de las leyes fisiológicas y biológicas, es cuando podremos convertir en un canto de alegría los quejidos de dolor y lamentos de desesperación que hoy ascienden de la tierra.
  • Es evidente que el paciente tiene que rectificar por completo su modo de vida, pues únicamente en ello reside la esperanza de una auténtica recuperación de salud.
  • En primer lugar, el sistema nervioso del paciente, al encontrarse abatido por el exceso de trabajo, la in temperancia, los estimulantes (irritantes), y los excesos de todo tipo, tiene que descansar por encima de todo. Por lo tanto, mandaremos al paciente que abandone todas las actividades físicas y mentales, así como cualquier obligación que agote sus energías. Estas es la condición ‘sien qua non’ para su recuperación. Está claro que el individuo enervado necesita descansar por encima de todo, y esto incluye tanto el reposo del cuerpo como el de la mente.
    Tomando medicamentos, cambiando siempre de remedio y aumentando las dosis, el paciente ve cómo su estado empeora día tras día. Tal deterioro progresivo de las funciones del cuerpo humano es debido no sólo al efecto perjudicial de las drogas, sino también al hecho de que, al tomarlas, se han olvidado las verdaderas causas del agotamiento. Es pura ilusión querer ‘curar’ una enfermedad sin corregir el modo de vida que, sin lugar a dudas, la origina.

No sólo un Cambio de Alimentación basta para restablecer la Salud

  • Tampoco podemos resolver el problema con una solución que incluya un sólo factor. Estamos frente a un estado de cosas en cuya génesis han intervenido un conjunto variado de antecedentes, y que sólo puede ser cambiado teniendo en consideración cada uno de estos factores causantes. No basta con suprimir un sólo hábito enervante. Todos deben ser abandonados de una vez para siempre, para que un verdadero éxito corone nuestros esfuerzos.
  • Para recuperar la capacidad funcional del organismo agotado, hay que abandonar todas las prácticas debilitantes. Luego, se hará un uso racional de los medios y factores naturales y después de haber desaparecido todas las causas de debilitamiento, los factores esenciales para la salud (descanso, alimentación adecuada, ejercicio, aire puro, agua limpia, sol y buenas influencias psíquicas y morales) acabarán de restablecer el organismo y la eficiencia de sus funciones.
  • Una vez que el cuerpo se haya liberado de las toxinas que le agobiaban, y una vez restablecidas la energía nerviosa y la capacidad de eliminación, digestión y asimilación, es sólo entonces cuando se produce un retorno gradual al estado de salud. Hasta que no se haya realizado esto, ni la mejor dieta puede dar los resultados deseados.
  • Es menester hacer de nuevo hincapié en que la alimentación, a pesar de su gran importancia tanto para la persona con buena salud como para el enfermo, no basta, por sí sola, para preservar ni restablecer la salud. Es sólo en conexión fisiológica con el agua, el ejercicio, el descanso y los otros elementos vitales, cuando puede manifestarse su auténtico valor. Todos estos medios reunidos contribuyen de manera diversa en los procesos curativos, pero ninguno de ellos tiene un valor superior a los demás, pues cada uno es indispensable y esencial.
  • No debemos olvidar que la salud, cuando se pierde, sólo puede recuperarse mediante un laborioso proceso, en el que el paciente tiene la máxima y casi única responsabilidad. Implica una gran determinación y perseverancia a la hora de adquirir hábitos sanos que lleven a alcanzar nuevamente aquel bien tan preciado, la Salud.

Putrefacción y Fermentación=Veneno

  • Cuando los almidones y los azúcares fermentan, se descomponen en dióxido de carbono, ácido acético, alcohol y agua, substancias que son inutilizables, pues son tóxicas, con la única excepción del agua. Cuando se digieren las proteínas, éstas son descompuestas en aminoácidos, substancias utilizables, es decir, nutritivas. Cuando las proteínas se putrifican, se descomponen en una variedad de ptomaínas y leucomaínas, también tóxicas. Lo mismo sucede con todos los demás alimentos; su digestión por las enzimas los hace aprovechables por el cuerpo humano, mientras que su descomposición por las bacterias los hace inútiles e inservibles para las necesidades del organismo. El primer proceso proporciona elementos nutritivos como producto final, y el segundo proporciona venenos.
  • Del tubo digestivo, la corriente sanguínea debería recibir agua, aminoácidos, ácidos grasos, glicerol, monosacáridos, minerales y vitaminas, y no alcohol, ácido acético, ptomaína, leucomaínas, sulfato de hidrógeno, etc. El organismo debería recibir materiales nutritivos, y no venenos.
  • Los carbohidratos que fermentan en el sistema digestivo son transformados en alcohol y ácido acético y no en monosacáridos. Las grasas se vuelven rancias en el estómago y en el intestino, no suministran al cuerpo ácidos grasos y glicerol. En resumidas cuentas, para nutrirnos, los alimentos ingeridos deben digerirse, no pudrirse.
  • Al hablar de indol, escatol y fenol, Howell destaca que el ácido carbólico, después de ser absorbido, se combina en parte con el ácido sulfúrico formando un sulfato etéreo, o ácido fenosulfónico, que es evacuado por la orina. Y los mismo sucede con el cresol. El indol y el escatol, después de ser absorbidos, se oxidan, y más tarde, al combinarse con el ácido sulfúrico de igual manera que el fenol, son evacuados por la orina en forma de ácido sulfúrico indócil y ácido sulfúrico escatoxil. La proporción de estos venenos que se halla en la orina, es tomada como índice del grado de putrefacción que existe en el intestino.
    La acumulación de gases en el abdomen, el mal aliento producido por la fermentación y putrefacción gastrointestinal, el olor fétido y desagradable de las heces y gases que expelen, son tan indeseables como los venenos que los originan.
  • Si se admite que una excesiva acción bacteriana puede producir diarrea y hasta causar problemas serios de nutrición, ¿qué podemos esperar de una acción bacteriana larga y continua, sino una actividad excesiva? Esta cuestión me parece muy seria y pertinente.
    Comer de más (más allá de la capacidad de las enzimas), comer estando fatigado o justo antes de empezar a trabajar, teniendo frío o exceso de calor, cuando se tiene fiebre, dolores e inflamaciones graves, cuando no se tiene hambre, etc., favorece la descomposición bacteriana de los alimentos ingeridos. El uso de condimentos, vinagre, alcohol y otras substancias que retardan la digestión favorece la actividad bacteriana. Al analizar cuidadosamente los hábitos alimentarios, fácilmente encontraremos mil y un motivos para que se produzcan la fermentación y putrefacción gastrointestinales casi universales.

El cambio de comidas correctamente combinadas mejora de inmediato la salud como consecuencia del alivio que se aporta a los órganos digestivos, asegurando así una mejor digestión, mayor nutrición y menos intoxicación. He comprobado también que este tipo de alimentación produce menor fermentación y putrefacción, menos gases y molestias.

La feroz ablación de amígdalas que sufren cada año millares de niños, se debe en gran parte a la constante fermentación originada por una alimentación compuesta, generalmente, de carne y pan, cereales y azúcar, pudines y frutas, pasteles y frutas, etc. Hasta que los padres no aprendan a alimentar a sus hijos con el debido respeto a las limitaciones de las enzimas y cesen de darles las llamadas ‘comidas equilibradas’, ahora tan de moda, sus hijos continuarán sufriendo no sólo de resfriados y amigdalitis, sino también de gastritis (indigestión), diarrea, estreñimiento, fiebre, poliomielitis y otras muchas ‘enfermedades de la infancia’.

Si usted se encuentra en casa de un amigo o pariente, un libro de menús le será de escasa utilidad, pero si saber combinar los alimentos, podrá elegir los que sean compatibles de entre los que se le presenten, y conseguir así una comida equilibrada. Con un poco de práctica, usted combinará los alimentos correctamente de manera automática, dedicando muy poco tiempo a ello. Por encima de todo, no se convierta en un maniático en esta materia. Coma lo que tenga que comer y olvídese de todo. Deje que sus amigos tomen lo que les apetezca y no les aburra con una conferencia sobre dietética cada vez que coma con ellos.’

Deseo que esta información haya sido tan valiosa como lo fue para mí en su momento. Creo que es necesario ampliar la visión nutricional y ser conscientes de que además de ser importante la calidad nutricional de los alimentos también lo es cómo los digerimos y absorbemos para obtener todos sus nutrientes haciendo buenas digestiones. Más información detallada en mi artículo ‘Combinación de Alimentos’.
Menos es Más.

Yo Isasi


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