Prebióticos Proinflamatorios

Prebióticos Proinflamatorios

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Decimos prebióticos y ya pensamos en pastillas. Y lo mismo ocurre si pensamos en probióticos, vitaminas (vitamina C o D), minerales (magnesio o hierro), aminoácidos (carnitina), omegas o incluso el colágeno.

Mi opinión antes de empezar: No a los suplementos en todas su formas (y colores) ya que el cuerpo no es capaz de asimilar ni reconocer algo creado en un laboratorio y todo lo que el cuerpo no reconoce lo guarda como ‘basura’, es decir, lo que los chinos llaman flema (toda sustancia ingerida insuficientemente degradada convirtiéndose en sustancias anómalas a la economía biológica) capaz de circular o depositarse originando lentitud circulatoria, obstrucción o depósito en forma de neoformación.

No, no es lo mismo un prebiótico que un suplemento prebiótico. El primero viene de los alimentos y el segundo de un laboratorio (elemento aislado) y con un extra de ‘ingredientes’ que poco tienen que ver con la función del suplemento en cuestión.

Por ejemplo, he buscado suplementos prebióticos para comprar y he encontrado uno al azar que lleva: Xilitol, maltodextrina, manitol, celulosa microcristalina, color de remolacha natural, aroma de fresa natural, glucosa, D-xilosa, croscarmelosa sódica, arabinosa, ácido esteárico, goma arábiga, sílice, extracto de estevia. Es decir, azúcar, azúcar y más azúcar.

El año pasado la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió la elaboración y comercialización en todo el país de 45 suplementos dietarios de 29 marcas distintas porque no figuran en las bases de datos del organismo y carecen de los registros sanitarios correspondientes, resultando ser en consecuencia productos ilegales. Los más conocidos son Nutraceuticals e Inmunotec. Fuente.

¿Qué son los Prebióticos?

El término prebiótico se refiere a ‘los ingredientes de los alimentos no digeribles que producen efectos beneficiosos sobre el huésped estimulando selectivamente el crecimiento y/o actividad de un tipo o de un número limitado de bacterias en el colon. Esta definición se solapa en parte con la definición de fibra dietética, aunque añade la selectividad de los prebióticos sobre ciertos microorganismos en concreto (por ejemplo, la ingestión de fructooligosacáridos y la inulina favorecen a las bifidobacterias de forma selectiva)’.

Busquemos otra definición para a ver si así queda más claro:

Los prebióticos son sustancias dietéticas que nutren un grupo seleccionado de microorganismos que viven en el intestino. Ellos favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas sobre las de las perjudiciales. Los prebióticos usualmente están en forma de oligosacáridos (formas más pequeñas de carbohidratos), los cuales pueden ocurrir naturalmente pero también se pueden agregar como suplementos dietéticos a los alimentos. A diferencia de los probióticos, la mayoría de los prebióticos se utilizan como ingredientes alimenticios en galletas, cereales, chocolate, pastas alimenticias y productos lácteos. La leche humana (leche materna) es un prebiótico natural y el contenido de oligosacáridos de la leche humana es sustancial y forma parte de los componentes prebióticos de la leche humana.

Los prebióticos comúnmente utilizados son: Oligofructosa; Inulina; Galacto-oligosacáridos; Lactulosa; Oligosacáridos de la leche materna.

La diferencia entre probióticos y prebióticos es que los primeros están hechos de microorganismos supuestamente vivos y los prebióticos con fibra vegetal. Pero si los compramos como suplementos ya sabéis que proceden de laboratorio.

Los prebióticos juegan un papel importante en la salud humana. Existen naturalmente en diferentes productos alimenticios dietéticos, incluidos los espárragos, la remolacha azucarera, el ajo, la achicoria, la cebolla, la alcachofa de Jerusalén, el trigo, la miel, el plátano, la cebada, el tomate, el centeno, la soja, la leche humana y de vaca, los guisantes, las judías, etc. y recientemente, algas y microalgas. Debido a su baja concentración en los alimentos, se fabrican a gran escala industrial. Algunos de los prebióticos se producen utilizando lactosa, sacarosa y almidón como materia prima. Dado que la mayoría de los prebióticos se clasifican como GOS y FOS con respecto a la escala industrial, existen muchos estudios relevantes sobre su producción. Fuente.

FOS, GOS e Inulina

Los fructoligosacáridos (FOS) se pueden obtener por medio de las plantas o sintetizarse, mientras que el GOS es sintético.

  • Los fructooligosacáridos (FOS) son una fibra soluble, formada por moléculas de glucosa y fructosa.
  • Los galacto-oligosacáridos (GOS) son compuestos por una unidad de glucosa y dos o más de galactosa. Son fibras prácticamente invisibles, que al ser añadidos a los alimentos, mantienen su sabor y color en el producto terminado. Su solubilidad permite una fácil inclusión en varias aplicaciones incluyendo barras y cereal de desayunos. Suelen ser estables ante el calor por lo que soportan la temperatura de horneado así que se usan para productos con y sin levaduras por medio de coberturas y rellenos como capas de chocolate o fruta, rellenos de crema, componentes frutales y congelados, lo cual les da una mejor apariencia visual y de sabor. De igual forma contribuyen a un endulzamiento parcial de los productos horneados y pueden ser usados para remplazar parcialmente el azúcar. Y al disminuir la actividad del agua de estos productos aumentan su caducidad. Fuente.
  • La inulina es una familia de glúcidos complejos compuestos de fructosa. Así que el consumo de inulina es mejor evitar para las personas con intolerancia a la fructosa. Fuente.

Actualmente son muchos los productos que en su etiqueta dicen ‘sin azúcar añadido’ y llevan FOS, GOS o inulina. Por lo que a día de hoy no sé si es mejor el remedio que la enfermedad porque estos productos triplican sus precios.

He ido a la herboristería a cotillear los helados ecológicos, sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido y lo que he encontrado como ingredientes, entre otras cosas, son: Inulina, maltodextrina, eritritol (desaconsejado para gentes con problemas intestinales, es muy agresivo). Así que viendo esto no sé si es mejor ir a la heladería italiana artesanal y así comprar un helado a base de crema o nata, huevo y azúcar y sin añadidos químicos porque por lo menos mi cuerpo reconocerá algunos de los ingredientes cosa que con los ecológicos no ocurrirá. Y a todo esto no gastaré el doble o el triple por un helado químico industrial aunque me pongan que es ecológico.

Los prebióticos pueden causar hinchazón, flatulencia e incomodidad intestinal, especialmente cuando se toman a dosis de 15 gramos o más al día. Las personas con intolerancia a la lactosa o fructosa pueden sufrir particularmente estos efectos secundarios.

Prebióticos y Suplementos de fibra. Efectos Colaterales

Menos mal que ya salen a la luz estudios en contra de los prebióticos sintéticos y los suplementos de fibra. Y aquí os paso la información de la Dra. Schwitalla, Fundadora del Centro de Prevención, Microbioma y Salud Intestinal con 10 años de investigación biomédica básica y experiencia en la industria farmacéutica.

Los estudios revelan que los suplementos de fibra  o prebióticos no tienen los mismos beneficios para la salud que los alimentos ricos en fibra.

‘A pesar de la evidencia consistente de estudios epidemiológicos prospectivos de que la ingesta de fibra dietética tiene un efecto protector contra diversas enfermedades como las enfermedades cardiovasculares (ECV), los efectos sólo se observan con la fibra procedente de la ingesta de alimentos y no con suplementos de fibra aislados’.

Un estudio reciente sospecha que los compuestos bioactivos como los polifenoles, unidos a la estructura de la fibra de los alimentos, aportan beneficios reales para la salud más allá de la fibra. Sin embargo, cuando se aíslan, los compuestos polifenólicos y la estructura tridimensional natural de la fibra dietética se pierden cuando se procesan industrialmente. Descubrieron que el procesamiento industrial de alimentos y la extracción de fibra dietética conducían a una pérdida del 30% de compuestos fenólicos en los alimentos.

Nota: Los compuestos fenólicos son un grupo de sustancias presentes en las plantas con una alta capacidad antioxidante y con efectos positivos para tu salud. En resumidas cuentas, son antioxidantes y los antioxidantes sin fibra pues se pierden.

  • La fibra dietética protege contra el cáncer, pero no los suplementos de fibra “prebióticos”

Por ejemplo, el influyente estudio Women’s Health Initiative que siguió a más de 160.000 mujeres y documentó más de 3.000 casos de cáncer colorrectal en un período de 15 años reveló que los suplementos de fibra no tenían ningún beneficio para la salud en la protección contra el cáncer colorrectal, a diferencia de la fibra procedente de alimentos integrales, que es bien documentada. Peor aún, descubrieron que los suplementos de fibra insoluble aumentaban el riesgo de cáncer 2,8 veces.

Los investigadores sugieren que «estos hallazgos no respaldan la promoción de suplementos de fibra prebiótica para reducir el riesgo de cáncer colorrectal o la mortalidad por cáncer colorrectal».

  • Los prebióticos cambian el microbioma intestinal y pueden causar inflamación intestinal y cáncer.

Aún no está del todo claro si las fibras dietéticas aisladas, como los complementos alimenticios, incluida la inulina u otros, pueden incluso ejercer efectos secundarios peligrosos en el cuerpo humano.

En varios estudios de laboratorio preclínicos en ratones, la suplementación con fibra soluble inulina (aunque no con fibra insoluble) en su dieta, reveló que los suplementos de fibra aislada «concentrados» son metabolizados de manera diferente por la microbiota intestinal que la fibra de los alimentos integrales, lo que indujo cáncer de hígado. 

Esto inició un acalorado debate en la literatura científica, que los investigadores sugirieron que “el enriquecimiento de alimentos con fibra fermentable debe abordarse con mucha precaución ya que puede aumentar el riesgo de cáncer de hígado.“

Otro estudio preclínico confirmó que la suplementación con fibra de inulina cambió el metabolismo del microbioma de antiinflamatorio a proinflamatorio y resultó en una inflamación intestinal similar a una alergia.

Es importante obtener la fibra dietética de su fuente natural: Alimentos integrales de origen vegetal.

Así que como veis, está más que claro que algo hecho en laboratorio de manera aislada no va a dar al cuerpo lo que necesita sino todo lo contrario, puede robarle e incluso enfermarlo. Es increíble que tengamos que acudir a estudios para corroborar algo tan lógico y sencillo.

Yo Isasi

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