Necesidad de Pertenencia y tu Ikigai

Necesidad de Pertenencia y tu Ikigai

Tabla de contenidos

¿Recuerdas cuando estábamos confinados? Todo en nuestra vida se tambaleó en todos los sentidos, ¿verdad? Fue una bofetada mundial. Y luego la DANA y la última (por lo menos a día de hoy) cuando se fue la luz en toda España y todo a oscuras sin ser vistos ni reconocidos.

Así que has vivido momentos donde tu sentido de la pertenencia se ha desvanecido. Yo, y seguro que vosotros también, a nivel personal también he tenido unas experiencias desgarradoras donde mis raíces eran arrancadas, donde mi sensación de pertenencia se desvanecía y me quedaba en el limbo y con una sensación de caída al vacío sin paracaídas. Es una sensación muy agridulce por no decir angustiosamente amarga. Por eso es tan importante para nosotros tener hijos, formar familia, comprar una casa y por eso nos cuesta tanto romper con nuestra pareja (aunque las cosas no funcionen) o dejar un trabajo que no te gusta o seguir yendo a comer en Navidad con la familia aunque de familia ya tenga bien poco. Evitamos constantemente la pérdida, la separación, el soltar cuando a veces es necesario para evolucionar y desarrollarnos pero da miedo y el no sentirse que se pertenece a algo ya sea familia, territorio o persona nos hace enfermar mental, física y emocionalmente.
Así que lo habrás experimentado si se ha muerto tu pareja o uno de tus padres o un hijo o tu mejor amigo o también si has roto con una relación de años o si te han exiliado de tu estructura familiar. A colación de esto pongo una cita hermosa que encontré en una serie donde la actriz Lindsay Duncan dice: ‘El duelo talla un lugar en el corazón y permanece allí para siempre pero cuando se focaliza puede ser un poderoso motivador donde la tristeza se convierte en resolución y el dolor en acción’.

Recuerdo que en mi infancia jugué durante muchos años con mi vecino del cuarto piso. Fue una temporada bonita. Ya de adultos sus padres le confesaron que lo adoptaron, que no era biológico (su hermana pequeña si que era biológica). La noticia le cayó como un jarrón de agua fría (¿a quién no?). Me lo imagino sintiendo esa sensación de pérdida de pertenencia justo esa que sus padres habían mantenido con mucho cuidado durante su infancia. No reaccionó nada bien y se separó de ellos. Es curioso cómo los padres que adoptan buscan para ellos esa pertenencia a través de la adopción de un niño que, a su vez, necesita esa pertenencia, es un win-win pero que si no se comunica a tiempo puede convertirse en todo lo contrario, en un enemigo. Es un tema delicado pero creo que todo ser humano necesita conocer su origen para, si así lo siente, tener la oportunidad de reparar y poder seguir adelante.

Los neurocientíficos y los biólogos evolutivos saben desde hace mucho tiempo que la experiencia de exclusión y alienación (no sentirse involucrado, incluido o implicado) es profundamente angustiosa. Como seres humanos, haremos todo lo posible para evitarlo, incluso si eso significa suprimir aspectos de nosotros mismos, incluidas nuestras identidades, nuestras ideas, nuestros valores y podemos incluso aceptar situaciones inaceptables. El sentido de pertenencia es tan importante que somos capaces de sacrificarnos para no perderla. Y esto lo podemos aplicar en nuestra vida diaria con cosas sencillas como no decir lo que piensas a tu madre, hijo, vecino, hermano, jefe de una situación y así evitar el conflicto que crees que en vez de conseguir la reparación te llevará a la separación.

Tener un sentido de pertenencia es muy importante ya que casi todos los aspectos de nuestras vidas, por no decir todos, se relacionan en torno a la pertenencia a algo. Somos miembros de familias, equipos deportivos, gimnasios, grupos espirituales, organizaciones benéficas, partidos políticos, barrios, ciudades, países, nacionalidades, grupos de WhatsApp o grupos de cualquier curso online que estés haciendo (astrología, finanzas, etc.). El sentido de pertenencia es fundamental para la forma en que la humanidad se organiza. Si no fuera importante, viviríamos vidas solitarias, uniéndonos sólo para la procreación y luego rápidamente expulsaríamos a los niños de nuestras vidas tan pronto como pudieran caminar. No existirían las familias, las comunidades, los grupos. Pero si somos realistas vivimos en un momento en que la estructura familiar se está perdiendo y también el sentido de pertenencia lo que está haciendo que haya cada vez más lobos solitarios que habitan el planeta Tierra. Sólo hay que ver cómo las casas, los muebles, los electrodomésticos están hechos para una persona o a lo sumo para dos.

Cuando sentimos que contamos con apoyo y que no estamos solos, somos más resilientes y afrontamos de manera más efectiva los momentos difíciles de nuestras vidas. Las grandes cosas como las pirámides, los rascacielos, las corporaciones o las familias no se crean con una sola persona. Puedes ser un genio pero si estás solo y no compartes, tu creatividad se quedará en una mera idea.

Comenzamos la vida con la necesidad más crucial: el apego a la madre. Este es el comienzo de nuestra necesidad fundamental de pertenencia. Los estudios han demostrado que los niños que no han tenido un apego saludable en sus primeros años tienen una autoestima más baja, una visión del mundo más negativa, son desconfiados y pueden tener una percepción de rechazo.

Depresión, ansiedad y suicidio pueden ser los resultados de falta de sentido de pertenencia. Y pueden conducir a comportamientos sociales que interfieren con la capacidad de una persona para conectarse con los demás, creando un ciclo de eventos que debilita aún más el sentido de pertenencia.


Relaciones Interpersonales y Pertenencia

Estamos programados para la conexión, lo llevamos en las venas. Pero es importante saber que es más importante de lo que pensamos, no sólo es formar parte de tu comunidad de vecinos o de tu grupo de pádel o de tu grupo de colegas de surf, si pero no. Comprenderla, experimentarla y vivirla puede ayudar a nuestro bienestar emocional y puede beneficiar a tener una vida más satisfactoria y con sentido.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Las conexiones que construimos con los demás son fundamentales para nuestra salud social, emocional y física. Saber cómo mantener relaciones interpersonales puede ayudarte a construir un sistema de apoyo que te haga experimentar la pertenencia y te brinda la fortaleza suficiente para afrontar los desafíos de la vida.

Una relación interpersonal es una conexión o afiliación social entre dos o más personas. Los diferentes tipos de relaciones interpersonales pueden incluir conexiones con su pareja, seres queridos, amigos cercanos, conocidos, compañeros de trabajo y muchos otros que conforman las conexiones sociales en su vida.

Para que tu pertenencia sea sólida, tus relaciones interpersonales deben ser sólidas. Así que para crear vínculos auténticos con los demás necesitas abrirte y estar dispuesto a compartir tus valores, emociones y tu intimidad ya que este intercambio mutuo desde la vulnerabilidad hará que tu pertenencia resplandezca. Por tanto, la buena comunicación es importante y para comunicar bien implica saber escuchar. La escucha activa no sólo es quedarte callado mientras dejas que hablen sino que mientras escuchas te involucras en la vida de la otra persona dando a entender que estás interesado en lo que te cuenta. Todo el mundo sabe si le escuchan o no. Además te permite ofrecer apoyo y validación haciendo que esa persona te considere un verdadero amigo y confidente. Y eso, de rebote afianza, vuestro sentido de la pertenencia.

Compromiso e Identidad Social

La pertenencia es esa sensación de que eres parte de algo. La pertenencia también está íntimamente ligada a la identidad social: Un conjunto de creencias o ideales o valores compartidos. Para sentir verdaderamente un sentido de pertenencia, debes sentir unidad y un sentido de carácter común único con y entre los miembros de tu grupo o comunidad.

Jonathan Haidt , en su libro, ‘Hipótesis de la felicidad’ lo llama compromiso vital: Una red de relaciones y un sentido de comunidad en el que te sientes conectado con la actividad, la tradición y el grupo mismo. 

Jeanine Stewart, consultora principal del Neuroleadership Institute, dice que cuando compartimos un sentido de identidad social con un grupo, podemos apoyarnos, usar nuestras fortalezas y ser auténticamente quienes somos. «Estar rodeado de otros seres humanos no garantiza un sentido de pertenencia. En realidad, la pertenencia tiene que ver con la identificación como miembro de un grupo y las interacciones de mayor calidad que se derivan de ello. Son las interacciones a lo largo del tiempo las que nos apoyan como seres humanos plenos y auténticos». 

Pero ojo que si esta identificación se rompe va a hacer que te sientas defraudado y traicionado porque aquí se te rompe el corazón en mil pedazos y vuelves a perder tu sensación de pertenencia. Así que es importante que esa identificación sea algo tuya, personal, que no dependa de los demás para que sobreviva ya que tiene que ser inquebrantable.

Cómo creamos Pertenencia

La creamos a través de amistades, relaciones, familiares donde se comparten valores y propósitos en común y si esto no se da será una perdida de tiempo, de desconfianza, de desesperanza.

La confianza se construye cuando eres auténtico, empático y percibido como competente. Puedes crear las condiciones de pertenencia cuando te abres y muestras tu vulnerabilidad a pesar de que puedas ser dañado. El investigador Juan Cacioppo descubrió que cuando las personas interactuaban más eficazmente con los demás, tendían a mitigar la soledad y allanar el camino hacia la pertenencia.
Jeanine Stewart señala que “si no podemos crear pertenencia a través de la cercanía física como solíamos hacerlo, podemos y debemos pensar en cómo podríamos crearla a través de la atención y la escucha enfocadas». Crear este tipo de condiciones contribuirá a nuestra voluntad colectiva de invertir en nosotros mismos.

Origen de la Pertenencia

Los humanos somos criaturas sociales que tenemos un profundo deseo de conectarnos con los demás de manera íntima porque queremos sentirnos valorados y apoyados. Anhelamos compartir nuestros pensamientos, emociones y vida con los demás. Y anhelamos sentirnos necesarios por los demás. Estos deseos reflejan una necesidad humana fundamental no solo de estar en la presencia física o digital de otros, sino también de pertenecer a ellos.

  • La pertenencia comienza antes del nacimiento, a través de la conexión psicofisiológica que se produce entre la madre y el embrión. Los padres que han experimentado la pérdida de un bebé o la imposibilidad de concebir pueden dar testimonio del dolor tan desgarrador e inimaginable que conlleva la ausencia de este vínculo.
  • Después del nacimiento, los bebés no podrían sobrevivir sin el cuidado de sus padres o cuidadores. Evidencias sociales de cognición (capacidad de obtener información del entorno y, a partir de su procesamiento por parte del cerebro, de interpretarla y darle un significado) confirman que se pueden encontrar en las dos semanas del nacimiento. Entre las seis y las ocho semanas, los padres generalmente observan el comportamiento social de sus recién nacidos a través de sonrisas, intercambios verbales recíprocos y llamada de atención. Estos primeros signos sociales sugieren un deseo de conectarse con los demás y formar relaciones sociales. En los casos en que estos hitos sociales tempranos no ocurren, aumenta el riesgo de relaciones sociales deficientes en la infancia. Los apegos disfuncionales durante la primera infancia aumentan el riesgo de resultados negativos a largo plazo, incluidas habilidades sociales deficientes, falta de regulación emocional y habilidades de afrontamiento, y un mayor riesgo de problemas de salud mental.
  • En la primera infancia, los niños comienzan a desarrollar conductas prosociales y una comprensión de sí mismos en relación con los demás. Comienzan a seguir normas sociales y modelan sus comportamientos a partir de sus cuidadores, compañeros y otras personas que observan, lo que indica una necesidad de pertenecer y sentirse incluidos. Los niños con un desarrollo típico comienzan a desarrollar una comprensión de los pensamientos, sentimientos e intenciones de los demás alrededor de los 5 años. Esto construye una base para la empatía, la aceptación y la tolerancia hacia los demás. Los niños suelen comprender rápidamente la aprobación y la inclusión de sus compañeros una vez que comienzan la escuela. Lamentablemente, los patrones sociales de rechazo pueden arraigarse tempranamente. La escuela es un importante ámbito de pertenencia para los niños en esta etapa. Entre las relaciones más importantes que surgen fuera del hogar durante la infancia se encuentran las que se mantienen con los compañeros y con los profesores. Aquí si el colegio destierra o exilia a tu hijo tenemos un problema de pertenencia importante, una gran herida que podrá llevar a cuestas incluso en la edad adulta.
  • Desde el final de la niñez hasta la adolescencia, los grupos de amistades se convierten cada vez más en una parte dominante de la vida, brindando oportunidades de pertenencia y socialización pero también el riesgo de rechazo y ostracismo. De nuevo, si aquí tu hijo adolescente no es aceptado por su grupo o recibe bullying perderá el sentido de pertenencia y también lo podrá acompañar en su edad adulta. Y aunque es una época en que los adolescentes se alejan de los padres, tenemos que hacerles sentir que su sentido de pertenencia en el núcleo familiar es inquebrantable, ahí no entra ni Dios. Eso será de gran apoyo y podrá superar cualquier evento traumático. El cerebro adolescente sufre cambios significativos que se cruzan con el desarrollo del sentido de identidad. 
  • A lo largo de la edad adulta, las relaciones desempeñan un papel importante en la salud física y mental, aunque las fuentes de pertenencia a menudo se interrumpen, desaparecen, cambian y evolucionan a través de los cambios sociales, de roles, de expectativas sociales, etc. y el aumento de las responsabilidades influye en la forma en que formamos vínculos y amistades. El deseo de intimidad aumenta. Para muchos, los roles pasan de ser parte de la familia de origen a formar y criar su propia familia. Para los padres, puede producirse un tira y afloja entre las presiones laborales y la vida familiar. Los grupos sociales y de amigos evolucionan desde conectarse en torno a intereses sociales comunes hasta conectarse en torno a intereses familiares comunes. Las alteraciones en los patrones sociales (por ejemplo, trauma, apego inseguro, victimización, ostracismo, desempleo, pérdida de tus posesiones, accidente, enfermedad, muerte de la pareja) que ocurrieron durante la niñez y la adolescencia pueden resurgir tensando las relaciones y aumentando el riesgo de pérdida de pertenencia donde aquí se podría juntar con una crisis existencial. Las personas pueden experimentar un cambio de identidad social en la edad adulta y preguntarse dónde y con quién pertenecen, es decir, de nuevo una crisis de identidad que o te hunde para siempre o saca la mejor versión de ti y no te para nada ni nadie.
  • El sentido de pertenencia sigue siendo importante en la vejez. Las relaciones sociales favorecen un envejecimiento saludable y ayudan a amortiguar los sentimientos de soledad y aislamiento. Los amigos y la familia siguen siendo muy importantes y los grupos sociales pueden proporcionar una fuente de conexión. Pero cuando estos vínculos se erosionan puede resultar difícil en esta época de la vida desarrollar nuevas conexiones sociales además de que muchos van desapareciendo. Es importante no aislarse porque si a eso le sumamos una discapacidad, una lesión interminable o Alzheimer hará que ya el sentido de pertenencia quede en el olvido y la persona se sienta desorientada. Además es muy común en esta etapa que podamos morir por sentirnos solos como, por ejemplo, cuando se muere uno de los miembros de la pareja, al poco tiempo muere el que quedaba aquí ya que la vida ya no tiene sentido y tu sentido de pertenencia muere también.

Las conexiones humanas son importantes a lo largo de la vida. Comienzan temprano, evolucionan constantemente y se extienden hasta la vejez. Fuente.

La pertenencia surge de un sentimiento de conexión con los demás y de la sensación de que eres parte de algo, de tu pareja, de un grupo o una comunidad más grande pero una conexión social no necesariamente equivale a pertenecer. Pertenecer se trata de ser visto, aceptado y apoyado por otros, incluido, integrado y hacer lo mismo por ellos. Se construye gradualmente con el tiempo con personas que nos apoyan plenamente y que son auténticos seres humanos.


Pertenencia y Supervivencia 

La necesidad de pertenecer es básica para nuestra supervivencia al igual que el alimento y el hogar/refugio porque nos ayudó a mantenernos vivos en el pasado y quienes pertenecían a un grupo tenían una mayor tasa de supervivencia. Los grupos se protegen y apoyan entre sí, lo que aumenta las probabilidades de criar descendencia y transmitir nuestros genes. Hemos heredado esto de nuestros ancestros: manutención, hogar, crear descendencia y todo esto para preservar el sentido de pertenencia. 

Así que heredamos nuestro deseo de pertenecer, está programado en nuestro cerebro. Este estudio demuestra que el aislamiento social agudo evoca respuestas de ansia en el cerebro medio similares al hambre y en este estudio nos corrobora que la experiencia de exclusión social se experimenta en la misma parte del cerebro que se experimenta el dolor físico.

También el sentido de pertenencia se convierte en un componente crucial para preservar nuestra salud mental. Este estudio muestra que cuanto más fuerte sea nuestro sentido de pertenencia, más fuerte será nuestro bienestar. Mientras que la falta de pertenencia contribuye a la ansiedad y la depresión. 

Las personas que perciben que pertenecen tienden a tener sistemas inmunológicos más fuertes y sistemas cardiovasculares y endocrinos más saludables.

En los tiempos que corren debemos de esforzarnos ya que crees que estando en el sofá tú solo con el móvil chateando te hace creer que tu sentido de pertenencia es real porque estás en el grupo de WhatsApp de la familia, del colegio de tu hijo o de mindfullness de Deepak Chopra pero ese no es el sentido de pertenencia del que te hablo. Es experimentar una conexión genuina pero primero contigo mismo.

Un sentido de pertenencia (ser querido, comprendido y aceptado tal como somos) es vital para nuestra salud mental. Ya sea por adaptarse a la escuela, luchar por conectarnos con colegas en un nuevo trabajo o simplemente sentirnos fuera de lugar en nuestra propia familia, todos, en diversas etapas de nuestras vidas, nos encontramos cuestionando nuestra identidad. Para la Dra. Holan Liang, una de los psiquiatras más destacadas del Reino Unido, esta crisis de identidad va directo al corazón de la epidemia moderna de ansiedad y depresión.

Un sentido de pertenencia te ayudará a: comprender las causas de la soledad, cambiar las prioridades de las personas y las cosas que importan, dejar de complacer a las personas y aprender a aceptarte a ti mismo para encontrar una conexión genuina.‘ Dra. Holan Liang.


Teoría del Desarrollo Psicosocial de Erik Erikson

Erik Erikson, psicólogo freudiano (1902-1994), postuló la existencia de ocho etapas del desarrollo que se sucedían a lo largo del ciclo vital: I infancia, II niñez temprana, III edad de juego, IV edad escolar, V adolescencia, VI juventud, VII adultez, y VIII vejez. Sus etapas nos muestran nuestra transformación psicológica a medida que vamos creciendo desde la infancia hasta la vez.

Erikson estaba interesado en cómo la interacción y las relaciones sociales desempeñaban un papel en el desarrollo y crecimiento de los seres humanos. La teoría de Erikson se basó en lo que se conoce como principio epigenético plantea que cada etapa del desarrollo humano está guiada por un «orden natural interno» que actúa como una preprogramación biológica que interactúa con el medio ambiente. Es el estudio de los cambios que activan o inactivan los genes sin cambiar la secuencia del ADN, a causa de la edad y la exposición a factores ambientales (alimentación, ejercicio, medicamentos y sustancias químicas). Estos cambios modifican el riesgo de enfermedades y a veces pasan de padres a hijos. 

En cada etapa, Erikson creía que las personas experimentan un conflicto que sirve como un punto de inflexión en el desarrollo. Estos conflictos se centran en el desarrollo de una cualidad psicológica o en el fracaso en el desarrollo de esa cualidad. Durante estos tiempos, el potencial de crecimiento personal es alto pero también lo es el potencial de fracaso.

Si las personas enfrentan exitosamente el conflicto, emergen del escenario con fortalezas psicológicas que les serán útiles por el resto de sus vidas. Si no logran abordar eficazmente estos conflictos, es posible que no desarrollen las habilidades esenciales necesarias para un fuerte sentido de sí mismos.

Si se maneja bien la etapa, la persona sentirá una sensación de dominio, que a veces se denomina fuerza del ego o cualidad del ego. La fuerza del ego es una característica de la personalidad que te ayuda a adaptarte, a hacer frente a la adversidad, a controlar los factores estresantes externos y a recuperarse de los reveses. Si la etapa se gestiona mal, la persona emergerá con una sensación de insuficiencia en ese aspecto del desarrollo.

Identidad y Confusión de Roles

Antes de ver las etapas es importante hablar sobre nuestra identidad. Cuando los psicólogos hablan de identidad, se refieren a todas las creencias, ideales y valores que ayudan a moldear y guiar el comportamiento de una persona. 

Si bien Erikson creía que cada etapa del desarrollo psicosocial era importante, puso especial énfasis en el desarrollo de la identidad del yo. La identidad del ego es el sentido consciente de uno mismo que desarrollamos a través de la interacción social y se convierte en un foco central durante la etapa de identidad versus confusión del desarrollo psicosocial.

Según Erikson, nuestra identidad del ego cambia constantemente debido a nuevas experiencias e información que adquirimos en nuestras interacciones diarias con los demás. A medida que tenemos nuevas experiencias, también asumimos desafíos que pueden ayudar o dificultar el desarrollo de la identidad.

Nuestra identidad personal nos da a cada uno de nosotros un sentido de identidad integrado y cohesivo que perdura a lo largo de nuestras vidas. Nuestro sentido de identidad personal está moldeado por nuestras experiencias e interacciones con los demás, y es esta identidad la que ayuda a guiar nuestras acciones, creencias, comportamientos y decisiones a medida que envejecemos y que hace que luego el sentido de la pertenencia nos acompañe en nuestra vida.

Erikson define la identidad como un “principio organizativo fundamental que se desarrolla constantemente a lo largo de la vida”.

La identidad proporciona:

  • Mismidad: Aquello por lo cual se es uno mismo. Un sentido de continuidad dentro de uno mismo y en la interacción con los demás.
  • Unicidad: Cualidad de ser único, irrepetible, solo, singular. Un marco para diferenciar entre uno mismo y la interacción con los demás.
  • Desarrollo psicosocial: Salud física y mental. Se consiguen mejores oportunidades en la vida, habilidades para tener confianza en uno mismo, independiente, con buena autoestima y estable emocionalmente.

Confusión de Roles

Los niños a quienes no se les permite explorar y probar diferentes identidades pueden sufrir lo que Erikson denominó confusión de roles, lo que puede resultar en lo siguiente:

  • Falta de Confidencia. No estar seguro de quién eres y dónde encajas.
  • Dificultades con el compromiso. Pasar de un trabajo a otro o de una relación a otra.
  • Sentirse decepcionado y confundido acerca de tu lugar en la vida.

Etapas del Desarrollo Psicocial

Según Erikson, las personas avanzan a través de una serie de etapas a medida que crecen y cambian a lo largo de la vida. Durante cada etapa, todos enfrentan un conflicto de desarrollo que debe resolverse para desarrollar con éxito la virtud principal de esa etapa. Erikson estaba interesado en cómo la interacción y las relaciones sociales afectan el desarrollo y el crecimiento.

  • Etapa 1: Confianza versus Desconfianza (desde el nacimiento hasta los 18 meses). Esperanza: Es la etapa más fundamental de la vida. En este punto del desarrollo, el niño depende completamente de los cuidadores adultos para todo lo que necesita para sobrevivir, incluidos alimento, amor, calidez, seguridad y cariño. Si un cuidador no brinda el cuidado y el amor adecuados, el niño llegará a sentir que no puede confiar ni depender de los adultos en su vida. Si un niño desarrolla con éxito la confianza, se sentirá seguro y protegido en el mundo. Los cuidadores que son inconsistentes, emocionalmente indisponibles o rechazan contribuyen a sentimientos de desconfianza en los niños bajo su cuidado. Si no se desarrolla la confianza, se generará miedo y la creencia de que el mundo es inconsistente e impredecible. Ningún niño desarrollará una sensación de 100% de confianza o 100% de duda. Erikson creía que el desarrollo exitoso consistía en lograr un equilibrio entre los dos lados opuestos. Cuando esto sucede, los niños adquieren esperanza, que Erikson describió como una apertura a la experiencia atenuada por cierta cautela de que pueda haber peligro. Trabajos posteriores de investigadores como John Bowlby y Mary Ainsworth demostraron la importancia de la confianza en la formación de los apegos saludables durante la infancia y la edad adulta.
  • Etapa 2: Autonomía versus Vergüenza y duda (de 18 meses a tres años). Voluntad: Se centra en que los niños desarrollen una mayor sensación de control personal. Los niños comienzan a ganar un poco de independencia. Están empezando a realizar acciones básicas por sí solos y a tomar decisiones sencillas sobre lo que prefieren. Al permitir que los niños tomen decisiones y adquieran control, los padres pueden ayudarlos a desarrollar un sentido de autonomía. Los niños necesitan desarrollar un sentido de control personal sobre las habilidades físicas y un sentido de independencia. El aprendizaje para ir al baño juega un papel importante para ayudar a los niños a desarrollar este sentido de autonomía. Al igual que Freud, Erikson creía que el aprendizaje para ir al baño era una parte vital de este proceso. Erikson creía que aprender a controlar las funciones corporales conduce a una sensación de control y de independencia. Otros eventos importantes incluyen ganar más control sobre la elección de alimentos, las preferencias de juguetes y la selección de ropa. Los niños que luchan y se sienten avergonzados por sus errores pueden quedarse sin sentido de control personal. El éxito durante esta etapa del desarrollo psicosocial conduce a sentimientos de autonomía; el fracaso produce sentimientos de vergüenza y duda. Los niños que completan con éxito esta etapa se sienten seguros y confiados, mientras que los que no lo hacen quedan con una sensación de insuficiencia y dudas sobre sí mismos. Erikson creía que lograr un equilibrio entre la autonomía, la vergüenza y la duda conduciría a la voluntad, que es la creencia de que los niños pueden actuar con intención, dentro de la razón y los límites.
  • Etapa 3: Iniciativa versus Culpa (de tres a cinco años). Objetivo, propósito: Los niños comienzan a afirmar su poder y control sobre el mundo dirigiendo el juego y otras interacciones sociales. Los niños que tienen éxito en esta etapa se sienten capaces de liderar a otros. Quienes no logran adquirir estas habilidades quedan con un sentimiento de culpa, dudas y falta de iniciativa. Los niños necesitan comenzar a ejercer control y poder sobre el medio ambiente. El éxito en esta etapa conduce a un sentido de propósito. Los niños que intentan ejercer demasiado poder experimentan desaprobación, lo que resulta en un sentimiento de culpa. Cuando se logra un equilibrio ideal entre iniciativa individual y voluntad de trabajar con otros, la cualidad del ego conocida propósito surge.
  • Etapa 4: Laboriosidad versus Inferioridad (de seis a once años). Confianza: A través de las interacciones sociales, los niños comienzan a desarrollar un sentimiento de orgullo por sus logros y habilidades. Los niños necesitan hacer frente a nuevas demandas sociales y académicas. El éxito conduce a un sentido de competencia, mientras que el fracaso genera sentimientos de inferioridad. Los niños que son elogiados por padres y maestros desarrollan un sentimiento de competencia y confianza en sus habilidades. Aquellos que reciben poco o ningún estímulo de sus padres, maestros o compañeros dudarán de su capacidad para tener éxito. Encontrar con éxito un equilibrio en esta etapa del desarrollo psicosocial conduce a la fortaleza conocida como competencia, en la que los niños desarrollan una creencia en sus habilidades para manejar las tareas que se les presentan.
  • Etapa 5: Identidad versus Confusión de roles (de 12 a 18 años). Fidelidad: Tiene lugar durante la adolescencia, a menudo turbulenta. Juega un papel esencial en el desarrollo de un sentido de identidad personal que continuará influyendo en el comportamiento y el desarrollo por el resto de la vida de una persona. Los adolescentes necesitan desarrollar un sentido de sí mismos y de identidad personal. El éxito conduce a la capacidad de permanecer fiel a uno mismo, mientras que el fracaso conduce a una confusión de roles y a un débil sentido de uno mismo. Durante la adolescencia, los niños exploran su independencia y desarrollan un sentido de sí mismos. Aquellos que reciben el estímulo y el refuerzo adecuados a través de la exploración personal emergerán de esta etapa con un fuerte sentido de sí mismos y sentimientos de independencia y control. Aquellos que siguen inseguros de sus creencias y deseos se sentirán inseguros y confundidos acerca de sí mismos y del futuro.
  • Etapa 6: Intimidad versus Aislamiento (de 18 a 40 años). Amor: Los adultos jóvenes necesitan formar relaciones íntimas y amorosas con otras personas. El éxito conduce a relaciones sólidas, mientras que el fracaso genera soledad y aislamiento. Esta etapa cubre el período de la edad adulta temprana cuando las personas exploran las relaciones personales. Erikson creía que era vital que las personas desarrollaran relaciones estrechas y comprometidas con otras personas. Aquellos que tengan éxito en este paso formarán relaciones duraderas y seguras. Cada paso se basa en las habilidades aprendidas en los pasos anteriores. Erikson creía que un fuerte sentido de identidad personal era importante para desarrollar relaciones íntimas. Los estudios han demostrado que aquellos con un pobre sentido de sí mismos tienden a tener relaciones menos comprometidas y son más propensos a luchar contra el aislamiento emocional, la soledad y depresión. La resolución exitosa de esta etapa da como resultado la virtud conocida como amor.
  • Etapa 7: Generatividad versus Estancamiento (de 40 a 65 años). Cuidado, interés en los demás: Los adultos necesitan crear o nutrir cosas que les sobrevivan, a menudo teniendo hijos o creando un cambio positivo que beneficie a otras personas. El éxito conduce a sentimientos de utilidad y logro, mientras que el fracaso da como resultado una participación superficial en el mundo. Durante la edad adulta, continuamos construyendo nuestras vidas, centrándonos en nuestra carrera y nuestra familia. Aquellos que tengan éxito durante esta fase sentirán que están contribuyendo al mundo al estar activos en su hogar y comunidad. Aquellos que no logren adquirir esta habilidad se sentirán improductivos y no involucrados en el mundo. El cuidado es la virtud que se logra cuando esta etapa se maneja con éxito. Estar orgulloso de tus logros, ver a tus hijos crecer hasta convertirse en adultos y desarrollar un sentido de unidad con tu compañero de vida son logros importantes de esta etapa.
  • Etapa 8: Integridad versus desesperación (de 65 hasta la muerte). Sabiduría. La etapa psicosocial final ocurre durante la vejez y se centra en reflexionar sobre la vida. En este punto del desarrollo, las personas recuerdan los acontecimientos de sus vidas y determinan si están felices con la vida que vivieron o si se arrepienten de las cosas que hicieron o no hicieron. Los adultos mayores necesitan mirar hacia atrás en la vida y sentir una sensación de plenitud. El éxito en esta etapa genera sentimientos de sabiduría, mientras que el fracaso genera arrepentimiento, amargura y desesperación. En esta etapa, las personas reflexionan sobre los acontecimientos de sus vidas y hacen un balance. Aquellos que recuerdan una vida que consideran bien vivida se sentirán satisfechos y preparados para afrontar el final de sus vidas con una sensación de paz. Aquellos que miran hacia atrás y solo se arrepienten, en cambio sentirán miedo de que sus vidas terminen sin lograr las cosas que sienten que deberían haber hecho. Aquellos que no tengan éxito durante esta etapa sentirán que han desperdiciado su vida y pueden experimentar muchos arrepentimientos. La persona quedará con sentimientos de amargura y desesperación. Aquellos que se sientan orgullosos de sus logros tendrán un sentido de integridad. Completar con éxito esta fase significa mirar hacia atrás con pocos arrepentimientos y un sentimiento general de satisfacción. Estos individuos alcanzarán la sabiduría, incluso cuando nos se enfrenten a la muerte.


La Psicología y la Pertenencia

Los seres humanos están fundamentalmente motivados por la necesidad de pertenecer ‘.(Leary y Baumeister, 1995).

Abraham Maslow, el psicólogo estadounidense más famoso por su Jerarquía de necesidades, describió una pirámide de cinco niveles que utilizó para explicar la motivación humana. En la parte inferior estaban las necesidades más esenciales, como la seguridad física, y en la parte superior estaba la autorrealización, un término utilizado para describir la realización del potencial de uno. Pero justo en el medio de sus niveles estaban las necesidades de Pertenencia y Amor.

Muchos investigadores psicológicos famosos, como Baumeister, Leary, Bowlby, Adler, Jung e incluso Freud se preocuparon por la necesidad de pertenencia.

El deseo de Pertenencia va más allá de la simple supervivencia. Los investigadores Baumeister y Leary (1995) descubrieron que las personas privadas de su sentido de pertenencia sufrían en términos de autoestima, autoconcepto, autorregulación y autoestima, cualidades que, cuando se ven obstaculizadas, oscurecen la capacidad de las personas para seguir reglas, regular el comportamiento y contribuir positivamente a la sociedad.

Está claro que tener un sentido de pertenencia impacta positivamente la visión que una persona tiene de sí misma, así como su comportamiento. Más allá de eso, sin embargo, creemos que cuando una persona siente que pertenece, también será más amable y compasiva con los demás. 

Al observar a la gente protestar, una hipótesis es que detrás de estas acciones por causas justificables específicas hay un sentimiento de deseo de pertenecer, de no querer estar solo.


El sentido de pertenencia no parece estar ligado al número de relaciones que tiene una persona, sino más bien a la calidad percibida de esas relaciones y si la gente cree que los demás se preocupan por su bienestar y felicidad. La investigación sobre la pertenencia y la conexión interpersonal continúa creciendo a medida que los psicólogos e investigadores aprenden más sobre cómo el impulso humano de conectarse con los demás facilita diversos comportamientos y estados emocionales.

Los investigadores Roy F. Baumeister y Mark R. Leary propusieron por primera vez la pertenencia como concepto en su artículo de 1995 «La necesidad de pertenecer: deseo de vínculos interpersonales como motivación humana fundamental». Baumeister y Leary teorizaron que los humanos tenemos un impulso innato para desarrollar y mantener relaciones positivas y duraderas con otras personas. El concepto de relaciones duraderas es particularmente importante para la pertenencia. Para que las personas obtengan los beneficios y el sentido de pertenencia, deben tener interacciones positivas con las mismas personas de manera regular, y esas personas también deben mostrar preocupación por el bienestar de los demás. Las interacciones regulares, incluso las positivas, con un grupo de personas en constante cambio no parecen proporcionar el mismo beneficio ni satisfacer la necesidad emocional. El deseo de pertenecer parece ser una necesidad evolutiva, ya que las personas que son capaces de establecer relaciones con otros no sólo son capaces de reproducirse sino que también tienen más probabilidades de sobrevivir. Los investigadores teorizaron que la pertenencia como rasgo de personalidad contribuye significativamente a otros comportamientos y emociones humanos.

Sigmund Freud teorizó que la necesidad humana de apego surgió en gran medida como resultado del intento de recrear la relación original de un individuo con su madre. Usando su jerarquía de necesidades, Abraham Maslow sostuvo que primero era necesario satisfacer otros requisitos básicos para la supervivencia, como alimento y refugio, antes de que se demostrara la necesidad de pertenencia.

Los investigadores han demostrado que muchas motivaciones de los humanos están ligados a la pertenencia. Estos incluyen el deseo de poder y logros; la necesidad de aprobación de los demás; y el deseo de experimentar intimidad en relaciones cercanas. Para que todas estas motivaciones se hagan realidad, una persona necesita sentir que pertenece a los demás.

Además, una vez que se forman las relaciones, las personas a menudo se muestran reacias a ponerles fin, incluso si la relación enfrenta dificultades o desafíos. Las investigaciones han demostrado que los pensamientos que las personas tienen sobre sí mismas tienden a cambiar cuando mantienen una relación interpersonal cercana. Comienzan a ver aspectos de sí mismos a través del lente de la relación y consideran su futuro en relación con el futuro de su pareja.

Esto significa que una persona que tiene sólo uno o dos amigos cercanos y objetivamente puede parecer que no tiene una fuerte red de apoyo social, podría percibirla como una conexión social fuerte y positiva que satisface sus necesidades. Por lo tanto, obtendrán todos los beneficios, físicos y de otro tipo, de un fuerte sentido de pertenencia. Algunas personas incluso son capaces de conseguirlo con una relación cercana y positiva con una mascota.

Sentido de Pertenencia: Una experiencia personal

Desde el comienzo de la vida, encontrar un sentido de pertenencia es una fuerza impulsora en todos nosotros. En el campo emergente de la Diversidad, la Inclusión y la Equidad, crear un sentido de pertenencia se está convirtiendo en un objetivo principal de las corporaciones, organizaciones e instituciones.  La mayoría de los esfuerzos intentan crear un ambiente no ofensivo con la creencia de que si las personas no se ofenden o no se sienten incómodas, sentirán que pertenecen y, por lo tanto, experimentarán un sentido de pertenencia. En realidad, sin crear una conexión con la identidad propia de la persona, no se puede lograr la relación profunda que genera un sentido de pertenencia.

Las relaciones por sí solas, como la pertenencia a grupos o equipos, pueden satisfacer una necesidad general de pertenencia, pero no necesariamente crean un sentido de pertenencia a través de un sentido subjetivo de encaje. Varios estudios han aludido al hecho de que el sentido de pertenencia es una experiencia muy personal. Una revisión de la literatura sobre pertenencia social realizada en 2013 concluyó que, ante todo, el sentido de pertenencia es una percepción que es única para el individuo. El Dr. Roy Baumeister, que ha realizado una extensa investigación sobre la pertenencia, señaló que la percepción del vínculo es esencial para satisfacer la necesidad de pertenecer y que las personas difieren en el grado en que creen que sus necesidades sociales de pertenencia están siendo satisfechas, independientemente de la extensión de sus redes sociales o de la fuerza del apoyo social que reciben.  

El psicólogo Amedeo Giorgi presenta una modificación del método de Husserl y lo denomina fenomenología descriptiva que se enfoca en las vivencias y destaca el sentido que envuelve lo cotidiano, el significado del ser humano, es decir, la experiencia y confirmó que un sentido de pertenencia dependía más de la formación de la identidad que de las condiciones ambientales. Hay seis elementos críticos que deben ser parte de una relación real o percibida para que una persona sienta un sentido de pertenencia. Esta relación puede ser con su entorno físico, social, cultural o espiritual pero siempre debe contener estos seis elementos críticos. Si alguno de los elementos flaquea o falla, el sentido de pertenencia disminuye o se pierde.

Las características esenciales de este método son: la Intuición de las esencias que se alcanza tras el análisis de los datos, los hechos, o los fenómenos de la conciencia; la intencionalidad de los hechos de la conciencia, la cual es siempre conciencia de algo, y por la que lo experimentado y vivido subjetivamente tiene capacidad de referirse a los objetos; la epokhé o reducción fenomenológica, especie de duda metódica que lleva a captar la esencia en el fenómeno, tras haber eliminado o puesto entre paréntesis todo lo que no sea dato puro de la conciencia, como son las interpretaciones previas, las teorías sobre los objetos, etc.

  • Una relación deseada y disponible con un referente se lleva a la mente de una persona. Una nueva experiencia se refiere a una oportunidad de iniciar una nueva relación deseada y disponible. Ejemplos:  Socialmente: una amistad o romance. Culturalmente: formas y medios familiares. Físicamente: un lugar como el hogar. Espiritualmente: una presencia metafísica.   
  • Realización o iniciación de un rol entre la persona y ese referente. La realización o iniciación de un rol con un referente es el objetivo. Circunstancia que crea oportunidades para que se realice o se desarrolle un sentido de pertenencia. Ejemplos: Socialmente: convertirse en amigo Culturalmente: ser parte de interacciones Físicamente: Sentirse en «casa» Espiritualmente: Convertirse en creyente. 
  • Creencia de que el rol se alinea con las creencias, valores y objetivos de la persona. 
  • Creencia de que el rol construye o mantiene la identidad propia de la persona al contribuir a la autoestima, la continuidad, la distinción, la pertenencia (social), eficacia o significado. 
  • Interacciones con el referente que se mantienen dentro de lo esperado por la persona. Parámetros de la relación de roles
  • Interacciones con el referente que son consistentes y continuas. Eficaz para satisfacer las expectativas del individuo sobre la relación. Las expectativas de un individuo se convierten en el barómetro de su sentido de pertenencia. Sin embargo, ni nosotros mismos ni nuestro entorno seguimos siendo los mismos. Si llega un momento en que la relación ya no es efectiva en construir o mantener la autoidentidad deseada por la persona, el sentido de pertenencia se pierde. 

Encontrarnos a nosotros mismos

Lograr un sentido de pertenencia requiere que una persona descubra y cree su propia identidad. Waterman (1984) definió la autoidentidad como “tener una autodefinición claramente delineada que comprende las metas, valores y creencias con las que la persona está inequívocamente comprometida”. El individuo toma decisiones conscientes cuando se encuentra con su entorno y se compromete con lo que ha elegido ser.  

Desafortunadamente, la mayoría de las personas se han comprometido con metas, valores y creencias por defecto y no por decisión. Por lo general, esto significa que han formado creencias según la religión de sus padres y adoptado valores y objetivos basados ​​en su cultura. Sin detenerse a una introspección profunda y honesta, esta identidad propia adoptada lucha con la incertidumbre al intentar evaluar las experiencias de la vida.


Pertenencia y tu Ikigai

Ikigai (生き甲斐 ikiɡai) es un concepto japonés que no tiene una traducción literal, pero puede definirse como ‘la razón de vivir o la razón de ser’, lo que hace que la vida valga la pena ser vivida. Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda interior, profunda y a menudo prolongada. Esta búsqueda se considera de mucha importancia, ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae sentido de la vida, y a su vez un motivo de satisfacción con la misma. El término ikigai se compone de dos palabras japonesas: iki (生き), que se refiere a la vida, y kai (甲斐), que por rendaku da lugar a gai y aproximadamente significa ‘la realización de lo que uno espera y desea’.

En el artículo titulado Ikigai — jibun no kanosei, kaikasaseru katei («Ikigai: el proceso de permitir que las posibilidades de uno mismo florezcan»), Kobayashi Tsukasa escribe que ‘la gente puede sentir el auténtico ikigai solo cuando, sobre la base de una madurez personal, de la satisfacción de diversos deseos, del amor y la felicidad se encuentra con los demás y con un sentido del valor de la vida, que avanza hacia la autorrealización.

Tu razón de ser

La necesidad y el poder de un sentido de propósito para nuestras vidas se ha convertido en un concepto prominente. La humanidad moderna ha buscado la respuesta a la pregunta ¿Por qué estoy aquí? de Viktor Frankl en ‘El hombre busca significado’ (1946) a Rick Warren en ‘La vida con propósito’ (2002) y mucho antes, en el medio y después. Creo que antes de poder encontrar ‘tu propósito’ o ‘tu significado’, primero debes encontrar tu ‘yo’. 

La imagen de Ikigai ilustra cuatro preguntas clave que conducen a cuatro motivadores que pueden impulsar nuestras vidas y darnos una razón para levantarnos por la mañana. La parte práctica de Ikigai es que incluye el hecho de que necesitamos ganarnos la vida y producir algo que el mundo necesita. Ikigai tiene cuatro elementos principales:

  • Lo que amas (tu pasión).
  • Lo que el mundo necesita (tu misión).
  • En qué eres bueno (tu vocación).
  • Por qué te pueden pagar (tu profesión).

El desafío del Ikigai reside en los factores: lo que amas y en lo que eres bueno.

¿Cómo descubrimos o creamos un ‘yo’ que pueda vivir con éxito en este mundo? Creo que a menudo estamos confundidos acerca de nuestro propósito simplemente porque no nos hemos cuestionado sobre las creencias, valores y objetivos que hemos adoptado. Antes de que podamos tener una misión que nos apasione y abrazar una profesión o vocación que nos dé significado, debemos determinar si hemos tomado decisiones conscientes sobre las cosas que dan forma a nuestro ‘yo’.

La mayoría de las personas han formado sus creencias, valores y objetivos por defecto y no por decisión. Por lo general, los hemos adoptado de nuestros padres o de nuestra cultura y no hemos pensado conscientemente en ellos. Esto suele ser una fuente de estrés interno en el futuro, cuando las creencias, valores y objetivos predeterminados no parecen coincidir con nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias reales. Se nos puede convencer que seríamos un buen abogado y que nos pagarían bien por serlo pero en el fondo simplemente no tenemos pasión por ello y no podemos convertirlo en nuestra misión en la vida pero si hay presión en la familia seguramente terminemos haciendo la carrera de abogado porque nuestro padre que también lo es y nuestro abuelo también lo era. Esto es cierto para todas nuestras relaciones, ya sean físicas, sociales, culturales o espirituales. Actualmente ya no hay tanto de esto pero sigue ocurriendo. Está claro que nuestros padres querían lo mejor para nosotros pero ¿te casaste porque querías o porque ellos lo necesitaban? ¿No has dejado el trabajo que te está quitando la salud porque tus familiares te verían como un irresponsable?

Nuestro comportamiento (elecciones) está impulsado por cinco necesidades genéticas en orden jerárquico: supervivencia, amor, poder, libertad y diversión. Las necesidades humanas más básicas son la supervivencia (componente físico) y el amor (componente mental). Según los conceptos de la Teoría de la Elección, todo comportamiento tiene un propósito. Todo lo que haces es tu mejor intento para conseguir lo que quieres, en ese momento y con la información que actualmente dispones. Conseguir lo que quieres satisface, en última instancia, una o más de tus cinco necesidades básicas, lo que te motiva a hacer todo lo que haces.

Teoría de la Elección

William Glasser, que desarrolló la teoría de la elección, dice que las personas pueden tomar el control de sus vidas asumiendo más responsabilidad por sus acciones. Cree que la mayor parte de la infelicidad es el resultado de relaciones deficientes (ya sea porque esas relaciones son inexistentes o insatisfactorias) y que las acciones y elecciones negativas de las personas son el resultado de lidiar con el vacío que dejan estas malas relaciones. También dice que las personas eligen tener emociones negativas, lo que las lleva a tomar malas decisiones.

Glasser cree que la solución para una existencia más feliz es bastante simple: Si las personas toman mejores decisiones conducirán a mejores relaciones y mayor felicidad. La teoría de la elección dicta que las personas, en esencia, intentan satisfacer cinco necesidades básicas de elección:

  • Supervivencia: Esto cubre las necesidades estándar de alimentación y alojamiento, incluidas las necesidades psicológicas, como sentirse seguro y protegido.
  • Amor y Pertenencia: Esto se centra en las relaciones con todos, incluidos amigos y familiares, compañeros de trabajo, profesores e incluso mascotas.
  • Fuerza: Esto no significa que todos busquen lograr una presencia dominante, sino que la gente quiere marcar una diferencia que les permita dejar un legado.
  • Libertad: Esta necesidad dice que las personas necesitan sentir que tienen autonomía en su vida diaria y en su vida creativa.
  • Diversión: Más que una simple buena salida, esto significa que las personas necesitan experimentar placer, humor, relajación y aprendizaje que les resulte interesante y satisfactorio.

Según Glasser, todo el mundo tiene en mente un ‘mundo de calidad’, donde guarda sus objetivos y visiones para su vida. Para que tu mente considere algo parte del mundo de la calidad, sólo tiene que satisfacer al menos una necesidad básica.

Tu Ikigai y el Trauma

Para afrontar con éxito una vida más plena y con sentido debemos afrontarla con resiliencia y antifragilidad. ‘Mientras resiliencia permite a las personas mantenerse firmes cuando la vida se vuelve desfavorable, la antifragilidad es algo que fortalece a las personas ante la adversidad.La antifragilidad es más que una simple resiliencia o recuperación frente al estrés o la adversidad. Se trata de una cualidad que permite a un sistema o individuo no solo resistir a los golpes y fracasos, sino prosperar a partir de ellos. Te recomiendo el libro ‘Antifrágil’ de Nassim Nicholas Taleb.

Creo que el trauma es una sombra que influye en la forma en que te sientes, perteneces y reaccionas en el mundo. Es el filtro de todas nuestras decisiones.

El trauma nos afecta a todos. Resmaa Menakem, especialista en trauma y autora de “Las manos de mi abuela”, afirma que el trauma es la historia somática de nuestra vida y de nuestros antepasados. ‘El trauma es también una historia sin palabras que nuestro cuerpo se cuenta a sí mismo sobre lo que es seguro y lo que es una amenaza‘. Y tendemos a pensar en la curación como algo binario: o estamos rotos o estamos curados de esa rotura. Pero no es así como opera la curación, y casi nunca es así como funciona el crecimiento humano. Más a menudo, la curación y el crecimiento tienen lugar en un continuo, con innumerables puntos entre la rotura total y la salud total’.

Al hombre se le puede quitar todo menos una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud en cualquier conjunto de circunstancias, elegir su propio camino’. Víktor Frankl.

Lo más arriesgado y poderoso es cambiar de elección en la edad adulta, es decir, cambiar de trabajo si lo odias, de ciudad si no te sientes cómodo, de pareja si ya se terminó la relación hace tiempo. El que arriesga le espera una vida llena de vida. Es la única manera de evolucionar, prosperar y desarrollarnos como ser humano.

Siempre estamos en el proceso de crear relaciones en nuestras vidas, con nosotros mismos y con los demás. De hecho, el hemisferio derecho de nuestro cerebro se centra en la construcción de relaciones y conexiones. Cuando sientes la tensión al tomar una decisión en el trabajo, en tus relaciones, puedes descubrir traumas profundos que no eres consciente y que tienen una influencia muy poderosa en tu forma de pensar, tu forma de ser y en cómo lidias tu estrés. 

Y cuanto más nos acercamos a nuestro propósito y al sentido de pertenencia más vulnerables, auténticos y abiertos nos volvemos. Al construir nuestras vidas, queremos ser valorados, respetados y escuchados. La forma en que inicialmente hacemos estas conexiones se basa en nuestro trauma. Al reconocer los traumas que nos han estado guiando a lo largo de nuestra vida y ver cómo han influido en nuestras decisiones hace que tengamos la oportunidad de transformar y cambiar radicalmente nuestra manera de interactuar con el mundo y con los demás. Y a medida que te vuelves más consciente, puedes empezar a ver los patrones que refuerzan el trauma que te rodea, incluida la pertenencia a tu comunidad. 

Confianza es decidir hacer algo que es importante para tivulnerable a las acciones de otro. Charles Feltman.

Y para el coach Charles Feltman hay cuatro facetas de la confianza:

  • Sinceridad (sincerity) : Lo que quiero decir es lo que digo, digo lo que quiero decir y actúo conforme a ello.
  • Fiabilidad (reliability): Cumplo lo que prometo.
  • Competencia (competence): Tengo todo lo que es necesario para hacer el trabajo.
  • Atención (care): Tengo en mente tus intereses tanto como los míos.

Y volviendo al trauma, cuando estás en un lugar donde puedes ser auténtico y completo y al mismo tiempo reconocer tu trauma, puedes abrirte a otras personas y ellas se abren a ti desde la confianza. Y con el tiempo, podrás construir una vida con propósito que se centre en ser más resiliente y antifrágil ante el mundo que te rodea y, al mismo tiempo, incluir quién eres y el propósito que te impulsa hacia adelante. Es decir, tu Ikigai.

Nicholas Kemp es japonólogo, investigador y autor de IKIGAI-KAN: Siente una vida que vale la pena vivir. Define ikigai como el motivo por el que nos levantamos por la mañana por lo que no se limita sólo a las cosas materiales o a los objetivos que tenemos y cómo nuestras relaciones con los demás también pueden considerarse ikigai. Y también nos habla del shimeikan que es el sentido de tu propósito.

Además comparte dos perspectivas para entender el ikigai: ¿Qué hace que la vida valga la pena vivir? Explica que si consigues equilibrio en el compromiso con el grupo y la autorrealización nos ayudará a encontrar significado en nuestras vidas.

¿Qué experiencias hacen que valga la pena vivir tu vida? Según el Dr. Shintaro Kono, experto en ocio e investigador del ikigai, hay cuatro experiencias valoradas que buscamos cuando buscamos ocio: disfrute, esfuerzo, estimulación y comodidad. El ikigai se trata realmente de motivación intrínseca y no tiene nada que ver con el dinero o el emprendimiento, se trata más de tener satisfacción incluso con las cosas más simples de la vida. 

A menudo sentimos ikigai cuando estamos en un estado de fluidez. Cuando estamos completamente involucrados en una actividad, entramos en un estado de fluidez. Una vez que estamos en estado de fluidez, podemos sentir ikigai; y lo experimentamos debido a nuestro sentido de coherencia. 

En Japón, las malas hierbas simbolizan la tenacidad porque siguen creciendo independientemente de que las arranquemos. Y Kemp explica cómo las personas pueden ser como una mala hierba en flor: tenaces y llenas de belleza.

Si sientes que te falta algo o que tu vida no avanza, probablemente te falta ikigai. Ikigai es lo que nos mantiene motivados y activos en la vida. 

Mieko Kamiya fue la investigadora pionera del concepto ikigai. Desafortunadamente, no recibió el reconocimiento merecido por su trabajo y contribución al Ikigai.

El concepto de ibasho es un lugar donde uno se siente seguro y protegido, fomentando un sentido de empoderamiento y pertenencia. El ikigai se conecta con uno de los elementos clave del ibasho: el tiempo. Ibasho proporciona un espacio para visualizar el futuro, muy parecido a la sensación de ikigai cuando estás progresando hacia un futuro brillante y significativo.

A diferencia del enfoque directo común en Occidente, en Japón es esencial centrarse en la situación actual y trabajar hacia objetivos compartidos sin insistir en cuestiones del pasado. Así que la falta de Ibasho afecta tu Ikigai. Así que hay un vínculo muy profundo entre ibasho (un sentido de pertenencia) e ikigai. Ibasho es más que un simple lugar físico, es una parte fundamental para sentirse conectado y encontrar significado. La falta de ibasho puede en realidad dificultar el cultivo de un sentido de propósito, de tu Ikigai.

Importante también la relación del concepto Yarigai (vale la pena hacerlo) e ikigai. En Japón, las acciones a menudo se valoran por su valor más que por su placer, en contraste con las tendencias occidentales de priorizar el disfrute.

Al igual que el ikigai, el concepto japonés de 志 (kokorozashi) no tiene una traducción directa y es difícil de definir pero puede interpretarse de diversas maneras: voluntad, motivación, ambición, sentido de propósito o misión personal. Proporciona dirección tanto para la carrera profesional como para la vida personal.

Conclusión

Después de este extenso artículo me ha venido hablar del concepto de solitud.

La solitud engancha, es una agradable sensación de estar a gusto con uno mismo. Solitud no es lo mismo que la carencia implícita de la soledad. No es estar solo como algo negativo, más bien todo lo contrario.

Y empecemos a aclarar dos puntos: La soledad es la vivencia de sentirse solo, sintiendo la ausencia de otros y anhelando su presencia compartida pero la solitud, en cambio, es estar solo por voluntad propia y disfrutarla.

La solitud es una elección consciente que implica un estado o condición de estar solo de manera voluntaria y positiva, generalmente con el propósito de disfrutar de la autorreflexión, el crecimiento personal o la creatividad. Hay que primero experimentar la solitud para luego reencontrarnos con nuestro sentido de Pertenencia y nuestro Ikigai.

Hace unos días vi la película Real Pain con un Kieran Culkin asombroso, que obtuvo el Óscar al mejor actor de reparto, y que los de mi generación lo recordaremos como el niño de Solo en Casa. Pero no creo que sea casualidad que al ver su interpretación podamos sentirnos identificados con su personaje por esa búsqueda constante del sentido de pertenencia que llega a ser enfermizo y caótico reflejando toda esa confusión, esa inestabilidad a nivel emocional y terrenal y buscando, desde la necesidad, la inclusión en la familia, la pareja, el grupo, la historia, etc. El final puede parecer muy agridulce pero para mi el mensaje es que nos hace creer al espectador que no lo llega a conseguir y que sigue en su búsqueda sin ser consciente de que eso que busca afuera está dentro de él y que no ve ni siente ni experimenta por estar tan pendiente de la búsqueda del amor externo. Y el protagonista, Jesse Eisenberg, también director de la película, además se está creyendo que la experiencia que está viviendo su primo (Kieran Culkin) lo desconecta de la pertenencia pero es que es justamente lo contrario ya que es el más vivo y despierto de todos los personajes de la película. 

Ya sé que es lo de siempre y está muy machacado esto de que hay que mirar dentro. Pero no sé si es por sentirme mejor o qué pero por mi experiencia y mi recorrido en la búsqueda me he dado cuenta de que esa sensación de pertenencia nace de cada uno y ahí es cuando aparece como una telaraña de Spiderman o una red que nos va conectando con las personas y lugares que realmente nos hacen sentir únicos y enraizados independientemente si son o no familia. A día de hoy, en un momento donde se me desestabiliza una parte importante de mi vida personal como es la casa, tengo que confiar en que no se desestabiliza nada porque mi casa, mi casa siempre está en mi, conmigo y eso no lo cambiará el que me mude, me vaya a otro país o me quede sola porque aunque somos seres de comunidad sólo podemos crear comunidades auténticas si primero creamos la nuestra propia desde dentro y eso no se construye con ladrillos, eso se hace desde el corazón, la emoción y se siente, y lo más jodidamente bonito de todo esto es que nadie te lo puede arrebatar porque esa pertenencia solo te pertenece a ti. 

Yo Isasi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *