Hoy me salto la Dieta

Me encanta esta frase. ¡Cuántas veces la hemos dicho o hemos oído decir! Nos pasamos la vida ‘saltando’ parece ser. 

‘Es una lástima que una satisfacción tan primordial como la comida se haya convertido en una de nuestras ansiedades más obsesivas’. Dra. Christiane Northrup.

Lo importante y primordial es sentirse libre, nadie te obliga a comer como un pajarito o a hartarte a chocolate y bollos, por ejemplo. Nuestra mente está tan programada y condicionada que nos agobia con sus paranoias y sus conclusiones destructivas y negativas: ‘Te vas a poner como una vaca si sigues así’; ‘Ya has vuelto a caer, no tienes fuerza de voluntad’;Si, si, pues ya que has empezado, no pares, de tirados al río, ves a por esas galletas de allí ahora que no nos ve nadie’

Si por un momento alguien grabara nuestras conversaciones mentales y pudiéramos oír por unos altavoces las barbaridades (idioteces, más bien) que pensamos, creo que sería más vergonzoso que el hecho de saltarse la dieta en sí.

Debemos cambiar el chip, dejar de manipularnos y de autoagredirnos de esta manera. Si ‘pecamos’ pues que sea porque realmente nos apetece y no sentir que hemos pecado, no catalogarlo ni como pecado ni como delito. Si simplemente te apetece un trozo de chocolate pues adelante, pero de ahí a que tu culpabilidad te aceche durante horas después de haberlo comido hace que luego ya no te tomes sólo un trozo sino que te comas la tableta entera o te apetezca continuar con comida basura. Y entonces aparece el desastre emocional donde nuestra mente nos acribilla con su: ‘No vales nada, eres un cero a la izquierda’ o ‘No tienes fuerza de voluntad’ y así un largo etcétera que ya te sabes de memoria.

Cuando llega la primavera todo el mundo quiere perder esos kilos que ha cogido durante el invierno poniéndose las botas o saltándose la dieta día sí y día también. Los queremos perder en un tiempo récord, rapidito, de la noche a la mañana y aquí es donde aparece la impaciencia, la ansiedad y claro, esto es un imposible, una irrealidad que parece que aún no entiende nuestra cabecita pensante y negativa. Empezamos dietas super estrictas con mucha convicción, con muchas ganas y a la semana, al no ver los resultados esperados, que siempre son inalcanzables por culpa del bombardeo mediático de imágenes con filtro de chicas con super tetas y cintura de avispa y chicos con abdominales como tabletas de chocolate, pues volvemos a ‘caer en la tentación’ y volvemos a ‘saltarnos la dieta’…

¿Qué estamos haciendo? ¡¿Qué caída ni qué salto?! ¡Paremos por un momento, por favor! Todos sabemos y conocemos nuestro cuerpo perfectamente y sabemos lo que nos hace bien y lo que nos hace mal. Sabemos por qué hemos engordado, por qué tenemos acidez, por qué vamos estreñidos (somos unos estreñidos mentales, la verdad). No somos unos ignorantes pero parece que la industria alimentaria y farmacéutica nos lo repite tanto y nos crea confusión con mala información que al final nos creemos que somos unos ineptos analfabetos alimentarios y nos sentimos totalmente perdidos. Pero es que además tienen expertos en el laboratorio creando sustancias (aditivos) que añaden a mucha de esta alimentación procesada para desorientar nuestro sentido de la saciedad y así tenernos atrapados.

Todo el mundo sin necesidad de ayuda, a excepción de algunos casos, puede empezar a cuidarse por sí solo. Sí, él solito pero eso sí, con determinación y con conocimiento, de ahí mi cometido. Que conozcas por qué has vuelto a caer, qué nutriente te ha faltado en tu última comida para ir como loco a por el bollicao y saber, ser consciente de que la ‘comida’ que nos venden en los supermercados es adictiva, muy adictiva.

Ya sé que que son años de desorientación y desconocimiento por eso siempre va bien que algún profesional nos asesore y nos guíe, pero una vez ya tenemos toda la información, una vez ya conocemos el camino, pues es hora de coger nuestra vida por los cuernos y empezar a andar solitos, que este camino no tiene pérdida, puede que algunas vallas tengamos que saltar, pero bueno, si son saltos de dieta conscientes sin luego sentirse culpables o malas personas pues ya está, no hay que hacer una montaña de un grano de arena.

‘Muchas madres dicen a sus hijas en tono desaprobado: ‘Ya estás comiendo otra vez’. Cuando se repite este tipo de avergonzamiento, en la niña se establece la sensación de que su deseo de comer la hace mala persona. Cuántas mujeres conoces que se acercan a la bandeja de postres diciendo: ‘Ahora voy a ser una chica mala y voy a comer este pastel’. Dra. Christiane Northrup.

Comemos a diario y varias veces al día, no nos atormentemos, disfrutemos de la comida ya que el que se siente libre en su vida puede estar más sano y feliz comiendo unos huevos fritos con patatas fritas que el que sólo vive a base de lechugas y poco más. Aquí os puedo asegurar que el infeliz está claro quién es porque seguro que luego a escondidas se zampa todo lo que pilla en la nevera apareciendo el remordimiento y el dolor emocional.

No te saltes la dieta (¡¿qué dieta?!), disfruta de tu comida sea la comida que hayas elegido, sé libre de elección para luego no tener que lidiar con nuestra mente sancionadora que no para de acribillarnos y anularnos.

Sinceramente yo paso de ‘saltarme la dieta’ y no porque me obligue sino porque realmente no me apetece comer comida basura, no me entra ninguna apetencia ni ganas de atiborrarme con galletas industriales o patatas fritas con acrilamida cancerígenas, ni helados industriales (que de helados ya tienen poco) ni a chucherías ni porquerías de colores. Prefiero no ‘saltar’, vamos que paso tres pueblos de estas manipulaciones mentales y prefiero deleitarme con buena comida, con auténtica comida simple y llanamente. Tengo una clienta que me dice que yo ‘no cuento’ porque soy de otro planeta. En fin, por ahora me las puedo arreglar bien aquí, en la Tierra.

Por último recordar, por si todavía alguno no se ha dado cuenta o no se ha percatado, de la cantidad de enfermedades que tenemos por culpa de la industria alimentaria y de los ‘saltos de dieta’: Obesidad, diabetes, anemia ferropénica, ácido úrico, colesterol, estreñimiento, diarrea, hernia de hiato… En fin, un sinfín. La comida de supermercado sale barata, muy barata pero luego debemos pagar un alto precio por las enfermedades que nos trae.

Como anécdota contar que el 10 de abril de 2010, Sally Davies empezó ‘Happy Meal Project’: Compró un Happy Meal del MacDonalds y empezó a fotografiarlo a diario para ver cómo iba su proceso de descomposición y así demostrar lo poco saludable que es la comida fast-food. Ya han pasado tres años y parece que la hamburguesa no se desintegra. El pan se ha secado y partido en alguna parte, la carne se quedó como una piedra tras los primeros días y las patatas fritas tienen casi el mismo aspecto. Esto nos dice claramente las pocas cualidades nutricionales que tiene este menú infantil al no pudrirse con el paso del tiempo. 

‘Continuaré fotografiando la hamburguesa hasta que se desintegre, lo que puede llevarme el resto de mi vida natural’. Sally Davies.

‘Recuerde que no puede permitirse caer en la tentación de ‘dejarlo para mañana’. En el proceso de curación sólo existe el hoy. Mañana nunca llega‘. ‘El proceso de curación es un viaje solitario. Dedíquese con constancia a la labor de recuperar su salud mental y física. No deje que las limitaciones que experimenta hoy influyan en lo que pueda conseguir mañana’. Carolyne Miss.

Conclusión

Lo primero que debemos hacer es aceptar y ser conscientes de ello y lo segundo, ponerse manos a la obra con terapia tanto nutricional como emocional, si hace falta. Sé que puede ser muy difícil y que se puede necesitar mucho apoyo en todos los sentidos ya que muchos de vosotros buscáis esa falta de amor y cariño a través de la comida y normalmente suele ser comida ‘basura’, comida que no os aporta nada bueno ni os reconforta ni os da ese ansiado amor ni llena vuestro vacío existencial porque es así cómo os sentíais en vuestra infancia pero en el fondo no se busca amor sino una reafirmación de que no tenéis amor, lo que significa que lo que se busca es de nuevo esa sensación de abandono. Un sin sentido, ¿verdad? Es muy difícil, ya que aquí no saltaréis sino caeréis en picado en varias ocasiones y tendréis que levantaros para seguir adelante con la cabeza bien alta, tendréis que esforzaros mucho y necesitaréis tiempo para recuperaros de verdad. Sí, tiempo, el mismo tiempo que se dedicó a haceros daño con la comida, el mismo que se dedicó para convertir a la comida en obsesión. Puede que el tiempo de recuperación sea menor del esperado pero no hay que bajar la guardia porque esta situación se puede comparar con cualquier otra adicción.

Una vez aceptemos esta condición es cuando se abrirán las puertas a un nuevo camino para volver a recuperar vuestra Salud mental, emocional y física.

Yo Isasi

Si necesitas de mi acompañamiento puedes echar un vistazo a mis Propuestas y a mi Programa Adiós al Azúcar.

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