Si, lo sé, romper es muy difícil, hay que tener agallas porque ya no es sólo el momento de romper sino las consecuencias y las complicaciones emocionales que nacen después de la ruptura donde nuestro estado emocional está muy vulnerable y caótico. Así que tanto el antes como el después de la ruptura son difíciles.
Por cierto, nunca recomendaría a nadie que rompiera con alguien mediante un mensaje de texto pero si tu relación es a distancia y no hay otro medio pues mejor hacerlo y así no esperar a que os encontréis en persona tres meses después. Hoy en día se ve muy normal romper desde el móvil, es como pagar con el móvil, más fácil, sin complicaciones, efectivo y al momento pero al mismo tiempo se convierte en que cada vez somos más cobardes para afrontar cosas tan importantes como es la relación con el otro, el cara a cara. La comunidad desaparece, el ser individualista prevalece.
La clave para una ruptura elegante y una recuperación saludable depende de muchos de factores. ¿Eres el que da o el que recibe la mala noticia? ¿Rompiste por una infidelidad, la química desapareció, te maltrataba? ¿Estuvieron las cosas emocionalmente tormentosas durante mucho tiempo o simplemente ‘rompisteis’ de repente?
Y podemos seguir haciendo más preguntas después de la ruptura: ¿Quieres seguir en contacto con tu ex? ¿Lo echas de menos? ¿Qué pasa si quiere volver contigo? Y la lista de pregunta se puede hacer interminable así que vamos a ver cómo podemos llevar una ruptura con elegancia y buena letra pero lo importante sería no precipitarse y meditar si realmente es lo correcto y si quieres hacerlo.
Pero antes, por si te pillo a tiempo, te paso esta cita del psicólogo Alexandre Escot: ‘Si estás conociendo a alguien y sabes que no es la persona con la que quieres estar, es mejor que cortes eso rápido. Porque si te acomodas, si por casualidad conoce a tu familia, si por lo que sea llegan las vacaciones y programáis un viaje juntos… es posible que llegue un momento en el que des por sentado que esa persona es tu pareja y ya tengáis una hipoteca firmada a medias o un par de críos corriendo por el salón.’
¿Llegué a tiempo? Uf espero que si!
¿Deberías separarte o solucionarlo?
A veces es fácil saber que tienes dejar a alguien. Si te tratan como una mierda, te ignoran, te engañan constantemente o experimentas cualquier otra combinación de relación tóxica entonces está claro que tienes que irte o se tiene que ir.
Pero muchas veces surgen esas dudas que te bloquean y ya no lo ves tan claro. Y, en cambio, hay gente adicta a las rupturas que ya piensa en dejarlo al principio de la relación. Tal vez son cosas básicas que no deberíamos darles tanta importancia o discusiones banales por no saber comunicaros. ¿Realmente esto es tan terrible para pensar en dejarlo? Creo que es importante profundizar y ver de qué se trata porque nunca se trata de lo que realmente se trata. Esto ya parece un trabalenguas.
- Identifica el verdadero problema en la relación.
Te recuerdo que, nunca se trata de lo que realmente trata. ¿Por qué te llenas de rabia cada vez que no coloca un plato sucio en el lavavajillas? No se trata del plato sucio ni del lavavajillas. Puede ser por dos cosas: Una, da igual lo que haga tu pareja que buscas cualquier cosa para crear conflicto y confusión y así tienes una excusa para romper. Y la otra, porque tienes un problema contigo mismo, con la convivencia, con el compartir, con el control a los demás, que haces que sientan que no son suficientes para ti. ¿Me sigues? Así que profundiza y mira a ver si eres honesto y reconoces que está pasando. Más adelante profundizaremos en esto de lo que realmente se trata. - ¿Expresaste que no estás cómodo, que sientes que algo no va bien? Muchas personas dicen que la ruptura los pilló por sorpresa. Eso es imposible ya que las relaciones no desaparecen con un chasquido de dedos. Se necesita al menos un poco de tiempo para que las cosas se descoloquen y luego se desmoronen. Así que a la primera de cambio que sientas que las cosas se están desviando un poco, debes comunicarlo a tu pareja y tener la oportunidad de reparar o soltar.
- Incompatibilidad de valores: Nunca seremos idénticamente compatibles con otra persona en todos los sentidos imaginables. Pero hay una diferencia entre tener diferentes preferencias (como uno ser vegano y el otro ser de la dieta paleo) y tener diferentes valores (como si quieres tener hijos o no, cómo gastas tu dinero, religión, etc.). Está bien ceder en tus preferencias de vez en cuando pero no puedes ceder en tus valores porque serás un infeliz y te serás infiel a tí mismo.
- Involucrarse y límites: Si has hecho todo lo anterior y tu pareja es plenamente consciente de tu posición, entonces es hora de tomar acción. Y eso significa ser valiente y romper si las cosas no avanzan o mejoran. Si estás dispuesto a involucrarte, a darlo todo y tu pareja te acompaña en el proceso, entonces, merece la pena seguir pero si uno de los dos se demora (mejor dicho, se cuelga) o no muestra interés lo mejor es hacer las maletas o que haga las maletas.
Cómo romper con dignidad
Si llegados a este punto ya has tomado la decisión de que es la hora de hacer las maletas (o que haga las maletas) y acabar con la relación, bueno pues, te felicito por tu valentía y coraje. Lo importante es hacerlo con elegancia, integridad y coherencia.
- Rompe siempre en persona y en privado. Ojo que si tuvieras que romper con un narcisista si que te recomiendo que lo hagas en público y con las maletas en el maletero de tu coche o con sus maletas en el maletero de su coche (si se trata de tu casa) y habiendo cambiado la cerradura de la puerta, por si las moscas. Pero, si no hay narcisista de por medio lo mejor es siempre hacerlo en persona. Sí, es más difícil pero aguanta el tipo. Y es importante que no lo hagas en público como una cafetería (ni se te ocurra en una discoteca) ya que romper en público hace que nos sintamos limitados para poder expresar lo que sentimos sobre todo si eres al que le dan el disgusto.
- Nunca hagas una escena y mantén la calma. Sentirse abatido es normal. Y destrozado también e irritado y enfadado pero de ahí a hacer el numerito como si fueras un niño teniendo una pataleta no va a mejorar nada sino todo lo contrario. Llora y expresa tu dolor, pero no hagas nada estúpido. Hazlo si lo necesitas en privado y hazlo con alguien de confianza.
- No intentes hacer que la otra persona se sienta mejor. Por favor, ni se te ocurra hacerlo ‘suave’ para no dañar los sentimientos. Esto es muy infantil. Debes ser honesto y expresar con calma por qué decides dejarlo y si, puedes consolarlo pero, ojo, que si te excedes puedes crear malos entendidos. Y, por favor, ni se te ocurra llevártelo a la cama, te recuerdo que acabas de romper. Si, lo sé, está llorando y diciéndote que te va a echar de menos. Así que os abrazáis para que se sienta mejor y, de repente, tú te pones tierno y te salen las lágrimas porque empiezas a recordar qué bien os iban las cosas, que todo era estupendo, ¿verdad? La incoherencia llegó a tu corazón y sin darte cuenta os estáis quitando la ropa y, sin comerlo ni beberlo, estáis en la cama teniendo el mejor sexo apasionado que habéis tenido en toda vuestra relación. ¿Qué narices estáis haciendo? ¿Tu propósito no era romper? No, de verdad, ¿qué estás haciendo? Confundir todo y haciendo que sin darte cuenta estás de nuevo en una relación que querías terminar o peor aún rompiendo y dejándolo en la cama con el moco tendido. Y así te aparece una culpa que es doble o triple de lo que podría haber sido. Así que ojo con consolar y no ponerte cachondo.
- Corta respetuosamente todo contacto durante un período de tiempo. Muchas personas no se atreven a dar este paso pero es muy importante porque eso de seguir siendo amigos es una fantasía muy incoherente ya que uno de los dos todavía tiene el corazón roto y puede crear falsas esperanzas y al otro le subirá el ego y la autoestima y esto es muy cruel. La investigación sobre rupturas de relaciones encuentra que las personas que limitan el contacto entre sí se recuperan emocionalmente mucho más rápido. No sólo es totalmente razonable abstenerse de verse o hablar durante un período de tiempo, sino que también es saludable. Cuanto más contacto tengas, más riesgo corres de recaer y terminar en esa desordenada tierra de nadie de ‘no estamos juntos, pero todavía estamos juntos, pero no somos novios.’ ¿Cómo se come esto? Ya te digo yo que con patatas, no. Y sabes que tengo razón porque esto se puede alargar y uno de vosotros puede, incluso, luego conocer a alguien y aquí si que ya la hemos liado parda.
- Habla con alguien del tema en cuestión. Esto puede parecer obvio, pero asegúrate de hacerlo. Si se trata de una relación particularmente seria, habla con un amigo o familiar de confianza antes de tomar la decisión. Y luego toma en serio cualquier consejo que te den. A menudo somos malos observadores de nuestras propias relaciones pero nuestros amigos pueden ver con total claridad desde la distancia cómo nos afecta mejor que nosotros mismos que no vemos y no somos nada racionales.
- Permítete estar triste, enfadado, molesto, insatisfecho, hecho unos zorros pero no juzgues ni culpes. Las emociones son sanas y normales, incluso las supuestas emociones negativas son necesarias y normales. Pero juzgar y culpar a tu pareja, e incluso a ti, mismo no te lleva a nada sólo a perpetuar tu sufrimiento. Y ojo que ahora no significa que no debes ver el mal comportamiento o las buenas o malas decisiones. Hay que aprender de lo que salió mal de la relación porque nos ayudará a seguir adelante. Empieza a reconocer que tal vez no era tan especial como pensabas y que realmente hubo algunas cosas que no te gustaron. Reconoce las cosas que no hiciste bien pero no desde la culpa y el autosabotaje. Todo el mundo o casi todo el mundo comienza una relación con las mejores intenciones. La mayoría de las personas salen de allí sintiéndose heridas y traicionadas de alguna manera. La mayoría de las personas terminan habiendo cometido un gran error en algún momento del camino. No hay nada especialmente horrible en ti o en esa persona. Simplemente aprende de los errores y sigue adelante.
- Reconoce que la ruptura en sí es una señal de incompatibilidad y que ambos estáis mejor tomando caminos diferentes. Hay algo en lo que solemos caer y esa lamentación incoherente de: ‘Éramos la pareja perfecta, todo el mundo lo decía’. Mentira, no era verdad porque sino todavía estaríais juntos.
Entramos en una especie de hipnotismo donde, aunque vuestra relación durante los últimos meses era un infierno, aún te acuerdas del maravilloso viaje a Bali donde las puestas de sol os cegaban… Está claro que recordamos lo mejor pero hay que hacer hincapié que se rompió por una razón, una buena y sólida razón. Y aúnque todavía te aferres a esa supuesta e ilusoria persona especial durante meses, e incluso años, después te recuerdo que te estás autoengañando porque si realmente la relación era tan auténtica aún estaríais juntos. Así que despierta Bella Durmiente. - Invierte en ti mismo. Recupera tu identidad. Cuanto más tiempo pases en una relación romántica, tu identidad estará más fusionada a la de tu pareja. Compartir con alguien en un espacio tan íntimo durante tanto tiempo crea una tercera entidad psicológica superpuesta que os integra tanto a ti como a tu pareja. Y cuando rompéis esa identidad de repente muere y es muy doloroso y crea un vacío emocional con desorientación y confusión de quién eres realmente y de pareja. Así que después de una ruptura es muy importante invertir en reconstruir tu identidad personal. Redescubre esas actividades o esos momentos que te conectaban contigo, concéntrate en tu trabajo si lo tenías olvidado, comienza ese nuevo proyecto que llevabas meses posponiendo. Y, sobre todo, pasa tiempo con tus amigos. Tus amigos no sólo te tranquilizarán y te harán sentir mejor en el momento, sino que también te ayudarán a reforzar nuevamente tu propia identidad personal. La amistad es la mejor medicina para el desamor.
- No tengas nuevas citas hasta que estés totalmente sanado, recuperado y ‘encontrado’. Mucha gente rompe e inmediatamente regresan al ‘mercado’ y se lanzan a lo primero que se les pasa por delante. El problema es que esto es más un mecanismo de evasión e inmadurez que de entusiasmo y apertura genuina hacia la gente nueva que uno conoce. Y eso se nota ya que tus nuevos encuentros son insuficientes, breves, caóticos y tan vacíos que, por supuesto, no llenan tu propio vacío. Ese vacío solo lo puedes llenar tú mismo cuando pones el foco en ti. Si nada más romper empiezas de rebote a conocer a otra persona lo que ocurrirá, como no estés muy trabajado, es que la ansiedad y la desesperación reaparecerán, repetirás patrón y sufrirás por partida doble, es decir, por la ruptura y por la nueva relación que estás intentando empezar. ‘La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más’. Filósofo danés Sören Aabye Kierkegaard. Esta frase significa que la felicidad no es algo que se pueda buscar constantemente de manera ansiosa o agresiva, como si fuera una puerta que se debe empujar con fuerza para abrirla. Más bien, la felicidad se encuentra dentro de nosotros mismos y requiere un poco de distancia y tranquilidad para poder experimentarla plenamente. Si intentamos forzarla o aferrarnos a ella de manera desesperada, sólo lograremos alejarla aún más. Es como si tuviéramos que tomar un paso atrás y permitir que la felicidad entre en nuestras vidas de forma natural, sin presiones ni insistencias. Después de romper e invertir en ti mismo, no te presiones para conocer a alguien nuevo hasta que estés realmente emocionado de hacerlo. Hay una diferencia entre la emoción y la desesperación. La desesperación es sentirse solo e incompleto porque no tienes una relación de pareja, es miedo a la soledad y pensar que necesitas estar con alguien para ser feliz. La emoción es estar genuinamente entusiasmado por descubrir de nuevo el amor pero desde tu propia apertura a él. Además, cuando estamos emocionados de conocer gente nueva y estamos en coherencia emocionalmente, somos mucho más atractivos. Se nos ve bien.
- Sólo vuelve a ser amigo de tu ex una vez que hayas superado la ruptura y la idea de una segunda oportunidad es imposible.
Algunas personas insisten que no hay nada de malo en seguir siendo amigos de sus ex y otras personas, en cambio, le pincharían las ruedas del coche y le harían la vida imposible. Cualquiera que sea el objetivo de tus relaciones futuras con tu ex, debes realizarlas de forma orgánica. Forzar ser amigos es un tema peliagudo ya que puede hacer que tu pareja se sienta obligada a mantener el contacto creando sentimientos encontrados y resentimientos que aún no se cerraron después de la ruptura. Si cuando estábais juntos teníais una amistad muy sólida, esa amistad surgirá de nuevo naturalmente fuera de la relación una vez que ambos hayáis salido adelante y ya no quede nada por resolver. En muchos casos, es necesario salir con gente nueva, y que pase el tiempo, para que ambas partes se relajen lo suficiente como para volver a formar ese vínculo de amistad. Otras veces lleva mucho más tiempo. Pero si esa amistad está ahí, eventualmente brotará. Pero en otras ocasiones mejor no forzar nada y dejar que cada uno siga su camino porque a veces uno puede querer seguir manteniendo el contacto por si cae la breva y ya te digo yo que la breva no caerá y tú sufrirás mucho más que estando solo y reencontrándote.
¿Existe alguna posibilidad de volver a estar juntos?
Si, hay gente que ha necesitado una ruptura o dos para aprender y darse cuenta de lo que no funcionaba y reparar la relación de manera muy consciente. Hay parejas que necesitan alejarse para ser conscientes de ello y retomar la relación renovados.
Pero si lo dejáis y volvéis a intentarlo y así varias veces eso para mi significa vivir en la montaña rusa donde pasas de la felicidad al infierno en milésimas de segundo. Y aquí es cuando te digo que es mejor dejarlo estar y terminarlo permanentemente porque los daños son irreparables.
Como dice Mark Manson, autor del Best Seller ‘El Arte Sutil de que (casi todo) te importe una mierda’ (of The Subtle Art of Not Giving a F*ck) con 20 millones de copias y traducido a 65 idiomas : ‘Imagine su relación como un hermoso plato de porcelana. Si lo rompes una vez, podrás volver a armarlo con algo de cuidado y esfuerzo. Si lo rompes por segunda vez, aún puedes volver a armarlo, pero requiere mucho tiempo y cuidado extra. Pero si lo rompes una y otra vez, eventualmente terminarás con tantas piezas que no podrás volver a armarlo. Y por mucho que te haya gustado ese plato, será mejor que vayas y busques otro.’