Crónica de tu Principito

Tabla de contenidos


Hace unas semanas mi amiga Chantal se fue a recorrer los preciosos pueblos del sur de Francia y cuál fue mi sorpresa que, a su regreso, me regaló un precioso llavero de Le Petit Prince como símbolo de mi nueva futura casa y de nuestra Amistad. Espero pronto poner las llaves en este llavero que dice que ‘lo esencial es invisible a los ojos’

Después de esto caí en la cuenta de que me hija cuando era más pequeña me dibujó la portada del Principito y la tengo enmarcada en mi sala donde hago las sesiones y se ve con claridad cuando uno entra y sale de ella. Lo hizo el 30 de Marzo del 2020 (es el dibujo que veis en la portada) cuando tenía 7 años de edad. A raíz de todo esto, no sé cómo, mi hija me dejó el libro en la mesita de noche y así fue cuando comencé a leerlo. Tengo que deciros que este libro me lo leyó cuando era pequeña una amiga cercana de mis padres en la casa de pueblo que íbamos los fines de semana. Esos momentos, antes de dormir, mi hermana, sus dos hijos y una enana servidora, nos trasladábamos al mundo del Principito, a su planeta y a su manera tan similar de ver la vida como la veíamos nosotros de pequeños.

Volviendo al presente, cuando terminé de leerlo mis lágrimas empezaron a brotar, hacía tiempo que no lloraba y me emocioné muchísimo, tanto que comencé a tener flashes de las citas del libro, a hacer mi interpretación del mensaje del autor relacionándolo con mi pasado y mi presente.
Y eso es de lo que va este artículo, de esa mirada más profunda, de esa mirada que también puedes hacer tú a través de este libro para ver qué está pasando en tu vida, qué llevas arrastrando y ponerte en acción.


Su autor: Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).


Como vemos por las fechas sólo vivió 44 años y fue el tercer hijo del Conde Jean-Marie de Saint-Euxpéry y Andrée Marie Louise Boyer de Fonscolombe, matrimonio aristocrático y empobrecido. Al morir su padre cuando él tenía cuatro años, se trasladaron al castillo de Saint-Maurice-de-Rémens, propiedad de la tía de su madre, la condesa de Tricaud. Seguiremos conociendo poco a poco más de su vida personal.

Escribió e ilustró El Principito mientras se encontraba exiliado en Nueva York. Primero se publicó en inglés en 1943, y en Francia se publicó en 1946, hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial. Se ha incluido entre los mejores libros del siglo XX en Francia y es el más leído y traducido ya que cuenta con traducciones a más de doscientos cincuenta idiomas.

Saint-Exupéry fue ganador de varios de los principales premios literarios de Francia y también piloto militar. Fue exiliado a Estados Unidos tras la batalla de Francia y su idea era aconsejar al gobierno americano para que le declarara la guerra a la Alemania Nazi. En medio de una crisis personal y con la salud cada vez más deteriorada, produjo en su exilio casi la mitad de los escritos por los que sería recordado; entre ellos, El principito, donde hace crítica a la adultez y en la que se tratan temas profundos como el sentido de la vida, la soledad, la amistad, el amor y la pérdida. Dado que Saint-Exupéry murió antes de que pudiera ver el fruto de su obra, no pudo dar a conocer en qué se inspiró para crear El principito; no obstante, algunos investigadores y críticos sugieren que está basado en «episodios de su autobiografía’ así como señalan otras de sus posibles fuentes de inspiración.

Me ha encantado saber que una de las primeras referencias literarias de Saint-Exupéry sobre un pequeño príncipe fue encontrada en la segunda crónica que envió desde Moscú, con fecha del 14 de mayo de 1935 que es justo el día y el mes de mi cumpleaños.

Cuando estaba en Estados Unidos una de las esposas de sus editores americanos Reynal & Hitchcock le insistió en que trabajara en un libro infantil. Elizabeth Reynal, de origen francés y esposa de Eugene Reynal, había estado vigilando de cerca a Saint-Exupéry durante varios meses y veía que su salud estaba muy desmejorada además de altos niveles de estrés. Según mi parecer, una crisis existencial en toda regla.

Si bien comenzó con la composición del libro en su ático de Central Park South, Saint-Exupéry pronto se encontró, en el sofocante verano y el ruido de la ciudad de Nueva York, con un ambiente muy molesto para trabajar, por lo que su mujer Consuelo salió en busca de un mejor alojamiento. Después de pasar un tiempo en una casa de campo no muy apropiada en Connecticut, consiguieron establecerse en Bevin House, una mansión de veintidós habitaciones en Asharoken con vista a Long Island Sound. El autor al principio se quejó: «Yo quería una choza y esto es el Palacio de Versalles»; sin embargo, a medida que las semanas pasaban y se dedicaba más a su proyecto, la casa se convirtió para él en «(…) un refugio para escribir, el mejor lugar en el que he estado en mi vida». Se entregó a la creación de su libro tanto de día como de noche, alimentado por raciones de magdalenas inglesas, huevos revueltos, gin tonics, coca-colas, cigarrillos y ayudado por numerosas revisiones de amigos y expatriados franceses que pasaban a visitarlo. Entre los revisores se encontraba Denis de Rougemont, escritor suizo y amante de Consuelo, quien incluso sirvió como modelo para las ilustraciones de la obra. Después de la desaparición de Antoine en 1944, De Rougemont ayudó a escribir la autobiografía de Consuelo, Mémoires de la rose.

Tengo que hacer un inciso. Al leer la biografía de Consuelo vemos que antes de casarse con Antoine fue viuda por partida doble con sólo 25 años. No me extraña que nuestro querido escritor se sienta atraído por una mujer viuda como lo fue su madre a temprana edad y donde los hombres desaparecen pronto como le ocurrió a él al morir a los 44 años de edad. Siendo fiel al patrón familiar.

Desde 1932, Saint-Exupéry se consagró al periodismo y la escritura. Hizo reportajes sobre la Indochina Francesa (hoy Vietnam) en 1934, sobre Moscú en 1935, y sobre España en 1936, previos al inicio de la Guerra Civil. Sin embargo, no dejó de volar como piloto de pruebas, participando en algunos «raids» o intentos de récords, que en ocasiones se saldaron con graves accidentes.
El primero fue en 1923 con el resultado de rotura de cráneo y otro en la zona del Sahara vecina a Egipto en 1935.

El 31 de julio de 1944, a las 8:45 horas, Saint-Exupéry despegó a bordo de un Lightning P-38 para una misión de reconocimiento sin armamento de una base aérea en Córcega, con una autonomía de vuelo de seis horas, sobre los movimientos de las tropas alemanas en el valle del Ródano poco antes de la invasión aliada del sur de Francia. No regresó jamás. Fuente y Fuente.

Antes de morir, el escritor regaló el manuscrito a su amante, la periodista Silvia Hamilton.

Argumento del Principito

La crisis vital requería recuperar la mirada soñadora de su infancia, escribir el cuento desde los ojos de un niño, pero el autor se desdobló a su vez en el piloto de la historia. Al final, todos los personajes y todos los símbolos —la rosa, el pequeño zorro solitario, los baobabs…-— están relacionados con su propia vida.’ Fuente.

Os pongo un poco en contexto por si alguien no la ha leído.

Se trata del propio autor, que os recuerdo que es piloto, que sufre una avería en el desierto del Sahara (como sucedió en su vida real) y allí es donde conoce a un niño rubio de unos seis años de edad, un pequeño príncipe de otro planeta.

Para mi manera de verlo es bien simple: Un piloto francés se queda tirado en pleno desierto con pocas provisiones para sobrevivir y empieza a deshidratarse y a tener alucinaciones. Aquí es cuando aparece nuestro enigmático niño que no es más que su y nuestro niño interior. Todos podemos ponernos en el lugar del autor. Momento de crisis, de estancamiento vital, de crisis existencial donde aparece nuestro pasado haciéndonos recordar quiénes éramos, nuestros anhelos y lo desorientados que podemos llegar a estar en nuestra madurez. Comienza una estrecha relación entre ellos (tal vez, sin darse cuenta, el autor hace autoterapia escribiendo este libro) y empezamos a conocer mejor a este niño que viene de otro planeta (pasado) que ha dejado una rosa de cuatro espinas que siente que ha sido manipulado por ella y aún así sigue teniendo un gran apego. Para mí la rosa simboliza a la madre, esa necesidad de sostén, también del miedo de la madre de que el niño deje el hogar, de que crezca, de que se haga adulto y de que sea responsable de su propia vida. Del miedo o culpa del principito por marcharse y dejarla sola. En todo el cuento se ve cómo le cuesta olvidarse de ella. La dependencia es mutua. Seguro que un psicólogo de nuestra época diagnosticaría a la madre como narcisista.
Durante la lectura muchas veces me he cuestionado quién es el verdadero niño, ¿el principito o el autor? 

Accidente real en el Sahara

Antes de seguir avanzando es interesante saber que nuestro autor sí que tuvo realmente una avería.

En El principito, su narrador, el piloto, cuenta estar varado en el desierto porque su avión había sufrido una avería; esta escena quizá se basó en una experiencia que el propio Saint-Exupéry tuvo en el desierto del Sahara el, descrita detalladamente en su obra autobiográfica Tierra de hombres—«Terre des hommes», originalmente en francés—. El 30 de diciembre de 1935 a las 2:45 a.m., después de 19 horas y 44 minutos en el aire, Saint-Exupéry, junto con su copiloto André Prévot, se estrelló en el desierto del Sahara. Ambos estaban tratando de romper el récord de velocidad con un vuelo de París a Saigón en un tipo de carrera aérea popular por entonces, cuyo premio era de 150.000 francos. Su avión era un Caudron C-630 Simoun, y se cree que el lugar del accidente está cerca del valle de Wadi Natrun, por el Delta del Nilo.

A pesar de que sobrevivieron al accidente, tuvieron que enfrentarse a una rápida deshidratación debido al intenso calor del desierto. Dado que sus mapas eran muy antiguos, decidieron aventurarse entre las dunas de arena con algunas uvas, un termo de café, una naranja y un poco de vino; solo tenían líquido para un día. Ambos comenzaron a ver espejismos, seguido de alucinaciones vívidas, mientras que al segundo y tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de sudar por completo. Sin embargo, al cuarto día y para su suerte, un beduino los encontró y les administró un tratamiento nativo de rehidratación que les salvó la vida. Wikipedia.

Primer encuentro

En el primer encuentro entre los protagonistas, el principito le pide al autor que le pinte un bozal para que su cordero no se coma a la rosa. ¿Quién podría simbolizar este cordero? Nuestro piloto no consigue dibujar el bozal y para complacerlo le dibuja una caja con agujeros y le convence de que dentro se encuentra su cordero. ¿Será el padre (cordero) que en su ausencia podría comerse a la madre (la rosa)? Como vemos bien podría ser y eso hace que él tenga esa culpabilidad de haberla abandonado. ¿Te resuena? 
Lo curioso de todo es que investigando en su biografía, como he comentado anteriormente, el padre de nuestro piloto murió cuando él tenía 4 años por lo que esa caja con agujeros es muy simbólico (el féretro) y más simbólico todavía porque tal vez cree que aún su padre lo puede observar. Y esto me hace ver con más claridad ese apego con la rosa. 

‘No lo tuvo fácil desde que en abril de 1921 se incorporara al Segundo Regimiento de Aviación de Estrasburgo, donde hizo su servicio militar. Ahí es donde entró en contacto con el mundo de la aviación que le fascinaba desde niño. Así que, tratando de ahorrarse los dos años de la carrera militar, se decantó por obtener la licencia civil de aviación, a pesar de lo costoso. Para ello, Saint-Exupéry pidió a su madre dos mil francos de la época para poder dar las clases necesarias. La madre, incapaz de negar nada a su hijo, solicitó un préstamo para conseguir la abultada cantidad.’ Fuente.

Pensaréis que me voy por las ramas pero creo que esa obsesión por volar viene de esa necesidad de reencuentro con el padre (ya más adelante sabréis por qué lo digo) y cómo la madre hace lo que haga falta para que su hijo consiga ser piloto. Se siente culpable porque su hijo no tuvo cerca un rol de padre e intenta compensar esas necesidades aún en la edad adulta del autor.

El principito también le cuenta que en su asteroide o planeta, un poco más grande que una casa, hay tres volcanes, uno de ellos se encuentra inactivo, y unos árboles llamados baobabs que si crecen se puede quedar sin casa, de ahí el cordero para ayudarle en la labor de limpieza aunque acaba siempre haciendo él. ¿Qué simbolizan esos árboles y estos volcanes? Los árboles podrían bien ser emociones o problemas que brotan pero que el principito les tiene miedo y no les deja salir a la superficie para resolverlos. También los baobabs podrían ser situaciones pasadas de nuestro árbol genealógico, patrones del pasado que vamos repitiendo en nuestro presente. O podrían ser secretos inconfesables pero ya sabemos todos que los secretos al final siempre salen a la luz. Algunos especialistas consideran que los temibles árboles baobabs representan al nazismo que intentaba destruir el planeta, ya que por entonces Francia —el país natal del autor— había sido tomada por la Alemania nazi. Y recordemos que tiene tres volcanes que bien podrían ser él mismo, su hermano François (este sería el volcán inactivo ya que murió en el internado a los quince años de edad) y su hermana Gabrielle que, cuando nuestro autor tenía nueve años de edad, los tres ingresaron en un internado.

Sigo creyendo que son disonancias cognitivas (incomodidad psicológica que sentimos cuando nuestras mentes tienen dos conceptos contradictorios al mismo tiempo), incoherencias que hacen que lo pensemos sea diferente a nuestros actos.
Así que puede ser que el Principito tenga que estar alerta para que no aparezcan estos baobabs y le lleve a tener pensamientos irracionales, muy típicos en la edad adulta y también en la infancia si estás en una estructura familiar disfuncional o desestructurada, como nuestro autor.

La Rosa, el Principito y la Dependencia Emocional

Como podemos percibir, su vida no es tan idílica como parece a pesar de que viva en un asteroide con una rosa, un cordero, baobabs y volcanes ya que observamos una infancia inestable como la que ya intuimos que vivió el autor y muchos de nosotros.

El pequeño príncipe explica que cuida y protege a su rosa con un biombo y una cúpula de cristal y aunque estaba encantado con ella, de pronto empezó a sentir que se estaba aprovechando de él. Así, el principito decidió abandonar su planeta y explorar el resto del universo. A pesar de que la rosa se disculpó por su vanidad y ambos se reconciliaron, esta le animó a seguir adelante con su viaje.

La rosa le ‘ordena’ al protagonista que la cubra con un biombo para estar protegida. Esto podría verse con claridad como dependencia, apego y cómo crea en él esa responsabilidad de cuidado a la madre que muchos de nosotros hemos vivido de niños hacia nuestras madres. Esa deuda hace aparición, como si les debiéramos nuestra vida por habernos dado a luz.

Encuentro con nuestros Arquetipos

Sigamos. Entonces nuestro aventurero decide recorrer varios planetas y en ellos conoce a diversos personajes. Veamos nuestros Arquetipos.

El Rey

El que gobierna y quiere que se le obedezca.

Se debe pedir a cada cual lo que está a su alcance realizar‘.

No somos nadie para exigir a los demás algo que nosotros deberíamos hacer y no hacemos’. 

Está claro que habla de las exigencias. De cómo pedimos a los otros lo que nosotros mismos no queremos o no podemos hacer. Habla de nuestra irresponsabilidad. No podemos exigir al otro que haga lo que nosotros tendríamos que hacer. Es decir, nos invita a la responsabilidad.

Otra lección importante aquí se revela en esta frase: ‘Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo, que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio”. Una gran lección que pocos cumplimos porque somos adictos a juzgar a los demás y no ver la paja en el ojo ajeno. Es un gran vicio de esta sociedad, adictos a juzgar y a condenar a los demás de sus ‘pecados’ (errores) cuando nosotros cometemos los mismos.

El avaro o vanidoso

Representa nuestra vanidad y egoísmo. Representa la necesidad constante de reconocimiento y admiración social. Representa una sociedad infantil que necesita la palmadita en la espalda constantemente y eso también significa nuestra carencia de seguridad, confianza y de amor hacia nosotros mismos. Y otra cosa muy importante, nos pasamos la vida comparándonos con los demás, distorsionando nuestra imagen real ya sea para bien como para mal.

El bebedor

El que bebe para olvidar que es un borracho. Esto es la incoherencia en palabras mayores que todos hacemos en nuestra vida diaria. Y también puede reflejar las adicciones que todos tenemos a las emociones como el miedo o la culpa que protegemos y afianzamos teniendo adicción al azúcar, al fast food, a la bebida, etc. In-co-he-ren-cia.

El hombre de negocios

El que se creía que al contar las estrellas las poseía… La ilusión del materialismo y, de nuevo, de la codicia y la avaricia. Aquí la lección del principito es que si uno no es útil para esa posesión, que si no hay nada que nos podamos ofrecer pues no tiene sentido tal posesión. Esto supongo que puede ocurrir si empiezas a apilar o a tener un montón de cosas materiales que no te sirven ni les sirves para nada… Bajo mi punto de vista, las estrellas tienen otro significado para el autor, son sus seres queridos que han dejado este mundo y es imposible poseerlos ni incluso cuando estaban vivos.

El farolero

El trabajador de la sociedad capitalista. La frase ‘es la consigna’. Es decir, es lo que hay que hacer, no te lo replantees, es lo que tienes que hacer, no preguntes, es lo que tienes que hacer. ¿Cuánta gente (cada vez menos) ni se pregunta por qué hace esto o trabaja en aquello? ¿Cuánta gente (cada vez menos) ni se pregunta por qué todavía estoy soportando esta situación personal que es insostenible?


De año en año el planeta gira más rápido y la consigna no ha cambiado’. Es decir, somos cada vez más esclavos del trabajo, y el tiempo de calidad que nos dedicamos es cada vez menor o escaso o nulo. El principito le da una solución que al farolero no le interesa y le responde. ‘Lo que me gusta en la vida es dormir’. Esto ya es un gran mensaje de nuestra sociedad tan dormida y abducida pero es porque está agotada de tanto tiempo perdido, aunque no sea consciente conscientemente (valga la redundancia).

El geógrafo

No ha explorado nada de lo que escribe. Interesante apunte que dice que las flores son efímeras. ‘Mi flor es efímera y sólo tiene cuatro espinas para defenderse contra el mundo. Y yo la he dejado totalmente sola en mi casa’. Aquí claramente aparece la culpa por no realizar el cometido que le obligó su madre por mucho que lo dejara partir. Y qué incongruencia de vida, estudiar, estudiar para luego no tener ni idea de nada y es sólo con la experiencia cuando podemos decir que somos expertos en algo. Los títulos sólo sirven para que cojan polvo.

Y otra alusión a la muerte (física o emocional) con la palabra ‘efímera’ y es así, nada ni nadie dura para siempre. Nuestras vidas para ser auténticas tienen que estar acogidas en el Cambio. El cambio es necesario para nuestro crecimiento personal y emocional.

El geógrafo es el que le aconseja que visite la Tierra que parece que tiene buena reputación.

El Eco


‘Estoy solo… Estoy solo… ‘. Aquí simboliza esos momentos que tenemos de crisis y que nos repetimos constantemente, y hasta la saciedad, lo mal que estamos y no ponemos ningún tipo de remedio en ello. La víctima.

En Le Mans, a veces, cuando ya nos habíamos acostado, usted cantaba en voz baja. Su canto nos llegaba como los ecos de una gran fiesta. Así lo percibía.’ Fragmento de una carta que el autor escribió a su madre. Buenos Aires, 1930.

Aquí el eco entonces también bien podría hacer referencia a la madre y esa necesidad disfuncional hacia ella.

El guardagujas

El guardagujas (o guardavías) es la persona que en los puntos de empalme de los ferrocarriles tiene a su cargo mover las agujas cuando ha de efectuarse un cambio de vía.

El guardagujas de nuestro cuento le explica a nuestro protagonista que las personas viajaban constantemente de un lugar a otro a bordo de los trenes, ya que nunca estaban satisfechas en el lugar donde estaban y que, a diferencia de los niños, tampoco sabían lo que buscaban. Mi interpretación es que no paramos de movernos porque así creemos que estamos haciendo algo importante pero no estamos buscando ‘eso importante’ y todo esto nos lleva al mismo tiempo, y al mismo punto de partida, a que no estemos contentos donde estamos porque eso significaría parar y darnos cuenta de lo mal que estamos y tener que poner remedio y por eso seguimos moviéndonos para no ver nuestra realidad. ‘Los viajeros no persiguen nada. Duermen o bostezan. Sólo los niños saben lo que buscan‘.

También pienso que en este capítulo se habla del Tiempo. ¡Qué pérdida de tiempo la nuestra en este poco tiempo que nos da la Vida! Perdiendo el tiempo en Nada.

El vendedor de la píldora antised

Luego, un vendedor le habló al príncipe de su producto: ‘Una píldora que eliminaba la sed y le ahorraba a la gente cincuenta y tres minutos a la semana. El príncipe pensó que si tuviera ese tiempo libre lo utilizaría para encontrar agua fresca.’

Metáfora de nuevo del tiempo pero es irreal porque luego el tiempo no se usa correctamente y también creo que es una metáfora de la vaguería y de no saber usar con calidad nuestro tiempo. Y también habla del conformismo, esa situación que mantienes y sabes que no te aporta ni aportas nada, como, por ejemplo, una relación de pareja que ya ‘murió’ hace tiempo y aún sigues manteniéndola sin ningún motivo y sin realizar cambio alguno.

Jardín lleno de Rosas

Descubrió a las rosas y se sintió desdichado ya que había creído lo que su rosa le había dicho. Que solo existía ella. Y he aquí que había 5000 rosas, todas semejantes en un solo jardín.

Se sentiría bien vejada si viera esto, se dijo. Tosería enormemente y aparentaría morir para escapar del ridículo y yo tendría que aparentar cuidarla sino para humillarme a mí también se dejaría verdaderamente morir. Me creía rico con una única rosa, una flor única y no poseo más que una rosa ordinaria.


Aquí se puede ver la relación tan disfuncional que tiene el protagonista con su rosa (madre) y cómo el jardín simboliza que hay otras maneras de relacionarse con la madre. Para Madres, Rosas o para Rosas, Madres. Otra lectura sería que ya dejada la infancia seguimos buscando ‘madres’ en nuestras relaciones. Los hombres buscando mujeres que les hagan de madres y las mujeres buscando amigas o parejas que les hagan también de madres. Como vemos somos unos necesitados de ‘mamá’ y de ahí que nuestro autor estuviera enganchado al tabaco de manera exageradamente adictiva que para mí simboliza ‘la teta’. Una negación constante a ser un Hombre y no lo culpo ya que no tuvo un referente paterno pero eso no es excusa para no serlo.

El Zorro

¿Qué significa domesticar? Si me domesticas tendremos necesidad uno del otro.

Hay una flor y creo que me ha domesticado. Si me domesticas mi vida se llenará de sol. Sólo se conocen las cosas que se domestican.

Interesante reflexión que se ve claramente la manera tan disfuncional que tenemos de relacionarnos con los demás y nos autoengañamos con que eso es Amor.

Los hombres ya no tienen tiempo para conocer nada; compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existen ningún comerciante de amigos, los hombres, los hombres ya no tienen amigos”

Nos habla de lo que hemos conseguido en esta sociedad capitalista, no valorar nuestro tiempo para nosotros, no valorar nuestras relaciones, y no creer en ellas por lo que las relaciones auténticas están en extinción. La ‘rapidez’ y la ‘evolución tecnológica’ de esta sociedad han deteriorado la comunicación y las relaciones humanas.

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”

El amor auténtico sólo se siente. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Para mí, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo.

Y aquí apareció de nuevo el Apego, ese pegamento emocional tan enfermizo que se confunde con el Amor.

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”

No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo‘.

El especialismo, todos queremos ser únicos y especiales para los demás cuando en realidad ya somos únicos y especiales porque aunque seamos muchos viviendo en este planeta no hay dos iguales.

Para mi un amigo, un buen amigo te muestra quien realmente eres y te hace ver a través de los ojos del otro que aunque seamos muchos son con pocos (contados con la mitad de los dedos de tu mano) los que consiguen tener relaciones auténticas y normalmente pocas duran en el tiempo ya que a veces tienen un tiempo determinado que se agota cuando la evolución de uno de ellos se eleva y el otro no está preparado para seguirlo. Y esto se podría aplicar a la relación de pareja.

Si vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré inquieto y agitado descubriré el precio de la felicidad. Pero si vinieras a cualquier hora nunca sabré a qué hora preparar mi corazón. Los ritos son necesarios. El rito es lo que hace que algo sea diferente a los otros días.

Con esta fragmento vemos la importancia del ritual, de las citas, de la sorpresa anticipada lo que nos da un poco de chispa en esta vida desolada, deprimida y sin aliciente. No creo que los rituales sean la solución ya que también son efímeros como las rosas…

Lo esencial es invisible a los ojos

Frase tan corta pero tan llena de valor. El amor no necesita ojos, el amor está dentro de ti y si se lo permites se expande como el aroma de una flor por donde vayas sin necesidad de hablar o ser visto.

Serpiente

Cuando conoce a la serpiente es cuando el ego se presenta sigilosamente y con dulzura a la inocencia.

Le pregunta ¿dónde están los hombres? Porque no veo a ninguno.

Está claro que cada uno ha sido envenenado con su ego colectivo y personal…

‘A quien toco lo devuelvo a la tierra de donde salió. Pero tú eres puro y vienes de una estrella. Todos nacemos sin ego y morimos con él. Por eso no ve a los verdaderos hombres porque son fantasmas, convertidos en fantasmas con miedo a ver a los auténticos hombres‘.

Brutal la respuesta de la serpiente que no hace falta que yo agregue nada…

¿Por qué hablas siempre con enigmas? Porque yo los resuelvo todos.

El ego tan egocéntrico creyendo que siempre tiene el control. Y es que casi siempre lo tiene porque nos ha vendido tan bien la moto que nos creemos todas las estupideces que nos dice. Es una programación en toda regla, bien estructurada y diseñada que pocos son los valientes en que recuperan su auténtica identidad. En vez de creer todo lo que tu mente egoísta te dice, intenta argumentar con ella para luego no hacerle caso. Cuando la Mente se conecta con el Corazón es cuando el ego pierde el protagonismo, deja de ser la serpiente que arrasa con todo, para convertirse en tu Luz, la única que te puede guiar con tal seguridad que lo único que experimentarás será Paz, Quietud, Serenidad y Gozo.

Desenlace final

Triste final o liberador final, según se mire… La serpiente consigue convencer al Principito y se deja morder en el tobillo. La idea de todo esto era que así podría regresar a su casa como le ‘prometió’ la serpiente.

El consuelo del principito al piloto antes de regresar a su planeta, ‘mi cuerpo será como una corteza abandonada’, se asemeja a las últimas palabras del hermano menor de Antoine, François, quien en su lecho de muerte le dijo: ‘No te preocupes. Estoy bien. No puedo evitarlo. Es mi cuerpo’.

Antes de todo el Principito se despide de nuestro autor piloto. ‘Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. Tú tendrás estrellas que saben reír.’

A esto es a lo que me refería anteriormente con las estrellas. Tenemos a su padre, tenemos a su hermano, tenemos a su niño interior y en breve, cuando termina este libro él también se va al encuentro de sus estrellas.

‘Volaría por el norte de África, cruzaría el Atlántico, fue de los primeros pilotos que cruzaron el cielo nocturno sólo guiado por las estrellas y trazó una arriesgada línea de correo por los Andes. Ahí, participando de todas aquellas conquistas, se escribe la leyenda de Saint-Exupéry como piloto.’

Aquí decimos adiós a nuestro niño interior pero la esencia permanece en nosotros y eso es lo que nos hace seguir viviendo aquí. Algunos ya no sienten ni esa esencia y es lo que les dificulta querer seguir viviendo así…

Y tus amigos se asombrarán al verte reír mirando el cielo. Entonces les dirás. Si, las estrellas siempre me hacen reír. Y ellos te creerán loco. Te habré hecho una muy mala jugada.’

El piloto se olvidó de agregar la correa de cuero al bozal que dibujó para el principito. Y ahí se queda con la duda de si el cordero se habrá comido o no a la rosa.

¿Realmente importa esto? ¿O es que el autor no quiere crecer y quiere seguir en su mundo imaginario para no enfrentar su depresión a la que ha llegado por no responsabilizarse de su presente?

Yo lloré porque sentí que algo profundo en mi desaparecía, desaparecía por fin ese principito (mi inconsciente se removió y algo se soltó) y me liberaba de la gran carga de mi pasado que no me dejaba avanzar o que me hacía avanzar con tal rapidez para no fijarme en los pequeños detalles, justo los más importantes: Las ‘estrellas’… A partir de ahora observaré desde más cerca las estrellas y no tengo excusa porque tengo el privilegio de poder admirarlas todos los días desde casa.

Las gentes tienen estrellas que no son las mismas. Para unos, los que viajan, las estrellas son guías. Para otros, no son más que lucecitas. Para otros, que son sabios, son problemas. Para mi hombre de negocios, eran oro. Pero todas esas estrellas no hablan. Tu tendrás estrellas como nadie las ha tenido.’

La historia termina con un dibujo del paisaje donde el Principito y el piloto se encontraban el día en que la serpiente mordió a nuestro niño. Como última solicitud, el piloto pide que, si alguna persona visita ese lugar y se encuentran con un niño de cabello dorado que se niega a responder a lo que le preguntan, le escriban lo más pronto posible.

Queda claramente confirmado que no quiere aceptar el paso del tiempo (aferrado a su infancia, a su cuento de hadas )y su madurez. Y también invita a que todos podamos reencontrarnos con nuestro niño interior que está aprisionado en un cuerpo de persona mayor y podamos liberarlo de tanta carga.

Aquí un pequeño fragmento de una las 190 cartas que el autor escribió a su madre estando fuera de Francia.

‘Aquello que me enseñó la inmensidad no fue la Vía Láctea, ni la aviación, ni el mar, sino la segunda cama de su dormitorio. Enfermarse era una suerte maravillosa. Todos queríamos enfermarnos, cada uno a su turno. Era un océano sin límites al cual la gripe daba derecho. Había también allí una chimenea viviente. Quien me enseñó la eternidad fue la señorita Marguerite. No estoy tan seguro de haber vivido después de la infancia.’ Buenos Aires, 1930. Fuente.

Yo Isasi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *