Yo Como de Todo

‘Yo como de todo’. Frase muy oída y dicha por mucha gente que quiere dar el mensaje que no tiene problemas de ningún tipo y que su estómago puede con todo.

Actualmente creo que el mensaje de esta frase debería de cambiar ya que decir en estos días, ‘yo como de todo‘ lo interpretaría como que se come todo tipo de productos industriales sin enfermar. Así que, debemos de suponer, que la gente que ‘come de todo’ tiene un sistema inmunológico bien fuerte y que aguanta lo que le echen… Para los orientales sería gente con una constitución yang, ya que la mayoría llevan una salud ‘normal’ y, de la noche a la mañana, les aparece una enfermedad importante como caída de sorpresa. Pero también podría ser una constitución yin, ya que este tipo de gente empieza sigilosamente, no de repente como la anterior constitución, con problemas de piel (picores, eczemas, acné…), luego se les cae el pelo o empiezan con acidez (aunque no lo quieran confesar), exceso de grasa en la zona abdominal (sobre todo los señores) o en caderas (aquí van las señoras), cansancio, ojeras, estreñimiento con alternancia de diarrea… en fin, un sinfín de síntomas que les avisa de que su cuerpo empieza a estar saturado de tanto ‘comer de todo’.

Creo que ya somos muchos los que no comemos de todo, sino que ‘comemos selectivamente’ o lo que se diría ahora, ‘comemos con consciencia’. Sinceramente considero que es más importante la calidad que la cantidad. Personalmente selecciono bien lo que me meto en la boca, lo que va a alimentar a mi cuerpo, lo que le va a nutrir, lo que va a regenerar a mis tejidos y mis células y va dar paz y descanso a mi mente. ‘Comer selectivamente’ o ‘comer con consciencia’ para los que ‘comen de todo’ puede parecer muy anoréxico, vigoréxico, ortoréxico o cualquier palabra que acabe en –éxico, ya que se creen que somos unos exagerados obsesivos, unos enfermos mentales y que nos preocupamos en demasía… Sinceramente si nos preocupamos es porque somos conscientes de cómo todo ha ido empeorando, degradando la calidad de los alimentos y que la única que saca provecho del ‘como de todo’ es la industria alimentaria y de rebote la farmacéutica cuando ya aparecen los problemas de salud generados por la primera parte.

Así que cuando alguien te diga ‘yo como de todo‘ es mejor que no te invite a su casa a comer porque ya sabes lo que te espera: Cantidad (no calidad) y mala digestión, para empezar. Si alguien te dice ‘yo como selectivamente’ sería interesante aceptar la invitación porque seguro que te dará calidad y cocinado con mucho amor.

Hoy en día ya no se puede ‘comer de todo’, hace años que esta frase está obsoleta, no tiene ningún sentido, ningún bien, sólo nos puede llevar a enfermar, más tarde (yang) o temprano (yin).

No me quiero olvidar mencionar una frase que me dan ganas de reír o de llorar, según se mire:‘ Yo como de todo y no engordo’. 

Vergüenza Social por ‘Comer con Consciencia’ 

¿Por qué nos avergonzamos por querer nutrirnos bien? Y no me refiero a tomar fiambre de pechuga de pavo o tentempiés light que nos venden como sanos la industria alimentaria. ¿Por qué sigue estando ‘mal visto’?

¿Por qué las personas que comen alimentos industriales nos hacen sentir como bichos raros o maniáticos y nos sentimos juzgados? Lo encuentro algo muy incoherente que en unas poca décadas se ha vuelto muy coherente y normalizado.

Seguimos escondiéndonos para no ser el centro de atención, para que no nos acribillen con sus ‘sabios consejos’ de que no es para tanto y que hay que ‘comer de todo‘.

Seguimos tragándonos comidas familiares y sociales y a sus presentes comensales cogiendo indigestiones tanto físicas como emocionales.

Personalmente, pienso que es una manera de autoengañarnos (y engañar al personal) y autoagredirnos ya que luego todo esto pasa factura a las pocas horas con indigestión, acidez, estreñimiento o diarrea, cefaleas y mal de cuerpo.

Creo que estamos en un momento que ya es hora de mostrarnos tal y como somos, o mejor dicho, como lo que éramos.

¿Por qué nos sentimos atacados por esta mayoría? ¿Por qué nos da vergüenza expresar que se acabó en nuestra vida el aceite refinado, el pan blanco, la bollería industrial, el azúcar y los dichosos lácteos (ya sabiendo por todos que no nos aportan calcio)?

Además de nuestra alimentación, deberíamos cambiar nuestra posición ante estos encontronazos sociales y familiares y dejar los miedos y la vergüenza ya que es la única manera de que podamos disfrutar tanto de la comida como de nuestros compañeros de mesa. Volver a empoderarnos.

Definición Empoderamiento: ‘Proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven’.

Se logra a través de tres pasos fundamentales: la toma de conciencia de uno mismo, el desarrollo de habilidades y herramientas para el crecimiento personal, y la implementación de acciones concretas para alcanzar los objetivos deseados.’

Mando un mensaje para cada una de las partes:

-Para la gente que sigue comiendo de manera industrial (por llamarlo de alguna manera): Valora tus amistades y respeta sus decisiones nutricionales, así se sentirán más relajados y podréis llegar a una verdadera amistad.

– Para la gente que ha cambiado y se nutre con alimentos enteros, sin procesar ni adulterar: Date permiso para ser tú mismo no sólo a nivel emocional sino también nutricional y enseña, de manera abierta a tu gente, tu nuevo cambio y tus ganas de cuidarte y sanarte sin miedo a ser juzgado.

Debemos ser honestos con nosotros mismos y con los demás y dejar de poner excusas baratas como que te duele la barriga o que ‘estoy a dieta porque el médico me lo ha aconsejado’. Debemos ser valientes y decir en voz alta que comes y te nutres así porque te da la real gana. Nunca mejor dicho.

No saber Decir que NO. Comidas Comprometidas

Nos pasamos la vida haciendo comidas con amigos y no tan amigos, con familiares y no tan familiares, con compañeros o no tan compañeros de trabajo y muchas de estas comidas son por compromiso, no porque realmente queramos asistir. Pero aquí no voy a entrar en el tema de la amistad o empatía por los comensales. Voy a hablar sobre aquellos que, estando con problemas de salud (algunos serios), han decidido cuidarse a nivel nutricional y no saben priorizar que prefieren acudir en vez de cuidar de su cuerpo. Lo malo llega cuando han pasado unas horas de la comprometida comida social donde empieza de nuevo el malestar físico y psíquico y eso sólo lo vive uno mismo, eso ya no se comparte con los demás comensales…
Muchas de estas comidas no nos llenan ni a nivel nutricional y mucho menos a nivel emocional y creo que ya es hora de que tantos los que quieran ir como los que no, respeten las decisiones de ambas partes. Y cambiemos estos compromisos obligados por el compromiso a nosotros mismos.
Además es muy importante la comprensión, el apoyo y el acompañamiento de los demás cuando estamos haciendo una nutrición consciente para mejorar nuestra salud ya que esto implica que podamos seguir adelante ya que no es un camino de rosas y se necesita de paciencia, dedicación, constancia y creo que la última palabra sería valentía y confianza.

‘Debemos ser cautelosos con la enfermedad. Su instauración es lenta y ensidiosa y su salida terriblemente costosa’. J. L. Padilla.
Con esta cita queda claro que debemos ser realistas y saber que la recuperación tardará en llegar y sólo depende de nosotros, de nuestra actitud hacia ella y hacia la vida, de nuestra alimentación y de nuestro estado emocional. Ya se trate de bajar peso, como de una úlcera, una infección vaginal o una candidiasis.
Tenemos que enfrentarnos a los compromisos sociales (es decir, ponerlos de frente), tenemos que ser nosotros mismos y ser nosotros quienes tomemos las decisiones que realmente queremos. Así que si nos invitan a una barbacoa con embutidos, alcohol y postres pero la gente que acude es de nuestro agrado y nos conoce bien pues creo que tenemos que ser valientes y aceptar la invitación pero siendo honestos y llevándonos nuestra comida curativa sin ningún tipo de vergüenza ni prejuicio ni mal rollito. Además es curioso cómo hemos convertido las comidas sociales para la mejor excusa: El ‘todo vale’.
Seguro que nos asombramos de las reacciones de los demás. Es como los diferentes roles de personajes de una película: Tendremos al graciosillo de turno que nos dará la tabarra con sus chistes malos nutricionales; estará el erudito nutricional interesado pero sabiendo que lo que comes es por ésto y por aquéllo; tendremos el personaje maternal preocupado diciéndote que en tu plato se queda corto y te vas a quedar en los huesos; y al curioso, el que lo quiere probar todo, cuidado con este último que te puede dejar sin comida. Pues eso, somos los protagonistas de nuestra película y debemos aceptar la situación, seguro que la primera vez puede resultar un poco incómodo para ti, o tal vez no, pero te puedo asegurar que luego será algo normal porque la gente respetará y sabrá que lo haces por tu bien, por tu Salud.
En definitiva, tienes dos alternativas: Quedarte en casa y disfrutar de la comida pero sin compañía o ir a la comida social con tu fiambrera nutritiva y disfrutar de la compañía y de tu buena comida.
Todo está en nuestra cabeza, todo lo creas tú. Así que abre tu mente y tu boca y deja que entre lo mejor y si es con buenos amigos, mucho mejor. La próxima vez invítalos y que prueben tu comida, tal vez tengas cancelaciones de última hora o que alguno se lleve su tupper porque no comparte lo que tú cocinas pero te quiere como amigo.
Cada vez somos muchos, cada vez somos respetados e incluso admirados por nuestro empeño en recuperar nuestro bienestar.

Nutrifobia‘: Miedo a No Saber Comer Bien y Sano

Si, he decidido llamar ‘nutrifobia’ a este miedo por la comida sana. Así añadimos una fobia más a nuestra vida y nos ponemos otra etiqueta más en la espalda.

¿Pero qué nos está pasando? Ahora hay mucha, pero que mucha información y desinformación en las redes sociales de cómo comer sano, de cómo nutrirnos pero esta enciclopedia nutricional mediática ha hecho más bien que mal ya que hay cantidad de teorías, dietas, regímenes y otros menesteres alimenticios que nos desorienta muchísimo.

Ahora ya no hacemos caso a nuestro cuerpo sino a nuestra mente crítica, ‘constructiva e inteligente’, que nos hace pesar todos los alimentos; que nos hace dudar de si realmente tomamos suficientes proteínas o ácidos grasos esenciales; que nos hace sufrir por si nuestra sangre está ácida; que nos obsesionamos y estamos pendientes de nuestros estómagos y al mínimo eructo nos preocupamos y le echamos la culpa a un alimento u otro… Nos hemos convertido, por culpa de nuestra mente pensante en unos intolerantes empedernidos, unos intolerantes a cualquier alimento sano, unos intolerantes a la Vida. Nos hemos dejado manipular por lo exterior y nos hemos despreocupado de lo que realmente nos dice nuestro interior.

Nos hacemos test de intolerancia con miedo y eso hace que los resultados sean pésimos ya que observamos los resultados asustados al comprobar que somos intolerantes a todo, hasta alimentos que se suponen que son sanos.

¿Qué está pasando en esta sociedad obsesiva y miedosa?¿Por qué no encontramos un punto medio?

Los ortoréxicos, como nos llaman a los que nos preocupamos por una alimentación sana, nos hemos convertido en el punto de mira para todas aquellas empresas supuestamente llamadas sanas y así bombardearnos con sus hierbas, suplementos naturales y superfoods que tomaremos en cantidades excesivas y que como resultado nos afectarán con anemias, falta de vitalidad, apatía, diarreas y un sinfín de cosas más… pero claro, nos dicen que estos síntomas son normales porque según los ‘expertos’ estamos eliminando toxinas, estamos en plena detoxificación… Sin comentarios…

Bajo mi punto de vista deberíamos hacer un alto en el camino y relajarnos ya que la emoción también forma parte de nuestro sistema digestivo y mucha culpa de nuestra ‘insalud’, incluso tomando alimentos sanos, es a causa de una intolerancia mental, de una obsesión y preocupación que dañan físicamente a nuestro bazo/estómago y así es imposible asimilar nada en nuestra vida, ni nuestra propia vida física y espiritual.

Ya puedes tomar todos los días suplementos, smoothies y superfoods que no sanarás. Primero, porque tu ego está preocupado en cada bocado que toma y, segundo, porque no te creas ni la mitad de los supuestos milagrosos que nos prometen. Y ojo con los que se pasan todo el verano a base de lechuga y zumos de frutas y verduras para alcalinizar la sangre por el exceso de comida industrial y proteína animal que han tomado en invierno. Al principio les puede ir muy bien y sentirse con más energía pero como se descuiden pueden acabar haciendo un gran desequilibrio nutricional en su cuerpo.

Para terminar decir que me estoy empezando a preocupar ya que empiezo a tener clientes con problemas graves digestivos y de otra índole aún incluso nutriéndose bien. 

¿Qué nos pasa?¿Qué está haciendo esta difusión mediática nutricional? Nos están volviendo locos de atar, nos están desconectando de nuestro cuerpo, de nuestras apetencias tanto nutricionales como emocionales, nos están desconectando del disfrute de una buena comida, de una buena digestión. ¿Y qué nos queda entonces? Poco, amigos míos, muy muy poco.

‘Demasiada cantidad de un alimento ‘bueno’ puede ser tan perjudicial al bienestar como alguno de la clase ‘insano‘. A. Colbin.

Yo Isasi


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