‘El trauma no es lo que te pasa a ti sino lo que pasa dentro de ti, es la herida’. Cita del Dr. Gabor Mate, médico y escritor canadiense, autor de varios libros, que se especializa en el estudio y tratamiento de las adicciones, trastorno por déficit de atención y experiencias traumáticas en la infancia.
Así que el trauma no es lo que te ocurre sino que es lo que ocurre en tu interior como consecuencia de lo que te ha ocurrido.
La Dra. Sara Szal en su libro ‘The autoimmune cure: Healing the trauma and other triggers that have turned your body against you’ (La cura autoinmune: Sanar el trauma y otros desencadenantes que han puesto a tu cuerpo en tu contra) revela cómo el trauma puede reconfigurar nuestro cuerpo para desencadenar enfermedades autoinmunes y aquí nos proporciona un plan integral para restablecer nuestro sistema inmunológico y finalmente sanar.
La enfermedad autoinmune es una afección en la que el sistema inmunológico del cuerpo ataca sus propios tejidos y células sanos. Las enfermedades autoinmunes son más generalizadas de lo que creemos, y su causa fundamental puede sorprendernos.
La medicina convencional se queda corta cuando se trata de diagnosticar y tratar enfermedades autoinmunes. Muchas personas sufren síntomas como fatiga intensa, confusión mental, dolores y molestias, sensación de hormigueo y entumecimiento, aumento de peso persistente, dolor abdominal, problemas digestivos, caída del cabello, insomnio e incluso ansiedad, y no se dan cuenta de que su sistema inmunológico es la raíz de sus síntomas. En su práctica de medicina de precisión, la Dra. Szal notó un patrón aparentemente inusual: Muchos de sus pacientes que padecen enfermedades y síntomas autoinmunes tienen antecedentes de trauma.
Al igual que el Dr. Maté, la Dra. Szal nos muestra cómo las condiciones y las experiencias de la niñez están conectadas con el TDAH, la adicción y las enfermedades y trastornos autoinmunes como fibromialgia, esclerodermia (inflamación y engrosamiento de la piel y otras partes del cuerpo), lupus sistémico (enfermedad inflamatoria crónica que puede afectar la piel, las articulaciones, los riñones, los pulmones, el sistema nervioso), esclerosis múltiple (afecta la cubierta protectora de las células nerviosas del cerebro, el nervio óptico y la médula espinal), celiaquía, artritis reumatoide, Hashimoto, diabetes tipo 1, psoriasis, enfermedad de Sjögren (destruye las glándulas que producen las lágrimas y la saliva), enfermedad de Grave (hiperactividad de la glándula tiroides), alopecia areata, enfermedad de Addison (hipotensión, hiperpigmentación, astenia, pérdida de peso y anorexia), gastritis autoinmune, enfermedad de Crohn, dermatitis, eczema, endometriosis, fibromialgia, enfermedad Guillain-Barrè (daña partes de los nervios causando hormigueo, debilidad muscular, pérdida del equilibrio y parálisis), cistitis intersticial (causa presión en la vejiga, dolor en la vejiga y dolor pélvico), enfermedad de Kawasaki (inflamación generalizada de las arterias del organismo), cirrosis biliar primaria, artritis psoriásica, enfermedad de Raynaud (trastorno de los vasos sanguíneos que hace que los dedos de las manos y de los pies se enfríen y se entumezcan), fiebre reumática, colitis ulcerosa, vitiligo (ataca y se destruyen las células que producen la pigmentación o color de la piel, esta adquiere un aspecto blanco lechoso) y muchas más.
Muchos de mis pacientes que padecen enfermedades autoinmunes tienen antecedentes de trauma. Las investigaciones emergentes muestran que hasta el 80 por ciento de los pacientes con enfermedades autoinmunes experimentaron angustia emocional significativa antes de enfermarse. Dra. Szal.
Como hablamos en ‘Yo, Trauma, Tu Trauma‘, la mayoría de nosotros, por no decir todos los seres humanos del planeta Tierra, hemos experimentado un trauma en algún momento. Vivimos con una enorme cantidad de trauma mundial.
Nuestro sistema inmunológico requiere una sensación de equilibrio, una sensación de homeostasis. La homeostasis es la idea de que tienes un sistema interno de controles y equilibrios que te mantiene en ecuanimidad, independientemente de lo que esté sucediendo externamente. El trauma altera esa homeostasis. Y, dependiendo de tu cuerpo, esto tiene diferentes consecuencias.
Para algunas personas, tendrán resultados psicológicos; desarrollarán trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad, depresión, trastornos alimentarios o déficit de atención. Algunas personas experimentarán cambios hormonales, como problemas crónicos de cortisol. Y luego algunos de nosotros tenemos problemas inmunológicos: ahí es donde está nuestra vulnerabilidad.
En términos de factores biológicos, las mujeres pasan por cambios hormonales masivos que los hombres no pasan. El embarazo, el posparto, la perimenopausia, la menopausia: todos ellos aumentan nuestra vulnerabilidad a las enfermedades autoinmunes. También estamos más expuestas al trauma que los hombres. Si nos fijamos en algunos de los estudios originales que se realizaron en la década de 1990 analizando el cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE), las mujeres tenían aproximadamente un 10 por ciento más de carga traumática en comparación con los hombres. Y luego, incluso cuando se comparan hombres y mujeres que están expuestos al mismo trauma (por ejemplo, un evento militar), las mujeres tienen tasas más altas de trastorno de estrés postraumático (TEPT). Entonces, tenemos mucha vulnerabilidad biológica.
La inflamación puede aumentar entre 7 y 14 años antes de que se desarrolle una enfermedad autoinmune. Un buen lugar para realizar pruebas básicas es solicitar una prueba de proteína C reactiva de alta sensibilidad.
El hecho de que el 30 por ciento de las personas en las pruebas de laboratorio del Dr. Hymen den positivo en anticuerpos antinucleares es, para mí, un indicador de que cuanto antes se detecte esto, mejor. Mi esperanza es que incluso si alguien no tiene una enfermedad autoinmune, se dé cuenta de que la cultura en la que vivimos está conspirada para crear un mayor riesgo de autoinmunidad. Y esto es especialmente cierto para las mujeres. La forma en que comes, te mueves, piensas, sientes y te conectas con otras personas: todas estas elecciones pueden crear estados curativos de conciencia. Existe evidencia de que todas esas cosas ayudan a desactivar el sistema inmunológico y a devolverlo a un estado de homeostasis.
Los que sois asiduos a mi web ya sabéis que yo tuve artritis reumatoide pero el origen de todo aparece cuando tenía 18 meses de edad y estuve hospitalizada durante mucho tiempo debido a una enterocolitis, es decir, una inflamación del tracto digestivo, implicando enteritis del intestino delgado y del colon a causa de una bacteria (E. Coli) y un parásito (Giardia Lamblia). Y a los 30 años de edad apareció, y no por arte de magia, la artritis reumatoide con brotes diarios muy agresivos que me incapacitaban para llevar una vida normal. Al no querer tomar metotrexato (medicación para el cáncer) me tuve que poner en serio y hacer un trabajo personal mucho más profundo a todos los niveles, además de la Acupuntura. Ahora tengo 51 años y no tengo brotes desde los 40 años porque me cuido en todos los aspectos y ya hay ciertas cosas que no tolero (en todos los sentidos) y ciertos alimentos que ya están eliminados de por vida. Deporte, yoga, nutrición (sin lácteos, solanáceas, gluten, alcohol), meditación y la lista continúa…
Este párrafo es largo pero es interesante para ver que mi salud no se recuperó por un arte de magia: ‘En el libro hablo de mujeres con artritis reumatoide o esclerosis múltiple a las que se les dice que van a padecer esa enfermedad por el resto de sus vidas, y que es una enfermedad física y no hay nada que se pueda hacer. Cuando se dan cuenta de que tanto la artritis reumatoide como la esclerosis múltiple tienen que ver con el trauma y el estrés, algo que, por cierto, ha sido probado en todo tipo de investigaciones y a su vez completamente ignorado en la práctica médica, pero cuando se dan cuenta de que la forma en que viven sus vidas… que la enfermedad no es algo accidental, sino una manifestación de cómo viven sus vidas, marcadas por su trauma no resuelto. Así que cuando lidian con ese trauma y desarrollan una forma diferente de relacionarse con ellas mismas, de repente la gravedad de la enfermedad se reduce, como es de esperar cuando te das cuenta de que la mente y el cuerpo son inseparables. Y por cierto, no soy la única que escribe sobre esto. Ha habido investigadores de Harvard y otros lugares que han documentado casos similares. La idea que todos tratamos de exponer es que la mente y el cuerpo son inseparables. El individuo es inseparable del medio ambiente, así que cuando miras a la persona como un todo en todo su entorno y en todo su contexto, entiendes que tenemos disponibles poderosos modos de curación que la medicina occidental, desafortunadamente, parece desconocer.‘
Enfermedades Autoinmunes en Mujeres
Ya sabemos que las enfermedades autoinmunes son enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca al cuerpo que se supone debe proteger. Y hay alrededor de 100 enfermedades autoinmunes y el 80% de ellas le suceden a mujeres.
Y estas mujeres tienen cuatro características importantes:
- Tienden a anteponer las necesidades emocionales de otras personas e ignorar las suyas propias.
- Tienden a identificarse con el deber, el rol y la responsabilidad más que con las necesidades del yo.
- Tienden a ser muy amables, lo que significa que reprimen la ira saludable. La ira sana es una defensa de límites.
- Tienden a creer que eran responsables de lo que sentían.
Estas creencias te llevan a no decir no a las demandas del mundo, y constantemente estás asumiendo cosas, responsabilidades y estrés de otras personas. Te estresas. Ese estrés socava el sistema inmunológico que luego se vuelve contra ti.
Y por cierto, es importante saber de una vez por todas que el sistema inmunológico y el aparato hormonal y el sistema nervioso y el sistema emocional son un solo sistema. No están separados. Están conectados entre sí de muchas formas químicas y neurológicas. Esto es ciencia y se llama psiconeuroneminología, junto con la psicología y la neurología, la inmunología y la endocrinología, las hormonas. Todo en un solo sistema. Las personas que reprimen la ira saludable, están suprimiendo biológicamente su sistema inmunológico. Ahora bien, si comprendes que todo es un solo sistema y preguntas ¿cuál es el papel de la ira saludable? Es una defensa de límites. ¿Y cuál es el papel del sistema inmunológico? Es una defensa de límites. Cuando reprimes tus emociones también estás afectando a tu sistema inmunológico porque es todo un solo sistema. La ira que reprimes se vuelve contra ti en forma de depresión o autodesprecio.
En mi caso particular sé que fue no expresar la ira sino retenerla el máximo tiempo y la máxima cantidad posible hasta que un día explotaba arrasando todo lo que pillara por delante y vuelta a empezar. Estar en incoherencia es no vivir la vida según lo que piensas, sientes y haces y eso te lleva a ser un amargado con estrés y acumulación de ira tóxica.
La ira en su forma natural y saludable es una defensa de límites, una dinámica que se activa cuando percibimos una amenaza a nuestra vida o a nuestra integridad física o emocional. La ira saludable es una respuesta del momento, no una bestia que mantenemos en el sótano, alimentándola con vergüenza o narrativas de autojustificación. Es situacional, su duración es limitada, aparece cuando es necesario, cumple su tarea de defenderse de la amenaza y luego desaparece. No se convierte en una experiencia que temer y odiar y no te convierte en un irritante crónico. Es un sentimiento válido y natural que en sí mismo no pretende hacer daño a nadie. La ira en su forma pura no tiene contenido moral, bueno o malo; simplemente su único deseo es noble: mantener la integridad y el equilibrio. Si se transforma en una versión tóxica de sí misma, podemos abordar las historias e interpretaciones inútiles, los patrones de pensamiento moralistas o autoflagelantes que siguen avivándola, sin invalidar la emoción. También podemos observar cómo nuestra incapacidad para decir no alimenta el resentimiento crónico que nos deja propensos a quemaduras nocivas. Muchos de nosotros hemos aprendido a minimizar nuestra ira hasta el punto de que ni siquiera sabemos cómo es. El mensaje central de la ira es un no conciso y potente, dicho con tanta fuerza como lo exige el momento. Dondequiera que nos encontremos tolerando o justificando situaciones que nos estresan persistentemente, insistiendo en que ‘no es tan malo’, ‘puedo manejarlo’ o ‘no quiero montar un espectáculo’, es probable que exista una oportunidad de practicar cómo darle espacio a la ira para que surja. Incluso admitir claramente que ‘esto no me gusta’ o ‘no quiero esto’ puede ser un paso adelante. La pregunta para la mayoría de nosotras no es si debemos estar enojadas, sino cómo relacionarnos de manera saludable con los sentimientos que naturalmente fluyen y refluyen con la marea de la vida, incluida la ira.
De la misma manera que tus pensamientos negativos en los que crees que eres el culpable de todas las cosas que suceden cuando eres niño y que no son tu responsabilidad, se convierten en pensamientos autodidactos negativos que apuntan en tu contra de la misma manera que el sistema inmunológico se vuelve contra ti.
¿Por qué son mujeres? Porque quién en la cultura está programado para cuidar siempre de las necesidades emocionales de los demás, asumir el estrés de todos, identificarse con sus deberes y su papel, ser amable todo el tiempo, no enfadarse de forma saludable y asumir la responsabilidad de los sentimientos de los demás. Son mujeres. No es una cuestión de género, es una cuestión cultural. Por supuesto, cuanto más estrés experimentan las mujeres, mayor es el riesgo de sufrir enfermedades autoinmunes.
Enfermedad Autoinmune y Cortisol
Según los médicos dicen que estas enfermedades autoinmunes surgen en momentos de estrés y para estas condiciones nos recetan esteroides, es decir, cortisol, que es la hormona del estrés.
Si vas al dermatólogo con la piel inflamada o irritada te va a dar una crema con esteroides, es decir, cortisol. Si vas al gastroenterólogo con el intestino inflamado, en algún momento te dará cortisol, la hormona del estrés. Si vas con esclerosis múltiple o psoriasis o artritis reumatoide, te va a dar, de nuevo, cortisol.
‘Estamos recetando hormonas del estrés a la gente. ¿Es posible que el estrés tenga algo que ver con su enfermedad? Los médicos saben que en casos de estrés agudo, esto puede desencadenar una enfermedad. Lo que no reconocen son esos patrones emocionales que estresan a las personas de forma crónica pero de forma menos dramática. Es agotador tener que reprimir siempre la ira para complacer a los demás y ése es el estrés que a menudo provoca.’
En mis brotes me preguntaba ¿cómo es posible que tenga tanta rabia dentro que no sé a qué se debe?, ¿cómo puede ser que mi cuerpo se esté haciendo tanto daño sin mi permiso? Me sentía frustrada y eso hacía que tuviera más estrés para alimentar a mi propio dolor con más dolor. Menudo escenario, creía que no saldría de esa situación y llegué a pensar ‘vivir con dolor no es vivir’. Rabia, ira, frustración, injusticia, incomprensión, impotencia, rechazo primero hacia los demás y hacia la vida y luego hacia mi misma. No exagero, no podía ni limpiarme el culo, ni abrir un bote, tuve que cancelar mis clases como profesora de yoga y pilates y recuerdo que una noche me empezó un dolor tremendo en la mandíbula inferior. Esa noche se desplazó hacia la izquierda y estuve sin poder comer tres días ya que la mandíbula inferior no encajaba con la superior. Esa noche fue como una película de ciencia ficción.
Después de todo me tenía que preguntar ¿qué estoy haciendo en mi vida’ ¿qué estoy permitiendo en mi vida que no estoy siendo coherente? ¿qué estoy aceptando que no quiero? ¿a qué estoy renunciando? ¿qué no estoy haciendo para seguir sintiéndome una desgraciada? ¿por qué he renunciado a la vida que quiero? Y más preguntas que comencé a responder y no sólo responder mentalmente sino activamente. Tuve que reaccionar y tomar medidas en mi vida personal y laboral. Y los brotes empezaron a remitir. Primero se espaciaron, un día si y otro no, luego, una semana, dos semanas libre de dolor y ya una década después sé que aún tengo que mejorar y estar muy presente. Y sí han quedado secuelas sobre todo físicas pero ahora el contacto con la naturaleza como darme un baño en el mar en el mes de febrero me reconforta y me hace sentirme viva. Y ahora digo que no a lo que no quiero y si a lo que quiero.
Aprender a decir No
O aprender a no decir Si. Te has abandonado a ti mismo y ahora tu cuerpo te está abandonando. Eso es justo lo que me ocurría. Pero, te puedo asegurar que, si cambias tus patrones, tu manera de interactuar con los demás y contigo mismo, puedes mejorar significativamente el curso de tu enfermedad.
¿En qué parte de tu vida tienes dificultades para decir que no? Se manifiesta siempre en dos ámbitos, el laboral y el personal. ¿Cómo impacta en ti? ¿Qué mensajes te da el cuerpo? Puede empezar con resfriados frecuentes, dolores de cabeza, estreñimiento, diarrea o, ya más graves, como una enfermedad autoinmune. Y ¿cuál es tu creencia que te impide decir que no? ¿Cuál es la creencia? ¿Cuándo y cómo te creíste esa historia de que si dices que no serás rechazado? ¿Dónde aprendiste eso? Lo más seguro es que lo aprendiste cuando tenías dos, tres, cuatro o cinco años. No creo que te acuerdes realmente del momento exacto o de la época en la que lo aprendiste porque de pequeños estamos hipnotizados, hipnotizados por las creencias que nos inculcan nuestros allegados que sin ellos no somos nadie, no podríamos sobrevivir. Y es justo la conciencia la que nos hace despertar de esa hipnosis. Según el Dr. Maté, ‘los niños de tres o cuatro años están en estados hipnóticos y por eso creen que cuando juegan a monstruos, en realidad se creen que son monstruos’. Esas influencias hipnóticas son realmente poderosas. Se quedan con nosotros. Entonces ¿qué serías si no creyeras que no puedes, que no debes decir que no? Estarías libre de tu propia hipnosis. Serías libre. Yo me sentía atada, encarcelada pero cuando eres consciente de que la puerta de tu celda está abierta y que puedes salir ahí empiezan a cambiar las cosas. Lentamente te diriges con cautela a la puerta y ves que no pasa nada y poco a poco vas saliendo y comienzas a ver la luz que al principio te ciega pero poco a poco te habitúas y sientes una liberación inexplicable pero ahí ya no puedes parar, sientes que tienes que seguir avanzando.
Y por cierto ¿a qué no dices que sí? Al tiempo libre, al juego, a la alegría, a la creatividad, al descanso. Por lo que no decir sí es tan perjudicial como no decir no. Son dos pequeñas palabras pero que si despiertas de tu hipnosis, te escuchas y eres honesto y dices un si o un no auténtico, te aseguro que tu vida cambiará y tu cuerpo sanará.
‘Todo el mundo tiene la capacidad de sanar. Mientras haya conciencia, existe capacidad de sanar. Para algunas personas, es más difícil porque no tienen los recursos. Pero puedes ir a YouTube. Eso no cuesta ni un centavo. Puedes coger libros de la biblioteca. Eso no cuesta ni un centavo y pueden ser muy útiles. Puedes aprender a meditar, estar contigo mismo y observar tu mente. La naturaleza tiene una enorme capacidad curativa. Esas personas que tienen la capacidad de salir de la ciudad o incluso de ir a un parque y conectarse con las plantas, los árboles y las flores. Eso suena diminuto, pero es tremendamente curativo. Haz ejercicio, dale a tu cuerpo lo que necesita, come la comida adecuada si te lo puedes permitir. En otras palabras, la curación es posible. Está disponible para todos nosotros y sólo hace falta la decisión de emprender ese camino.‘ Dr. Gabor Maté.
Según el psicólogo Daniel Goleman, ‘las emociones son, en esencia, impulsos para actuar, los planes instantáneos para manejar la vida que la evolución nos ha inculcado‘.
Así que si tienes una enfermedad autoinmune espero que este artículo te haya servido para despertar de tu hipnosis y ser consciente de que hay salida. Y tal vez necesites una mano, algo de ayuda y eso es increíblemente perfecto así que pídela sin miedo y con el corazón abierto.
Yo en aquella época me sentía bastante incomprendida porque no conocí a nadie con mi misma condición porque nos escondíamos, lo ocultábamos. Menos mal que ahora la gente ya se muestra y se expone sin miedos a pesar de sus circunstancias.
Te deseo lo mejor.