Sexo y Comida. La Pareja Perfecta

La comida suele unir más a una pareja que la actividad sexual, sencillamente porque para la mayoría de las personas son más frecuentes y previsibles las comidas que las relaciones sexuales’. Peter Farb.

La relación sexual supone la incorporación o consumo de la energía de la pareja; cuando comemos también incorporamos una entidad exterior, de manera que el paralelo existe también en sentido literal. Esto es cierto en las mujeres. Tal vez ése es el motivo de que las mujeres que no tienen vida sexual activa o satisfactoria comen en exceso, reemplazando así un tipo de entrada por otro.

Los alimentos pueden influir en la sexualidad cuando su apariencia o tacto sugieren aspectos físicos del sexo: plátanos, zanahorias, espárragos, higos maduros y alimentos frescos que chorrean. También algunos mariscos, por ejemplo, los erizos de mar, las ostras y las almejas crudas.

Algunos estudios científicos han demostrado que ciertos productos tienen efectos en la sexualidad a través de sus componentes químicos.

  • El cinc, que es el más conocido de estos elementos, es componente importante de la eyaculación masculina, su carencia en los hombres se ha asociado al infantilismo de los órganos sexuales y a la pérdida de potencia sexual. Fuentes de cinc: Ostras, germen y salvado de cereales, avena, cebollas, semillas (sésamo, pipas calabaza y girasol), los huevos, los arenques, el hígado, la carne de vacuno y la de cordero. La refinación y el procesamiento de los alimentos quita ese mineral; la harina blanca, el arroz y el azúcar refinados, carecen de cinc. El consumo de alimentos refinados puede generar una carencia de cinc en el cuerpo, la cual puede causar una diversidad de síntomas: Encanecimiento, caída del cabello, manchas blancas en las uñas, mala circulación, impotencia, ausencia de ovulación o de menstruación, síntomas psicóticos, lentitud en la cicatrización de las heridas e hiperactividad en los niños. Es necesario observar que una dieta habitual rica en cereales integrales y pobre en productos de origen animal también puede ser causa, a la larga, de señales de carencia de cinc. Esto se debe a que los cereales integrales contienen una sustancia, llamada fitato que inhibe la absorción del cinc.
  • Se sabe que el ginseng y la zarzaparrilla, que estimulan la corteza suprarrenal, implicada en la producción de hormonas sexuales masculinas. Contienen elementos similares a la cortisona.
  • Entre los alimentos ricos en ácido fólico se encuentra los espárragos, las hojas verdes, las setas, los cereales integrales, la carne de buey magra, y la yema de huevo, todos los cuales, en una u otra tradición alimenticia, han sido considerados afrodisíacos.
  • Hay otros alimentos que si se comen en grandes cantidades pueden tener un efecto enfriante sobre la pasión sexual: los nabos, las coles y la soja (incluyendo el tofu), contienen trazas de factores antitiroideos; la tiroides regula el deseo y la actividad sexual, además de la fertilidad, de manera que cuando se consumen estos alimentos en grandes cantidades podrían posiblemente inhibir la sexualidad al reducir la energía tiroidea. Cuenta la tradición popular oriental, que el tofu enfría los órganos sexuales y lo utilizan los monjes con el objetivo concreto de que los ayude a mantener el celibato. Es interesante observar, que la dieta japonesa tradicional, rica en productos de la soja (depresores de la tiroides), también contiene cantidades apreciables de algas, ricas en yodo (estimulante de la tiroides).
  • En todas las culturas tradicionales se da por sentado que el alimento afecta a la realización del acto sexual y a la salud sexual. Los antiguos griegos consideraban las zanahorias y los puerros ‘medicinas para el amor’; los árabes recomendaban una poción preparada de espárragos y yema de huevo; según los franceses del s.XVII, el pescado y los mariscos iban bien para hacer el amor. Entre otros alimentos considerados sexualmente estimulantes se incluyen la joroba de camello y las babos de mar (para los árabes), las aletas de tiburón y la sopa de nido de pájaro (en China), y las ciruelas pasas (Inglaterra isabelina). En nuestra sociedad actual, el caviar y el champán son el símbolo estereotipado del poder seductor de los alimentos.

La relación sexual es un intercambio de energías, lo masculino encarna la expansividad, debido a sus órganos sexuales externos y su tradicional manera de actuar en el mundo y lo femenino encarna la contractilidad, con sus órganos sexuales internos y sus tradicionales actividades centradas en el hogar y en los hijos. Sin embargo, durante el acto sexual, los dos manifiestan expansión y contracción y ambos secretan pequeñas cantidades de hormonas del sexo opuesto.

Debido a sus propiedades expansivas y contractivas, los alimentos influyen en la sexualidad. Combinaciones: champán (expansivo) con caviar (contractivo), miel con huevos, y cervezas con ostras…

Un afrodisíaco es una sustancia que expande y relaja a una persona que está demasiado tensa sexualmente, o que contrae y da fuerzas a una persona que está demasiado despistada.

Si hay demasiada fuerza expansiva o demasiada fuerza contractiva, la energía sexual, y por lo tanto el acto se frustran. El alcohol y las drogas si se toman en pequeñas y precisas cantidades, contribuyen a expandir y soltar a una persona que está demasiado tensa. Pero en grandes dosis, si no hay suficiente tensión, generan tanta expansión que se pierde el poder de la contracción, y con ella la tensión necesaria para llegar al orgasmo. La carne y los huevos pueden poner a punto a una persona cuya energía está disipada y descentrada. Pero como componentes principales y habituales de la dieta, pueden provocar tensión, contracción e incapacidad para relajarse (entonces se necesitan una o dos copas y volvemos a componernos).

Para resumir, si bien pequeñas cantidades los alimentos y bebidas demasiado expansivos o contractivos pueden intensificar la satisfacción sexual, en cantidades mayores la disminuirán.

A veces puede ser conveniente calmar el ardiente ímpetu de un amante o a un adolescente obsesionado por el sexo. Las mejores elecciones serían alimentos como los cítricos, pepinos, tofu, ensaladas crudas y postre de frutas cocidas.

El interés masculino por el sexo puede verse reducido o en algunos casos eliminado por una dieta totalmente vegetariana, hecho que resulta muy útil a los grupos espirituales célibes. Esto ocurre más frecuentemente con las dietas vegetarianas con una gran proporción de alimentos expansivos, como la fruta cruda, las ensaladas, elaboraciones dulces al horno y los yogures y quesos. 

La proteína de origen animal favorece una mayor producción de secreciones (semen y lubricante vaginales), de manera que grandes cantidades de carne diarias podrían provocar la necesidad de una liberación orgásmica más frecuente. Por lo tanto, un régimen vegetariano prolongaría la capacidad porque habría menos estímulo para secreciones frecuentes.

Efectos del azúcar y los productos lácteos

Pueden crear problemas ya sea en el acto sexual o en la salud de los órganos reproductores. Los dos mayores culpables son el azúcar refinado y los productos lácteos procesados.

Existen pruebas de que un elevado consumo de alimentos azucarados puede llevar no sólo a la impotencia y eyaculación precoz sino también a actitudes y expectativas ilusorias, deseos apremiantes, fantasías… Sobre todo en los hombres, el azúcar puede reducir también el impulso sexual si forma parte de una dieta pobre en proteínas y estropea indirectamente las relaciones sexuales causando diabetes.

Uno de los factores dietéticos que más influyen en los problemas de reproducción femenina son los productos lácteos: leche, quesos, helados, yogur pasteurizados, homogeneizados y enriquecidos con vitamina D.

Se ha comprobado que las pacientes con los problemas más graves en ginecología, quistes, tumores, secreciones supurantes, infecciones, invariablemente toman grandes cantidades de productos lácteos.

A las mujeres que tienen problemas de ovarios sueles irles bien eliminando los huevos de la dieta; los huevos son un producto de los ovarios de las gallinas, por lo tanto podrían sobrecargar el organismo de la mujer. Pero si una mujer que durante años no ha comido huevos tiene problemas ováricos, los huevos podrían resultar un remedio beneficioso y estimulante.

Diferencia entre hombres y mujeres

Según la tradición popular japonesa, los hombres han de comer más proteínas de origen animal, las mujeres más verduras; y si comparten la misma comida, las raciones para el hombre han de ser más abundante; al hombre se le dará también un plato moderado de pescado para prevenir cualquier tendencia a la expansión excesiva o debilidad.

La construcción y desintegración de las células del cuerpo, es decir, el metabolismo también manifiesta una cierta asimetría relacionada con el sexo. En las mujeres se inclina hacia el anabolismo, es decir, las mujeres son más eficientes en la ‘construcción’ de tejidos, porque han de crear hijos dentro de sus cuerpos. También tienden a ganar peso con facilidad. En los hombres, el metabolismo se inclina hacia el catabolismo, es decir, los hombres son más eficientes en ‘desintegrar’ los tejidos, tal vez debido a que eliminan proteínas, hidratos de carbono y minerales durante el acto sexual. Tienen tendencia a perder peso con facilidad.

Por tanto, los hombres necesitan más proteínas que las mujeres, aunque las necesidades individuales pueden variar. Los hombres vegetarianos que no transforman bien las proteínas de origen vegetal suelen satisfacer su necesidad mediante la cantidad. Pero en muchas ocasiones, su cuerpo adelgazará cada vez más, por muchos cereales o ensaladas que consuma. Un poco de pescado, pollo o incluso carne remediará fácilmente esta peligrosa situación.

Las mujeres son buenas asimiladoras de elementos nutritivos; en tiempos de escasez o hambruna, sus cuerpos son capaces de extraer y convertir lo que necesitan de cualquier exiguo alimento que consigan encontrar, y de parir y amamantar hijos.

Pero esa ventaja se ha convertido en maldición en nuestra sociedad de abundancia de alimentos, de alimentos de alta densidad nutritiva, como carne y queso, del estilo de vida sedentario y de la tendencia a tener pocos hijos o ninguno, en otras palabras, la mayor entrada y menor salida han venido a dificultar su flujo de energía y las mujeres se encuentran con que acumulan excesiva materia en sus cuerpos. 

‘Las mujeres reciben energía, la trasforman y la agrandan, creando vida. Si esa necesidad creadora natural no se expresa plenamente, o bien teniendo hijos o por otros actos creadores, hay estancamiento e inmovilidad física, mental, emocional y espiritual.

Por tanto, las mujeres necesitan comer menos cantidad y necesitan menos proteínas que los hombres. En cambio, al parecer no les va bien los largos ayunos espirituales: rápidamente les invade una sensación de vacío y debilidad. Hay hombres de peso normal e incluso bajo que pueden ayunar durante muchos días y se sienten estupendamente.

No debemos preocuparnos si el hombre come tres raciones y la mujer sólo una mitad, si él se sirve carne y ella no, o si él va a querer postre y ella no. Si tales preferencias son naturales y no obligadas, sólo son la expresión de diferencias metabólicas muy reales y muy comunes.

Yo Isasi

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