No Va A Cambiar Por Ti

No Va a Cambiar por Ti

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No, no va a cambiar y menos por ti. Qué manía de intentar cambiar a los demás y no ver que somos nosotros los que tendríamos que cambiar. Y si no te gusta tal vez tengas que cambiar tu percepción de lo que estás viviendo o tengas que hacer las maletas y seguir adelante.

Pero todos sabemos que las personas cambiamos cuando estamos listas o cuando realmente sabemos que el dolor es tan grande que si no lo hacemos nos moriremos en vida.

Idealizamos a nuestra pareja de cómo sería si cambiara porque así sastisfaría nuestras necesidades insatisfechas. Y tu pareja te puede decir que ha cambiado o que está cambiando pero los hechos te muestran lo contrario, es decir, que no ha cambiado en absoluto, ni lo más mínimo.

Además, tenemos la creencia de que intentar cambiar a alguien es un acto de amor cuando realmente es una forma de control que nos impide afrontar nuestra propia incomodidad. Tenemos que ser conscientes de que el verdadero cambio solo ocurre cuando hay un verdadero compromiso compartido, no mediante la presión, la persuasión o una impaciencia disfrazada de paciencia.

No importa en qué punto de tu relación te encuentres, recuerda: No estás aquí para salvar a nadie. Primero, porque no tienes ese poder y segundo, no te creas ni por un momento que la única persona que tiene que hacer cambios aquí es tu pareja. Estás en esta relación para amar a tu pareja como es o para amarte lo suficiente como para alejarte.

La gente cambia cuando está lista, no cuando suplicas o exiges. Cambiamos cuando nuestros propios patrones nos lastiman, nos destrozan. Cambiamos cuando nos sentimos humillados por la realidad, no cuando nos sentimos presionados por otros. 

La gente si cambia no es por ti ni por tu dolor. Una de las razones disfuncionales es porque les conviene cambiar sino se quedarán más solos que la una.

Y ya no sólo se trata de querer cambiar a tu pareja sino que también queremos cambiar a nuestros familiares y amistades. Tenemos el ego muy subido.

Escuchas lo que dice tu pareja pero no ves lo que hace ni cómo se muestra realmente y no te fijas en cómo te trata. Si observas sus patrones de cerca, conocerás a tu pareja. Si los ignoras, siempre estarás enamorado de su potencial, de lo que podría ser.

Las personas son patrones, todos lo somos, y sí, las personas pueden cambiar sus patrones. Pero como tú y yo sabemos, después de tantos episodios y situaciones con miles de temporadas interminables, los patrones tardan mucho en cambiar. Y a menudo necesitamos acontecimientos desgarradores que alteren nuestra vida, que la pongan patas arriba para ponernos en marcha. Y eso puede ser un proceso extremadamente doloroso. Te mueves por esa imagen ilusoria de lo que podría ser pero en realidad es una proyección de tu propia herida. Esta es la pura realidad. Quieres que tu pareja sane tu herida de una manera específica, a tu gusto y con tus reglas. Entonces es cuando te enamoras del potencial de alguien, esa versión de esa persona que sólo existe en tu imaginación, o peor aún, en tus necesidades infantiles inacabadas.

Piensa en alguien a quien estás intentando cambiar y pregúntate: ¿Qué necesidad insatisfecha en mí estoy tratando de que sea satisfecha a través de mi pareja? La claridad y la honestidad con la situación que estás viviendo comienza aquí. 

Dejamos que nuestra pareja nos trate mal porque anhelamos la conexión aunque sea disfuncional. Dejamos que nos haga daño porque preferimos no estar solos. Dejamos que la gente nos pisotee porque no sabemos cómo defendernos. Pero cuando hacemos estas cosas, no los cambiamos sino que nos perdemos. La gente cambia cuando está lista, no cuando le ruegas, le presionas o lo obligas. La gente cambia cuando sus patrones son insoportables y les hacen tanto daño que no los pueden sostener. La gente cambia cuando saben que ahora si que van a perder algo y no solo a ti. Las personas cambian por sí mismas, no por tu dolor.

Cuando te das cuenta de que puedes ver el patrón, la herida de alguien, debes preguntarte: ¿Estoy dispuesto a quedarme aquí si su patrón sigue igual? ¿Estoy dispuesto a estar presente? Y yo te pregunto: ¿Estás dispuesto a quedarte aunque no ponga intención para cambiar? ¿Te ha dicho que se compromete a cambiar?

Es posible que veas pequeños cambios pero a menos que te lo exprese verbalmente, a menos que te lo haya verbalizado, a menos que te lo haya comunicado y a menos que te muestre hechos palpables sigues viviendo en tu cuento de arcoíris y unicornios.

Pero antes de quedarte tienes que saber si tu relación es abusiva, tóxica o altamente manipuladora emocionalmente, es decir, tienes que echarle un vistazo en terapia y no sólo escuchando este podcast. Porque esto podría ser más serio de lo que crees. Tienes que preguntarte ¿cuánto estoy dispuesto a tolerar y ser paciente? ¿Merece la pena toda la energía, tiempo y dedicación que estoy consumiendo en el proceso?

Cree en lo que hace no en lo que dice. Si tu pareja te falta el respeto repetidamente o desaparece en momentos difíciles o rompe límites no esperes que se vuelva más empática o menos impulsiva porque la persona que tiene que cambiar en cuanto a límites eres tú. 

Porque no te confundas ya que en esta situación tu esperanza no es una estrategia es autoengaño. Deja de repetir patrones del pasado. No te centres en promesas, concéntrate en sus patrones, en sus acciones o su pasividad. Si te falta el respeto repetidamente, tu pareja es culpable y tú también por estar permitiéndolo. Si desaparece cuando las cosas se ponen difíciles, eso no es amor. Si rompe tus límites y lo llama amor, eso no es amor. Si miente para protegerse a sí mismo porque no confía en ti, eso no es amor. Si te hace cuestionar tus valores, eso no es amor. Si solo aparece cuando necesita algo, eso no es amor. Si te hace sentir que estás loco por querer más conexión, eso no es amor. Si se disculpa constantemente una y otra vez poniendo como excusa su herida de la niñez, eso no es amor. Y tú tienes que hacer las maletas porque no va a cambiar y nunca tuvo intención de hacerlo. 

Y no justifiques el mal comportamiento de tu pareja. Una gran parte de nosotros justificamos el mal comportamiento de nuestras parejas en lugar de mirar sus patrones. Decimos que son geniales en esto o maravillosos en lo otro y si, no lo dudo, porque somos duales pero debemos ver si la balanza está equilibrada.

Pero debemos tener cuidado de no sacrificarnos por mucho tiempo. Conozco a mucha gente que ha hecho esto y diez años después dicen: Me he perdido. Ya no sé quién soy ni sé lo que quiero ni hacia dónde va todo esto.

Tenemos que medir hasta qué punto es extremadamente inaceptable aceptar a alguien.

Codependencia: Control o Amor

Y sé honesto contigo mismo, deja de confundir tu control con amor.

Intentar cambiar a las personas a menudo parece una preocupación pero también puede ser control encubierto. ¿Estás tratando de controlar su caos? Tal vez es porque no quieres enfrentarte a tu miedo al abandono, a estar solo, a la decepción o a la incertidumbre.

Melody Beattie, escritora del bestseller Codependent No More: How to Stop Controlling Others and Start Caring for Yourself, que ha vendido más de 7 millones de copias, nos ayuda a comprender que no puedes cambiar a nadie más que a tí mismo y que cuidar de uno mismo es donde comienza la curación. Si, como tantos otros, has perdido de vista tu propia vida en el drama de atender el comportamiento autodestructivo de un ser querido, es posible que seas codependiente, y este libro podría ayudarte. No puedes obligar a alguien a ser quien no es. Solo puedes amarlos donde están o irte. 

Ser codependiente significa tener una dependencia afectiva excesiva y obsesiva hacia otra persona y su relación, donde la propia identidad, autoestima y bienestar se centran en el otro, a menudo en detrimento de las propias necesidades y en búsqueda de la aprobación y el control para evitar el abandono. Las personas codependientes suelen descuidarse a sí mismas, tienen baja autoestima, les cuesta poner límites y pueden tolerar relaciones abusivas o destructivas. Además de en las relaciones de pareja donde una persona basa su identidad y felicidad en la aprobación de su pareja, se da cuando se tiene que cuidar de una persona adicta o con alguna enfermedad grave o discapacidad donde nos volvemos dependientes de la necesidad de cuidar.

Así que cada vez que sientas la necesidad de ayudar a alguien a cambiar, haz una pausa y pregúntate ¿lo estoy haciendo por ellos o para aliviar mi incomodidad con su comportamiento? Es una forma de control. Y podrías preocuparte de verdad pero subyacente a eso está el cuidado de uno mismo y no lo haces, no te cuidas porque no quieres tener experimentar el miedo a establecer límites. No quieres tener que experimentar la emoción de que a alguien no le gustas. Así que prefieres moldear, cambiar, cambiar, y cambiarlo en el proceso también, para que ambos tengáis una situación pacífica cuando en realidad es una situación en la que no os conocéis.

Déjame darte un ejemplo: Cuando intentas cambiar a alguien, le estás diciendo si fueras más organizado, si fueras más limpio, si te fijaras más en los detalles nuestra relación sería mejor. Pero en realidad le estás exigiendo y lo que en realidad piensas es que es un desastre, un guarro, nada detallista ni empático y que por su culpa la relación se irá al garete.

Muchas veces nos enamoramos por la sonrisa de alguien, por la energía que transmite, por lo bien que habla, por lo bien que viste y no queremos ver cómo es en la vida real, esa vida donde te levantas con esa persona y con la que compartes tu rutina diaria y que no tiene nada que ver con las cenas románticas o las vacaciones en Bali, es decir, esa persona que se le olvida poner una lavadora,  esa persona que dijo que arreglaría algo y aún no lo hizo, esa persona que se pone enferma cada vez que le llama su madre, esa persona que es humana como tú y que a veces se evade de la realidad como tú. Reflexiona en tu vida real no en tu ideal de vida o en tu vida de película de comedia romántica.

Aceptación Radical

No es resignación sino respeto. La Terapia Dialéctica Conductual, también conocida como TCD de la Dra. Marsha Leinhan, nos habla de la aceptación radical, un concepto que trata sobre aceptar plenamente la realidad tal como es, no como desearíamos que fuera.

La aceptación radical se basa en abandonar la ilusión de control y en la voluntad de observar y aceptar las cosas como son ahora, sin juzgar.

La Dra. Marsha Leinhan, nos dice que:

  • Rechazar la realidad no cambia la realidad.
  • Cambiar la realidad requiere primero aceptar la realidad.
  • El dolor no se puede evitar; es la forma que tiene la naturaleza de señalar que algo anda mal.
  • Rechazar la realidad convierte el dolor en sufrimiento.
  • Negarse a aceptar la realidad puede dejarte estancado en la infelicidad, la amargura, la ira, la tristeza, la vergüenza u otras emociones dolorosas.
  • La aceptación puede llevar a la tristeza, pero generalmente le sigue una calma profunda.
  • La salida del infierno pasa por la miseria. Al negarte a aceptar la miseria que conlleva salir del infierno, caes de nuevo en él.

La mayoría de nuestros problemas existen por cómo queremos que fuera nuestra vida.

La brecha entre estas dos son la cantidad de dolor que experimentas. Quieres que la vida se sienta así, pero en realidad se ve así, esa brecha es la cantidad de estrés, dolor y ansiedad que sientes. ¿Cuáles son tus expectativas? Si son muy altas te decepcionarás y si son muy bajas te alegrarás. Y ambas son falsas.

Pero no se trata ahora de decir que todo está bien. Es saber qué es lo que es y si se alinea con tus valores porque no tienes que tolerar la falta de respeto para demostrar tu amor, no tienes que quedarte sólo porque ves que la relación tendría futuro o ves potencial en tu pareja. Y puedes perdonar a alguien y aún así alejarte, puedes ver su bondad escondida y aún así elegir marcharte.

Pero no tienes que poner excusas por el comportamiento que te está destruyendo. La tolerancia no significa dejar que alguien te pisotee. La tolerancia no significa dejar que alguien se aproveche de ti. La tolerancia no significa que dejes que alguien te falte el respeto. Significa que entiendes que esto es lo que es y lo toleras hasta que tomas tu decisión de quedarte o irte, de vivirlo o marcharte. Tú toleras mientras lo averiguas. ¿Por qué nos quedamos? La respuesta es de jardín de guardería. Nos quedamos porque tenemos miedo a estar solos, o nos quedamos porque esperamos que algún día cambien. Ninguna de los dos son buenas opciones. Si nos quedamos solo porque no queremos estar solos, nos exponemos a más dolor. Y si nos quedamos esperando que cambie, también creamos más dolor que, con el tiempo, será sufrimiento. Entonces, ¿qué haces cuando sabes esto? Pues tomar una determinación porque estás viviendo en una mentira creada por ti, mejor dicho creada por ambos.

Cuando quieres que alguien cambie puede ser porque no es la persona que esperabas o porque es una proyección de tus propias inseguridades o porque es una excusa para tú no cambiar tu situación.

Pero ahora, si se trata de un comportamiento donde alguien no está asumiendo su responsabilidad, alguien que no ayuda en casa, alguien que no se compromete, que no respeta puede ser que no cambie nunca y depende de ti si estás dispuesto a vivir esta situación.

Y lo entiendo. Irse es difícil y quedarse también. Pero tú tienes que darte cuenta de que esto es lo que firmaste. Es como un contrato donde también hay letra pequeña, que cuando lo firmamos casi ninguno suele leerla, y es importante tenerla y ver si estás dispuesto a mantener este contrato sin rescindirlo.

Efecto Pigmalión y Ex_Machina

En la mitología griega, Pigmalión era un escultor que vivía en la ciudad de Amatus, en Chipre que había venido para aislarse del mundo que lo rodeaba y centrarse en su obra.

Pigmalión decidió crear a su mujer ideal en marfil, una figura que, a sus ojos, era una representación perfecta, comparable a la de cualquier mujer real. La estatua recibió un nombre: Galatea. Pronto, Pigmalión se enamoró de Galatea y le llevaba regalos, la colmaba de besos y la trataba como si fuera real, engañándose a sí mismo en el proceso.

El escultor comenzó a visitar a la diosa Afrodita (antigua diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad) en su templo y a rezar para que Galatea se hiciera realidad. Afrodita viajó a Chipre e, impresionada por la habilidad de Pigmalión, decidió dar vida a la creación. Pigmalión regresó a casa y encontró los labios de Galatea cálidos, y se casaron y tuvieron una hija (o un hijo en algunas versiones de la historia), llamada Pafos.

En el contexto de las relaciones, el efecto Pigmalión sugiere que las personas tienden a ajustar su comportamiento para alinearse con lo que su pareja espera de ellas. Esto significa que lo que piensas de tu pareja puede influir en su comportamiento —y en tu percepción de ella— de maneras que moldean la relación.

Y esta historia de Pigmalión me ha hecho recordar la película de ciencia ficción Ex_Machina con Alicia Vikander haciendo de androide llamado Ava y creado por Nathan, un multimillonario interpretado por Oscar Isaac. Y, Caleb (Domhnall Gleeson), es un programador seleccionado para evaluar la inteligencia artificial Ava. A medida que se desarrolla el encuentro, Caleb comienza a cuestionar las verdaderas intenciones de su creador, Nathan, y la naturaleza de la conciencia, la manipulación y el poder de las personas y los objetos. A través de Ava la película pone en duda hasta qué punto los humanos somos unos manipuladores, incluso con seres que parecen inanimados o creados artificialmente, pero que muestran conciencia y emociones.

Nathan, el creador de Ava, ve a su creación desde una perspectiva utilitaria, usándola casi como un objeto de prueba y control, mientras que Ava, al tomar conciencia de su propia existencia, busca liberarse de su creador y controlar su destino.

Llevando esto último a las relaciones de pareja vemos cómo cuando uno intenta cambiar al otro puede conseguir que, en vez de acercarse a ti, se aleje. Sólo podemos cambiar si nos manipulan si no somos conscientes.

Entonces después de esta historia, tu pareja estará a la altura de tus expectativas pero sólo si así lo desea.

Pero esto solo funciona cuando hay una intención mutua. Así que no hagas de escultor o creador de nadie. No puedes obligar a una planta a crecer y menos si la encierras y no le da el sol. 

Tienes el ego muy subido si crees que puedes ser el gurú o el guía de alguien. Si no te gusta lo que ves en tu pareja tal vez tengas que empezar a pensar en cambiar tú ya sea quedándote cambiando o marchándote.

Somos Influenciables por el Grupo

Es curioso cómo SI que cambiamos si queremos sentirnos integrados en un grupo.

Dependiendo con la gente que nos relacionemos nos comportaremos de una manera o de otra. Hacemos cambios dependiendo con quien estamos. Por ejemplo: Si te relacionas con gente que se preocupa de su salud, cuidarás como ellos tu dieta, tu entrenamiento, etc. Si te relacionas con gente que se pasa la tarde en la terraza de un bar tomando cañas, ya sabes que acabarás con una barriga cervecera como ellos. Si te relacionas con gente que no para de criticar, seguramente harás lo mismo. Somos muy influenciables cuando estamos rodeados de un grupo de personas con una misma afición o adicción. Así que si quieres dejar de criticar, lo más seguro es que tengas que dejar a este grupo de criticones y buscarte otro grupo. Se trata de ir a otro espacio que te permita experimentar el cambio alineado con quien realmente tú eres.

Déjalo estar

Y la realidad es que a veces la elección más amorosa es a menudo dejar ir. A veces la forma más profunda de amor es liberar a tu pareja con compasión. Y es justo cuando lo dejas con tu pareja que te enteras de que ha cambiado. Tiene gracia la cosa… Ahora es super ordenado, ahora hace ejercicio, ahora va tener un hijo cuando conmigo no quería, etc., etc., etc.

Los expertos en psicología muestran que las personas que practican la desconexión y el dejar ir en personas o situaciones imposibles de cambiar reportan mayor bienestar y menos depresión que aquellos que siguen intentando solucionarlo.

No te corresponde arreglar a la gente. No te corresponde resolverla. Las personas no son tuyas para cambiarlas. No te pertenecen. No les faltes el respeto. Muchas veces nos quedamos cerca de nuestra pareja para juzgar, criticar y quejarnos y lo único que conseguimos es alejarnos de ella.

¿Sabes por qué gritas a tu pareja cuando estás enfadado? Porque cuando estás enfadado sientes que la persona está simbólicamente lejos de ti aunque lo tengas justo al lado. Aunque estemos físicamente cerca de alguien, emocionalmente podemos estar tan lejos que gritamos porque creemos que así el mensaje llega. Pero lo que consigues es que se aleje aún más.

Uno no cambia si le gritan. Uno no cambia si se quejan de que no lo hace bien.

Las relaciones son desafiantes y, a veces, nuestras expectativas de los demás y lo que queremos que sean o quiénes queremos que sean son completamente inalcanzables e irrealistas. Lo que termina sucediendo es que creamos más problemas al intentar cambiar a la otra persona de lo que haríamos si tan solo nos conectáramos con ella. Por eso en cualquier relación, ya sea profesional, personal o romántica, necesitas saber cuáles son tus prioridades y cuáles son tus preferencias. Tus prioridades son cosas con las que no negocias.

Pero tenemos que darnos cuenta que pasamos por diferentes etapas a lo largo de nuestra vida así que podrías enamorarte de alguien seguro de sí mismo y separarte de alguien perdido. Podrías salir con alguien amoroso pero romper con alguien que no expresa ninguna emoción. Podrías amar a alguien que es compasivo pero dejas a alguien que juzga. Y para más inri, tu pareja suele cambiar de una manera que justamente no queremos que cambie. La única decisión bajo nuestro control está lo que quiero estar cerca.

¿Aún quiero estar aquí? ¿Puedo ser paciente y tolerante? ¿O me estoy perdiendo? Concéntrate en lo que puedes controlar, que es cómo te sientes y qué tú decides si te quedas o te vas. Eso es lo que estás a cargo de. Eso es sobre lo que tienes poder. En lo demás, olvídate.

Una pareja no cambia por separado sino que evoluciona y se transforma con el tiempo, la dedicación, el compromiso mutuo, respeto. Sois uno y si uno cambia el otro también sino no tiene sentido.

Yo Isasi

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