Si quieres tener una ‘relación de pareja sana’ tienes que matar a tu ex (a tu último ex y/o a todos tus exes). Si no lo haces tu ex será la sombra de tu nueva relación y repetirás los mismos patrones, again and again. Seguro que ahora me dirás que ya lo has hecho, que te has olvidado totalmente del pasado, que sólo te has quedado con el aprendizaje de la experiencia y que no tienes ningún resentimiento. Bueno, pues vamos a ver si esto es totalmente cierto.
No has matado a tu Ex si:
- Actualmente tienes una relación de ‘amistad’. Muchísimas personas que creen que son amigos de sus exes y eso no es cierto ya que una de las dos partes todavía vive en el pasado e ilusionado de que en un futuro muy próximo volveréis a estar juntos. Esto es autoengaño por ambas partes, no es amistad. Uno con esperanza por volver y el otro engordando su ego gracias al fanatismo del otro.
- Le bloqueas y desbloqueas como el intermitente de tu coche.
- Tienes todavía sus objetos personales en tu casa aunque haga tiempo que no lo/la ves. Todavía guardas tickets de conciertos, fotos en tu ordenador, regalos, etc. La cosa puede ser preocupante si todavía conservas su cepillo de dientes.
- Te llama o te escribe y siempre acabáis discutiendo. Esto si que es una verdadera adicción.
- Suena el móvil y siempre crees que es tu ex= Obsesión.
- Gritas a los cuatro vientos que estás fenomenal, lo reafirmas, lo reafirmas y lo reafirmas. Mala señal entonces porque tu ex sigue vivito y coleando.
- No te llama pero sigue teniendo contacto con tu madre, tu padre o con tu mejor amigo/a y ellos te dicen: ‘No lo entiendo, si era un amor de persona’.
- Hablas todavía sobre él o ella a tus familiares o amistades. Y si sin darte cuenta llamas a tu nueva pareja por su nombre. Aquí ya más claro agua. Adicción, Obsesión y Autoengaño.
- Frecuentas los mismos lugares.
- No te llama a ti pero sigue en contacto con amistades tuyas y no para de hablar de vuestra relación.
- Tenéis hijos en común y discutís por memeces como, por ejemplo, que te cambio el día para que pueda ir con fulanito/a o porque te ha devuelto al niño hecho unos zorros o no se presenta a las reuniones con el tutor.
- Te sientes culpable por haber dejado la relación y sientes lástima por él/ella.
- Tenéis un perro en común.
- Alargáis los papeles de separación, económicos o legales. Y no, no es culpa ni del juez ni del notario y mucho menos del director de tu banco.
- Tenéis relaciones sexuales a escondidas para que vuestras parejas actuales, amistades o familiares no se enteren.
- Sigues pensando que en el fondo tiene buen corazón y os queréis aunque te haya puesto los cuernos, te haya faltado el respeto, te haya puesto repetidamente en situaciones incómodas, te haya roto el corazón… Aún así tiene buen fondo… Adicción, Obsesión, Autoengaño y Masoquismo.
- Os habéis dado un montón de oportunidades, habéis hecho terapia de pareja y aún así seguís intentando arreglar lo que no se puede arreglar.
- No has hecho el duelo. No te autoengañes con esto, es importante hacer el duelo.
- Le odias más no poder.
- Le sigues todavía por Instagram o Facebook. Miras su perfil por si está en línea.
- Le sigues mandando mensajes aunque te haga ghosting. Adicción, Obsesión, Autoengaño, Masoquismo y Falta de Dignidad.
- No le has perdonado porque lo que hizo fue imperdonable.
- Odias a su nueva pareja.
- Han pasado años y aún sueñas con él/ella.
- Sigues recordando los buenos momentos juntos o los malos momentos, en definitiva, da igual, buenos o malos, porque tu mente aún está en la relación.
- Lo llamas para saber qué hace y das falsas esperanzas.
- Piensas que ahora que está haciendo terapia cambiará y ‘resucitará’. Adicción, Obsesión, Autoengaño, Masoquismo, Falta de Dignidad y Vivir en los Mundos de Yupi.
Has matado a tu Ex si:
- Ya no sientes ni culpa ni lástima.
- En tu casa (ni en tu ordenador o móvil) ya no hay nada que te recuerde a vuestra relación.
- Te has responsabilizado de la parte que te toca, como por ejemplo, aceptar ciertas situaciones que en el pasado no hubieras aceptado. En definitiva, te responsabilizas y eres consciente del apego tan disfuncional que había entre los dos.
- No te molesta que ahora haga actividades nuevas que antes se negaba a hacer contigo.
- No te importa que tenga nueva pareja.
- Ya no respondes a sus llamadas o mensajes y has salido definitivamente de su círculo.
Aún amo a mi ex
Es posible que, incluso pasado lo pasado, aún ‘crees’ que todavía amas a tu ex. Tu mente de cuento de hadas te dice que no fue tan malo lo ocurrido… Y así son muchas personas la que continúan experimentando sentimientos de amor por su ex después de la ruptura, incluso después de que haya pasado un tiempo. ¿Pero es realmente Amor o es Apego?
‘El psicoanalista británico John Bowlby propuso originalmente su teoría del apego en la década de 1950, postulando que, como seres humanos, todos nacemos con la necesidad de formar vínculos emocionales estrechos. Teorizó que el primer vínculo normalmente se desarrollará durante los primeros seis meses de vida si el cuidador principal de un niño responde adecuadamente. Según Bowlby, nuestra relación con esa primera figura de apego forma nuestro sistema de apego conductual para nuestras futuras relaciones amorosas.’
En 1987, los psicólogos Cindy Hazan y Philip Shaver aplicaron formalmente la teoría de Bowlby a las relaciones de pareja. Propusieron que estas relaciones amorosas son parte del mismo sistema de apego y comprender nuestro tipo de apego, ya sea basado en la infancia o en otros apegos a lo largo de nuestra vida, puede darte pistas de cómo te relaciones, de cómo terminan tus relaciones románticas y cómo superas la ruptura.
Si examinamos nuestras relaciones pasadas desde esta perspectiva, podemos ver que usamos los mismos patrones con todos nuestros exes. Así que saber cuál es tu tipo de apego puede ayudarte en tus futuras relaciones.
Tipos de apego
‘Nuestro tipo de apego afecta la forma en que afrontamos las rupturas.’ Fuente.
Las rupturas son como montañas rusas emocionales ya que justo cuando creemos que hemos superado la mala racha inicial y empezamos a sentirnos mejor, sin previo aviso, volvemos a sentirnos unos desgraciados. Todos necesitamos sentir que pertenecemos a alguien o a algo, necesitamos sentirnos en ‘casa’, a ‘salvo’. El sentido de pertenencia es de vital importancia para el ser humano ya que nos aporta identidad, conexión, reconocimiento, validación y sobre todo, seguridad, esencial para nuestro estado emocional.
Y todo depende de nuestro tipo de apego inherente que hará que gestionemos nuestras rupturas de una manera específica. Y nuestro tipo de apego es el que gestiona cómo regulamos nuestras emociones.
‘Las investigaciones han identificado tres estrategias principales para afrontar las rupturas basadas en los diferentes estilos de apego: estrategias seguras, ansiosas y evasivas. Si vemos los estilos de apego como un espectro de conductas ansiosas y evasivas, podemos ver que aquellos que se inclinan hacia la ansiedad tienden a hiperactivar su respuesta emocional, por lo que pueden tener dificultades para regular sus emociones intensas. Aquellos que se inclinan por la evitación pueden subactivar sus emociones y, por lo tanto, sus actitudes desdeñosas se disparan. Los de apego inseguro tienden a vacilar entre ambos extremos del espectro.’
Apego Inseguro
Las personas con apego inseguro son más propensos a sentimientos de ansiedad, pena, tristeza y depresión durante una ruptura. La persona no cuenta con los medios internos para regular su propias emociones y la validación y la autoestima no existen en ellas. Por eso, a menudo dependen de su pareja para que los ayude a sentirse seguros, reconfortados y protegidos. Por esta razón, durante una ruptura, este perfil se resiste a aceptar que su pareja ya no está disponible para ellos de esta manera.
Debido a que una pareja romántica puede convertirse en una figura de apego, las personas con apego inseguro se vuelven más propensos a recurrir a estrategias de afrontamiento centradas en las emociones cuando la relación termina. Y aunque centrarse en nuestras emociones hasta cierto punto puede ser saludable y catártico, hacerlo demasiado a menudo puede tener un efecto perjudicial en el bienestar mental, ya que aumenta los síntomas del duelo en lugar de aliviarlos. Puede provocar una desregulación de las emociones, ya que no nos permite restablecer nuestro equilibrio emocional.
Apego Seguro
Este perfil de personas crecieron con cuidadores cariñosos, comprensivos y atentos a sus necesidades. Entonces ya de adultos se sienten cómodas expresando sus emociones y discutiendo sus problemas sin miedo a los conflictos. Por esta razón, durante una ruptura, es más probable que tengan una discusión abierta sobre sus sentimientos y esperen lo mismo de su ex. Además, es más probable que recurran a sus amigos y familiares como fuente de apoyo durante este período difícil. Como resultado de esta comunicación abierta, la persona con apego seguro tiene la oportunidad de discutir sus necesidades y deseos de una manera saludable, lo que en última instancia le ayuda a procesar sentimientos no resueltos. Y a llevar la ruptura de una manera más armónica.
La estrategia segura resalta lo importante que es practicar conversaciones abiertas y sin prejuicios con nuestros seres queridos. Al hacerlo, podemos asegurarnos de avanzar con un sentimiento de resolución y cierre y, con suerte, sin resentimiento. Y a llevar la ruptura de una manera más armónica.
Apego Ansioso
Son personas que en su infancia el apoyo y la disponibilidad de sus cuidadores fueron inconsistentes. Entonces, aprendieron a adaptar sus expresiones de emoción a lo que pensaban que les daría la respuesta que necesitaban de sus cuidadores, por ejemplo, haciendo berrinches para llamar la atención.
Suelen perdonar a sus parejas con tal de mantener la relación. Prefiere no ser abandonado aunque se sienta herido porque su pareja le haya sido infiel. Es más duro el abandono que la infidelidad o la traición. Esto es problemático porque puede dar paso a patrones de relaciones disfuncionales y dependencia. Llevan fatal la ruptura y muchas veces esa ansiedad que experimentan es una manera inconsciente de llamar la atención.
Apego Evasivo
Personas que fueron rechazadas por sus cuidadores durante sus primeros años y aprendieron que los intentos de hablar abiertamente sobre sus sentimientos y deseos serían en gran medida ignorados. Por lo tanto, a menudo se convierten en profesionales en negar y reprimir sus emociones. Son propensas a fingir que todo está bien o a retirarse a su espacio personal después de una ruptura.
Reprimen sus emociones, escondiendo los problemas debajo de la alfombra y pueden acumularlos durante mucho tiempo. Este tipo de perfil normalmente depende sólo de sí mismo para sentirse mejor y, a menudo, no se permite la oportunidad de reflexionar sobre sus problemas. Entonces, inevitablemente, con el tiempo explotan y aquí mejor alejarse porque pueden llegar a ser muy destructivos o autodestructivos.
La Ruptura y el Duelo
El duelo es muy personal. No es ni claro ni lineal. Es posible que llores, te enfades, te retraigas o te sientas vacío. Todo esto es muy normal. En 1969, una psiquiatra suizo-estadounidense llamada Elizabeth Kübler-Ross escribió en su libro “Sobre la muerte y el morir” que el duelo se podía dividir en cinco etapas. Sus observaciones surgieron de años de trabajo con personas con enfermedades terminales.
Con el tiempo, se agregaron dos etapas más para hacer siete etapas. Este modelo ampliado pretende reflejar mejor las complejidades del duelo. Sin embargo, ninguno de los modelos reflejará necesariamente la experiencia de un individuo, ya que las emociones tienden a aparecer y desaparecer. Puedes perderte una etapa o volver a ella más tarde, y eso está bien. Fuente.
Etapa 1: Negación
Negarlo te da tiempo para absorber la noticia más gradualmente y comenzar a procesarla. Este es un mecanismo de defensa común y te ayuda a adormecer la intensidad de la situación. Sin embargo, a medida que salgas de la etapa de negación, las emociones que has estado ocultando comenzarán a surgir. Te enfrentarás a muchos dolores que has negado.
Etapa 2: ira
La ira esconde muchas de las emociones y el dolor que llevas. La ira casi siempre va dirigida hacia tu ex. La ira puede enmascararse bajo sentimientos como amargura o resentimiento. Puede que no sea una furia o una ira bien definidas. Pero te aconsejo que avises a tus allegados porque tal vez puedas ‘lesionarlos’ ya que buscas un objetivo ya que te has convertido en un francotirador profesional.
Etapa 3: Negociación
No es raro buscar formas de recuperar el control o querer sentir que puedes cambiar el resultado final como si fueras un director de cine. Tu cabeza no para de ‘maquinar’: “qué pasaría si” y “si tan solo”.
Etapa 4: Depresión
Al igual que las otras etapas del duelo, la depresión puede ser difícil y confusa. Puede resultar abrumadora e interminable. Crees que nunca terminará y que tu vida ya no tiene sentido, que acabarás solo/a el resto de tu vida mientras te atiborras a fast-food y Netflix.
Etapa 5: Aceptación
No es necesariamente una etapa feliz y gratificante del duelo. No significa que hayas superado el dolor o la pérdida. Sin embargo, sí significa que lo has aceptado y has llegado a comprender lo que ocurrió y que ahora te toca poner el foco en ti. ¡Por fin!
¿Es posible repetir las etapas del duelo?
Como comentamos, no todo el mundo atraviesa las etapas del duelo de forma lineal. Es posible que tengas altibajos y pases de una etapa a otra y luego retrocedas.
Además, no todas las personas experimentan todas las etapas del duelo y es posible que no las atravieses en orden. Por ejemplo, puedes comenzar a afrontar la pérdida en la etapa de negociación y luego ir a la de la ira. Comprender tu proceso de duelo puede ayudarte a trabajar hacia la aceptación y la curación.
¿Los ex regresan/resucitan?
Y ahora salgo con esta pregunta, después de ya haber hecho el duelo. ¿Te imaginas que después de hacer todas las fases de tu duelo resulta que tu ex quiere volver? Pues esto es lo que he encontrado. Y si, parece ser que los ex regresan bastante a menudo.
Este estudio descubrió que alrededor del 30% de las personas recuperan a sus ex después de una ruptura. Pero de ese 30%, sólo el 15% permanecen juntos en una relación sana. El 15% restante vuelve a romper después de volver a estar juntos.
Y los ex novios tienen una probabilidad ligeramente mayor de regresar que las ex novias. ‘Si tu ex novio rompió contigo, entonces hay un 33% de posibilidades de que regrese. Y si tu ex novia te dejó, hay un 27% de posibilidades de que regrese. Y aquí está la parte importante: el 15% de las personas que permanecieron juntas en una relación sana no esperaron simplemente a que su ex regresara. Trabajaron de manera proactiva en los problemas que llevaron a la ruptura, los solucionaron y crecieron como persona. De hecho, en muchos casos, se acercaron a su ex en lugar de esperar a que regresara.’
Kick Day o Día de la Bofetada
Como anécdota divertida quería comentaros que si estás soltero y con el corazón roto que sepas que tienes la llamada Anti-Semana de San Valentín que comienza a partir del 15 de febrero con el Día de la bofetada y el Día de patada.
Kick Day significa principalmente expulsar las emociones negativas que reprimimos después de salir de una relación tóxica. También significa eliminar los malos hábitos, las dudas sobre uno mismo y todo lo tóxico que nos impide dar un paso adelante en la vida.
Así que no te deprimas porque después del 14 de Febrero tienes una Semana entera para ti.
De acuerdo a Michael McNulty del Instituto Gottman en la BBC«El verdadero veneno de las relaciones son los problemas duraderos y de combustión lenta, no los grandes, explosivos y únicos eventos o confrontaciones».