Lo Negativo de lo Alternativo. Terapias y Terapeutas

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Cuántas personas con problemas de salud te cuentan que, aún siendo tratadas de manera alternativa (Homeopatía, Acupuntura, Nutrición Ortomolecular, Osteopatía, Kinesiología y un largo etcétera), no ven ninguna o escasa mejoría.
‘Ir más allá del diagnóstico del primer médico te enseña a reconocer que somos muy susceptibles a las opiniones de los llamados ‘expertos. Una opinión es tan sólo la percepción de una persona y no debemos interpretarla como ‘la última palabra’ en ninguna situación.’ Carolyne Miss.

No es la terapia la que no funciona sino el terapeuta que no es el adecuado y además otra posibilidad que me atrevo a compartir es que, si no funciona ¿no será porque tú no estás totalmente dispuesto a desnudarte en todos los sentidos y soltar tus harapos?

Tenemos que estar abiertos a admitir que no todo terapeuta alternativo, de la rama que sea, no siempre tiene el conocimiento ni la experiencia para ayudarnos a encontrar nuestra Salud y no podemos esperar encontrarnos en la consulta a un superhéroe de Marvel que de rebote nos convertirá en otro superhéroe de los Avengers. Actualmente tienes miles de terapeutas a tu disposición pero los buenos, los auténticos, sólo se pueden contar con los dedos de la mano y, además, suelen ser difíciles de encontrar, como una aguja en un pajar. En definitiva, los genuinos escasean como si fueran una especie en extinción o estuvieran en paradero desconocido o tal vez porque sus precios son desorbitados o porque son más selectivos o porque están más que aburridos de ver gente quejándose por los mismo, teniendo los mismos patrones y que no toman decisiones para salir de su vida incoherente y prefiere quedarse viendo Netflix.

Por cierto, si hablamos sobre la Nutrición, si, esa de la que todo el mundo sabe, habla, opina, conoce y se cree un experto. Por poner un simple ejemplo, una mujer puede enfermar de osteoporosis llevando una alimentación a base de comida de supermercado que llevando una alimentación vegana o vegetariana no supervisada ni bien llevada a cabo.
Es decir, podemos llegar a enfermar ya sea a través de malas maneras como a través de supuestas ‘buenas maneras’ y mucha culpa de ello la tiene la desinformación de las redes que nos confunde y nos lleva a cometer graves errores (muchos con desenlaces fatales) que a simple vista parecen sanos, inocuos, sin efectos secundarios y, por supuesto, ‘científicamente probados’…

Un mundo ‘natural’ que exploramos sin guía y eso hace que nos perdamos por el camino, que ya no sepamos dónde está el Norte (o peor aún hemos perdido la brújula) y empecemos a dar vueltas sin sentido convirtiéndose en un laberinto sin salida o en la rueda del hámster.

Otro ejemplo son los que te dicen que ya se han trabajado mucho, que han hecho constelaciones familiares, el árbol genealógico, la carta astral, PNL, que han perdonado a sus ancestros y aún así tienen conflictos con sus parejas, hijos y vecinos. ¿Qué está pasando? Pregunta que dejo en el aire.

Tampoco nos podemos olvidar del deporte (actualmente cuanto más mejor y cuántas más duras sean las pruebas más morbo deportivo) o las actividades espirituales como el archiconocido Yoga, conocido si pero, en general, ni aprendido ni interiorizado ya que no tenemos ni pajotera idea de lo que es el Yoga. Conozco muchos casos de lesiones no curadas por practicar durante años asanas (posturas) que no han sido nunca corregidas por su profesor titulado en India porque mientras tanto les hacían una foto para colgar en su Instagram o personas que se convierten de la noche a la mañana en deportistas de triathlon (como el desgarrador Ironman) dejándose la piel y muchos la salud y la vida.

Y lo que más me toca los ‘calabacines’ es cómo nos automedicamos con ‘suplementos naturales’ que nos cuestan un riñón (parece que lo caro nos da ‘confianza’) y nos joroban el otro por creer que al ser ‘naturales’ (valga la redundancia) son inocuos y no somos conscientes de dónde nos estamos metiendo hasta que ya es demasiado tarde y tenemos el agua hasta el cuello.

‘Un exceso de suplementos puede tener un efecto negativo en el sistema inmunológico, aumentar los radicales libres y provocar cambios en la grasa que se encuentra en el hígado, el corazón y los riñones.’ Dr. Hiromi Shinya.

Mi mensaje está bien claro: Debemos empezar a tener el respeto que se merecen las terapias alternativas y no llevar ningún remedio o consejo (sin fundamento) a cabo por haberlo leído o visto en redes sino ser responsables con nuestra salud y buscar la ayuda y el asesoramiento del buen terapeuta alternativo.
Y ahora la pregunta del millón sería: ¿Cómo reconocer al buen terapeuta alternativo? Sinceramente esto ya es muy complicado como he explicado anteriormente. Pero mi respuesta aún después de lo que he expuesto sería que eres Tú pero no tu Tú ‘el personaje’ sino tu Tú ‘el auténtico’, es que has encarcelado, maniatado y le has puesto una bolsa en la cabeza con cinta en la boca previamente.
‘Somos, por naturaleza, seres dependientes, lo cual no es totalmente negativo. Resulta reconfortante saber que podemos apoyarnos en otros y que ellos cuentan con nosotros. La curación, sin embargo, es uno de los desafíos de la vida, quizás el más extremo, que debemos afrontar solos. Otros pueden ofrecernos su ayuda y su apoyo, pero sólo la persona enferma es capaz de llevar a cabo la tarea más ardua y profunda. Las actitudes positivas que la gente muestra hacia nosotros durante el proceso de curación no son lo suficientemente potentes para mejorar nuestro estado físico, en particular cuando nos sentimos invadidos por temores que genera una enfermedad o cuando asumimos una actitud pasiva’. Carolyne Myss.

De todos los terapeutas que he conocido durante más de 20 años en el ‘meollo’ sólo podría recomendar unos pocos ya que muchos que han pasado por mi camino con terapias y tratamientos de éxito, con los años, he sido consciente de que era todo una ficción y un montaje.
Por tanto, es difícil encontrar ‘al terapeuta’ que tenga el ‘sexto sentido’. No todo el mundo tiene la capacidad para ayudar a curar o sanar por hacer seminarios o cursos de fin de semana o por tener su consulta llena de diplomas con palabras e ideogramas ilegibles. El caminante se hace camino al andar pues el terapeuta se hace terapia al practicar. Es la experiencia.
Si digerimos un poco todo lo anterior vemos que a las farmacéuticas y a la industria alimentaria (eco y no eco) les encanta esta situación: Les encanta que nos gastemos nuestro dinero en todas estas terapias, en toda la comida ecológica, en todos los suplementos naturales, en pagar por hacer pruebas deportivas infrahumanas ya que ellos saben que, al final, con los años (unos diez aproximadamente), enfermaremos igualmente llegando a conseguir su objetivo, que es volver de nuevo a sus brazos y hacer de nosotros una sociedad enferma, sin consciencia, dormida y sin criterio propio. Y lo gracioso es que la rueda del hámster continuará porque volveremos otra vez a buscar con ansia a ese terapeuta alternativo y será como el día de la marmota.
‘Lo cierto es que no tenemos más remedio que aproximarnos a nosotros mismos: la única forma de salir, por así decir, es entrar. Lamentablemente, no podemos imponer nuestros términos y condiciones al proceso de curación. Encontrar el camino indicado exige todo o nada. Cuando imponemos ciertas condiciones a nuestra curación, sólo conseguimos una curación condicional de dependencia y la suposición de que otra persona puede hacerlo por nosotros.’ Carolyne Miss.

Una reflexión: Cuando después de varias visitas a la terapia elegida sentimos que no funciona le echamos la culpa a la terapia en si, ya sea la Ayurveda, la Medicina China, la Quiropraxia, la Osteopatía… y, la verdad, es como negar la existencia y la eficacia de grandes medicinas milenarias de gran sabiduría, conocimiento y cultura. ¿No será que el terapeuta en cuestión no está del todo formado, no está preparado o no es capaz de ver un poco más allá de tu enfermedad o de ver quién realmente eres?
Cuando vamos al médico alópata y no sanamos si que le echamos la culpa al médico y no a la medicina alopática. ¿Curioso verdad? Para mi de curioso nada, es una gran ‘programación causalidad mental’.

Yo Isasi

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