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Llenando nuestro Vacío Existencial con la Comida

‘El sentimiento de culpabilidad es uno de los peores alimentos para los intestinos’. B. Tims, asesor macrobiótico.

‘Bulimia: Terror desesperado. Frenético atiborramiento y purga de odio a uno mismo.

Anorexia: Negación de la propia vida. Mucho miedo. Rechazo y odio hacia uno mismo.’ Louis Hay.

Todo lo que pasa por nuestra cabeza se manifiesta a través de nuestro cuerpo, es decir, nuestros sentimientos se almacenan y se experimentan en el cuerpo y no en la mente. Aunque también muchos trastornos corporales influyen en nuestro estado mental o emocional. Por ejemplo, cuando tenemos mucha hambre nos enfadamos o cuando aparece el insomnio que nos crea malestar general, apatía, despiste, pérdida de peso…

‘Si fueras capaz de observar los cambios fisiológicos que tienen lugar dentro de tu cuerpo cuando estás poseído por la rabia, el resentimiento, la ira, la ansiedad, el odio, el descontento, la envidia, los celos…, cómo afectan adversamente al funcionamiento del corazón, el aparato digestivo, el sistema inmunitario e incontables funciones corporales, quedaría perfectamente claro que estos estados son verdaderamente patológicos, son formas de sufrimiento y no de placer’. Eckhart Tolle.

Emociones y Comida

Aquí quiero tratar cómo nuestras emociones nos hacen comportarnos de una manera u otra dependiendo de lo que comemos ya que casi siempre suele ser un alimento en concreto y en exceso.

Los culpables de nuestras alteraciones mentales son el famoso azúcar, la leche y derivados causando, si se toman en exceso, alergias, depresión, ganas de llorar, desamparo e incapacidad y desesperación…

¿Quién no se siente a gustito cuando se toma un vaso de leche con cacao soluble antes de dormir? ¿Quién no se ha zampado, en un visto y no visto, el paquete entero de galletas o la tableta de chocolate? Todos buscamos el calor de la madre, el calor de amor, los mimos y sentirnos queridos. Los lácteos junto con el azúcar y los chocolates nos proporcionan, en forma de parche, esa sensación que todos cojeamos y no queremos reconocer abiertamente: Lo que necesito es amor. Por eso, la leche con cacao y galletas hacen tan buena pareja o, mejor dicho, trío (papá-mamá-y-yo).

Si dejamos de tomar caramelos, helados, tartas, cereales azucarados, chocolates, zumos industriales, bollería industrial durante unos cuatro días, los sentimientos de carencia desaparecerían. Aunque esos cuatro días serán un poco o bastante ‘angustiosos’ por no incorporar a nuestro cuerpo nuestro ‘chute’ de dulce, por creernos que nos han abandonado, ahí sale toda nuestra herida emocional infantil para liberarse si le dejamos. Sí, somos unos adictos, estamos bien enganchados. El azúcar lo considero una droga pura y dura que se está destrozando nuestra salud.

Otro culpable, por culpa también de la industria alimentaria, es el trigo actual (que nada tiene que ver con el de hace unas décadas), un trigo híbrido bastante distinto de los granos de trigo originales que actualmente está en todas partes: galletas, pan industrial, tartas, empanadas, pasta blanca, pizzas para llevar o congeladas, salsas, fiambres, embutidos y muchos alimentos envasados y manipulados. Este trigo químico manipulado produce muchas reacciones alérgicas, cándidas, malhumor y depresión. Y entonces ¿qué significa que seamos intolerantes al gluten? ¿No será que nuestro cuerpo es sabio y que lo que no reconoce como de la naturaleza hace que nos produzca un caos celular? Por una parte me alegro de que seamos intolerantes pero mirad como rápidamente la industria alimentaria de nuevo nos hace creer que busca soluciones para nosotros creando gamas de productos sin gluten con más aditivos químicos. Es una incoherencia y un robo a mano armada.

Y ahora, si combinamos los alimentos antes mencionados y los tomamos todos juntos en forma de bizcochos, tartas, galletas, etc. pues, además de nuestro cuerpo, nuestras emociones empeoran.

Emociones que surgen cuando hay un caos alimenticio

  • La depresión, muy desarrollada en nuestros días, suele ser por tomar grandes cantidades de azúcar, miel, leche y cereales refinados y poca cantidad de proteína animal. Como remedio rápido para consolar nuestra desazón y sin razón de nuestra vida recomendaría, tomar algo salado como ciruela umeboshi y empezar a añadir algo de proteína como pescado. La depresión está relacionada con el pulmón y el intestino grueso.
  • El miedo, otra emoción muy conocida desde que somos pequeños y que suele aparecer, últimamente, en adultos pero sin saber realmente a qué se tiene miedo y, a veces, convirtiéndose en pavor. Suele aparecer por exceso de azúcar, miel, lácteos, cereales refinados, carnes y grasas hidrogenadas y por escasez verduras cocidas. Se relaciona con los riñones, las glándulas suprarrenales y una debilidad de corazón.
  • La rabia, la irritabilidad muchas veces contenida pero que cuando aparece es a base de ataques de ira, suele ser por grandes cantidades de grasas, sal, quesos, carnes, huevos fritos y arroz integral, si, exceso de arroz integral. Aunque un alimento sea considerado sano, si se toma en exceso produce el efecto contrario. La rabia pertenece al hígado, vesícula biliar y una debilidad de estómago.
  • Ansiedad, excitación y risa exagerada. Cuánta gente hoy en día está teniendo ataques de ansiedad sin ser consciente del por qué y, lo peor es que, no saben controlarla si no toman algún calmante. Muchos adolescentes están siendo medicados a diario para paliar sus estados de ansiedad. Suele aparecer por mucha cantidad de trigo (bollería industrial), alimentos crudos, café, chocolate, alcohol, especies fuertes y todos los alimentos que contienen azúcar. Los órganos implicados suelen ser el intestino delgado, el corazón (risa exagerada) y una debilidad en pulmones.
  • La preocupación constante, la inquietud, el no querer comprender, la obsesión. Nuestra mente suele ser muy cruel y podemos pasarnos horas dando vueltas al mismo problema sin encontrar una solución, lo que nos convierte en obsesivos (la reflexión, emoción sana, se convierte en obsesión). El exceso de lácteos, azúcares, dulces, miel, ensaladas y alimentos agrios son los culpables de este desazón y por no tomar suficientes cantidades de verduras dulces,hortalizas cocidas y grasas buenas. Los órganos que se resienten son el estómago, bazo y páncreas y una debilidad en los riñones.

Los alimentos más adictivos son los hidratos de carbono refinados como el azúcar y la harina blanca cuando se combinan con grasas vegetales hidrogenadas, cafeína, cacao del malo y algunos aditivos. Es decir, toda la bollería industrial, dulces y chocolates que nos venden en los supermercados de todos los tamaños y colores y toda la comida fast-food.

Está clara la relación que existe entre la comida industrial y nuestros problemas mentales y emocionales.

La tendencia a comer demasiado y sin masticar para llenar un vacío emocional nos va a causar que la hormona cortisol segregue grandes cantidades. El cortisol es un esteroide que suelen tomar los culturistas, por tanto, la gente en este estado suele tener retención de líquidos en la cara, piernas y abdomen y un exceso de grasa corporal.

Emociones Reprimidas

Las emociones reprimidas, no expresadas ni resueltas producen cambios metabólicos importantes como, por ejemplo, una mala descomposición de las grasas. Por eso, mucha gente obesa que come menos que un pajarillo suele tener problemas emocionales importantes.

El exceso de grasa y de líquido hacen de armadura corporal para no sentir lo que queremos sentir. Podemos encontrar a gente que se da atracones dulces muy grasos como los helados y la que se da atracones salados muy grasos como las patatas fritas. Tenemos que ser conscientes y, admitir, que estos atracones son adictivos, son como el alcohol para un alcohólico. Cuando somos adictos al azúcar y empezamos a comerlo nos sentimos embriagados y con un deseo insaciable de comer más y más dulce, así que la industria alimentaria cumple con su cometido con nuestros deslices y ansiedades. ¿Aún no sabes cuál es su cometido? Reflexiona en ello.

Tratamos de llenar con comida adulterada nuestras emociones reprimidas pero es un vacío que ninguna comida podrá llenar o saciar. Tenemos que ir a la raíz que está en nuestro interior, tenemos que abrirnos y empezar a responsabilizarnos de nosotros mismos haciendo frente a nuestros miedos, obsesiones, depresiones y esa supuesta carencia de amor y dejar de luchar con nuestra mente. Debemos abrir los ojos y ser conscientes que la publicidad es una gran culpable que nos atiborra mentalmente. Tenemos que dejar de ser saboteados y comprender, intelectual y emocionalmente, el por qué de nuestros excesos de comida basura, es decir, de comida sin ningún valor nutritivo. Somos los únicos que podemos liberarnos de toda esta propaganda por mucho que la chica que anuncia el helado de chocolate esté como un tren, ya que si comiera a diario lo que anuncia estaría bien neurótica y con sobrepeso.

Cuando incorporamos a nuestra vida diaria alimentos completos y nutritivos, las ansias de comer disminuyen y nuestro cuerpo y mente empiezan a normalizarse. Pero esta liberación no ocurrirá de la noche a la mañana, necesitarás de constancia, confianza, dedicación y sobretodo mucho Amor hacia ti mismo.

Ni las dietas de dos semanas, ni los mejores programas de ejercicios te van ayudar si realmente tu Amor por ti mismo no te acompaña en esta aventura, ya que cualquier culpabilidad mientras comemos un helado es sinónimo de fracaso y una forma de automaltratarnos.

Yo Isasi

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