Irradiación en la Alimentación

‘La irradiación de alimentos está permitida en más de 60 países, y cada año se procesan unas 500.000 toneladas métricas de alimentos en todo el mundo. La normativa sobre qué alimentos que se pueden irradiar, varía mucho de un país a otro. En algunos países como Alemania y Austria sólo se pueden procesar con irradiación las hierbas secas, las especias y los condimentos, y sólo a una dosis específica, mientras que en Brasil se permiten todos los alimentos a cualquier dosis.’

Muchos de vosotros seguro que ya habéis oido hablar de la irradiación de los alimentos pero tal vez no sabéis exactamente por qué se utiliza este método ni para qué sirve.

¿Qué es la Irradiación de Alimentos?

La industria alimentaria expone los alimentos (patatas, tomates, ajos, cebollas, especias, frutas, pescado, carnes, cacao, manzanas, naranjas, peras, trigo y arroz) a un tratamiento mediante radiaciones ionizantes generalmente electrones de alta frecuencia u ondas electromagnéticas producidas por elementos radiactivos (radiación X o gamma).

Se le llama también ‘pasteurización fría’ o ‘ionización de alimentos’ para que al consumidor le parezca algo más ‘natural’.

Este método de ‘conservación’ inhibe la germinación, destruye insectos, microbios, mohos, virus y bacterias. A simple vista puede parecer perfecto pero destruye grandes cantidades de vitaminas, C, B1, B2, A, K y E alterando, además, las proteínas del trigo y arroz y produciendo los famosos radicales libres. ¿Y qué son los tan nombrados radicales libres o también llamados productos radiolíticos? ‘Son sustancias que poseen un electrón extra que tiene propiedades magnéticas, son muy reactivas y están implicadas en la aparición del cáncer, artritis, enfermedades cardiovasculares, ataque cardíaco y en el proceso de envejecimiento‘. Creo que con esta definición queda bastante claro el efecto que nos producen los radicales libres.

A parte de todo esto, que para mi ya es preocupante, lo es más porque si un alimento no tiene la capacidad de germinar significa que está muerto.

Tipos de Irradiación

Según el periodista de ciencia Vicente Fernández de Bobadilla: ‘No toda la irradiación de alimentos sigue el mismo procedimiento ni se lleva a cabo con la misma intensidad. La cantidad de radiación aplicada se mide en kilograys. El gray es la unidad que define la absorción de un julio de energía de radiación ionizante por kilogramo de materia. Existen tres rangos de intensidad de radiación, cada uno con un propósito definido’. 

  • El más bajo va de 100 grays a un kilogray, y entre sus objetivos está inhibir la germinación en patatas, cebollas y ajos, retrasar la maduración en bananas y papayas, incapacitar la reproducción de los insectos en los productos frescos y eliminarlos en el pescado fresco, las frutas desecadas y las legumbres, e inactivar a los parásitos en productos cárnicos, frutas y hortalizas frescas. 
  • En el rango de 1 a 10 kilograys se busca reducir el número de organismos que generan la descomposición en las fresas; prolongar el periodo de conservación en carnes y pescados refrigerados y comidas preparadas; inactivar microorganismos en carnes, pescados y mariscos refrigerados o congelados y en frutas y hortalizas precortadas; y reducir la contaminación microbiológica en especias e ingredientes de alimentos desecados. 
  • La categoría superior, con valores por encima de 10 kilograys, se reserva para los casos en los que se requiere esterilidad completa, como la dieta hospitalaria y los alimentos para astronautas.

Son básicamente tres tipos: rayos gamma procedentes de los radionucleidos 137Cs y 60Co, electrones acelerados (formando haces de electrones), con una energía máxima de 10 MeV (millón de electronvoltios), y rayos X, con una energía máxima de 5 MeV (en Estados Unidos este nivel está autorizado hasta 7,5 MeV). La efectividad del sistema depende del tipo e intensidad de la radiación utilizada, y de la resistencia del organismo a la misma. Cuanto más complejo sea éste, más sensible será a la irradiación, ya que su actividad es más vulnerable a las alteraciones. No hay que olvidar que los virus, que son la forma de vida más sencilla que existe (hasta el punto de que no se consideran seres vivos propiamente), son también la más difícil de destruir. 

Un poco de Historia de la Radiación

‘Hubo un tiempo en el que los alimentos irradiados se consumían, sobre todo, fuera de nuestro planeta. Desde las primeras misiones del programa espacial, raciones de vacuno, cerdo, pavo ahumado y corned beef sometidas a irradiación formaron parte de la dieta de los astronautas. Los acompañaron en las cinco misiones a la Luna; se compartieron con los cosmonautas en la misión conjunta Apolo-Soyuz. Y todavía hoy, con una variedad de sabores e ingredientes cada vez más amplia, forman parte de la dieta cotidiana en las lanzaderas y en la Estación Espacial Internacional’. Vicente Fernández de Bobadilla, periodista de ciencia 

En 1895, cuando Henri Becquerel descubrió la radiactividad y una revista médica alemana ya publicaba un artículo considerando el uso de radiaciones ionizantes para destruir microorganismos patógenos en la comida. Al final, por tema de que supondría un gran coste, la idea se descartó. Más adelante en lo años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, donde muchos soldados se alimentaban de productos enlatados y congelados, la idea vuelve a surgir a aparecer unas investigaciones donde se veía claramente que aumentaba el tiempo de conservación de los alimentos. ‘En 1950, el tema había despertado el suficiente interés como para que la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos (USAEC por sus siglas en inglés) iniciara un programa coordinado de trabajo sobre el uso de radiaciones ionizantes con este fin. Para entonces se contaba ya con un acceso más sencillo a las fuentes de radiación ionizante y la USAEC facilitó a los investigadores barras de combustible nuclear gastado procedente de los reactores.

‘En 1958 la autoridad sobre el proceso de irradiación de los alimentos pasó a manos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés). Cuando otros países, como Francia, Reino Unido, Canadá, Bélgica, Rusia y Alemania, emprendieron sus propias líneas de investigación, se hizo evidente la necesidad de un organismo internacional que unificara la información sobre los avances e hiciera frente a posibles preocupaciones y polémicas. En 1970 se constituyó el Proyecto Internacional sobre Irradiación de Alimentos (IFIP por sus siglas en inglés) con sede en Alemania, bajo el auspicio del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la FAO, formado inicialmente por 19 países y con la Organización Mundial de la Salud como organismo asesor, que estaría activo hasta 1982.’

‘Los primeros alimentos irradiados habían comenzado a llegar a los comercios a finales de los años 70, con una oferta inicial escasa y sin embargo variada: el mercado de especias y condimentos fue uno de los primeros en adoptar de forma masiva los procedimientos, pero también se vendían ancas de rana irradiadas en Francia y Bélgica, mariscos en Asia y cebollas y patatas en diversos países. En los años 80 comenzaron a venderse en Chicago fresas irradiadas procedentes de Florida; la respuesta de los consumidores fue altamente positiva, ya que las encontraban de mejor sabor. Estados Unidos parecía el mejor campo de pruebas, dada la gran distancia que algunas frutas frescas tenían que recorrer desde su fértil estado de origen hasta sus puntos de destino. Así llegaron otras iniciativas, como importar papayas irradiadas desde Hawai a Minnesota. El cambio de milenio fue el punto de inflexión a partir del cual la irradiación de alimentos comenzó a popularizarse, pero también lo hizo la desconfianza hacia sus efectos, y de ahí nacieron las exigencias de que llevaran una etiqueta que permitiera su identificación por el comprador.’

Efectos Colaterales de la Irradiación

  • Se producen subproductos peculiares como la 2-alquil-ciclobutanona, subproducto derivado de un ácido graso, que provoca mutaciones celulares cancerígenas pero las investigaciones llevan a pensar de otro modo. ‘Cuando los alimentos se exponen a altas dosis de radiación ionizante a menudo se forman subproductos radiolíticos en los alimentos irradiados. Muy pocos de estos productos químicos se han estudiado adecuadamente para determinar su toxicidad. Uno de estos productos químicos – 2 -DCB – puede causar daños en el ADN en células de colon de rata en dosis altas’.
  • Pérdida de nutrientes, por ejemplo, los niveles de vitamina E pueden reducirse en un 25 % después de la irradiación y la vitamina C en un 5-10 %. Esto se ve agravado por los tiempos de almacenamiento más largos de los alimentos irradiados y por la pérdida de nutrientes durante la cocción, lo que puede dar lugar a que el alimento que finalmente consume el consumidor contenga poco más que «calorías vacías». Esto es potencialmente perjudicial para la salud a corto y largo plazo de los consumidores, en particular para los sectores de la sociedad que ya no obtienen una nutrición adecuada.
  • La irradiación de alimentos no inactiva las toxinas peligrosas que ya han sido producidas por bacterias antes de la irradiación. En algunos casos, como C. botulinum, es la toxina producida por la bacteria, en lugar de la bacteria misma, la que representa un peligro para la salud. 

‘La extensión de la lista de la UE de alimentos permitidos para la irradiación podría significar que en el futuro una parte significativa de la dieta de los consumidores consistirá en alimentos irradiados. Se desconocen los impactos a largo plazo de esto para la salud. Se requiere mucha más investigación antes de exponer a las poblaciones. a tal dieta.’

  • El riesgo de recontaminación de los alimentos después de la irradiación es muy grave ya que un alimento casi estéril es un medio ideal para el crecimiento muy rápido de bacterias reintroducidas. Por lo tanto, los alimentos irradiados deben manipularse con aún más cuidado en los hogares y restaurantes.
  • Puede causar mutaciones en bacterias y virus que conducen a cepas potencialmente resistentes.
  • Los consumidores pueden ser engañados peligrosamente porque la irradiación también mata inevitablemente las bacterias que producen olores de advertencia que indican que la comida se está «echando a perder».
  • Los trabajadores corren el riesgo de exposición accidental a niveles peligrosos de radiación, particularmente en plantas de irradiación que utilizan fuentes radiactivas. El uso de la irradiación para esterilizar la carne al final de la línea de producción permite que las líneas de sacrificio funcionen a velocidades peligrosamente altas, ya que la mayor contaminación que se produce durante el despiece de las canales a alta velocidad se puede «limpiar» al final de la línea. Esto aumenta el riesgo de accidentes y muertes al obligar a los empacadores de carne a trabajar más rápido que nunca. ‘Los accidentes en las plantas de irradiación radiactiva ya han provocado derrames radiactivos y contaminación de la tierra y los recursos hídricos circundantes, y esto podría volver a ocurrir’. ‘La construcción de más plantas de irradiación podría requerir un mayor transporte de materiales radiactivos, lo que conlleva riesgos de accidentes y fugas radiactivas en un área más amplia’.
  • La irradiación permite que los alimentos se transporten a grandes distancias, lo que genera una mayor contaminación del aire y emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.

Carne Picada Irradiada

Los ‘expertos’ aseguran que gracias a la irradiación de la carne picada, para hacer las famosas hamburguesas, desaparece la bacteria letal Escherichia coli 0157:H7, aquella que mató a varios niños en Estados Unidos por comer hamburguesas del Mc Donald’s afectadas. De todas maneras, ya hay algunos que aseguran que la irradiación no mata todas las bacterias y que los alimentos pueden llegar a contaminarse después de haber pasado por ella si no se manipulan de manera segura.

La irradiación mata el alimento y si no que se lo pregunten a la fotógrafa Sally Davies. El 10 de abril de 2010 empezó ‘Happy Meal Project’: Compró un Happy Meal del MacDonalds y empezó a fotografiarlo a diario para ver cómo iba su proceso de descomposición y así demostrar lo poco saludable que es la comida fast-food. Ya han pasado tres años y parece que la hamburguesa no se desintengra. El pan se había secado y partido en alguna parte, la carne se quedó como una piedra tras los primeros días y las patatas fritas tienen casi el mismo aspecto. Esto nos dice claramente las pocas cualidades nutricionales que tiene este menú infantil al no pudrirse con el paso del tiempo. 

‘Continuaré fotografiando la hamburguesa hasta que se desintegre, lo que puede llevarme el resto de mi vida natural’. Sally Davies.

Es un claro ejemplo de lo agresivo que es la irradiación.

En India se aumentó el poliploidismo (malformación cromosómica) en niños desnutridos alimentados con trigo irradiado y estoy convencida que en pocos años veremos muchos más casos de otras enfermedades.

Etiquetado

El punto central en discusión es el etiquetado…”, reconoció un portavoz de una filial de Monsanto, “…etiquetar un alimento transgénico es como ponerle el símbolo de la calavera”.

Debe figurar cerca del nombre del alimento, advirtiendo de que ha sido tratado con radiación ionizante. El símbolo que lo indica se conoce como Radura y fue creado en los Países Bajos a finales de la década de 1960. Debe estar presente también al lado del nombre de todos los alimentos elaborados que contengan más de un 5 % de un ingrediente que haya sido irradiado, que además deberá figurar como tal en la lista de ingredientes.

Según el informe de la Comisión Europea sobre alimentos e ingredientes tratados con radiaciones ionizantes, de 2015 —el más reciente de que se dispone—, en Europa se irradiaron 5.685,9 toneladas, un 5,7 % de las cuales lo hicieron en las tres instalaciones autorizadas que hay en España. La producción española de alimentos irradiados se limitó a hierbas aromáticas, especias y condimentos vegetales secos. Estos son los únicos productos que están autorizados a nivel de la Unión Europea, aunque cada país puede ampliar la lista con los que considere más oportunos. Por ejemplo, Bélgica, el país más activo en irradiación, con un 68,8 % del total europeo, incluye también gambas congeladas, peladas o decapitadas; aves de corral y las inevitables ancas de rana, que por su parte acaparan la totalidad de la comida irradiada en Francia. Por su parte, la FDA ha aprobado en Estados Unidos la irradiación de carne de vacuno y cerdo, mariscos y moluscos, frutas y verduras frescas, aves de corral y huevos con cáscara.

¿Qué nos cuenta la OCU?

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) es una asociación privada independiente y sin ánimo de lucro que nació en 1975 con un objetivo claro: la información y atención de los consumidores y la defensa de sus intereses.

A nivel europeo hay una única categoría de alimentos que pueden irradiarse, las hierbas aromáticas secas, especias y condimentos vegetales. Pero además cada país miembro puede autorizar otros alimentos: frutas, hortalizas, cereales, patatas, condimentos y especias, pescados, moluscos, carnes frescas, carne de ave, copos de cereales…’

‘El Comité Científico de la Alimentación Humana (CCAH) «es favorable» sobre la irradiación de frutas, hortalizas, cereales, tubérculos amiláceos (patatas), condimentos y especias, pescados, moluscos, carnes frescas, carne de ave, camembert de leche cruda, ancas de rana, goma arábiga, caseina/caseinatos, clara de huevo, copos de cereales, harina de arroz y productos sanguíneos. Sin embargo, declara que no se debería usar como sustituto de las medidas de higiene.’

‘Diversas fuentes del sector de alimentación reconocen que todos los años traspasan las fronteras españolas contenedores de alimentos irradiados, sin la correspondiente etiqueta’.

En OCU pedimos un mayor control por parte de las autoridades competentes para que realizar más controles aleatorios y analizar la composición de los mismos para comprobar si han sido irradiados. De esta manera se evitarían este tipo de fraudes en productos importados no porque se trate de productos inseguros, pues su seguridad ya ha sido certificada por varias organizaciones, sino porque los consumidores tenemos derecho a estar informados.’

Conclusión

Son momentos difíciles en la alimentación, y abarcaría más, son momentos difíciles para nuestro entorno y para nuestra Salud.

La irradiación de alimentos está aprobada en más de 40 países; es considerada como una tecnología de seguridad alimentaria, contando con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA). Ésto, amigos míos, son palabras mayores… Y os recuerdo que a la irradiación también la llaman «Pasteurización en frío». ¿Quieren que me crea que la irradiación significa lo mismo que pasteurización? 

Yo Isasi

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