El Lector de los Códigos de Barras y el Microondas

En la actualidad todos los artículos que compramos llevan código de barras y eso también incluye a todos los alimentos sean de supermercado o ecológicos. No voy a profundizar mucho pero seguro que con poco texto quedará claro.

Todos los alimentos que compras antes de llegar a tu casa pasan por el lector de código de barras o ese escáner que no creo que sea muy beneficioso ni para el alimento en si ni para tu salud. 

Fragmento de una entrevista que le hicieron a Anne-Claude Leflaive, biodinámica, anti-OGM y co-gerente de Domaine Leflaive, propiedad vitivinícola familiar, donde comenta los efectos nocivos del lector óptico: 

‘-¿El efecto de los rayos lectores de los códigos de barras son verdaderamente negativos para el vino que hay en el interior de la botella? 

-Yo me preguntaba sobre los efectos del lector óptico que pasa sobre el código de barras de un producto, sobre una botella de vino, tenía dudas sobre si al vino le afectaba esta lectura óptica, por lo que hace unos años pedí al laboratorio de cristalización sensible hacer un análisis sobre un vino tocado por el lector óptico y el mismo vino, pero sin ese contacto. El resultado fue muy sorprendente, demostrando que al cabo de 24 horas el vino tocado por el lector óptico tenía una fuerte alergia, es decir: el lector óptico llegó a atravesar el cristal y a ejercer un efecto alérgico sobre el vino. Al cabo de cinco días el vino presentaba desequilibrios, lo que quiere decir que el paso del lector óptico sobre una botella de vino biodinámico es muy negativo para su calidad. Di a conocer estos resultados a nuestros distribuidores e importadores y les pedí que evitaran poner un código de barras en la contraetiqueta. Se puede poner en un papel que pase por la máquina registradora, pero no meterlo sobre la botella de vino, sobre todo cuando se trata de un gran vino.’

Así que si esto pasa en el vino biodinámico ya nos podemos imaginar que pasará lo mismo en todos los productos que compramos incluidos los ecológicos que también tienen escáner de código de barras. Estamos totalmente entre barras, o mejor aún, estamos entre barrotes.

Mejor no usar Microondas

Sé que muchos aún usáis el microondras, sobre todo los que os lleváis la comida a la oficina por lo que se ha convertido en imprescindible: Un aparato que calienta nuestro alimento por radiación electromagnética emitiendo ondas con una frecuencia de 2450 MHz (una barbaridad ya que nuestro cuerpo y la Tierra están a una media de 12 Hz) y éstas hacen vibrar las moléculas de agua de los alimentos motivando una fricción que genera calor. Trabaja de forma inversa al horno tradicional, es decir, hace los alimentos de dentro a fuera. Y además es un ‘ladrón de nutrientes’: El ácido fólico (importante para la formación de sangre) desaparece cinco veces más rápido; las vitaminas B1, B6 y C se pierden; forma una gran cantidad de radicales libres; altera la estructura protéica de los alimentos; daña bruscamente las paredes de las verduras y frutas desgarrándolas.
Un electrodoméstico que tiene un efecto desvitalizante y antinutritivo en el alimento debilitando nuestro organismo y dañando nuestra salud. Y esto mismo se puede aplicar a las cocinas eléctricas.
Aclaremos conceptos:
Frecuencia es una magnitud que mide el número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno o suceso periódico. Para calcular la frecuencia de un suceso, se contabilizan un número de ocurrencias de este teniendo en cuenta un intervalo temporal, luego estas repeticiones se dividen por el tiempo transcurrido. Según el Sistema Internacional (SI), la frecuencia se mide en hercios (Hz), en honor a Heinrich Rudolf Hertz. Un hercio es la frecuencia de un suceso o fenómeno repetido una vez por segundo. Así, un fenómeno con una frecuencia de dos hercios se repite dos veces por segundo. (…) En Europa, Asia, Oceanía, África y gran parte de América del Sur, la frecuencia de corriente alterna para uso doméstico (en electrodomésticos, etc.) es de 50 Hz. En cambio en América del Norte de 60 Hz’. Wikipedia.
La resonancia de la Tierra (el ‘latido’ de la Tierra) llamada Resonancia Schumann (Winfried Otto Schumann), aunque quien la observó por primera vez fue Nikola Tesla, era de 7,8 hercios pero desde los años 80 se ha elevado hasta 12 Hz. Por tanto, si nuestro cuerpo y nuestra Tierra están a una media de 12 Hz, si la corriente de nuestra casa es de 50 Hz y si algunos electrodomésticos superan los mil hertzios, está bien claro que habrá un gran desbarajuste y desequilibrio surgiendo geopatías, es decir, enfermedades provocadas por las radiaciones.

‘Países como Suecia, en donde se han desencadenado verdaderas “epidemias” de personas que no pueden vivir en las ciudades porque han desarrollado una especie de “alergia” a la electricidad que les impide desarrollar una normal actividad profesional y deben retirarse a vivir a lugares inmersos en la naturaleza, alejados de todo signo de civilización. En los casos más graves de intolerancia se otorga la baja laboral permanente a personas de cualquier edad aquejadas de este mal, casos que van en aumento progresivo de forma bastante alarmante’. Discovery Salud.
Algo tan esencial e imprescindible que repetimos varias veces al día durante todos los días de nuestra vida como es comer, sería importante que los alimentos fueran cocinados con energía que proviniera del Fuego, en mayúsculas. 

Más sobre aparatos eléctricos en mi libro ‘El Código de la Nutrición. Por una Nutrición Divergente’.

Yo Isasi

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

error: Contenido Protegido!!
× Mándame un WhatsApp!