El Fraude de los Sellos Ecológicos. No es tan Verde como parece

El Fraude de los Sellos Ecológicos. No es tan Verde como parece

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Hay una obsesión obsesiva, valga la redundancia, por lo ecológico, y eso no lo vamos a negar. Si un producto no es ecológico mucha gente ya no lo compra y ni mucho menos lo come. Estoy convencida de que esta programación mental ecologista tan fuerte de que sólo estaremos sanos y salvos comiendo algo que lleve un sello verde con estrellitas viene de la industria alimentaria pero, esta vez, maquillada y disfrazada de color verde.

Es hora de que pongamos un poco orden pero creo que hemos confiado tanto en las herboristerías y en sus productos con sello ecológico que pensamos que ahí estamos a salvo. Te recomiendo que antes te leas mi artículo ‘Lo Ilógico de lo Ecológico. La Industria Alimentaria se zampa a la Ecológica’. Y mientras por aquí ya entramos en materia. Ya que a día de hoy, ¿quién te asegura que un alimento con sello sea 100% ecológico?

¿Transgénicos y Pesticidas en Productos Ecológicos?

  • El 6 de noviembre de 2013, se presentó una demanda, en el estado de California, en contra de Hain Celestial que vende una variedad de tés bajo su marca Celestial Seasonings ‘100% natural’. El ensayo se basa en un informe publicado donde el 91% de los tés de Celestial Seasonings, contienen pesticidas superiores a ‘los estándares permitidos‘. Los contaminantes descubiertos incluyen los insecticidas Fipronil, Endolsulfan, Buprofezina, Cyhalotrina, Cypermetrina, Diclorodifeniltricloroetano o DDT, Dianizon, Imidaclopride, Malathion, Profenofos, Permetrina, Piridaben, Propachlor, Tiametoxamo, Tiaclopride, Clorfenapir, Dimetoato, Fludioxonil, Hexaflumoron, Triazofos, Clorpirifos-etil; el herbicida Dimethachlore; el fungicida Carbendazime. Este informe concluye ‘que el 85% de las ventas de Hain Celestial se hacen con sus productos sujetos a prácticas comerciales nocivas y con problemas de control de calidad’. 
  • El 15 de octubre de 2013, se presenta una demanda, en el Estado de Nueva York, contra Hain Celestial la cual comercializa jugo de vegetales o frutas etiquetados como ‘sin pasteurizar’, ‘100 % bruto’ y ‘bio’ en su marca BluePrint. De hecho, estos jugos ‘frescos’ -con el fin de mantenerse ‘frescos’ durante un mes y, a veces más, son procesados según la técnica conocida HPP (High Pressure Processing), es decir, procesado de alimentos a altísima presión (‘pascalización’), un tratamiento a muy alta presión, a 6000 bares (6000 veces la presión de la atmósfera). La ‘pascalización’ destruye todos los patógenos y al mismo tiempo, por supuesto, todas las bacterias beneficiosas. Los críticos de la tecnología dicen que el procesado de alimentos por altísima presión distorsiona por completo las vitaminas, probióticos, proteínas y otros nutrientes.
  • En 2011 se presenta en California una demanda contra Hain Celestial acusada de comercializar cosméticos ‘bio’ falsos en las marcas Jasön y Avalon Organics. 
  • Las pastas ‘bio’ de su marca DEBOLES fueron analizadas y contenían agentes sinérgicos: MGK-264 (N-Octil biciclohepteno dicarboximide) y el Piperonilo Butoxide, altamente tóxicos.

Ya se ha aprobado la nueva regulación sobre el etiquetado y elaboración de los alimentos ecológicos en Europa, la comisión acepta un 0,9% de organismos genéticamente modificados en los productos ecológicos. Si ahora aprueban un 0,9 es porque antes tenían una presencia mucho más notoria y para no afectar seriamente a los productores de este tipo de alimentos, permiten una pequeña cantidad. Esto es así, nos remitimos a las palabras del portavoz comunitario de Agricultura, Michael Mann, un porcentaje inferior al 0,1 es prohibitivo y poco realista, muchos agricultores no podrían dedicarse a la producción exclusivamente ecológica porque les hubiera salido caro. No se informará del contenido biotecnológico siempre que no sobrepase el 0,9%.’

  • Intsalim que pertenece a Salud e Imaginación S.L, según Greenpeace, su lecitina de soja está modificada genéticamente.

Empresas como SANTIVERI o El Corte Inglés, después de que Greenpeace identificara transgénicos en alguno de sus productos, han demostrado que se trató de contaminaciones puntuales e involuntarias, reiterando su política de absoluto rechazo a los Organismos Modificados Genéticamente (OMG). La nueva documentación aportada permite situarlas en la lista verde.

Los transgénicos u Organismos Modificados Genéticamente (OMG) presentan graves riesgos para la salud, dañan irreversiblemente el medio ambiente y provocan contaminaciones. Además, son una herramienta en manos de un puñado de empresas para destruir la soberanía alimentaria y ponen en riesgo los métodos sostenibles de producción de alimentos. Son, en resumen, una grave amenaza para el presente y el futuro de la biodiversidad y de la alimentación.

Sin embargo, existen todavía empresas que prefieren no ofrecer las garantías necesarias para pasar a la lista verde. Algunos ejemplos son Nestlé (incluído el fabricante Numil, de alimentos infantiles), Unilever (Knorr, Ligeresa, etc), Pepsico (Matutano, Lay’s, etc), Ynsadiet (Hijas del Sol,etc), Hero o Nutrexpa (Nocilla, Cola Cao).

‘Es vergonzoso que, a pesar del rechazo de los consumidores por los alimentos procedentes de cultivos que suponen un grave riesgo para el medio ambiente, la salud y la economía, algunas empresas sigan sin querer garantizar que no utilizan este tipo de ingredientes’ -ha declarado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace.

En España todavía entran del orden de 6 millones de toneladas anuales de materias primas transgénicas. Además, el Gobierno ha permitido que se sigan cultivando unas 75.000 hectáreas de maíz transgénico que entran masivamente en la cadena alimentaria. Hace unos días, el Ejecutivo español apoyó en la UE la aprobación de una peligrosa patata transgénica.’

Según J. M. Mulet el mensaje ecologista ha calado en la opinión pública y está siendo usado para vender más, simplemente. Según él, la agricultura ecológica es «moda y postureo», que siempre -desde hace siglos- se ha usado la manipulación y selección genética en la agricultura y que el futuro de la humanidad no será posible sin los alimentos transgénicos.’ Wikipedia. 

Sigamos con el señor J. M. Mulet, profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia que, claramente, grita a los cuatro vientos: ‘Los productos naturales ¡vaya timo!’

El reglamento de agricultura ecológica se rige en el principio rector de que “todo sea natural”. Por eso sólo se autorizan pesticidas como el cobre (el cobre se autoriza por ser natural, aunque actualmente la mayoría del cobre de la agricultura viene de la chatarra… es decir, que ha sido manufacturado e industrializado) o el espinosad, que son moléculas que se encuentran en la naturaleza, independientemente de su toxicidad o especificidad. Curiosamente la definición que utilizan de natural es un poco ambigua, puesto que se autorizan los invernaderos y las cámaras de cultivo, entre otras técnicas de dudosa naturalidad. No obstante, la aplicación de la naturalidad en los productos ecológicos no siempre es fácil. Por ejemplo ¿el vino es ecológico? Bueno, pues hasta marzo del 2012 el vino sólo se podía etiquetar como procedente de uvas de cultivo ecológico. Durante 5 años se estuvo tratando de definir el reglamento para que el vino fuera ecológico y se llegó a un poti-poti en el que solo se quitaron 4 técnicas, sin especificar por qué se quitaban esas y se permitía, por ejemplo, seguir utilizando sulfito, clara de huevo, cola de pescado o alginato.’

‘Este poder del norte de Europa en particular y germano en especial se hace notar en otros aspectos del reglamento, como el hecho que sólo se autorice como abono ecológico el de origen animal y no los restos vegetales, lo cual sería una buena manera de aprovechar productos de deshecho.

Y ahora el remate final y el ‘apaga y vámonos’…

‘Las semillas que se utilizan en producción ecológica también están patentadas y se venden por multinacionales como Monsanto.’

‘La estrategia por la que ha optado el sector es la de utilizar el “eufemismo” de la flexibilidad, recogido en el capítulo 5º del reglamento. Básicamente establece un sistema muy generoso de excepciones o dispensas a utilizar productos ecológicos en la producción ecológica. Así todos los años se establece qué productos no ecológicos se pueden utilizar en la producción ecológica sin que eso impida conseguir la certificación. Para poner un ejemplo, todos los años sale la lista de semillas no ecológicas que se pueden utilizar en producción ecológica, y es un PDF de más de 100 páginas. Curiosamente el consumidor no tiene ninguna información de todas las excepciones que se han aplicado en la elaboración de su producto ecológico, por lo que aunque tengan el mismo sello, coexisten alimentos más ecológicos con alimentos menos ecológicos.’

Si bien se pretende que los productos ecológicos estimulen la aparición de prácticas más sostenibles, muchas de las características que se pretenden potenciar en el desarrollo de los OMG persiguen precisamente el mismo fin. Existen muchos ejemplos de esto, siendo interesante entre otros el uso del gen que codifica la proteína Bt (producida por Bacillus thuringiensis). La proteína Bt, cuando es ingerida por insectos fitófagos, al llegar a su intestino produce serios daños en su organismo, matándolos sin la necesidad de utilizar plaguicidas. Una de las variables más conocidas en relación con esto es el maíz transgénico Bt, que de hecho es el único transgénico aprobado por la UE.‘  

La Revolución Verde = Pobreza y Desnutrición

Si no sabes de qué hablo te pongo rápidamente al día: ‘El desarrollo agrícola que se inició en Sonora (México) en 1943, dirigido por Norman E. Borlaug, había sido juzgado como un éxito por la Fundación Rockefeller, que trató de propagarlo a otros países. Consistió en la adopción de una serie de prácticas y tecnologías, entre las que se incluyen la siembra de variedades de cereales como trigo, maíz y arroz, más resistentes a los climas extremos y a las plagas, nuevos métodos de cultivo(incluyendo la mecanización), así como el uso de fertilizantes, plaguicidas y riego por irrigación, que posibilitaron alcanzar altos rendimientos productivos. Si bien la expansión de estos cereales altos en calorías consiguió evitar la inanición de gran parte del mundo durante varias décadas, el empobrecimiento nutricional que han sufrido como consecuencia las dietas basadas en ellos ha agravado el problema de la desnutrición y la creciente incidencia de ciertas enfermedades crónicas.’

Y el Timesdaily decía: ‘Las técnicas de la revolución verde dependen en gran medida de fertilizantes químicos, pesticidas y herbicidas además de máquinas que, a partir del 2014, se basan o derivan del petróleo crudo logrando una agricultura cada vez más dependiente de la extracción del petróleo crudo.’

Ya sabemos que Rockefeller es la cabeza de la industria petrolera del mundo. Su abuelo, John D Rockefeller logró consolidar y monopolizar toda la industria petrolera de Estados Unidos. Como vemos, todo queda en casa…

Además: ‘La transición de la agricultura tradicional a la Revolución Verde dio lugar al crédito rural. Los agricultores más pequeños a menudo se endeudaron, que en muchos casos se tradujo en la pérdida de sus tierras de cultivo. Las nuevas dificultades económicas de los pequeños agricultores y trabajadores agrícolas sin tierra condujeron a un aumento de la migración rural-urbana. El aumento en la producción de alimentos llevó a un alimento barato para los habitantes de las ciudades, y el aumento de la población urbana aumentó el potencial para la industrialización.’ (Ponting, Clive (2007). A New Green History of the World: The Environment and the Collapse of Great Civilizations. New York. Penguin Books  p. 244.)

‘Sin duda, muchos de los epicentros originales de la Revolución Verde sí experimentaron un rápido crecimiento económico, por supuesto; pero en formas que dejaron una gran parte de la población padeciendo hambre crónica. Los africanos no tienen hambre porque no hay comida, sino porque no existe el derecho a la alimentación. Al igual que en la India en 1950, África en la actualidad es un importante exportador de alimentos. Si no fuera por mercado francés y mediterráneo estaría llena de flores, café, langosta, frutas cítricas y vegetales de hojas verdes. El valor total de la ayuda alimentaria que entra es menor que la cantidad de verduras que salen a los países desarrollados.’

Vandana Shiva habla sobre la Revolución Verde en su artículo ‘Mitos de la Revolución Verde y los OGM’

La Revolución Verde no salvó a la India de la hambruna, como los defensores de la agricultura industrial y la tecnología de los transgénicos (OGM) argumentan, de hecho, la Revolución Verde redujo la producción de la India. La historia de los transgénicos (OMG) no es una ciencia, sino una toma de posesión no científica e ilegal de nuestras semillas y alimentos. Esta es la razón por la que Bija Swaraj y Anna Swaraj son imperativos para defender la libertad de la India y la libertad de nuestros agricultores y ciudadanos.’  

Más información acerca de la Revolución Verde: Nada verde en la Revolución Verde.

Comer bien se convierte cada vez más de dominio exclusivo de los ricos, según un estudio publicado en la revista Plos One que se llevó a cabo por el Centro de Investigaciones para la Dieta y la Actividad de la Universidad de Cambridge. Este estudio muestra que la diferencia de precios entre los alimentos saludables y no saludables se está ampliando:

‘Productos designados oficialmente como saludables por el Gobierno ahora cuestan un promedio de tres veces más que los alimentos menos saludables, dijeron los investigadores, que realizaron un seguimiento de los precios de 94 alimentos entre 2002 y 2012. Los alimentos saludables como frutas y verduras se encontraron que eran bastante más caros que los de alto contenido en grasas y azúcares, tales como la pizza congelada.

En muchos países por ejemplo, se utiliza estiércol de ganado vacuno para abonar los cultivos. Esto a priori no debería de suponer un problema, sin embargo, muchos de estos animales no han sido sometidos a los controles sanitarios pertinentes y sus heces pueden estar contaminadas con huevos de parásitos muy peligrosos para el ser humano, tales como las tenias (Taenia saginata). Siguiendo en esta misma línea, en muchos cultivos herbáceos obtenidos en estas circunstancias, se utilizan fitosanitarios cuyos efectos en la salud humana no han sido probados y para los cuales existe un vacío legal. Es imprescindible no arriesgarse y buscar productos aprobados por la UE.’

¿Fraude en los Sellos Ecológicos?

Las cosas han cambiado y, actualmente, por nuestra seguridad (eso es lo que siempre quieren que creamos en todo lo que nos venden), todo alimento ecológico tiene que llevar sello ecológico porque sin este sello, el producto en cuestión, carece de credibilidad y prestigio perdiendo, de rebote, ventas. Por tanto, si se pagan las tasas y se suben los precios, el negocio verde está servido. 

‘El término ökologie fue creado en 1869 por el alemán prusiano Ernst Haeckel en su trabajo Morfología general de los organismos (Generelle Morphologie der Organismen), está compuesto por las palabras griegas oikos (casa, vivienda, hogar) y logos (estudio o tratado), por ello ecología significa «el estudio del hogar». En un principio, Haeckel entendía por ecología a la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente, pero más tarde amplió esta definición al estudio de las características del medio, que también incluye el transporte de materia y energía y su transformación por las comunidades biológicas’. Wikipedia.

Veamos ahora la definición de la UE según su Reglamento del 2007 ‘La producción ecológica es un sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados consumidores por productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales. Así pues, los métodos de producción ecológicos desempeñan un papel social doble, aportando, por un lado, productos ecológicos a un mercado específico que responde a la demanda de los consumidores y, por otro, bienes públicos que contribuyen a la protección del medio ambiente, al bienestar animal y al desarrollo rural.’

Tenemos que saber que hay un sello ecológico creado por la Unión Europea y además en España cada Comunidad Autónoma tiene su sello y sus normas estatales a excepción de Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón que obtienen sus sellos a través de empresas privadas como la CAAE:

‘La certificación ecológica no es gratuita. El coste varía en función de si lo solicita un productor vegetal, ganadero o de la industria agroalimentaria. Este esfuerzo económico adicional, sumado a los requisitos que se deben cumplir y los controles que se siguen, aumentan inevitablemente el coste final del producto.’ Biolandia.es

Los medios de comunicación nacionales en China informaron de casos de fraude: Algunos inspectores han concedido la etiqueta ecológica, a cambio de dinero. Por un par de miles de dólares se puede obtener la certificación orgánica, sin que se hayan cumplido las condiciones necesarias.

La Asociación Italiana de alimentos orgánicos también reclama mejores controles. La historia muestra debilidades, sobre todo en el control de las materias primas y los materiales utilizados en los cultivos de soja y cebada importada, sino también en los controles de la cadena más larga de la producción, por ejemplo para el pan o pasta. Según la asociación, el sector debe ser controlado con mayor seriedad para evitar ‘la infiltración de la mafia en una forma de negocio en auge’. La banda de estafadores encontró claramente el apoyo del control privado, de hecho, fue detenido el director de la certificación del centro. La banda compraba alimentos tradicionales los cuales declaraba como biológicos obteniendo el sello ecológico europeo. 

Stephan Dabbert Universidad de Hohenheim: ‘Un sistema de control perfecto, sin embargo, no tiene sentido. Los costes serían demasiado altos’. Es decir, al final el precio al consumidor sería demasiado caro y sufriría, llevándolo a no comprar más productos orgánicos.’

  • Unas 200 empresas alemanas son investigadas por la fiscalía de Oldenburgo, en el norte de Alemania, por estafa y la venta de huevos falsamente declarados como ecológicos, informa el semanario Der Spiegel. Añade que la citada fiscalía ha abierto una investigación contra 150 empresas en el estado de la Baja Sajonia y ha suministrado información a otras fiscalías sobre otras 50 empresas situadas en distintos estados federados. Las empresas investigadas, en el caso de la Baja Sajonia una de cada cinco, son sospechosas de estafa y de violar la legislación alimenticia y las normas para la agricultura y la ganadería ecológicas. Los investigadores consideran que durante los últimos años se han vendido millones de huevos falsamente declarados como ecológicos y se estudia la retirada de la licencia a aquellas empresas en las que se confirme el fraude al consumidor.
  • Esto no sólo ocurre fuera de España. Sin ir más lejos hace unos años el agricultor que me vendía verduras ecológicas me dio la etiqueta del pienso, con sello ecológico de Cataluña, que le daba de comer a sus gallinas para luego vender sus huevos como ecológicos: trigo, cebada, maíz, torta de soja, torta de girasol, aceite de soja, carbonato de calcio, cloruro de sodio, bicarbonato de sodio, bicálcico, E-200, E-280, E-236, E-672, E-671, E-4, E-1, E-8, E-5, E-3, E-6, E-2. Nos tiene que quedar claro que esto no es ecológico, no puede ser ecológico algo que lleve tanto aditivo y tampoco no especifican si la soja es transgénica pero si que lo es porque sino pondría soja ecológica y es muy cara para darla a las gallinas. Y además a nivel nutricional este pienso lleva tortas, es decir, son extrusionadas por lo que no tienen nada de nutrientes y además aceites insaturados que ya sabemos lo nocivos que son. Así que estas gallinas de sanas tienen poco que es a mi lo que realmente me importa.
  • En el 2019 ya se han incautado 300 toneladas de alimentos y más de 39.000 de litros de bebidas. Se ha detenido a 35 personas y se han efectuado más de 2.500 controles e inspecciones en tiendas, mercados, aeropuertos, puertos marítimos y polígonos industriales. También se decomisaron en España 45.360 huevos procedentes de Cuenca y Cáceres, que habían sido comercializados como ecológicos, cuando resulta que pertenecían a una categoría inferior. Entre las prácticas ilícitas descubiertas podemos citar el uso de de sustancias no autorizadas en producción ecológica, alimentos producidos de manera convencional pero que se han vendido como ecológicos, además de falsificar documentos que impidan averiguar su trazabilidad.
  • Otro caso del 2019 fue de los pepinos y otras hortalizas comercializados por una empresa de Granada con etiqueta ‘bio’. Las alarmas saltaron cuando los agentes de la Guardia Civil se percataron de que el ritmo de producción era superior al habitual en estas clases de explotaciones. De esta manera, más de 470 toneladas pepinos han sido requisadas por los agentes a una empresa que distribuía hortalizas y vegetales a Europa.
  • Pero lejos de lo que podamos creer, esto no ha sido un hecho aislado, pues esta acción se ha realizado en el marco de la operaciónOPSON VIII, en la que han participado 16 países miembros de la UE de forma voluntaria y que ha servido para descubrir fraudes semejantes en toda Europa. Pero ¿qué es OPSON? En concreto, con el nombre de OPSON, la Interpol y la Europol realizan regularmente investigaciones a gran escala donde investigan posibles casos de fraude alimentario en docenas de Estados. Por primera vez, los alimentos orgánicos también se han tenido en cuenta en esta operación.
  • La última operación llevada a cabo, bajo la denominación OPSON VIII, se centró en las cadenas de suministro internacionales con tal de identificar los puntos vulnerables y con el objetivo de proteger la reputación del sello ecológico de la UE, y así garantizar la confianza que los consumidores europeos tienen puestas en este certificado ecológico para alimentos.
  • También en el marco de la operación se investigó las sospechas de fraude de uso de este certificado. La certificación ecológica falsa se concentró en alimentos y piensos en cantidades significativas, principalmente importados y destinados a la redistribución bajo etiqueta ecológica europea.

El Greenwashing (Lavado Verde)

El greenwashing es una estrategia de marketing que utilizan las empresas para que los productos que comercializan parezcan más verdes o ecológicos de lo que realmente son. Por ejemplo, en los estantes del supermercado se pueden ver bienes de consumo con etiquetas como “100% natural” o “ecofriendly”. Ahora bien, si no están avaladas por terceros certificadores, son solo declaraciones vagas e imprecisas.

  • Las empresas que hacen greenwashing no proporcionan información real y tampoco están avaladas por un tercer certificador independiente. 
  • De hecho, según un estudio llevado a cabo por la Comisión Europea en 2020, el 53,3% de las declaraciones medioambientales analizadas por la UE eran engañosas o imprecisas, mientras que en el 40% de los casos no estaban justificadas. 

Las empresas que se posicionen en contra del greenwashing obtendrán una mayor credibilidad y confianza en sus productos. Así, serán reconocidos dentro del mercado como auténticos Clean Players. Los Clean Players buscan cuidar el planeta y contribuir a la economía circular. Para ello, es importante utilizar etiquetas sostenibles para los productos.

Conclusión

Está claro que el único que puede estar casi tranquilo es aquel que tiene, por ejemplo, un huerto y unas gallinas felices donde dará lo mejor para sí mismo y para la Naturaleza.

Pero en un planeta tan contaminado por aire, mar y tierra, resulta que, justamente ahora, todo es natural, ecológico, biológico, reciclable, biodegradable y sostenible y hasta las gasolineras pueden tener su Certificado de Sello Ecológico. Con todo lo anterior yo ya no me fío ni del color verde de los semáforos…

Yo Isasi

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