Aparatos Eléctricos. Desconectados del Fuego

Aparatos Eléctricos. Desconectados del Fuego

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‘No tengo ninguna duda en mi mente que, en el momento presente, el mayor elemento contaminante en el ambiente de la tierra es la proliferación de campos electromagnéticos.’ Dr. Robert O. Becker, autor de ‘Cross Currents’ (1991) y ‘The Body Electric’ (1998).
La mayoría de las casas tienen vitro o inducción y muchos están encantados, según ellos, es más práctico, limpio y seguro, menos cuando nos cortan la luz…

‘Innumerables estudios han mostrado que no hay un nivel «seguro» de exposición a la corriente de radiofrecuencia, que ahora fluye de manera rutinaria a través del cableado de los hogares, escuelas y oficinas. Se trata de un «subproducto» mortal de nuestra era electrónica.’ The National Foundation for Alternative Medicine en The health effects of electrical pollution’.

Antes de continuar, aclaremos conceptos. La revista Discovery Salud nos dice:
‘Los estudios realizados a partir de principios de siglo han demostrado que cuando el aire tiene una carga excesiva de iones positivos adquiere efectos perturbadores que afectan a la salud y al estado anímico de las personas y que, por el contrario, cuando la carga es de iones negativos se favorece el relax, el equilibrio y el funcionamiento armónico de todos los sistemas.
Que la pureza o contaminación del aire que respiramos influye en nuestra salud es algo sobradamente conocido pero no lo es tanto que la “carga eléctrica” de esas pequeñas partículas presentes en el aire puede producir dolores de cabeza, depresión, irritabilidad, letargo, insomnio, migraña, malestar general y una amplia gama de enfermedades respiratorias como asma, bronquitis, fiebre del heno o catarros.(…) El aire viciado de las ciudades, los aparatos de aire acondicionado, los calefactores, el polvo, las fibras sintéticas, los aparatos eléctricos, etc., destruyen los iones negativos y hacen proliferar los positivos, lo que provocan que la atmósfera sea asfixiante en muchas casas y oficinas. Según el profesor Louis Claude Vincent las raíces y el desarrollo del cáncer tienen mucho que ver con una sobrecarga de cargas eléctricas positivas en los tejidos. Por su parte, el doctor J. Janet consideraba que una sobrecarga positiva provoca, en la profundidad de los tejidos, la formación de “microclimas cancerígenos”.’

Cocinas Eléctricas

No hace falta ser un científico para descubrir que es la electricidad, y no el fuego, la que cocina nuestros alimentos ni hace falta ser geobiólogo para percatarnos de que esta alimentación eléctrica no es bien digerida (en todos los aspectos) por nuestro organismo.
La cocina eléctrica carga el ambiente con iones positivos al igual que nuestra nevera, estufa eléctrica o cualquier electrodoméstico de nuestra casa. La última versión, por el momento, es la cocina de inducción que calienta a la vez el recipiente y la comida. El ‘elemento’ que calienta es un cable en espiral por el que fluye un campo magnético alternante que induce una corriente eléctrica alterna. Como siempre todo lo que nos ofrecen es muy natural.

Eloi Masip Noguera de Cronihertz nos cuenta: ‘Las personas que cocinan con vitro e inducción, primero tendrían que asegurarse que la toma de tierra del propio electrodoméstico esté bien conectada y funcione correctamente ya que si no está bien, el campo eléctrico es muy elevado en la zona de trabajo.
Concretamente la inducción, es un sistema que aunque esté bien conectada la toma de tierra, por su propio funcionamiento, emite un campo electromagnético bastante elevado. Por ejemplo, la que tenía mi madre llegaba a emitir unos 8.000 nT(Nanoteslas) y la mayoría de científicos defienden que los campos electromagnéticos son malos para la salud y no aconsejan sobrepasar los 100-200 nT. continuamente (en zonas de descanso menos aún, sobre los 20nT). Hay un estudio que relaciona estar mucho tiempo a valores de 1.000 nT o superiores con el cáncer de mama. Todo depende del tiempo que estemos delante de la cocina.
Cuando hacemos las mediciones en viviendas, nos hemos encontrado inducciones que emiten mucho y otras que emiten menos. Creo que las más modernas ya emiten menos pero pueden estar alrededor de los 600-2000. Es importante utilizar el ‘fuego’ que quede más lejos de la persona siempre que se pueda y si estamos haciendo preparativos como cortar verduras etc, utilizar una zona más alejada de la inducción (aproximadamente 2 metros pero depende, ya que cada uno emite unos valores distintos). ¡Cuidado con las embarazadas! Tienen la barriga tocando la cocina de inducción y el futuro bebé sometido a una radiación elevada.’

Microondas

Sé que muchos aún usáis el microondras que se ha convertido en imprescindible: Un aparato que calienta nuestro alimento por radiación electromagnética emitiendo ondas con una frecuencia de 2450 MHz (una barbaridad ya que nuestro cuerpo y la Tierra están a una media de 12 Hz) y éstas hacen vibrar las moléculas de agua de los alimentos motivando una fricción que genera calor. Trabaja de forma inversa al horno tradicional, es decir, hace los alimentos de dentro a fuera. Y además es un ‘ladrón de nutrientes’: El ácido fólico (importante para la formación de sangre) desaparece cinco veces más rápido; las vitaminas B1, B6 y C se pierden; forma una gran cantidad de radicales libres; altera la estructura protéica de los alimentos; daña bruscamente las paredes de las verduras y frutas desgarrándolas.
Un electrodoméstico que tiene un efecto desvitalizante y antinutritivo en el alimento debilitando nuestro organismo y dañando nuestra salud. Y esto mismo se puede aplicar a las cocinas eléctricas.

Frecuencia y Resonancia Schumann

‘Frecuencia es una magnitud que mide el número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno o suceso periódico. Para calcular la frecuencia de un suceso, se contabilizan un número de ocurrencias de este teniendo en cuenta un intervalo temporal, luego estas repeticiones se dividen por el tiempo transcurrido. Según el Sistema Internacional (SI), la frecuencia se mide en hercios (Hz), en honor a Heinrich Rudolf Hertz. Un hercio es la frecuencia de un suceso o fenómeno repetido una vez por segundo. Así, un fenómeno con una frecuencia de dos hercios se repite dos veces por segundo. (…) En Europa, Asia, Oceanía, África y gran parte de América del Sur, la frecuencia de corriente alterna para uso doméstico (en electrodomésticos, etc.) es de 50 Hz. En cambio en América del Norte de 60 Hz’. Wikipedia.
La resonancia de la Tierra (el ‘latido’ de la Tierra) llamada Resonancia Schumann (Winfried Otto Schumann), aunque quien la observó por primera vez fue Nikola Tesla, era de 7,8 hercios pero desde los años 80 se ha elevado hasta 12 Hz. Por tanto, si nuestro cuerpo y nuestra Tierra están a una media de 12 Hz, si la corriente de nuestra casa es de 50 Hz y si algunos electrodomésticos superan los mil hertzios, está bien claro que habrá un gran desbarajuste y desequilibrio surgiendo geopatías, es decir, enfermedades provocadas por las radiaciones.

‘Países como Suecia, en donde se han desencadenado verdaderas “epidemias” de personas que no pueden vivir en las ciudades porque han desarrollado una especie de “alergia” a la electricidad que les impide desarrollar una normal actividad profesional y deben retirarse a vivir a lugares inmersos en la naturaleza, alejados de todo signo de civilización. En los casos más graves de intolerancia se otorga la baja laboral permanente a personas de cualquier edad aquejadas de este mal, casos que van en aumento progresivo de forma bastante alarmante’. Discovery Salud.
Algo tan esencial e imprescindible que repetimos varias veces al día durante todos los días de nuestra vida como es comer, sería importante que los alimentos fueran cocinados con energía que proviniera del Fuego, en mayúsculas. 

Aparatos Eléctricos

‘La conservación en una nevera (caja cerrada en la que circula una corriente eléctrica) puede alterar más el campo energético, debido principalmente al aislamiento: son necesarios, pues, la cocción y otros movimientos activos (remover, agitar…) para reenergizar el alimento y evitar que esté sin vida. Si el almacenamiento en frío se hace en una bodega o despensa por donde circula aire fresco, el campo energético del alimento disminuirá algo pero no en exceso’. Anne Marie Colbin.
Si te fijas verás cómo casi todo ya es eléctrico: Cepillo de dientes, afeitadoras, depiladoras, secadores de pelo, estufas, braseros, secadoras de ropa (ya pocos colgamos la ropa al sol), relojes (en los anticuarios quedaron los de cuerda), ollas de cocina (algunos ya ni se molestan en usar las placas de inducción), neveras (las despensas se extinguieron hace muchos años), parrillas, batidoras, picadoras, molinillos, cafeteras, mantas (las bolsas de agua caliente en desuso), aspiradoras, microondas, video-juegos)… seguro que me dejo muchos más.
‘Es probable que hoy cause más daños a la salud humana la contaminación del aire interior que la contaminación exterior ya que la mayoría de la gente pasa del 70% al 80% de su tiempo en lugares cerrados”. Jan Stolwik, profesor de Epidemiología.

Síntomas de la Radiación

‘Síntomas por exposición a la radiación de radiofrecuencia: Dolores de cabeza, mareos, náuseas, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, irritabilidad, depresión, ansiedad, insomnio, fatiga, debilidad, temblores, espasmos musculares, entumecimiento, hormigueo, reflejos alterados, síntomas «gripales», fiebre. Las reacciones más graves pueden incluir convulsiones, parálisis, psicosis y accidente cerebrovascular, palpitaciones, arritmias, dolor o presión en el pecho, presión arterial alta o bajo, ritmo cardiaco lento o rápido, dificultad para respirar, sinusitis, bronquitis, neumonía, asma, picazón, ardor, enrojecimiento de la cara, dolor o ardor en los ojos, la presión en/detrás de los ojos, visión deteriorada, cataratas, problemas digestivos, dolor abdominal, agrandamiento de la tiroides, testicular/del dolor de ovario, la sequedad de los labios, lengua, boca, ojo, gran sed, deshidratación y hemorragias nasales, sangrado interno, alterado azúcar metabolismo; anormalidades inmunes; redistribución de los metales en el cuerpo, pérdida de cabello, dolor en los dientes, empastes deterioro de calificación; sentido del olfato; zumbido en los oídos.’ ‘No Place to Hide’ por Arthur Firstenberg.

Negativación: Terapia para paliar la radiación

‘En 1932 nace una nueva terapia para descargar al organismo de la sobrecarga de electricidad positiva: la Negativación. En Mayo de ese mismo año, el biólogo e ingeniero Charles Laville presentó su dispositivo, el Electropulsador en la Sociedad de Electroterapia y fue usado en centros públicos como en el Hospital Beaujon donde actuaba de manera eficaz en casos de dolores e inflamaciones que suelen acompañar a los estados patológicos. ‘El buen equilibrio y la salud de los tejidos orgánicos pasan por la conservación de la electronegatividad de la sangre’. Charles Laville, Electrodinámica del músculo y El cáncer, un trastorno eléctrico. Ya en los años noventa, el doctor Jean Valnet, impulsor en Francia de la Fitoterapia y la Aromaterapia además de autor en 1970 del libro Dr. Nature, reintrodujo su práctica. “La vida sería una positivación continua del organismo –afirmaría Valnet- cuyo envejecimiento sería el resultado ineluctable. Con la negativación eléctrica el organismo se vuelve más joven”. Cabe agregar que Valnet utilizó la negativación durante más de 40 años en su consulta en miles de pacientes. Y según su propia experiencia la negativación presenta las siguientes propiedades: potente modificador del metabolismo celular ya que regula el sistema nervioso y sanguíneo actuando además como un excitante de los reflejos vagosimpáticos a la vez que ejerce una acción modificadora profunda de la morfología y fisiología de los diferentes órganos; mejora con rapidez el estado general de salud aumentando la sensación de bienestar y ayuda a dormir mejor; tiene efectos antiespasmódicos y relajantes; presenta efectos antiinflamatorios y descongestivos (por vasoconstricción); disminuye el dolor; flexibiliza los tejidos escleróticos o infiltrados; mejora el poder de los medicamentos asociados por lo que según Valnet las dosis pueden reducirse.’ Antonio F. Muro. Discovery Salud.

Ausencia del Fuego

La ausencia de fuego en una casa, es como la ausencia de agua o de luz solar. Estamos eliminando un elemento muy importante y estos cambios repercuten en nuestro estómago y, en definitiva, en nuestra salud porque la comida ha sido cocinada por otros métodos que ya no son los naturales y porque el calor que recibimos de nuestras estufas eléctricas no es auténtico calor. Y sé que todos, en algún momento, lo habéis comprobado y sentido en vuestra piel. Intentemos buscar el equilibrio, intentemos retomar y acercarnos un poco a nuestros orígenes.
Ahora no es cuestión de ponernos a hacer hogueras o empezar a comunicarnos con señales de humo pero no nos desconectemos de nosotros mismos y de la Naturaleza. Quitémonos los zapatos y enganchémonos a la Tierra. Conectemos de nuevo con ella.
‘El cáncer latente es flema-calor pero cuando se extiende (metástasis) es flema-calor-viento. El viento lo desplaza y una de las razones son las radiaciones electromagnéticas descontroladas (…) El factor medio-ambiental está muy agresivo. La polución electromagnética ha introducido factores de alta agresividad que antes no se conocían. Tenemos una polución electromagnética que desorienta al humano y a los animales. Estamos rodeados de un ‘asesino invisible’ que altera los biorritmos energéticos y altera la energía de los seres vivos. El cáncer es la consecuencia de la destrucción del medio y no hay vacunas ni Dios que lo elimine desde el enfoque occidental’. Dr. Carlos Nogueira, durante mi clase de Acupuntura Bioenergética.



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