Solo vemos la carencia, preocupados siempre por no llegar, por no tener suficiente dinero. Carencia, carencia y más carencia. Abundantes en carencia… Y es como en las relaciones de pareja cuando aparece la ruptura, sólo vemos la soledad, el abandono, el rechazo, lo roto, el caos, la ansiedad en vez de traspasar la ruptura y sentir la libertad, la calma, el cambio, las nuevas oportunidades y el reencuentro con uno mismo. Lo mismo con la carencia, si pudiéramos traspasarla veríamos la abundancia, las nuevas maneras de saber crearla, merecerla y agradecerla. Sentirnos sostenidos.
No quiero ir de espiritual en un tema tan material pero parece que estamos programados para sentirnos carentes y lo lleváramos en el ADN haciendo que se cumpla la profecía. Y pongamos también los pies en el suelo ya que eso de cuando me toque la lotería… ya que solo tienes un 0,001% de probabilidades de que toque y eso si compras el décimo.
Ya sé que este podcast no va de educación financiera pero he querido reflexionar sobre la relación tan ambigua que tenemos con el dinero.
¿Te sientes en carencia por no poder comprarte el Rang Rover o esa casa en la playa? Pues empezamos mal… No creo que sea buena idea poner el foco en el objetivo sino en el trayecto al objetivo ya que, primero, será más realista y segundo, tu creatividad te ayudará a poder ver el camino correcto ya que nos ciega el capricho, la avaricia y el no es suficiente. Nunca es suficiente… Somos como niños consentidos insaciables. Así que no creo que sea el coche ni la casa lo que te hace que te sientas carente sino el saber que es inalcanzable y eso reafirma tu carencia para tener la excusa perfecta bien justificada y no mover un dedo.
Relación con el Dinero
No nos enseñaron a construir una relación sana y segura con el dinero. La riqueza no se trata de parecer rico, se trata de vivir con intención, respetarte a ti mismo y alinear tu dinero con un propósito realista. Si porque cuando se trata de este tema puede ser más surrealista que el tema espiritual. La frase el Universo ya proveerá fusiona lo espiritual y lo material haciendo que se quede solo en eso en una frase.
No sabemos relacionarlos con el dinero de una manera sana porque simplemente no nos enseñaron. Nos enseñaron a mal ganarlo pero no a cultivarlo. Nos enseñaron a gastarlo pero no a invertirlo o ahorrarlo o a sacarle provecho. No nos enseñaron a invertir, solo a sobrevivir a través de las tarjetas de crédito y los préstamos preautorizados y a pagar más impuestos que parece que eso se nos da muy bien a todos…
La educación financiera es algo que todos aprendemos demasiado tarde o, en algunos casos, nunca…
Hablar de dinero es tabú como el sexo. Cuando te pones a salir con alguien no le preguntas ¿cuánto ganas? ¿Tienes deudas? ¿En qué gastas tu dinero? ¿Ahorras? ¿Inviertes? Da yuyu, ¿verdad? Como tampoco le preguntas por sus gustos sexuales. Porque en ambos casos te verían como una persona aprovechada y pervertida. Así que evitamos hablar de manera abierta y transparente con nuestra cita, y posible futura pareja, de dos temas imprescindibles y esenciales en toda relación parejil. Y luego cuando os vais a vivir juntos te llevas la gran sorpresa.
Tal vez seas de esas personas que paga todo con tarjeta y no mira lo que le queda de saldo y ni mucho menos en cómo se esfumó todo tu sueldo. Supongo que una parte de ti no le gusta mirar tu extracto bancario. Hay una parte de ti que no revisa cuánto has ahorrado o has gastado porque tienes miedo. Te da miedo mirar la cifra. Es difícil…
Se nos debería enseñar a relacionarnos con el dinero de una manera amistosa desde bien pequeños porque sin darnos cuenta crecemos y de repente estamos cobrando un sueldo que ni cuestionamos si es justo o no, pagando alquiler, impuestos y tenemos que entender qué es una hipoteca o una declaración de la renta. No tenemos ni idea de cómo funciona todo esto. Nadie nos enseñó todo esto en la escuela aunque algunos con suerte les habrán enseñado en casa porque aunque estudiaras economía, no sabías cómo funcionaba la economía real. Incluso si estudiaras finanzas en la universidad, no necesariamente sabrías cómo empezar y dirigir un negocio. Así que dos asignaturas pendientes en el colegio: Relaciones y Dinero.
Estilos de Apego al Dinero
Recordemos que hay tres tipos de apego en el amor: seguro, ansioso y evitativo. Pues tenemos los mismos estilos de apego al dinero. Nos sentimos seguros hablando de dinero y de lo que es. Nos sentimos ansiosos hablando de dinero y de cuánto ganamos, ahorramos y gastamos, o lo evitamos por completo no sabiendo lo que hemos gastado este mes. ¿Con cuál de estos estilos te identificas? Si te preguntara ahora mismo: ¿Te sientes seguro hablando de dinero, escuchando sobre dinero, revisando tus extractos bancarios, revisando tu presupuesto y ahorrando?¿Sientes seguridad al hablar de tu deuda? Y aunque me contestaras que si a estas preguntas seguro que hay una ansiedad que se mueve dentro de ti al responder.
La mayoría nos movemos con el no tengo, ni tendré suficiente (apego ansioso) o no tengo ni idea, no sé la cantidad de dinero que ahorro a final de mes (apego evitativo).
Tenemos que ser valientes y sentirnos seguros al hablar, interactuar y aprender sobre el dinero.
El 82% de los estadounidenses admiten que evitan pensar en sus propias finanzas. El 67 % y el 58 % de los millennials afirman que evitan revisar su cuenta bancaria porque es demasiado estresante, en comparación con solo el 30 % de los baby boomers. El 36% de las personas endeudadas experimentan ansiedad clínica y el 23%, depresión. Por lo tanto, evitan su propio dinero. Steve Bartlett, The Diary of CEO.
No es que el dinero sea la raíz de todo mal. La raíz de todo mal, es la obsesión, la codicia, la avaricia, el despilfarro, el robo, la racanería. Porque el dinero en sí mismo es una herramienta como un cuchillo que depende de cómo lo uses te puede ayudar a hacer una rica comida o a hacerte un buen corte. Entonces si el dinero lo vivimos desde el miedo, nuestra relación con él será ansiosa y evitativa. Así que debemos transformarla a segura.
En el momento en que asumes la responsabilidad de tus hábitos financieros, incluso si estás en la ruina, es el momento en que empiezas a generar riqueza. Jay Shetty.
No evites hablar de dinero con la gente ni tampoco hables fingiendo estar en la ruina para mantener la cercanía o en la riqueza para mantener las distancias o sentirte con más poder. No finjas que no te importa la riqueza cuando luchas por tenerla. No te avergüences de la ambición y luego envidies los resultados de los demás. No esperes a hacerte rico para aprender a administrarlo. No ocultes tus objetivos financieros. Y ponte en acción.
Es como no hablar con tu pareja y creer que así la relación seguirá siendo cercana. Imagina si nunca hablaras con tu pareja, que nunca hablaras de conexión ni de intimidad. Pues lo mismo con el dinero, si no hablas sobre tu situación financiera no habrá crecimiento ni transformación.
Solo te sentirás mejor con tu situación financiera cuando realmente pongas el foco en ella y no desde la preocupación sino desde la acción.
Ahorrar
El millonario Warren Buffett, con un patrimonio neto de más 147 miles de millones, nos dice: No ahorres lo que te queda después de gastar, sino gasta lo que te queda después de ahorrar.
Si tu sueldo llega a tu cuenta y se queda ahí, tu cerebro lo ve como algo que se puede gastar. Por eso, los expertos recomiendan la automatización y la separación ya que son más poderosas que la disciplina. Si no hay automatización, es decir, transferencias automáticas periódicas a tu cuenta de ahorro ni separación de cómo se divide tu dinero, no habrá disciplina y romperás la posibilidad de ahorro.
Por eso, aconsejan abrir otra cuenta y automatizar el 10%, el 20%, lo que puedas, de cada nómina, incluso si son 10 euros para ir directamente allí. Y no la llames simplemente ahorros porque puede resultar aburrida y poco entusiasta, o puede dar miedo mirar una cuenta de ahorros. Ponle un nombre que te motive.
No gastes para parecer rico. Ahorra para mantenerte libre. No confundas estilo de vida con riqueza. No compres comodidad ahora y tomes prestado para el estrés después. No tires de tarjetas de crédito o de préstamos preautorizados o de compras a plazo. No pienses que ahorrar es aburrido ya que es lo más rebelde. Y no veas al ahorro como un castigo sino como respeto hacia ti mismo.
En un mundo que te quiere arruinado, no esperes a ganar más; ahorra ahora para que tu yo futuro tenga la opción de más adelante contratar un asesor financiero que te ayude a crear riqueza con tus ahorros.
Comprar cosas no te hará rico sino más pobre y si las compras con la tarjeta de crédito te endeudará. La mayoría de la gente piensa que el dinero es para gastar, no para estudiar, porque las compras impulsivas generan dopamina y placer a corto plazo, mientras que la educación financiera genera ganancias a largo plazo. El dinero es como un niño que si lo educas bien progresará y tendrá éxito pero si no le prestas atención, si no le das unas bases sólidas para salir al mundo se estancará y será un desgraciado y tú igual de rebote.
Los estudios demuestran que quienes tienen mayor educación financiera experimentan menos ansiedad, ahorran más y tienen mejores resultados en la vida. Warren Buffett dijo: ‘Cuanto más aprendes, más ganas’.
Así que comprar cosas no te hará rico. Gastar como si fueras rico no te hará rico. Cada vez que compras para sentirte mejor, estás vendiendo tu futuro. No necesitas más cosas. Necesitas más estrategia. El objetivo no es parecer rico. El objetivo es dejar de preocuparse por el dinero.
El hábito del ahorro es una educación; fomenta cada virtud, enseña autocontrol, cultiva el sentido del orden, entrena la previsión y amplía la mente. T.T. Munger, inversor.
Invertir
El dinero no crece de los árboles, pero si crece de forma parecida a los árboles; necesita sembrar acciones y esperar un tiempo prudente para dar sus frutos.
No se trata solo de invertir. Antes de invertir tienes que saber cómo hacerlo y aquí necesitas educación financiera porque ahora todo el mundo invierte sin tener conocimiento y eso puede ser como comprar de manera convulsiva.
Creo que la virtud más importante para invertir con conocimiento de causa sería la paciencia.
Cuando tu estilo de vida compite con tus ingresos, la presión que experimentamos dificulta enormemente convertirlos en valor futuro. Nos fijamos en una cifra, no en un porcentaje. Los expertos aconsejan analizar tu vida como un porcentaje de lo que gastas en tu estilo de vida.
No se trata de cuánto gastas. Es el porcentaje de tus ingresos lo que importa en cómo gastas.
Así que empieza a ver tu vida como un porcentaje de lo que llevas a casa después de impuestos y averigua cómo te sientes. Creo que el antes y el después de impuestos es un tema que daría para un episodio entero porque muchos de nosotros consideramos cuánto ganamos desde el punto de vista de los ingresos sin considerar el valor después de impuestos y después del alquiler o la hipoteca, la luz, el agua, el coche… ¿Verdad? Veo a tanta gente con coches carísimos e increíbles que pagan a plazos que equivalen a su salario mensual completo.
Las personas ricas son más disciplinadas y hacen pequeñas cosas que se traducen en grandes resultados, como invertir. Pero, por ejemplo, el promedio americano gasta más dinero en Netflix que en sus inversiones. Y si se invierte 1,000 dólares al mes durante 30 años en, por ejemplo, S&P 500, tendríamos alrededor de 1,9 millones de dólares. Así que recomiendo una combinación de ganar más dinero y también ahorrar más. Steve Bartlett, The Diary of CEO.
La Deuda
Y de repente, cuando empiezas a mirar tus gastos mensuales de cerca te empieza un dolor en el estómago o en el pecho… Mucha gente se acostumbra tanto a su estilo de vida que no puede dejar un trabajo que odia. Así que, en realidad, odias lo que haces pero no puedes dejar de hacerlo porque te permite mantener ese alto estilo de vida que sin darte cuenta te has embarcado y que ya sabías que no te podías permitir. La pregunta que debes hacerte es: ¿quiero hacer algo que odio por el resto de mi vida para pagar mis caprichos que consuelan o reemplazan mi vacío existencial? Si la respuesta es sí, está bien. Pero a menudo tenemos la oportunidad de hacer algo que está más en coherencia con nuestra forma de vida pero no queremos aceptarlo porque ganaríamos muchísimo menos.
La deuda no es mala, pero la ignorancia sí. Lo peligroso es no entender cómo funciona y en qué tipo de deuda te has metido o te vas a meter. Evitamos la educación sobre la deuda por miedo pero la evasión es lo que nos lleva a cometer errores. La psicología demuestra que reaccionamos con más intensidad a las pérdidas que a las ganancias. Por eso, nos cerramos emocionalmente ante la deuda. Warren Buffett dice que si no encuentras una manera de ganar dinero mientras duermes, trabajarás hasta que mueras. Y ahora todo el mundo como locos a conseguir ingresos pasivos.
La conclusión es que no se puede vencer a un sistema que no se entiende.
No veas la deuda como un pozo oscuro sin fondo ya que, por ejemplo, un préstamo estudiantil es diferente a la deuda de las tarjetas de crédito.
Cada vez que pides prestado dinero, estas robando dinero a tu futuro. Nathan W. Morris, coach financiero.
Nos culpamos por ser malos con el dinero pero muchas veces es que no somos conscientes de la cantidad de pequeños gastos ridículos que hacemos a diario que si haces números a final de mes se convierten en una gran cantidad que al mes siguiente se convierte en deuda.
La deuda es una forma moderna de esclavitud. T. S. Eliot, poeta.
Creencias Limitantes sobre el Dinero
No pienses que el dinero lo hace todo o acabarás haciéndolo todo por el dinero. Voltaire, filósofo.
Decisiones financieras inconscientes sin resolver que agotan la fuerza de voluntad. La ciencia demuestra que la fatiga de decisiones conduce a la evasión, al gasto impulsivo y a la pérdida de oportunidades. P.T. Barnum, autor del libro ‘El Arte de hacer Dinero’ dijo la famosa frase: El dinero es un pésimo amo pero un excelente sirviente.
Y recuerda, aprendiste a sentirte culpable cuando tenías dinero y avergonzado cuando no lo tenías. Heredaste el estrés, no la estrategia y no es tu culpa no tener el conocimiento pero es tu responsabilidad aprender ahora. Porque casi siempre tus creencias sobre el dinero y tus acciones financieras no son tuyas sino heredadas. Esto se debe a un principio psicológico, a patrones y arquetipos del dinero y vamos absorbiendo mensajes erróneos sobre el dinero como que la gente rica suele serlo por hacer cosas ilegales, etc.
Lo que haces con tu dinero dice más de ti que lo que dices de él. Mel Robbins, podcaster y experta en desarrollo personal.
T. Hav Ecker, autor del libro ‘Los Secretos de una Mente Millonaria’, dijo: Tus planes financieros no están escritos en piedra. Puedes cambiarlos. Así que no puedes cambiar tu futuro hasta que desafíes tu programación.
Mi padre tuvo una jubilación anticipada y con el dinero que le dieron invirtió todo en acciones de Telefónica. El resultado fue que perdió todo el dinero. Un drama. ¿Tal vez porque no diversificó? Después creó una sociedad e invirtió con sus socios en el sector inmobiliario hipotecándose en varias viviendas. El resultado de la operación ‘inquilinos morosos + inquilinos que causan daños y desperfectos’ es igual a impago o incumplimiento hipotecario. Mi respuesta a esta supuesta mala suerte es sencilla: No arriesgar sin conocimiento financiero. Así que tal vez mejor no invertir, no hipotecarse, no nada de nada hasta que no estés totalmente asesorado y puedas saber cuál es la mejor estrategia en tu caso particular. Mi madre era de las que usaba la tarjeta de crédito para todo y cuando digo todo es todo, yo creo que le encantaba pagar a plazos sobre todo con la tarjeta de El Corte Inglés, lo llevaba muy bien y terminó de pagar la hipoteca de su casa de los años 70 en el 2014 y ahora saldada la cuenta este piso está en un edificio donde habría que restaurar la fachada, las tuberías, etc. Personalmente, no considero que hipotecarse sea una inversión para generar dinero sino para sentirse más seguro entre comillas. Más información sobre las hipotecas en España en este podcast Educa tu Dinero ¿Cómo funcionan las hipotecas?
Escribe tres creencias sobre el dinero que escuchaste mientras crecías. ¿Qué decían tus padres? Que si quieres tener mucho dinero tienes que sacrificarte trabajando muchas horas; que el dinero te hace mala persona; que no te mereces tanto dinero; que el dinero no hace la felicidad…¿Cómo manejaban ellos sus asuntos financieros? Y pregúntate ¿estas creencias me han servido para valorar el dinero? En lugar de decir que el dinero te hace egoísta, di que el dinero impulsa tu generosidad. Observa la diferencia. Puedes cambiar tu relación con el dinero. Puedes dejar de perseguirlo por miedo.Y empezar a construirlo desde la sabiduría y el conocimiento ya que hoy tenemos acceso de manera directa gracias a las redes sociales. Puedes dejar de gastarlo para impresionar y empezar a usarlo para invertir y trabaje para ti.
Puedes reescribir las creencias con el dinero con las que creciste. Puedes reemplazar la culpa por claridad. Puedes reemplazar la vergüenza por estrategia, la escasez por intención. No se trata de cuánto tienes sino de cómo tratas el dinero lo que determina si se queda o se va. Piensa en una pareja. ¿Se quedará tu pareja si no la respetas? ¿Se quedará tu pareja si no inviertes en ella? ¿Se quedará tu pareja si no la conoces? ¿Se quedará tu pareja si la evitas? No. El dinero es exactamente igual. Pero ¿por qué lo tratamos de manera tan diferente? Es por estos mensajes que hicieron mella en nuestra infancia y nos siguieron en nuestra adultez.
Es como el oxígeno que necesitas para vivir. Ni te lo planteas, sabes que tendrás siempre suficiente. El dinero y el oxígeno son muy similares. Es algo necesario y debes abrirte a recibirlo. Lo respiras, lo expulsas y vuelve a entrar aire fresco. El dinero hace lo mismo es un dar y recibir constante, un flujo, como un río, no tiene que ser agua estancada.
Si no estás al tanto de cuánto ahorras, cuánto destinas a facturas, si no llevas un presupuesto, si no analizas esto a fondo, siempre tendrás miedo y, por ende, carencia. No puedes darle la espalda a tu situación financiera.
Muchos de nosotros tenemos miedo de hacernos ricos porque tememos que pueda cambiar nuestra personalidad a peor. Si lo pensamos es un pensamiento sin sentido porque te mostrará quién eres. Si eres una persona generosa, si tienes más dinero, simplemente serás más generosa.
Tenemos que abordarlo desde la perspectiva de cómo podemos usar el dinero para marcar una diferencia en nuestras vidas y en las de las personas que amamos. El dinero no son solo números sino emoción, energía e identidad ya que te dice quién eres en realidad. Tenemos que ya instaurar la creencia en nuestra cabeza que los que ganaron más dinero son los que construyeron una mejor relación con el dinero.
La riqueza es la habilidad para experimentar totalmente la vida. Henry David Thoreau, filósofo.
Kaikeibo, Libro de Cuentas del Hogar
Lo que voy a contar ahora deberían enseñarlo en el colegio. Es tan básico y casi nadie lo hace pero es por donde deberíamos empezar los que no tenemos ni patotera idea financiera. Administrar tu dinero puede ser difícil pero hay maneras de simplificarlo. El arte japonés del kakeibo puede enseñarte a ser más consciente con tu dinero.
¿Qué es kakeibo?
Pronunciado ‘ka-ke-boh’, se traduce como ‘libro de cuentas del hogar’. Este concepto fue ideado en 1904 por Hani Motoko, considerada la primera periodista japonesa.
Implica llevar un diario de todos tus ingresos y gastos para que puedas ver dónde gastas dinero innecesariamente.
El objetivo es ser más consciente al gastar, lo que significa destinar tu dinero a cosas que se alineen con tus objetivos. La idea es reducir el ritmo y tomar el control gastando menos en lo innecesario y más en lo que disfrutas y te aporta porque así se convierte en inversión.
¿Cómo funciona?
A principios de cada mes, estableces un presupuesto que documente tus ingresos y gastos fijos. También deberás fijarte una meta de ahorro. Es similar a escribir un diario e implica registrar cada céntimo que gastas.
Divide tus gastos en cuatro categorías diferentes:
- General: Cosas sin las cuales no puedes vivir: Alquiler, comida, transporte, gasolina.
- Deseos: Compras que disfrutas pero que no son esenciales, como salir a comer, ropa nueva y pasatiempos.
- Cultura: Cualquier gasto en actividades culturales, incluidos libros, visitas a museos y conciertos.
- Extras inesperados: Cosas que no pagas habitualmente, como reparaciones, regalos inesperados o emergencias.
Este enfoque te ayudará a comprender mejor adónde va tu dinero. Si ahorrar más es importante para ti, podrás ver las áreas de tu presupuesto que te lo impiden. Luego, anota cada cosa que compras. Tómate un tiempo para evaluar dónde podrías hacer cambios haciéndote las siguientes preguntas:
- ¿Cuánto dinero tengo?
- ¿Cuánto dinero me gustaría ahorrar?
- ¿Cuánto dinero estoy gastando?
- ¿Cómo puedo mejorar?
Por ejemplo, puede que te des cuenta de que estás gastando mucho dinero en comida para llevar o disfrutando de demasiadas salidas nocturnas cada semana. Si revisas a diario tu progreso te ayudará ser más consciente de en qué gastas tu dinero para que puedas realizar cambios en tu presupuesto y alcanzar tus objetivos de ahorro.
Presupuesto de Sobres
En estos sobres, que pueden ser físicos o virtuales, planificas tus gastos mensuales con anticipación dividiendo tus ingresos. Así que usas sobres etiquetados con la categoría correspondiente que hemos visto antes. Por ejemplo, si has presupuestado 200 euros para comida este mes, solo se usa ese dinero destinado a esa categoría en ese sobre. El objetivo es evitar gastar de más limitando la cantidad de dinero disponible. Esto facilita el seguimiento de los gastos mensuales y ayuda a controlarlos.
No es nada complicado. Yo soy de la vieja escuela así que papel y boli y un poco de honestidad con uno mismo es más que suficiente. Si estás más actualizado puedes descargarte cualquier aplicación para hacerlo.
Pero hoy en día, en un mundo consumista lleno de tarjetas de crédito y banca digital, lo que realmente necesitamos no es más tecnología. Es más conciencia. Escribiéndolo manualmente, te vuelves más consciente de tus hábitos diarios.
Es importante considerar el ahorro como un gasto fijo porque la mayoría de la gente ve el ahorro de esta manera: ‘Primero gasto y si me sobra algo, lo ahorro’. Eso nunca funciona. Kakeibo adopta el enfoque opuesto: ‘Primero ahorra, luego vive del resto‘.
Así que tan pronto como recibas tus ingresos, reserva la cantidad que quieres ahorrar. Tener ingresos accesibles hace que gastar sea más fácil; reservarlo y hacerlo menos accesible evita compras impulsivas y rompe malos hábitos.
Si decides, por ejemplo, ahorrar 200 €, los apartas inmediatamente y no los tienes a mano. Y si ganas 2000 euros al mes, te quedan 1800 € para vivir. El primer paso es este cambio de mentalidad. Ya no intentas ahorrar lo que te queda. Estás gastando lo que permanece después de guardar.
Método Kakeibo en 5 pasos
- Ingresos y gastos mensuales: Escribe tu ingreso mensual y anota los gastos fijos mensuales: Alquiler/hipoteca, seguros, pagos, suscripciones, etc.
- Ahorros deseados: Establece una meta de ahorro realista y escríbelo como un gasto esencial. Ejemplo: Ingresos: 2000€. Ahorro deseado (imprescindible): 200€. Ingresos disponibles: 1800€
- Registro diario: Anota cada gasto diario a mano porque te hace pensar dos veces antes de gastar. Si no llevas tu diario, anota el gasto en las notas de tu teléfono y luego cópialo en tu libreta en casa. Ejemplo: 2 de abril: 8€ — Café + croissant; 24€ — Almuerzo con amigos; 75 € — Compra comida. Dedica entre 5 y 10 minutos cada día a registrar lo que gastas. Cuando lo escribes, lo ves. Cuando lo ves a diario, te vuelves consciente de tus hábitos.
- Las 4 categorías de gasto: Cada gasto diario que anotes debe caer en una de las categorías que hemos visto antes: General (aquí se incluyen los ahorros), deseos, cultura, extras. En la categoría de los básicos debe ser del 60-70%. Y los deseos y cultura alrededor del 10-15% y reservar alrededor del 5% para extras.
- Revisa tus hábitos y ajusta tu presupuesto: Al final del mes, no pases la página sin mirar atrás. Ahora, evalúate a ti mismo: ¿Cuánto ahorré? ¿Cumplí mi objetivo? ¿Dónde gasté de más o todavía hay margen para ahorrar más? ¿Cómo puedo mejorar el próximo mes? Si este mes gastaste más de lo debido porque comiste fuera con demasiada frecuencia, tendrás que reducir las salidas a comer y encontrar comidas diarias más asequibles como cocinar más en casa.
El primer paso es ser consciente y honesto con uno mismo. Lo siguiente es la acción. Ahorrar no es magia, es una decisión. Es una decisión que puedes tomar ahora mismo.
Reflexiones Financieras de expertos para generar Riqueza
Escuché el podcast de Steve Bartlett con tres expertos financieros que hablaron sobre cómo generar riqueza y planificar tu futuro financiero: Jaspreet Singh es emprendedor y fundador de Minority Mindset; Raoul Pal, ex gestor de fondos de cobertura y director ejecutivo de Real Vision; y Humphrey Yang, creador de finanzas personales y ex asesor financiero de Merrill Lynch.
- Un consejo sencillo que creo que la gente puede seguir es simplemente calcular cuánto gastan mensualmente. Registren sus gastos durante 30, 60 o 90 días. Y aprenderán mucho más sobre sus hábitos personales. El 65% de los estadounidenses no tienen idea de cuánto gastaron en el último mes.Tener una idea aproximada de lo que gastas puede ayudar porque significa que habrá una pequeña diferencia entre lo que ganas y lo que gastas, y entonces podrás ahorrar ese dinero. Y creo que ese es uno de los malos hábitos financieros, no ahorrar. Porque necesitas tener conocimiento informativo de dónde te encuentras para comprender qué necesitas hacer para llegar a donde quieres ir. Se necesita empezar con la mentalidad. Tienes que construir lo básico. Tienes que deshacerte de la deuda de la tarjeta de crédito. Tienes que ahorrar un poco de dinero pero necesitas un margen de maniobra, porque invertir se trata de usar el dinero extra que tienes e invertirlo en algo para que crezca.
- Tienes que tener un sistema para tu dinero. Y luego tienes que crear un plan. Cada vez que cobras, saber cuánto dinero vas a ahorrar. Saber cuánto dinero vas a invertir. Y luego gastar lo que te sobra. Porque la diferencia entre la persona que se vuelve rica y todos los demás es que los ricos ahorran e invierten su dinero primero.
- Rodéate de personas que también se esfuerzan por aumentar sus ingresos y sus oportunidades. Encuentra a otras personas que quieran hacer lo mismo y, de alguna manera, os ayudaréis mutuamente en ese camino. Así que, al principio, una de las claves es encontrar personas que también quieran el mismo camino que tú. Eso ayuda mucho.
Alquilar o Comprar
Nadie de los tres expertos financieros adoptaría la idea de comprar una casa como estrategia para generar riqueza. No. Todos harían muchas otras cosas antes.
Pero lo que hace la gran mayoría de la gente cuando consiguen algo de dinero es pedir una hipoteca. Tal vez porque es lo que hicieron sus padres. Pero según Raoul Pal: Alquilar ahora tiene mucho más sentido, y también podrías invertir. Compra todo lo que creas que te generará ganancias. Pero una casa, una vivienda principal, no es una inversión, nunca lo será. Porque una vez que la compras, no la vendes. No obtienes el capital. Quizás tus hijos sí, si los tienes. Así que no es una inversión, pero puede ser una inversión en tu futuro. Pero hay como una ilusión óptica. Porque cuando pienso en alquilar, pienso: Bueno, ese dinero no lo vuelvo a ver. Pero al comprar una casa, estoy aportando. Es como si depositara el dinero en una hucha de las de barro en forma de cerdo que tienes que romperla para tener el dinero. Así que la frase, alquilar es tirar el dinero porque va a parar a otra persona y no lo vuelvo a ver, no es del todo cierto.
Si hoy compras una casa de medio millón de dólares y das 100,000 dólares y financias 400,000 dólares y consigues una hipoteca a 30 años al 6.5%. Tu cuota hipotecaria será de 2,500 dólares al mes. ¿Qué estoy haciendo? Cuando pagas 2,500, no son 1250 dólares para capital y otros 1250 dólares para intereses. No es mitad y mitad sino son casi todos intereses. Y en estas condiciones durante los primeros 20 años, más de la mitad de ese pago irá directamente al bolsillo de tu banco con intereses. No es hasta el año 21 que la mitad de tu pago de 2,500 dólares se destinará al capital de tu casa. Así que todo son intereses, cero capital, y luego, poco a poco, se va moviendo así. Se necesitan 20 años para llegar allí. Y luego, lo que ocurre en el camino para mucha gente, no para todos, es que las tasas de interés bajan. ¿Y qué haces? Refinancias. En cuanto refinancias, la amortización comienza de nuevo. Así que ahora estás pagando todos estos intereses de nuevo, y el capital real que estabas acumulando ya no está.
Si quieres comprar una casa es genial pero no la trates como una inversión. Trátala como un gasto. Cómprala porque puedes permitírtelo, porque la quieres, porque estás listo, pero no porque vayas a generar riqueza.
Realmente no puedes vender tu casa con solo dos clics. Pero en términos de inversión, suele ser mucho más que una simple inversión para la gente. La compran por razones psicológicas, emocionales o por seguridad. Así que diría que, si te interesa comprar una casa y te lo puedes permitir, ¡genial!
Vayamos al mejor escenario posible: Compro una casa por medio millón de dólares. Sube de valor a un millón de dólares. Dios mío, soy rico, ¿verdad? Bueno, es invisible. Pero sí, podría sacar el efectivo y refinanciar. Pero ahora tengo que pagar todo eso. Pero aquí está el problema: ahora eres dueño de una casa de un millón de dólares.
¿Qué significa eso? Tienes que pagar impuestos prediales por una casa de un millón de dólares. Así que tienes que pagar muchos más impuestos prediales. Tienes que pagar seguro por una casa de un millón de dólares. Y ahora tus hijos consiguieron una casa de un millón de dólares pero si no pueden pagar los impuestos ni el seguro de la propiedad, ahora tienen que venderla.Porque el seguro es uno de esos costos realmente ocultos que no te das cuenta. El costo del seguro de vivienda es prohibitivo, además de los impuestos que pagas. La gente no piensa en eso.
Personalmente, si pudiera comprar una casa la pagaría a tocateja. Por si te interesa te cuento la historia de pagar a tocateja: Durante el reinado de Felipe III en el siglo XVII, se acuñaron monedas de oro de gran tamaño llamadas centenes y debido a su gran tamaño, las llamaban popularmente «tejos», que luego se convirtió en «tejas», por su parecido con las piezas de los tejados. El acto de entregar estas grandes monedas a mano, tocando la «teja» o moneda, dio lugar a la expresión «pagar a tocateja» para referirse a los pagos al contado.
Mi consejo: Paga todo lo que puedas a tocateja.