No voy a ver el Eclipse del 12 de Agosto ni con gafas ni sin gafas. Me imagino que a ti te dará exactamente igual lo que yo haga y pensarás que soy una aguafiestas.
Es que se le está dando mucho bombo.
Un minuto y medio de ceguera mientras bebemos la cerveza de ese anuncio tan cercano y ‘menorquín’ sin residencia que factura más de 2000 millones al año va a destrozar praderas de posidonia (el pulmón e hígado de Menorca) que tardarán décadas en repararse. Además de contaminación a tutiplen. Porque seamos sinceros, lo que tocamos lo destrozamos y somos unos verdaderos guarros que con tanta tecnología ya no sabemos para qué sirve una papelera o dónde se tira la basura. Me he convertido una carca, tal cual.
Además de todo esto no pienso cegarme energéticamente con toda esa oscuridad y más con el meneo que he tenido este año así que paso de hacer la croqueta con el eclipse.
Viéndolo o no viéndolo vamos a sentirlo a nivel físico, emocional y energético y quiero ser consciente de ello y no con una cerveza en la mano para hacerme la foto de rigor y luego no ser capaz de acordarme que hay unos contenedores verdes de forma ovalada que tienen una función.
Voy a dejar que mi glándula pineal y pituitaria hagan su trabajo dando espacio a lo nuevo, a la flexibilidad y a la fluidez para entender que está pasándome.
Por cierto, ¿alguien sabe dónde se reciclan estas gafas? Se han distribuido dos millones de ellas que irán a parar a… Mediterráneamente…
