Adelgazar o Engordar. Razón de Peso

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Los seres humanos nos hemos acostumbrado a vivir en los extremos: ‘Volamos’ por las nubes o nos arrastramos por los suelos; somos de derechas o somos de izquierdas; amamos con todo el corazón u odiamos con todo el alma; estamos estresados por el exceso de trabajo o deprimidos por estar en paro; lo vemos todo blanco o todo negro; veraneamos en playas donde no cabe un alfiler o nos vamos a la montaña donde no hay ni dios; hablamos por los codos o no decimos ni mu; engullimos hasta hartarnos o no probamos bocado; hacemos deporte como si fuéramos atletas de élite o hacemos maratones de series de Netflix… Somos unos insatisfechos sin remedio. Parece que no nos encontramos cómodos en el punto medio, en el equilibrio y estamos con la balanza siempre descompensada. 

Hablando de balanzas… Estamos tan obsesionados con la báscula que si nos pasamos o no llegamos a ciertos kilos preestablecidos por los cánones de la industria de la moda o ciertas formas faciales por las redes sociales con filtro, podemos llegar a tener una obsesión obsesiva con la comida, con el Botox y, en definitiva, y con todo nuestro cuerpo. Esta obsesión por la báscula nos la inculcan desde que nacemos, justo después de nuestro parto, donde nos pesan como si fuéramos un trozo de carne. Esto último puede parecer exagerado pero se da más importancia al peso en nuestros primeros años que si estamos arropados en brazos de nuestra madre nada más llegar a este mundo. Y vamos creciendo y la báscula se convierte en otro más de la familia como la televisión o el móvil o la tablet. 

Nos han metido en la cabeza de que existe un peso ideal con relación a la altura y si nos salimos de este margen nos sentimos perdidos. Y lo mismo pasa con la talla, si eres mujer y usas una talla superior a la 36 significa que estás gorda y si no llegas o te compras la ropa en la sección infantil eres anoréxica (como siempre etiquetándonos como si viviéramos continuamente en Instagram directo). No estoy de acuerdo en ello. Cada uno, como ser individual, tiene su peso personal. Y lo importante es que cada uno se sienta bien, ágil, a gusto con su cuerpo y ya no me refiero estéticamente sino sentirse interiormente bien por fuera y también por dentro, por supuesto. Pero eso, lo de aceptarse tal cual eres no siento que deba de servir de excusa para los casos en los que uno mismo sabe que no está equilibrada la balanza.

Hay dos mitos que llevan décadas con nosotros y que los damos por verdaderos sin dar tregua a un punto medio. Aquí de nuevo la balanza. Uno de ellos es que si alguien está delgado es porque no come y si está gordo es porque se atiborra con todo lo que cae en sus manos. El otro mito, que tiene relación con el anterior, es que si se quiere adelgazar hay que morirse de hambre y si se quiere engordar hay que comer hasta reventar y cuanto más ‘guarro’ mucho mejor.

Algo de cierto tienen estos dos mitos. No hace falta ser un experto para saber y comprobar que si se deja de comer, se adelgazará y que si uno se alimenta a base de comida fast-food y bollería industrial se engordará pero en ambos casos pagamos un alto precio dañando nuestro cuerpo: falta de absorción de nutrientes que trae mareos, cansancio, estreñimiento o diarrea, dolor de cabeza, anemias… (en el primer caso) y colesterol alto, hipertensión, grasa visceral (grasa que rodea los órganos internos), diabetes (en el segundo caso)… como efectos secundarios leves. Y de rebote afectará también a nuestra mente y emociones.

En esta sociedad estresada en la que vivimos, tanto si se quiere adelgazar como engordar lo que se busca es que sea en un tiempo récord ya que, claro, no estamos para perder el tiempo pero es curioso que SI lo perdemos para descuidar nuestra salud ya sea en exceso como en defecto y en estos casos nos importa un pimiento ya que le damos más importancia al aspecto físico externo que a nuestro físico-orgánico-energético interno.

Respecto a estos mitos tengo que decir que es posible, y no imposible, adelgazar y engordar comiendo con calidad y sin carencias nutricionales. Por mi experiencia lo he podido comprobar con casi todos mis clientes que se han nutrido. Una ingesta sin excesos para unos, ni restricciones para otros, les ha llevado a su peso individual, es decir, los que estaban delgados han recuperado su peso y los que estaban con kilos de más, los han eliminado llegando a estar y sentirse más equilibrados. No soy afín a las dietas sino a un estilo de vida. Tenemos dietas hasta en la sopa, cada día salen más como los champiñones y tampoco soy partidaria de cebar con mala grasa y azúcares por un tubo a una persona delgada para que malengorde. Aunque me dedico a la nutrición no suelo trabajar con gente que quiera adelgazar o engordar sino que quiere aprender a nutrirse después de años de ‘agredir’ a su cuerpo (al principio sin ser consciente de ello) y, de rebote, eso le lleva a recuperar su verdadero peso y, lo más importante para mi, su Bien-Estar.

‘Algunas personas que pasan hambre para adelgazar o que comen menos experimentan un aumento de peso, mientras que los que llevan una alimentación equilibrada pierden grasa sobrante. Esto es porque el hecho de pasar hambre debilita el Bazo que no puede transformar y transportar adecuadamente la comida y bebida y esto conduce al aumento de peso. Si se comen los alimentos apropiados, el Bazo es fortalecido, transforma y transporta los alimentos y bebidas adecuadamente, y esto conduce a la pérdida de peso.’ G. Maciocia.

Muchos que empiezan conmigo el Ayuno Intermitente Diferente me preguntan si no engordarán por el supuesto efecto yoyo y otros, si no adelgazarán por no comer más comidas al día. Menos mal que los relajo y luego por si mismos se dan cuenta de que todo es pura ficción mediática y patrones de pensamiento muy arraigados que les crea resistencia al cambio.

Masa Magra y Masa Grasa

‘La masa corporal magra pesa mucho más que la grasa. Los músculos son un 80% de agua, mientras que la grasa es sólo de un 5 a un 10% de agua. La masa muscular pesa ocho veces más que la cantidad equivalente de grasa. Una persona puede mostrar un peso ‘normal’, e incluso menos, y tener exceso de grasa. Otras podrían pesar mucho más de lo que ‘deberían’ según las tablas de peso y sin embargo tener un porcentaje ideal de grasa corporal. El motivo de esto es que la masa corporal magra pesa mucho más que la grasa. Algunas personas van a aumentar de peso cuando comiencen a aumentar su masa corporal magra, pero al mismo tiempo van a reducir algunos centímetros de volumen. Esto se debe a que 1 kilo de grasa ocupa cerca de 1,4 dm3.’ Dra. C. Northrup.

Un porcentaje de grasa sano para las mujeres varía entre un 20 a un 28%. La grasa por término medio de las corredoras de competición es de un 18%. Un porcentaje sano de grasa corporal en los hombres es del 15% y en los atletas puede llegar al 3 o 4%. El porcentaje corporal es un terreno en el que puede ser mortal imitar a los hombres, porque el ciclo hormonal normal de la mujer se interrumpe si la grasa corporal es inferior a 17 o 18%.  Los hombres tienden a tener más masa muscular y ósea que las mujeres.’ Dra. C. Northrup.

Cuando se disminuye repetidamente el total de calorías, es natural que el cuerpo se vuelva conservador y haga más lento el metabolismo. Es probable que después de cada ciclo de bajar y subir de peso, la proporción de grasa corporal aumente. Y aún en el caso de no haber hecho nunca dieta, la masa muscular magra, si no se la mantiene activamente, va disminuyendo y va siendo reemplazada por grasa.

Para acelerar el metabolismo es necesario disminuir la cantidad de tejido graso, aumentar la masa muscular (los músculos queman más calorías que el tejido graso, incluso cuando estamos durmiendo) y restablecer la sensibilidad del cuerpo a los efectos de la insulina

Las personas que tienen más masa muscular poseen una velocidad metabólica más alta. Ese es el motivo de que los obesos, que tienen mucha grasa corporal, suelan mantener su peso aunque coman relativamente poco; para cambiar la velocidad de su metabolismo, necesitan aumentar la actividad física. Una mayor actividad física produce un cambio en el ‘punto constante’, ese punto en el cual el peso corporal continúa igual cuando comemos libremente según nuestro apetito.’ C. Northrup.

Peso Ideal o Peso Personal

El propósito del Ayuno Intermitente Diferente es que cada uno vuelva a su peso, no al ‘peso ideal’ que nos hacen creer que tenemos que pesar sino a nuestro verdadero peso. Cada uno tiene su peso personal. 

Cuando se comienza con el Ayuno Intermitente Diferente el cuerpo se empieza a limpiar de residuos viejos, se libera de materia no necesaria que seguro que podría causar problemas más adelante. Se puede perder peso que estará constituido por células construidas con alimentos de baja calidad, que son reemplazadas por células formadas por alimentos de mejor calidad. Puede que bajes de tu ‘peso normal’ durante los primeros meses pero después el peso vuelve a su nivel adecuado sin esfuerzo. El proceso suele durar hasta un año. Así que no te asustes. Es normal. Así que ya no tienes excusas! Te espero!

Yo Isasi

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