Tortas de Arroz, Copos de Avena, Mueslis= Cero Nutrientes

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Siempre hemos procesado nuestros alimentos. Es una actividad que es exclusivamente humana. Cocinamos nuestros alimentos (ese es un tipo de procesamiento), además de fermentarlos, molerlos, remojarlos, picarlos y secarlos. Todos estos son tipos de procesamiento de alimentos.

El procesamiento tradicional tiene dos funciones: hacer que los alimentos sean más digeribles y conservarlos para su uso en momentos en que no hay alimentos disponibles. Los agricultores y artesanos procesaron los ingredientes crudos para convertirlos en alimentos que conservaron su contenido nutricional durante muchos meses o incluso años, y mantuvieron las ganancias en las granjas y en las comunidades agrícolas donde trabajaban. 

Desafortunadamente, en los tiempos modernos hemos sustituido el procesamiento artesanal local por procesamiento industrial, lo que en realidad disminuye la calidad de los alimentos, en lugar de hacerlos más nutritivos y digeribles. El procesamiento industrial depende del azúcar, la harina blanca, los aceites procesados ​​e hidrogenados, los aditivos alimentarios sintéticos y las vitaminas químicas, el tratamiento térmico y la extrusión de los granos.

Proceso de Extrusión en los Cereales

Los cereales para el desayuno se producen mediante un proceso llamado extrusión. Los granos que no se pueden vender como enteros por su apariencia se mezclan con agua, se procesan hasta obtener una suspensión y se colocan en una máquina llamada extrusora. Los granos salen de un pequeño agujero a alta temperatura y presión, lo que les da forma de pequeñas o, escamas o trozos. Los granos individuales que pasan a través de la extrusora se expanden para producir trigo, avena, maíz, arroz inflados y hoy en día muchos más. Luego, estos productos se someten a pulverizaciones que les dan una capa de aceite y azúcar para proteger el cereal de los estragos de la leche, ya sea de vaca o vegetal, y darle un toque crujiente.

El bioquímico Paul Stitt, en su libro ‘Luchando contra los gigantes alimentarios’, describe el proceso de extrusión, que trata los granos con calor y presión muy altos y señala que el procesamiento destruye gran parte de sus nutrientes. Desnaturaliza los ácidos grasos; incluso destruye las vitaminas sintéticas que se añaden al final del proceso. El aminoácido lisina, un nutriente crucial, resulta especialmente dañado por el proceso de extrusión.

Incluso los cereales ecológicos (mueslis, copos de avena, cereales inflados, tortas de arroz, maíz, etc.) que compramos en las herbodietéticas se elaboran mediante el mismo proceso de extrusión. Se fabrican con el mismo tipo de máquinas y en su mayoría en las mismas fábricas. Los únicos «avances» que se afirman en el proceso de extrusión son aquellos que reducirán los costos, independientemente de cómo el proceso altere el contenido de nutrientes del producto.

Con tantos millones de cajas de cereales vendidas cada año, uno esperaría ver estudios publicados que muestren los efectos secundarios de estos cereales en animales y humanos. Pero los cereales para el desayuno son una industria multimillonaria que ha creado enormes fortunas para unas pocas personas. ‘Una caja de cereal que contiene grano por un centavo se vende por cuatro o cinco dólares en el supermercado; probablemente no existe ningún otro producto en el mundo con un margen de ganancia tan grande. Estas ganancias han pagado esfuerzos de lobby y patrocinio de revistas que efectivamente han mantenido cualquier investigación sobre granos extruídos fuera de la literatura científica y han convencido a funcionarios gubernamentales de que no hay diferencia entre un grano de trigo natural y un grano que ha sido alterado por el proceso de extrusión’. 

Investigaciones no publicadas indican que el proceso de extrusión convierte las proteínas de los granos en neurotoxinas. 

Las proteínas son muy similares a ciertas toxinas en su estructura molecular, y la presión del proceso de inflado puede producir cambios químicos que convierten un grano nutritivo en una sustancia venenosa.

Debido a que están fortificados con nutrientes sintéticos, el fabricante de cualquier marca puede afirmar que son tan saludables como los cereales con los que están elaborados. Muchos de estos cereales contienen al menos el 50 por ciento de las calorías en forma de azúcar. Los que se venden en las tiendas naturistas pueden estar hechos de cereales integrales y menos edulcorantes. Sin embargo, estos cereales integrales extruidos son probablemente más peligrosos que sus homólogos de cereales refinados que se venden en los supermercados, porque tienen un mayor contenido de proteínas, y son las proteínas de estos cereales las que se vuelven tóxicas con este tipo de procesamiento.

Cuando se extrusionan los cereales se altera la estructura de las proteínas. El proceso de extrusión descompone los orgánulos y dispersa las proteínas, que luego se vuelven tóxicas. Cuando las proteínas se alteran de esta manera, se puede afectar negativamente al sistema nervioso, como lo indica investigaciones hechas con copos de maíz.

Las acrilamidas

Las acrilamidas aparecen cuando alimentos ricos en hidratos de carbono como los cereales o las patatas se someten a altas temperaturas. Hace unos años los investigadores suecos las descubrieron y desde entonces se han realidad multitud de investigaciones acerca de su efecto sobre la salud. En el laboratorio se demostraron que las acrilamidas son cancerígenas. Las autoridades sanitarias han recomendado a la industria alimentaria que intente reducir su concentración. Diferentes organizaciones científicas estiman el valor seguro en los alimentos para niños se encuentra por debajo de los 200mcg por kilo.

Así que tenemos que ser conocedores de que la extrusión ha tenido una gran aplicación en el proceso de alimentación. Productos como pasta, la masa de las galletas, cereales del desayuno, mueslis, copos, cereales inflados, granolas, las comidas para bebé, las patatas fritas y la comida seca, entre otros, son principalmente manufacturados por la extrusión. En el proceso, se muelen los materiales hasta darles el tamaño correcto a las partículas (usando la consistencia de la harina ordinaria). La mezcla seca se pasa a través de un pre-acondicionador donde se agregan otros ingredientes (azúcar líquido, grasas, tintes, carnes y agua dependendiendo del producto). La mezcla pre-condicionada se pasa entonces a través de un extrusor forzándola a pasar por un troquel donde se corta a la longitud deseada. El proceso de cocción tiene lugar dentro del extrusor en el que el producto produce su propia fricción y calor debido a la presión generada (10-20 bar). El proceso de cocción utiliza un proceso conocido como el gelatinización del almidón. Los extrusores que usan este proceso tienen una capacidad de 1-25 toneladas por hora.

El uso de la expulsión en el proceso cocción proporciona a los alimentos las siguientes características:

  • Gelatinización del almidón.
  • Desnaturalización de la proteína
  • Inactivación de las enzimas digestivas. 
  • Pérdida de lisina, un aminoácido esencial necesario para el crecimiento y el metabolismo del nitrógeno.
  • Simplificación de almidones complejos, aumentando las tasas de deterioro dental.
  • Destrucción de vitamina A (beta-caroteno).

La extrusión también es utilizada para el desarrollo de comida para mascotas.

Así que sabiendo esta información ya sólo ‘it’s up to you’ seguir comiendo este tipo de alimentos procesados o no. Es tu responsabilidad.

Yo Isasi

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