Adiós a la Soja

Veamos lo que ocurre con la leche de soja ya que los síntomas son similares a los que ocurren al tomar leche de vaca por lo que sustituir esta última por la primera no tiene sentido.

  • Reducirá la temperatura corporal creando expansión y distensión en nuestro estómago.
  • Hinchará nuestros intestinos creando diarreas, flatulencias e impidiendo la absorción y asimilación de los otros alimentos.
  • A raíz de todo lo anterior, nuestro cuerpo reaccionará con problemas de piel, problemas en el sistema respiratorio como asma, resfriados y mucosidades, muchas mucosidades.
  • Robará hierro de nuestro organismo. ‘Aunque la soja es un alimento rico en hierro, no es una buena fuente del mismo. Las proteínas de la soja no fermentada (tofu, leche y yogures de soja) forman complejos con el hierro impidiendo su absorción intestinal, e incluso del hierro procedente de otros alimentos de la misma comida‘. Olga Cuevas.
  • Interferirá en la absorción del zinc, con excepción de los fermentados (miso, tamari, tempeh), pudiendo disminuir la potencia sexual.
  • Y con un alto contenido en purinas pero premetabolizadas en el proceso de fermentación (miso, tamari, tempeh).

La gente asidua a tomar leche de soja pero que toma a menudo carne (u otro alimento contractivo), no notará los síntomas anteriores tan agudos porque esta leche (alimento expansivo) contrarrestará sus excesos.

Referente a los más pequeños de la casa, se han dado casos de bocio (carencia de yodo en la dieta) en niños alimentados con leche de soja ya que elimina el yodo del organismo.

No sólo No a la Leche de Soja

No también a la soja fermentada, por mucho que aún me intenten convencer de que en la soja fermentada (tempeh, tamari, miso…) es donde están todas las propiedades medicinales de la soja.
En España, hace unas décadas, no sabíamos ni lo que era la soja y todos estábamos perfectamente y ahora es tal el boom que casi todos los productos que nos venden lleva algo de soja en su composición.
Por fin, están saliendo estudios científicos que empiezan a corroborar mis dudas sobre esta legumbre. Estudios realizados hace décadas que salen ahora a la luz. La revista Discovery Salud hizo que mis dudas respecto a esta legumbre se convirtieran en una gran afirmación del carácter antinutriente de la soja. Aquí expongo brevemente lo que nos explica:

‘La mayoría de los más de cien millones de toneladas de soja que se producen en el mundo se cultivan en Estados Unidos, Argentina, China, Malasia, Canadá y Brasil destinándose básicamente a la fabricación de piensos para el ganado y, en menor parte, como aditivo para alimentos.’

Está claro que la soja es una acaparadora ya que a partir de los años 90 arrasó muchos territorios antes dedicados al trigo o al maíz e incluso amenaza áreas forestales. Lo que me hace pensar esta primera cita es en la cantidad de animales que ahora mismo son alimentados a base de pienso de soja y mucha transgénica, seguro. Así que hay que saber bien la procedencia de la carne que comemos y que el pescado no sea de piscifactoría o los llamados ‘de costa’.

‘Alfredo Embid, coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias dice: ‘La soja, incluso aunque no sea transgénica, produce numerosas patologías; están documentadas en la literatura científica desde hace años (…)La industria de la soja no puede excusarse ya que sabe que es patógena desde hace decenas de años. Sabe por ejemplo que la soja contiene agentes bociógenos desde hace más de 60 años’.

Sally Fullon, presidenta de la Fundación Weston A.Price, conocida institución que publica estudios e informes sobre nutrición y salud humana, asegura: ‘Los chinos no comen productos de soja no fermentados como sí hacen en el caso de otras legumbres como las lentejas –porque contienen grandes cantidades de toxinas naturales o antinutrientes que son potentes inhibidores de la tripsina y otras enzimas necesarias para la digestión de las proteínas. Tales inhibidores son proteínas grandes y compactas que no se desactivan al cocinarlas y pueden producir graves desórdenes gástricos, digestión incompleta de las proteínas e insuficiencia crónica en la absorción de aminoácidos. En animales de laboratorio dietas altas en inhibidores de tripsina causan agrandamiento del páncreas y otras condiciones patológicas, cáncer incluido’.

Y siguiendo aparece esta cita que era lo que yo me temía:

‘Son cada vez más los expertos que afirman que los productos fermentados de soja  -el miso, el tempeh, la salsa de soja y el natto- se pueden ingerir pero con mucha moderación porque si no también son dañinos pero no es en modo alguno aconsejable tomar los que contienen ese alimento sin fermentar, leche de soja incluida.’

Y ahora nos comenta sobre la alimentación a base de soja en los más pequeños. La proteína de la soja está en el segundo lugar de la lista de alimentos que producen alergias y genera el 25 % de las reacciones graves:

‘Sally Fullon analizaría también qué pasa cuando se alimenta a bebés con soja: ‘Aproximadamente el 25% de los niños que no son amamantados en Estados Unidos toman sustitutivos a base de soja, un porcentaje mucho mayor que en otras zonas del mundo. Y se ha calculado que un bebé alimentado exclusivamente con este tipo de sustitutivo de la leche recibe el equivalente en estrógenos –respecto a su peso corporal- de al menos cinco píldoras anticonceptivas al día (…) Para muchos investigadores los futuros patrones de orientación sexual pueden verse también influidos por esta exposición temprana a hormonas. Además es alarmante el número de casos de niñas alimentadas con soja cuando eran lactantes que alcanzan la pubertad mucho más temprano de lo normal. Temprana maduración de las niñas que  normalmente provoca más tarde problemas en el sistema reproductivo, incluidos problemas con la menstruación, con la infertilidad y con el cáncer de mama’.

Y ya no sólo en los más pequeños sino también hace estragos en los más mayores:

‘El doctor Lon White, especialista en Medicina Geriátrica de la Escuela de Medicina John A. Burns de la Universidad de Hawai (Estados Unidos), asegura que hay una relación significativa entre el consumo diario de dos o más raciones de tofu y una aceleración del envejecimiento cerebral, capacidades cognitivas más disminuidas y mayor incidencia de Alzheimer y demencia. Los resultados confirmarían así los de otro estudio anterior que constató que las mujeres postmenopáusicas con altos niveles de estrógenos en sangre experimentaban mayor declive cognitivo que las que no ingerían isoflavonas de soja.

Y para rematar nos hablan del cáncer:

‘Fullon recuerda que las supuestas propiedades anticancerígenas de la soja se deben a un metaanálisis hecho en 1994 por Mark Messina, médico y profesor adjunto en la Universidad de Loma Linda (California, Estados Unidos), que se publicó en Cáncer y Nutrición. Por lo que se refiere a la osteoporosis Fullon afirma que “la aseveración de que la soja previene la osteoporosis resulta extraordinaria ya que bloquea la absorción de calcio y causa déficit de vitamina D. Si los asiáticos tienen niveles más bajos de osteoporosis que los occidentales, explica, es porque su dieta es rica en vitamina D procedente de las gambas, el tocino y los mariscos así como del abundante calcio contenido en los caldos hechos con huesos”.  No se debería pues a la soja.’

Alfredo Embid: ‘El consumo de soja no sólo no previene el cáncer sino que puede fomentar los cánceres ginecológicos y tiroideos’. Asegurando que se han descrito en la literatura científica “cáncer de páncreas, mayor tasa de cáncer y leucemia infantil, mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, aumento de cánceres de la vulva, aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides, aumento de la incidencia de hiperplasia endometrial (estadío precursor del cáncer de útero) y aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides”. Todo ello por consumir soja.
Además recuerda que en el procesamiento industrial de la soja se produce lisinealina (sustancia cancerígena) y que los solventes utilizados dejan otros residuos cancerígenos como el hexano.

Y para concluir termino con los problemas que puede llegar a generar la dichosa soja que nos comenta Alfredo Embid:
Alteraciones alérgicas y casos de alopecia.
– Alteraciones del sistema nervioso como el envejecimiento acelerado del cerebro (estudio realizado en el Centro Epidemiológico de Hawai (Estados Unidos) durante más de 30 años sobre 7.000 hombres demostró que el tofu aceleraba la pérdida de peso cerebral en personas de edad y que cuanta más soja tomaban peores eran sus habilidades mentales”.
Alteraciones del comportamiento: Ansiedad, estrés, agresividad en los humanos y comportamiento de sumisión en animales alimentados con soja.
Alteraciones del sistema inmunitario: La exposición a fitoestrógenos durante el embarazo y la lactancia se ha relacionado con la aparición de enfermedades autoinmunes en los niños.
Alteraciones endocrinas: En 1988, el doctor Theodore Kay de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kyoto (Japón), señalaría: ‘Sabemos desde hace medio siglo que las ratas y los humanos alimentados con soja -especialmente los niños y las mujeres- sufren agrandamientos de la tiroides’.
Los niños alimentados con fórmulas a base de soja tiene el triple de enfermedades autoinmunes de tiroides, según un estudio del Departamento de Pediatría del Hospital Universitario Cornell de North Shore Manaste, Nueva York , Estados Unidos y hasta cáncer de tiroides’.
Aumento de malformaciones en el nacimiento: El Soy Online Service recoge los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad John Hopkins (EEUU) que apoyan ‘la potencial conexión entre el consumo de isoflavonas durante el embarazo, las alteraciones tiroideas y los defectos de nacimiento. Y entre esas alteraciones endocrinas cita alteraciones del páncreas (‘los niños alimentados con fórmulas de soja tienen el doble de diabetes’) y alteraciones del tiroides (‘la soja contiene sustancias que debilitan la función de la glándula tiroides. Es bociógena. La genisteína es un inhibidor de la peroxidasa tiroidea más poderoso que los medicamentos normales anti-tiroideos’)
Alteraciones del material genético: Se han descrito alteraciones de los mecanismos reparadores naturales de las aberraciones cromosómicas y otras alteraciones negativas del ADN’.

Me gusta que una mujer, la doctora Kaayla T. Daniel, especialista en Nutrición clínica de la Asociación Internacional y Americana de Nutricionistas clínicos de Dallas, haya escrito ‘The Whole Soy Story: The Dark Side of America’s Health Food’ y con el apoyo de doctores como Russell Blaylock, Larry Dossey, Nicholas Gonzales, Joseph Mercola, Kilmen McCully, Doris J.Rapp y Jonathan Wright: 

No es un alimento saludable; no es la respuesta al hambre del mundo; no es una panacea.’ Y continúa: ‘Los de mayor riesgo son los niños que recibieron leche de fórmula de soja, los vegetarianos que toman soja como sustituta a la carne y los adultos con enfermedad cardíaca o mujeres menopáusicas medicados con suplementos de soja.(…) Las personas con problemas de tiroides, reproductivos o con riesgo de cáncer de mama deberían tener cuidado con la ingesta de soja’.

Mi intuición me dice que ya es hora de abandonar esta legumbre, que ya es hora de regresar a casa, si, a nuestra casa donde podemos nutrirnos de alimentos autóctonos y más ricos en todos los sentidos.

Curiosidad: En el 2010 fue un punto de inflexión ya que tuve un par de clientas con cáncer de mama que les recomendaba tomar miso y tempeh por sus supuestas propiedades anticancerígenas. Una de ellas me dijo: ‘Me parece que la soja no me sienta bien’. La eliminamos por completo de su alimentación y sus marcadores comenzaron a bajar. En ese momento me puse a investigar y descubrí un gran pastel. Desde entonces no recomiendo la soja en ninguna de sus formas (leche, tofu, miso, tamari, tempeh…) y os recomiendo leer las etiquetas de todos los productos para aseguraros de que estén ‘libres’ de soja.

Si aún después de haber leído todo el artículo sigues pensando en tomar soja, te recomiendo que el tofu lo hiervas unos 10 minutos para luego saltearlo o cocinarlo como quieras, así por lo menos no te lo comerás crudo y tal vez que no tenga tantos antinutrientes.

Un apunte interesante del Dr. Shelton y su combinación de alimentos: ‘Si la naturaleza produjera gran cantidad de alimentos con una proporción casi idéntica de lípidos, prótidos y de glúcidos, nuestro sistema digestivo sería probablemente distinto. Los alimentos equilibrados en los tres componentes son muy difíciles de digerir. La digestibilidad aumenta a la vez que la preponderancia de un solo elemento. Por ejemplo, la soja es ciertamente la leguminosa más difícil de digerir ya que contiene un 24% de almidón, un 37% de proteínas y un 18% de grasa.’

Más información en mi libro ‘El Código de la Nutrición. Por una Nutrición Divergente’.

Yo Isasi

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

error: Contenido Protegido!!
× Mándame un WhatsApp!