En Busca del Padre Perdido

En Busca del Padre Perdido

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¿Padre perdido? Los que estamos perdidos somos nosotros porque realmente buscamos un padre ilusorio, uno creado en nuestra mente como si fuera un ídolo. Ese que nos salvará como Jesucristo. Y justamente nuestro padre va al baño como todo ciudadano de a pie. Esta es la pura realidad. Y le exigimos que se comporte como ese ser iluminado que no es. De ahí nuestras frustraciones, decepciones y demás etc. 

Tenemos que crecer, dejar de buscar como Indiana Jones ya que no encontraremos a nadie que satisfaga nuestras necesidades insatisfechas basadas en cuentos de Disney, que por cierto, en estos cuentos el padre o estaba muerto o era el malo de la película como en Star Wars. 

En la actualidad, con familias desestructuradas, rotas e irremplazables, el padre, mejor dicho, la figura del padre, está en crisis ya que está ausente, es tóxica y es prescindible. Pero debemos saber que Freud y su psicoanálisis nunca vio al padre como un individuo sino sólo como una función simbólica. De ahí la confusión universal. Entonces la función paterna no se basa en estar presente físicamente para cumplir un rol autoritario y de protección. Esta función, que la puede ejercer cualquier persona (incluso la propia madre o un hermano), tiene como objetivo que nuestro niño se separe de la estructura familiar donde se crio para abrirse al mundo y crear su propia vida. Un propósito que cada vez cuesta más porque tenemos niños-adultos que todavía viven en la casa de los padres.

Por tanto, no es una figura masculina presente sino un símbolo que nos invita a la separación, la individuación y a la independencia para poder crear nuestra propia estructura.

Pero si no nos permitimos separarnos a nivel mental, físico y emocional de esta figura nos llevará a problemas desde alimentarios, de identidad, de pareja, de amistades y de relación con la sociedad.

Por tanto, la búsqueda del padre tiene que ser una búsqueda de ese padre funcional para que sirva como agente de separación y así cortar el cordón umbilical definitivamente.

Pero paradójicamente nos resistimos a encontrarlo, nos va bien seguir buscándolo sin éxito porque es la manera de ser víctimas de nuestras propias calamidades y así echar la culpa a una imagen que supuestamente nos tendría que haber ayudado a crecer cuando en realidad si nos soltamos o desvinculamos es cuando podríamos hacerlo de manera madura y sin reproches ni rabietas. Así se acabaría echar la culpa a otros (padres, jefes, amistades, parejas, hijos, etc.) y hacernos cargo tomando el mando de nuestra Vida.

La clínica psicoanalítica dice: No basta con culpar al entorno o al pasado: Es necesario construir nuevas coordenadas para que la separación subjetiva sea posible.

Entonces, después de todo lo anterior, tenemos que ser conscientes que no hay que buscar a nadie sino que solamente esa figura simbólica que está dentro de nosotros es la que nos dará la autonomía para crear nuestra propia vida. No es encontrarlo para que nos sostenga sino para que nos liberemos y podamos vivir desde la integridad y dejar de depender de sujetos/objetos externos o de ideas preconcebidas sin sentido.

Yo Isasi

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