Veamos cómo, últimamente, el azúcar de coco lo están promocionando como la alternativa al azúcar de mesa. Pero, ¿esto es realmente cierto? La respuesta es NO. 

¿Cómo se elabora el azúcar de coco?

El azúcar de coco proviene de la savia de las flores cortadas de la palma de coco. No contiene la fruta de coco real, la parte de la que se derivan los productos de coco más beneficiosos.

El azúcar de coco, más exactamente el azúcar de palma de coco, está hecho de la savia de la palma de coco que se ha extraído y luego se ha hervido y deshidratado. Proporciona el mismo número de calorías e hidratos de carbono que el azúcar de caña regular (alrededor de 15 calorías en azúcar de coco y cuatro gramos de carbohidratos por cucharadita) por lo que no obtendría ninguna ventaja en estos aspectos al hacer un cambio. El azúcar de coco es de color caramelo con un sabor similar al del azúcar moreno y puede sustituirse por el azúcar de caña en la mayoría de las recetas. (Nota: No confunda el azúcar de palma de coco con el azúcar de palma, que se deriva de la palmera de azúcar. El azúcar de palma se usa a menudo en los platos tailandeses)’. Dr. Weil.

Aunque los nombres se usan indistintamente, el azúcar de palma y el azúcar de coco no son lo mismo. Uno procede de la palma de azúcar y el otro de la palmera cocotera, produciéndose ambos de la savia dulce y acuosa que brota de los capullos de flores cortados.

¿Propiedades y sus verdades a medias?

El azúcar de coco es 100% azúcar. 50% glucosa, 50% fructosa, como el sirope de maíz (High Fructose Corn Sugar).

El azúcar de coco se promociona por la retención de muchos minerales de la savia, especialmente el potasio. Es cierto que 100 gramos (25 cucharaditas) de azúcar de coco tienen 1.030 mg de potasio, casi un cuarto del valor recomendado por día. No hay que ser matemático para darse cuenta de que no se obtiene nada por tomar una cucharadita o dos de azúcar de coco.

Según el Dr. Jonny Bowden en su ‘The 150 Healthiest Foods on Earth’, el coco proporciona grasas saludables, incluyendo ácido láurico, que son antivirales, antimicrobianos, estimulantes del sistema inmune e incluso ayudan a combatir algunos tipos de cáncer. Su cuerpo usa los triglicéridos de cadena media (MCT, por sus siglas en inglés) más fáciles de metabolizar en coco para quemar como combustible en lugar de almacenarlos como grasa.
Pero solo obtendrá esas grasas saludables en el aceite de coco, manteca de coco, leche de coco y la carne de coco, NO en el azúcar de coco.

Azúcar Coco, Azúcar Blanco y Fructosa

‘Nutricionalmente, no hay mucha diferencia entre el azúcar de coco y el azúcar de mesa. Ambos son azúcares añadidos que debemos limitar. Demasiado azúcar de cualquier tipo, blanco, marrón, coco, miel, jarabe de arce, néctar de ágave, eleva los triglicéridos en la sangre, baja el colesterol HDL (bueno) y contribuye con el exceso de calorías a su dieta. Si decide tomar azúcar de coco, utilícelo con moderación.’ Leslie Beck.

El azúcar de mesa regular (sacarosa) es 50% de fructosa, 50% de glucosa.
Muchas webs afirman que el azúcar de coco no tiene fructosa pero está hecho de 70-80% de sacarosa, ¡que es la mitad de la fructosa!
Por esta razón, el azúcar de coco proporciona casi la misma cantidad de fructosa que el azúcar regular, gramo por gramo.
Consumido en exceso, los azúcares añadidos causarán todo tipo de problemas como el síndrome metabólico, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Según el Dr. Joseph Mercola, cantidades excesivas de fructosa elevan la presión arterial, los triglicéridos y el LDL; roban vitaminas y minerales; aumentan la resistencia a la insulina y la obesidad; y contribuyen a enfermedades cardiovasculares, enfermedades del hígado, cáncer, artritis e incluso gota.

Si tomaste fructosa solo de verduras y frutas (donde se origina) como hacía la mayoría de la gente hace un siglo, consumirías aproximadamente 15 gramos por día, muy lejos de los 73 gramos por día que un adolescente de ahora obtiene de un refresco’, escribe Mercola.

Teniendo en cuenta que la fructosa constituye aproximadamente el 39 por ciento del azúcar de coco, no se necesita mucho para dañar al hígado.

Una dieta rica en fructosa y exceso de azúcar te hace sentir débil. Los azúcares simples causan antojos de comida, envejecen los tejidos, alteran la función hormonal, reducen la energía cerebral y la dopamina y elevan los triglicéridos, lo que lleva a la resistencia a la leptina, la resistencia a la insulina, la diabetes y la obesidad.
El aceite de coco es un alimento que contiene grasas increíbles para perder peso, desarrollar músculo y alimentar el cerebro. Incluso tiene potentes propiedades antimicrobianas.
Entonces si el coco es tan bueno, el azúcar de coco debe serlo también, ¿verdad? Pues No.

Las compañías han hecho popular el azúcar de coco en poco tiempo anunciándolo como una alternativa menos glucémica al azúcar de mesa. Este enfoque de marketing es exactamente el mismo truco que los vendedores de fructosa usan para promover alimentos dañinos con alto contenido de fructosa. Es cierto que la fructosa no aumenta la insulina tan rápido como lo hace el azúcar regular, pero eso ciertamente no la hace saludable. Es tóxica para el hígado. Lo mismo ocurre con el azúcar de coco.

  • Cuando se toma mucha fructosa, ésta va directamente al hígado, y el hígado trata de metabolizarla en una forma útil antes de que cause daño (la fructosa es tóxica en grandes cantidades).
  • El principal componente del azúcar de coco es sacarosa (70-79%), seguido de glucosa (3-9%). La sacarosa (azúcar de mesa) está compuesta de media fructosa. Eso hace que el azúcar de coco sea de 38-48.5% de fructosa, que es aproximadamente lo mismo que el azúcar de mesa.
  • El azúcar es azúcar, sin importar la forma en que se encuentre. Si se toma demasiado azúcar de coco, se dañará al hígado, habrá acumulación de tóxicos, aumentará el riesgo de infecciones fúngicas, disminuirá la función cerebral y se metabolizará directamente en grasa.

El Dr. Robert H. Lustig es un endocrinólogo pediatra, experto en obesidad en niños y fue el que alertó al público sobre los peligros de la fructosa.
‘Sugar: The Bitter Truth’, es una conferencia de 90 minutos que profundiza en la ciencia y la bioquímica detrás del consumo de fructosa, con más de 7 millones de visitas. (Recomiendo verla).

– El azúcar de mesa (sacarosa) y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa proporcionan una porción significativa del total de calorías en una dieta occidental estándar.
Ambos consisten en dos azúcares simples: glucosa y fructosa.
Cuando las personas llevan una dieta alta en calorías y alta en fructosa, el hígado se sobrecarga y comienza a convertir la fructosa en grasa.
– Lustig y otros científicos creen que el consumo excesivo de fructosa puede ser el motor clave de muchas de las enfermedades más graves de la actualidad. Estas incluyen obesidad, diabetes tipo II, enfermedades del corazón e incluso cáncer.

Los efectos nocivos del exceso de Fructosa


• Hace que el hígado sintetice grasas, eleva el colesterol, añade grasa alrededor de los órganos y, en última instancia, enfermedades del corazón.
Aumenta los niveles de ácido úrico en la sangre, lo que provoca gota y presión arterial alta.
• Causa depósito de grasa en el hígado, lo que puede conducir a una enfermedad del hígado graso no alcohólica.
• Causa resistencia a la insulina, lo que puede conducir a la obesidad y diabetes tipo II.
• La resistencia a la insulina conduce a insulina elevada y altos niveles del factor de crecimiento insulínico. La evidencia humana asocia los altos niveles de insulina e IGF-1 con un mayor riesgo de cáncer de colon.
La fructosa no afecta la saciedad de la misma manera que la glucosa, lo que hace que se consuma más calorías totales automáticamente si la ingesta de fructosa es alta.
• Puede causar resistencia a la leptina, hormona culpable del aumento de peso, alterar la regulación de la grasa corporal y contribuir a la obesidad. La resistencia a la leptina, la insulina elevada y los ciclos adictivos de antojos y atracones son la clave del aumento de grasa.

El azúcar puede ser adictivo.

Indice Glucémico

El índice glucémico no se aplica directamente a los edulcorantes porque no mide la fructosa, el componente principal del azúcar de coco. El cuerpo no puede derivar energía a partir de la fructosa. Recomiendo reducir los edulcorantes de todo tipo, y especialmente la fructosa.
Si desea probar el azúcar de coco, lea con detenimiento las etiquetas antes de comprar: Algunas marcas pueden mezclarse con azúcar de caña y otros ingredientes. Encontrará productos que se describen como «cristales de coco», «azúcar de coco» o «azúcar de palma de coco», y probablemente notará que son más caros que el azúcar de caña regular.
En general, no hay mucha diferencia entre el azúcar de mesa y otros azúcares naturales, incluidos el de coco, la miel, el jarabe de arce (mi favorito), la melaza y el sorgo. Para el cuerpo todos son azúcares que se convertirán en glucosa para combustible metabólico. Pero tenga en cuenta que el néctar de agave puede ser de 85 por ciento de fructosa, mientras que el jarabe de arce es de aproximadamente 35 por ciento.
Mantenga su ingesta a menos de seis cucharaditas por día. Disminuir el consumo significa disminuir la enfermedad.’
Andrew Weil, M.D.

Químicamente hablando, gran parte del azúcar de coco es idéntico al azúcar blanco. Del setenta al 79 por ciento del azúcar de coco es sacarosa; el resto está formado por moléculas individuales de glucosa y fructosa (los dos azúcares que componen la sacarosa).

Dejando de lado los nutrientes, sigue siendo principalmente azúcar y puede crear problemas similares con el hígado y el azúcar en la sangre. Lo ideal es conseguir mantener baja la insulina y los triglicéridos dañinos y enseñar al cuerpo a quemar grasa fácilmente para obtener combustible.

Otros Endulzantes

Fruta del monje o Luo Han Guo (Siraitia grosvenorii)

Su extracto es 300 veces más dulce que el azúcar. Pertenece a la familia de los pepinos y la calabaza, y es rica en antioxidantes con beneficios antiinflamatorios.
El proceso para la fabricación de un edulcorante se patentó en 1995 por Procter & Gamble (multinacional con más de mil millones de dólares en ventas netas anuales y marcas conocidas como Gillette, Evax, Ausonia, Oral-B) desarrollando un proceso específico para eliminar aromas de interferencia.
La marca Splenda tiene su versión de fruta del monje y aunque afirman que tiene ‘cero calorías’, lleva eritritol, azúcar blanco y melaza. Así que mejor encontrar la versión pura sin aditivos pero es carísima y no sé si realmente merece la pena.
Al igual que con cualquier edulcorante, hay que tener cuidado con su uso excesivo. Para algunas personas, los edulcorantes ‘saludables’ también pueden desencadenar antojos por alimentos más dulces.

Eritritol

Un alcohol de azúcar que se produce de forma natural en algunas frutas y alimentos fermentados. (Nota: Los alcoholes de azúcar recibieron su nombre porque su estructura bioquímica se asemeja a un híbrido de un azúcar y un alcohol). El eritritol tiene un 95 % menos de calorías y un 70 % más dulce que el azúcar.
Lo promocionan como el ideal para los diabéticos.
Sin embargo, las dosis grandes (más de 50 gramos) pueden generar náuseas, borborigmos y urticaria alérgica.
A menudo el eritritol se encuentra mezclado con otros edulcorantes aunque se puede conseguir polvo de eritritol 100% puro en algunas tiendas de alimentos naturales.
Es un prometedor edulcorante en pequeñas cantidades, ya que no parece crear la angustia gástrica como otros alcoholes de azúcar. Aunque como con cualquier alcohol de azúcar, hay que ser precavidos.
Es importante recalcar que el eritritol que venden las marcas comerciales se produce a nivel industrial a partir de glucosas a las que se le aplica una levadura denominada Moniliella pollinis hasta lograr su fermentación. Por lo que recomiendo leer la letra pequeña del etiquetado.

Xilitol

Un alcohol de azúcar de origen natural con una dulzura similar a la sacarosa pero sólo tiene un 33 por ciento menos de calorías que el azúcar. Los fabricantes solían derivar el xilitol de los abedules pero ahora es más probable que provenga de las hojas de maíz o como una mezcla de maíz y abedul.
Los europeos han usado xilitol durante más de un siglo como un edulcorante para los diabéticos. Mientras que el azúcar de mesa tiene un índice glucémico de 100, el xilitol tiene sólo 7.
El problema son los efectos laxantes del xilitol que incluyen diarrea, gases e hinchazón. Lo puedes comprobar tomando varios chicles de xilitol en un mismo día (no te recomiendo hacer la prueba).
Los estudios muestran que el xilitol puede ser fatal para los perros.
Se encuentra en forma de polvo en la mayoría de las tiendas de alimentos naturales.
Actualmente la mayoría del xilitol se deriva del maíz y por lo tanto, la mayoría es transgénico. Lo ideal sería encontrar xilitol procedente de abedul. Es muy importante no pasarse con las cantidades para evitar molestias intestinales.

Stevia

Una hierba que crece en América del Norte y del Sur que es 300 veces más dulce que el azúcar, con cero calorías y que en España se hizo popular por el payés de la stevia.
La stevia no tiene efectos adversos conocidos sobre el azúcar en la sangre. En 1991, la FDA calificó a la stevia como un «aditivo alimentario inseguro» y los fabricantes debían clasificar sus productos de stevia como suplementos dietéticos en lugar de como edulcorantes.
Es importante recalcar que la Stevia Rebaudiana Bertoni tiene dos azúcares, el Steviósido y el Rebaudiósido y sólo el primero tiene las propiedades medicinales de la stevia. Coca-Cola y Cargill patentaron Truvia (en España se encarga Azucarera), un engendro modificado genéticamente que contiene como único componente el Rebaudiósido y, según dicen, produce efectos secundarios.
Por tanto, es importante diferenciar: La stevia que en el 2011 fue reconocida por la UE con el número E-960 y también por glucósidos de esteviol, esteviósido, extracto de stevia o Reubadiósido A, donde éste (el Rebaudiósido A) es el principal glucósido responsable del sabor dulce; y la stevia que proviene de la planta seca que lleva los dos azúcares antes mencionados siendo el Steviósido el único que contiene las verdaderas propiedades medicinales. Mientras algunos se quejan de un regusto amargo (aquí me incluyo), la stevia es el edulcorante preferido para muchas personas con dietas bajas en carbohidratos o con problemas de azúcar en la sangre. Debido a que tiene cero calorías, la stevia puede crear desregulación calórica, donde ya no puede calibrar el grado de dulzura de la carga calórica, lo que lleva a antojos y comer en exceso. Es muy importante conseguir stevia pura y orgánica.

Y mucho ojo ya que la mayoría de las marcas comerciales nos están dando gato por liebre, es decir, preparados a base de Rebaudiósido con otros ‘aditivos añadidos’, como:

  • La stevia de Mercadona sólo contiene un 3,5%: Edulcorante de mesa a base de eritritol E-968 (ojo que no es eritritol natural sino el industrial) y glucósidos de esteviol (3,5% de extracto de stevia).
  • La stevia de Natreen lleva: Agente de carga (carbonato de sodio), edulcorante (glucósidos de esteviol), corrector de acidez (citrato de sodio), L-Leucina.

Además, actualmente podemos encontrar en los supermercados y grandes superficies productos con ‘sellos’ verdes con la palabra ‘stevia’, como los chocolates Valor, pero cuando te pones las gafas y lees la letra pequeña, vemos que sólo llevan un 0,003% de glucósidos de esteviol. 

Y por desgracia, también puede ocurrir con las marcas que venden las herboristerías, como por ejemplo:

  • Soria Natural: Agua glicerina, E-960 (rebaudiósido 98%).
  • Be Sweet: Glucósido de esteviol (97 Reb. A), bicarbonato de sodio, agente acidificante, L-Leucina.
  • SteSweet: Lo mismo que el anterior y además citrato monosódico (E-331) y celulosa.

Conclusión

No existe el ‘Santo Dulce Grial’. De una manera o de otra, todos estamos ‘enganchados’ al azúcar, así que lo importante es la moderación así como la calidad y procedencia del azúcar o edulcorante elegido.

¿Cómo podemos mejorar nuestro cuerpo sintiéndonos bien y ligeros?
Lo primero de todo es dejando el azúcar. Este edulcorante adictivo además se encuentra escondido en muchos alimentos donde no sospecharíamos que estuviese, incluido en los productos ‘light’ o los promocionados ‘sin azúcar’ o ‘tolerado para diabéticos’.
Se puede encontrar bajo el nombre de: Sacarosa, maltosa, dextrosa, maltodextrina, almidón de maíz, almidón o fécula de patata, sirope de maíz, glucosa, extracto o fibra de remolacha, fructosa, lactosa, melaza, levulosa, isoglucosa, polioles, siropes, el E-15 0. ¡La lista es interminable!

El azúcar blanco crea un déficit de vitaminas sobre todo del grupo B, de minerales, robando calcio y magnesio y oligoelementos.

  • Cuando se metaboliza produce residuos ácidos que para neutralizarlos el cuerpo roba el calcio de nuestros huesos. A los niños les salen caries y los mayores pueden sufrir artritis, artrosis, osteoporosis, diabetes…
  • Debilita el sistema inmunitario favoreciendo el aumento de bacterias, parásitos y hongos creando infecciones como la persistente cándida.
  • Al ingerir grandes cantidades que no podemos procesar se convierten en grasa aumentando el colesterol y problemas cardiovasculares.
  • Como su absorción es muy rápida nos crea un estado de hiperactividad y euforia (hiperglucemia) y bajamos al cansancio y a la desgana (hipoglucemia). Estas alternancias alteran el sistema nervioso y nos vuelven irritables, agresivos y con debilidad general. Y es que nos nos damos cuenta que lo que comemos tiene mucho que ver de cómo nos sentimos y pensamos.
    Los niños más golosos serán hiperactivos (cariño, este niño no para y a mí me va a dar algo…), disminuirá su concentración y tendrán un alto riesgo de contraer diabetes.

Más información detallada en mi libro ‘El Código de la Nutrición. Por una Nutrición Divergente’.

Por cierto, te invito a que veas mi Programa ‘Adiós al Azúcar’ de 21 días.

Yo Isasi