Probióticos: Tomar o No Tomar

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Mi opinión: No a los suplementos en todas su formas (y colores) ya que el cuerpo no es capaz de asimilar ni reconocer algo creado en un laboratorio y todo lo que el cuerpo no reconoce lo guarda como ‘basura’, es decir, lo que los chinos llaman flema (toda sustancia ingerida insuficientemente degradada convirtiéndose en sustancias anómalas a la economía biológica) capaz de circular o depositarse originando lentitud circulatoria, obstrucción o depósito en forma de neoformación.

Además, no creo que puedan sobrevivir, primero a los procesos de elaboración y aditivos añadidos; segundo, a envases de plástico durante meses; y tercero, al pH ácido de nuestro estómago (y a la bilis) que seguro que los aniquila.
Si, ya sé que muchos tenemos la flora intestinal hecha un desastre de tanta medicación, mala alimentación, estrés, etc. pero no creo que la solución sea tomar probióticos. La verdadera solución sería un cambio radical de nuestro estilo de vida. Lo sé, fácil decirlo pero difícil llevarlo a cabo. Sería aprender a cuidarse en todos los aspectos tanto físicos, energéticos como emocionales. Sólo nuestro esfuerzo, nuestra constancia y dedicación harán que todo vuelva a la normalidad, o mejor dicho, al origen. Y el origen de todo está en nuestra flora intestinal así que no perdamos más el tiempo y pongamos remedio antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué son los Probióticos?

La palabra probióticos viene del latín pro (‘para’) y de la bios griega (‘vida’). El científico ruso, Elie Metchnikoff, es considerado como el ‘padre de los probióticos’ pero hay muchos otros científicos a los que se ha atribuido individualmente la acuñación de la palabra misma como, por ejemplo, Kollath (1953), Lilly y Stillwell (1965), Parker (1974), Fuller (1989) y otros. Cada uno tenía su propia definición del término.

Si bien la definición inicial de los probióticos propuesta en 1965 se refería a sustancias secretadas por los microorganismos que estimulan el crecimiento de otros (en oposición a los ‘antibióticos’), actualmente el término probiótico hace referencia a un preparado o a un producto que contiene cepas de microorganismos viables en cantidad suficiente como para alterar la microflora en algún compartimento del huésped (por implantación o colonización) y que produce efectos beneficiosos en dicho huésped. La definición incluye bien productos que contienen microorganismos (por ejemplo, leches fermentadas) o un preparado de microorganismos (por ejemplo, comprimidos o polvos).

¿Tenemos probióticos en nuestro organismo?

En el camino a través del canal de parto durante un parto natural, el recién nacido obtiene una dosis de bacteria de su madre. Este evento inicia la colonización del tracto gastrointestinal del bebé de bacteria ‘buena’. Una nueva investigación y muy convincente muestra que muchos de los bebés que nacen por cesárea tienen una salud menos óptima después del nacimiento. Probablemente esto se deba a que los bebés no están expuestos a la bacteria ‘buena’ que hay en el canal de parto de la madre, el cual serviría para llenar su propio tracto gastrointestinal.

Antes del nacimiento, los intestinos son estériles y las bacterias comienzan a colonizar el intestino poco después del nacimiento y continúan durante toda la vida. Estas bacterias normalmente no causan problemas y de hecho ayudan a mantener el bienestar ya que evitan la infección con bacterias que causan enfermedades.
La superficie de la luz intestinal (equivalente a un campo de fútbol) acumula más de 100 trillones de microorganismos, lo que equivale a 10 veces el número de células que componen una persona adulta. El intestino humano es, por tanto, un verdadero ecosistema esencial para la absorción eficiente de nutrientes y para el mantenimiento de la salud en general.

Los probióticos son microorganismos vivos que se encuentran naturalmente en nuestro sistema digestivo. Estos microorganismos viven principalmente en el intestino y trabajan sinérgicamente para ayudar al cuerpo a funcionar correctamente. Los probióticos también están disponibles en algunos alimentos y como suplementos comerciales para la salud digestiva. Si leemos la etiqueta de un suplemento probiótico podremos observar recomendaciones contradictorias. Algunos fabricantes recomiendan tomar probióticos con una comida, mientras que otros recomiendan tomarlos después de las comidas.

¿Tomar probióticos antes o después?

Las recomendaciones contradictorias encontradas en productos probióticos comerciales pueden causar confusión sobre cuándo tomar el probiótico. Los investigadores buscaron poner fin a la confusión estudiando el impacto de tomar probióticos antes, con y después de las comidas. Encontraron que las bacterias en los suplementos sobrevivieron mucho mejor cuando se tomaron con o 30 minutos antes de una comida. También encontraron que la grasa dietética mejoró la supervivencia de las bacterias.

Aspectos a tener en cuenta:

  • El pH normal (la escala de acidez/alcalinidad) del colon debe estar entre 6,7 y 6,9. Un pH de 7,0 es neutro. Cualquier cosa debajo de eso es ácida y cualquier cosa por encima es alcalina. El colon necesita ser ligeramente ácido para inhibir las bacterias patógenas y fomentar el crecimiento de las bacterias buenas intestinales.
  • Nuestro intestino está poblado de bacterias ‘buenas’ y ‘malas’. Todos estos microorganismos componen lo que se llama la microbiota y un equilibrio saludable de todas las bacterias buenas y malas en el intestino puede hacer una gran diferencia en nuestra salud.
  • Los antibióticos, el cloro en el suministro de agua, los medicamentos (prescritos y de venta libre), el estrés y otros factores que dañan las bacterias intestinales hacen que el medio ambiente del colon sea más alcalino afectando a la diversidad de la microbiota y el equilibrio de las bacterias ‘buenas’. Medicamentos comunes como analgésicos, esteroides, antiinflamatorios, pastillas para dormir, píldoras anticonceptivas, antiácidos, vacunas y muchos otros matan o interfieren con el crecimiento de la flora beneficiosa. Si se pueden eliminar o, al menos, minimizar estos medicamentos, se tendría más oportunidad para restaurar la flora intestinal.

El futuro del probiótico

  • Los probióticos ya se utilizan ampliamente para prevenir los efectos secundarios de los antibióticos y mejorar la digestión. En el futuro, uno de los usos más prometedores de los probióticos puede ser para el tratamiento y la prevención de la depresión. 
  • El término «psicobióticos»ha sido acuñado para los probióticos que prometen la prevención y/o el tratamiento de enfermedades psiquiátricas. El Dr. John Krystal, editor de la revista Biological Psychiatry, afirma que «este intrigante nuevo campo de investigación puede abrir nuevas posibilidades para el tratamiento de la depresión». 

¿Son realmente efectivos?

La EFSA (European Food Safety Authority) afirma que ‘la evidencia científica sigue siendo insuficiente para demostrar una relación de causa y efecto entre el consumo de productos probióticos y cualquier beneficio para la salud’.

Existe una gran variabilidad en el contenido de las diferentes marcas, incluyendo la cantidad y tipo de organismos utilizados, ya que no se han establecido estándares. Mantener los microorganismos vivos intactos desde el estante hasta su tránsito a través de los intestinos también puede ser un problema: AltMD informa que un estudio de 25 productos lácteos y 13 suplementos en polvo encontró sólo el 33 por ciento contenía organismos vivos y sólo el 13 por ciento contenía todos los organismos listados en la etiqueta.

  • Según Clancy y Pang (2007), afirman que la sorprendente publicidad en mercadotecnia de que los probióticos son buenos para la salud del consumidor carece de credibilidad en el área de la medicina basada en evidencias.

¿Las bacterias pueden sobrevivir métodos de procesamiento y permanecer intactas en botes de plástico durante meses en las estanterías de los establecimientos? 

Cuando un cultivo de bacterias está listo para ser comercializado, se usan dos métodos populares de procesamiento: centrifugación y ultrafiltración.

• Ambos métodos separan la masa bacteriana de su matriz de crecimiento y biopelícula, que es la comunidad que construyen las bacterias.
• Ambos métodos concentran la masa de bacterias.
La centrifugación aplastará las células bacterianas.
La centrifugación es el método de procesamiento más popular porque es la manera más fácil y menos costosa de crear un producto probiótico.
• Las bacterias y toda su biopelícula se colocan en una centrifugadora y el interruptor se golpea arrojando la bacteria contra los lados de la misma con una fuerza increíble.
• La fuerza de la centrifugadora hace que las paredes celulares de muchas bacterias se rompan. A veces el procesamiento las mata inmediatamente, mientras que otras veces las bacterias resultan heridas.
• La comunidad de bacterias es destruida.
La ultrafiltración es menos dañina que la centrifugación.
• Las bacterias se colocan a través de un colador gigante.
• Este método de esfuerzo daña las comunidades bacterianas.
• Sin embargo, las frágiles paredes celulares de las bacterias quedan intactas.
El mayor problema con ambos métodos de procesamiento es que la comunidad bacteriana, la biopelícula, está completamente destruida.

El Doctor Nicholas Chia nos dice: ‘La variedad en la dieta es muy importante. Comer alimentos sanos y no procesados con una variedad de fuentes fomentará un intestino sano. Realmente sugiero dejar que su microbiota intestinal (comunidad de organismos vivos residentes en el tubo digestivo) haga lo que tiene que hacer.’

Requisitos para ser un Probiótico

Para poder considerar a un microorganismo como probiótico éste debe cumplir con los siguientes requisitos (Ramos-Cormenzana et al., 2005; Saulnier et al., 2009):

  • Estar depositado en una colección de cultivo internacional reconocida y ser perfectamente caracterizado a nivel de género, especie y cepa.
  • Ser seguro para el hospedador, determinado mediante ensayos in vitro y/o en animales de experimentación si es necesario.
  • Estar viables en el momento de su consumo, aunque se ha reconocido que las células no viables pueden mediar algunos efectos beneficiosos a nivel fisiológico.
  • Ser capaces de sobrevivir a su paso por el tracto gastrointestinal, lo cual se determina mediante una serie de pruebas estándares:
    – Resistencia al pH gástrico y a sales biliares. Capacidad de adhesión a la mucosa y/o células epiteliales humanas o a líneas celulares.
    – Actividad antimicrobiana frente a potenciales microorganismos patógenos.
    – Proporcionar algún beneficio fisiológico demostrado mediante estudios llevados a cabo en los organismos diana.

Probiótico ‘Ideal’

Lo importante no es el número total de bacterias  (CFU, siglas en inglés de Unidades Formadoras de Colonias) sino el número de diferentes cepas de bacterias que incluye el producto. Debido a que las diferentes cepas de bacterias probióticas tienen funciones ligeramente diferentes y se concentran en varios lugares a lo largo del tracto digestivo, los suplementos probióticos que contienen múltiples cepas tienden a ser más eficaces en general que los productos que contienen una concentración extremadamente alta de sólo una o dos cepas. Esto se debe a que muchas cepas trabajan sinérgicamente para influir en nuestra salud. El conjunto literalmente es mayor que la suma de sus partes.

Los mejores suplementos probióticos utilizarán sistemas que aseguren un porcentaje significativamente alto de bacterias que lleguen a los intestinos con vida. Importante también saber el empaquetado del producto. Debido a que las bacterias probióticas son organismos vivos, su salud puede verse afectada por su medio ambiente.
– Las botellas gruesas y opacas con bolsas desecantes son las más preferidas, pero hay algunos nuevos estilos de blíster que también funcionan bien.
– Una fecha de vencimiento indicada en un suplemento probiótico es la promesa del fabricante de que las bacterias del producto permanecerán activas y potentes -en los niveles especificados en la etiqueta- hasta esa fecha. Por lo general, la fecha de vencimiento se basa en la formulación y los datos de pruebas de estabilidad, lo que significa que una empresa está prestando atención a esas cuestiones.
Los mejores suplementos probióticos mostrarán fechas de vencimiento claramente rotuladas. Sospeche de un probiótico que no lleve la fecha de caducidad en su etiqueta. Sin información de caducidad, es imposible saber cuánto tiempo se espera que las bacterias en el suplemento duren. Podría ser un año o podría ser una semana o que las bacterias ya están muertas. No hay manera de saberlo.

El riesgo de las cápsulas y comprimidos de probióticos

  • En 2010 un estudio demostró que la mayor parte de los probióticos que se venden en el mercado no contienen el número suficiente de bacterias vivas como para producir algún efecto.
    En los comprimidos hay un número extremadamente bajo de bacterias vivas, ya que la presión necesaria para formar el comprimido hace que la temperatura suba por encima de los 50ºC y mate a una gran parte de ellas. Por tanto, es casi imposible que existan comprimidos de probióticos que ofrezcan buenos resultados.
  • Algunos fabricantes fingen haber encontrado la solución vendiendo comprimidos de probióticos que de antemano se han protegido con microencapsulación. El problema está en que este tratamiento incrementa de manera desmesurada el volumen de los probióticos. Para ingerir la cantidad necesaria (mil millones como mínimo) tendríamos que tomar cien comprimidos al día.
  • Pongamos por caso el yogur clásico. Tan solo contiene dos cepas bacterianas (Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus), ya de por sí muy poco probióticas. Pero es que además, después de su conservación, que se extiende desde el lugar de fabricación hasta casa (varias semanas), la supervivencia de las bacterias y el equilibrio entre cepas se altera fuertemente. Como consecuencia de ello, el producto que consumes en casa no permite regenerar la flora intestinal, sino únicamente conservar las condiciones de pH beneficiosas para el intestino.
  • Las personas que toman probióticos malgastan cada año cientos de euros simplemente porque los consumen en el momento equivocado, lo que reduce su eficacia hasta prácticamente cero. Y es que los probióticos se destruyen en gran medida por la acidez del estómago cerrado, es decir, mientras está produciendo mucho jugo gástrico (rico en ácido clorhídrico) para la digestión de los alimentos. Así que es muy importante tomar los probióticos cuando el estómago está vacío o, dicho de otra manera, al levantarse por la mañana. En ese momento, el nivel de pH del estómago es prácticamente neutro y en esos momentos se encuentra abierta la puerta que cierra el estómago (el píloro), que es el que impide que la comida pase al intestino antes de ser digerida.
  • La forma perfecta de tomar probióticos es diluyendo el producto en polvo en un vaso de agua templada a unos 35ºC (para reavivar las bacterias, sin matarlas por el agua muy fría o muy caliente), y después beber el contenido, que directamente pasará al intestino a través del píloro, que está abierto.
  • Los probióticos se mantendrán sanos y salvos. Después podrán viajar tranquilamente por todo el intestino delgado para llegar a su destino, el colon, o podrán dejar su equipaje, instalarse… y tener muchos hijos.

Negocio a gran escala

Los suplementos probióticos son cepas con propietario. Eso significa que son formulados en laboratorios por empresas y grandes corporaciones para que puedan ser patentados y vendidos con fines de lucro. Pocos estudios se han hecho con alimentos fermentados reales. ¿Por qué? Porque no se puede patentar el chucrut, el kimchi o cualquier alimento para esa materia.

Efectos Secundarios

Aquellos que están gravemente enfermos no deberían tomar probióticos. Un estudio holandés sugiere una mayor tasa de mortalidad entre los pacientes con pancreatitis aguda al beber una mezcla probiótica de seis cultivos activos. En este caso, las bacterias ‘buenas’ son vistas por el ya debilitado sistema inmunológico como dañinas y atacadas como invasoras.

  • Infección: El riesgo de infección o sepsis es el área más importante de preocupación con el uso de probióticos, de acuerdo con el ‘American Journal of Clinical Nutrition’, AJCN. Algunos probióticos han sido diseñados para tener una buena adherencia a la pared intestinal, lo que puede aumentar la translocación bacteriana y la virulencia, causando infección.
  • Resistencia antibiótica: Drugs.com afirma que la resistencia a los antibióticos se ha reportado para el probiótico Lactobacillus en Europa. 
  • Otros efectos secundarios de los probióticos incluyen malestar abdominal o gases, interacciones medicamentosas y efectos neurológicos raros. Se ha reportado endocarditis, una infección en el revestimiento interno del corazón por infección en el torrente sanguíneo causada por el uso de probióticos.
  • Reacción alérgica: Es posible que los probióticos provoquen una reacción alérgica en algunas personas que los toman. Los síntomas de una reacción alérgica incluyen urticaria, picazón, sibilancias, dificultad para respirar e hinchazón de la cara y la garganta.

El Doctor S.C. Rao, miembro de la Asociación Americana de Gastroenterología y director del Centro de Enfermedades Digestivas de la Universidad de Georgia nos dice: ‘Mientras que la mayoría de los seres humanos colonizan los probióticos en el intestino grueso, algunos los colonizan en el pequeño, un área del cuerpo que en realidad no tiene muchas bacterias. Por lo general, los probióticos son bastante benignos pero cuando colonizan en el intestino delgado son dañinos y potencialmente causan síntomas’.

Conclusión

Regresar a los alimentos tradicionales y fermentados y alejarse de los alimentos estériles y sin vida es un paso más para nutrir todo el cuerpo. Todo el mundo tiene una colección única de microorganismos, y los alimentos fermentados promueve mantener esta comunidad microbiana interna en primer lugar, en lugar de confiar completamente en un suplemento probiótico.
Nutrir el cuerpo con una dieta probiótica, en lugar de una píldora probiótica, es esencial en la reconstrucción del tracto gastrointestinal y la restauración del sistema inmunológico.

Más información detalladas sobre este tema en mi libro ‘El Código de la Nutrición. Por una Nutrición Divergente’.

Yo Isasi

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