Paciencia con tu Enfermedad

Paciencia con tu Enfermedad

Tabla de contenidos

‘¡Cuán desgraciados son aquellos que no tienen paciencia! ¿Qué herida se ha curado en un instante?’ Cita de Shakespeare.

La paciencia es una gran virtud pero cada vez hay menos gente paciente. Somos unos impacientes integrales.

En nuestra sociedad consentida y caprichosa, queremos todo al momento, no podemos esperar, sobre todo en el tema material pero la salud tampoco se queda atrás así que si nos aparece un dolor recurrimos directamente al analgésico de turno para que nos lo quite en vez de indagar por qué apareció ese dolor. Es una pena porque nuestro cuerpo nos habla y nosotros le tapamos la boca.

Me gustaría que la gente fuera ya consciente y dejase de creer que las dietas relámpago harán que bajen 20 kilos verdaderos (aquí matizo lo de ‘verdaderos’) en menos de un mes o que irte a un retiro de una semana le quitará su enfermedad crónica. Señores y señoras, eso es imposible. Nuestra enfermedad la hemos ido desarrollando a diario, poquito a poco y la llevamos con nosotros durante años. Entonces, ¿cómo podemos pensar que esta enfermedad se ha instalado porque si y que marchará por hacer un ayuno de una semana o por tomar un compuesto ‘milagroso’ de plantas ? Debemos ser más realistas, poner los pies en el suelo y dejar de creernos todo lo que dicen por las redes. Tus almorranas no te las va a quitar la crema de la tele por mucho que te empeñes y tu dolor de cabeza seguirá ahí cuando el efecto del analgésico haya perdido su efecto.

La raíz del problema de nuestra enfermedad está bien enraizada, nos la hemos trabajado, así que ahora hay que hacer el mismo trabajo pero a la inversa. Trabajarla desde el esfuerzo, la esperanza, la constancia y sobre todo con mucha paciencia. 

La alimentación, la buena Nutrición, puede ayudar a recuperarte de bastantes enfermedades pero también es importante que recuperemos nuestra parte emocional y mental para que todo fluya y sane. No sólo por comer bien nos curaremos si las otras partes del todo están carentes de atención.

Una vez nos metemos de lleno en nuestro propósito con el ‘pack completo’ (nutrición, emoción, cuerpo y mente) tenemos que ser conscientes de que no va a ser un camino de rosas y que van a aparecer muchos síntomas desagradables tanto físicos como emocionales que son, nada más y nada menos, toda la basura que guardamos en nuestro interior. Aquí es importante no tirar la toalla y seguir adelante ya que este período de transición puede durar, dependiendo del estado de salud físico-mental de la persona, entre 3 y 10 días hasta 4 meses o más.

Según dice nos cuenta Michio Kushi:

‘La sangre humana está compuesta de glóbulos rojos, blancos, plaquetas y plasma. Cuando una nueva alimentación comienza a cambiar la calidad de la sangre, todas estas células cambian, en diferentes períodos:

– Plasma sanguíneo: hasta 10 días.

– Glóbulos blancos: de 20 a 80 días.

– Glóbulos rojos: 120 días.

Las enfermedades -físicas y mentales- jamás acontecen sin una causa: y ésta es una vida desordenada. Las enfermedades son un aviso de nuestra intuición diciéndonos lo impropia que ha sido nuestra forma de vida.’

Los síntomas de desintoxicación pueden ser aumento de transpiración y de olor intenso, orinas más oscuras, mayor volumen de micción, heces pastosas y nauseabundas, picores, dolores de cabeza, insomnio, sensación de fatiga, interrupción de la menstruación, irritabilidad mental, disminución deseo sexual, diarrea o estreñimiento, fiebres, escalofríos, tos… Cuando éstos se mitigan debemos saber que la desintoxicación continúa aunque no nos demos cuenta. Si somos sensibles notaremos que nuestras energías se depuran y nuestro cuerpo se vuelve más ligero e irradia una especie de alegría interior. Pero hay que escuchar al cuerpo ya que estos síntomas pueden ser por intoxicación, la diferencia es muy sutil. Debemos interiorizar y conocernos para distinguirlos.

Según la Medicina Tradicional China, tenemos ciclos de 7 años las mujeres y 8 años los hombres, con esto quiero decir que si hiciéramos un cambio importante durante 7-8 años aquí es cuando se podría decir que somos totalmente otra persona regenerada. Pero desgraciadamente, en este mundo contaminado, con radiaciones, vacunas y toda la pesca, es bastante complicado llevar una ‘salud de hierro’, ya que siempre hay algo que nos acecha por algún lado y, si nos pilla en un momento con el sistema inmunitario bajo, podemos caer de nuevo en la enfermedad y sería un volver a empezar y ¿con qué? Con Paciencia.

Yo Isasi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *