Medicamentos Menudo Tormento. Revisa Tu Botiquín

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Kathryn Marsden, autora de ‘Salud para tu estómago’, nos explica los medicamentos más usados y cómo pueden afectar a nuestra salud. ¡Vamos a ello!

  • Antiácidos: Tenemos el hidróxido de aluminio, sales de magnesio, carbonato cálcico o bicarbonato sódico. Lo que hacen es neutralizar el ácido, pero como el efecto dura poco y los síntomas suelen aparecer cuando uno deja de tomarlos, puede llegar al punto en que se necesite una toma después de cada comida. Los efectos secundarios más destacados son flatulencia y cambio en los hábitos intestinales. Los antiácidos que contienen magnesio pueden provocar diarrea y los que contienen aluminio pueden estreñir.
  • Protectores intestinales: Su función es recubrir el interior del esófago y el estómago para que puedan defenderse del ataque ácido. Provienen de alginatos (obtenidos a partir de algas marinas) pero también contienen hidróxido de aluminio y bicarbonatos. Los efectos secundarios son los mismos que en los antiácidos.
  • Antiespasmódicos: Tienen una base mentolada, y actúan reduciendo la tensión (los espasmos) de la pared del estómago. También ayudan a reducir la sensación de saciedad. Los efectos secundarios son parecidos a los anteriores pero la menta puede agravar el reflujo ácido, qué contradictorio, ¿verdad?
  • Hay una sustancia poderosa llamada histamina, que estimula la liberación de los jugos gástricos. Los fármacos llamados ‘antagonistas de los receptores de H2’, como la cimetidina y la ranitidina, bloquean la acción de la histamina y por tanto ayudan a reducir la cantidad y la acidez de las secreciones del estómago. Esta familia de fármacos, muy bien tolerada, tiene efectos secundarios como dolores de cabeza, mareos, boca seca, sarpullidos, estreñimiento, diarrea y fatiga. También puede darse una reducción en la absorción de algunos nutrientes. No se recomienda en absoluto su empleo en largos períodos y no es recomendable si al mismo tiempo se están tomando medicamentos para el asma o anticoagulantes.
  • Inhibidores de la bomba de protones: Son unos fármacos muy fuertes que se recetan muy a la ligera, omeprazol, lansoprazol y pantoprazol, que actúan sobre la enzima que acciona la secreción de ácido y la detienen totalmente. Los efectos secundarios son náuseas, estreñimiento, diarrea, gases, dolores de cabeza, mareos y sarpullidos. Inevitablemente, sin la presencia de ácido en el estómago para descomponer los alimentos, las proteínas no se digerirán como es debido, y la absorción de los nutrientes se verá afectada. Todo medicamento que bloquee la segregación de una sustancia que suele considerarse esencial para el funcionamiento natural del organismo, incluso si ese medicamento elimina los síntomas, debería controlarse o mejor dicho no debería tomarse.
  • Si se confirma la presencia de Helicobacter pylori, bacteria causante de todas las úlceras, lo más probable es que nos receten un tratamiento con antibióticos. Se supone que al erradicar esta bacteria se curará la úlcera, y no será necesario seguir tomando fármacos. Pero ya sabemos que esto no suele pasar y lo que si pasará es que afectará a nuestra flora bacteriana haciéndonos más propensos a coger infecciones.
  • Analgésicos: Si se tiene úlcera de estómago no hay que tomar aspirina. Y hay que evitar la ingesta de medicamentos con ácido acetilsalicílico y fármacos antiinflamatorios no esteroídicos (AINEs), ya que el mismo fármaco genera la úlcera.

Muchos fármacos que suelen recetarse contienen colorantes y edulcorantes artificiales y los aditivos químicos pueden agravar los problemas digestivos.

  • Cortisona: La administración de cortisona y sus derivados, aunque de efectos rápidos y espectaculares en lo referente al dolor y mejor movilización de la articulación, que hace pensar erróneamente en la curación, tiene, por desgracia, graves inconvenientes:

 – Actúa sintomáticamente y no sobre la causa de la enfermedad.

 – Entorpece la función de las glándulas suprarrenales (ubicada una en cada riñón y para la medicina china sería como nuestra batería) y las debilita.

 – Favorece la retención de sodio, de la cual se siguen alteraciones cardíacas y renales.

 – Pueden observarse inflamaciones de la mucosa estomacal.

 – Predispone a las infecciones.

  • La aspirina, aunque mucho menos tóxica que la cortisona, tiene el inconveniente de ser un medicamento ácido, que sólo beneficia sintomáticamente no cura el problema.
  • Diuréticos: Se recetan para controlar la hipertensión arterial pero pueden privar al organismo de potasio, vitaminas del complejo B, magnesio y cinc.
  • Las personas que toman laxantes en forma habitual, también pueden sufrir pérdida de potasio.
  • El fármaco para el cáncer denominado metotrexato (que también se utiliza para la psoriasis y la artritis) puede destruir el ácido fólico.
  • La colestiramina, que se receta para reducir el colesterol, puede privar al organismo de las vitaminas A, D, E y K y de potasio.
  • El alcohol, que está presente en muchos de los medicamentos para el resfriado de venta libre y muchos productos de herboristería y en medicamentos homeopáticos, reduce los niveles en la sangre de vitaminas A, B1, B2, biotina, colina, niacina, vitamina B15 (ácido pangámico, un antioxidante), ácido fólico, magnesio y vitamina C. Cuando envejecemos, nuestros cuerpos producen menos cantidad de la enzima necesaria para descomponer el alcohol. Como consecuencia, sentimos los efectos del alcohol con mayor rapidez y nos priva de nutrientes vitales y menoscaba nuestra capacidad para pensar con claridad.

‘Curiosidades’ nutricionales a saber si estás tomando medicamentos según Ed Kasper, Acupuntor, Fitoterapeuta y Terapeuta en Homotoxicología (escuela de homeopatía que considera a la enfermedad como el resultado de un proceso de intoxicación progresiva del organismo y emplea medicamentos homeopáticos combinados para favorecer la desintoxicación).

  • El antibiótico Ciprofloxacino (fluoroquinolona) cuando se toma con suplementos de calcio, hace que el medicamento no esté disponible para al cuerpo.
  • Plendil (felodipino), un medicamento para la presión arterial, no debe tomarse con zumo de naranja.
  • Lozol, un medicamento para la presión sanguínea, agota al cuerpo de potasio.
  • Medrol, un corticosteroide, agota el cuerpo de potasio.
  • Coumadin (warfarina) no se toma con suplementos de aceite de pescado y/o verduras de hoja verde o con kombucha.
  • Los anticonceptivos orales dan como resultado una deficiencia de ácido fólico.
  • Antiácidos como Rolaids o Maalox debilitan los huesos obstaculizando su absorción mineral.
  • La aspirina tomada regularmente agota al cuerpo de hierro.
  • En la quimioterapia evitar la sopa de apio casera con perejil y el perejil (por sus compuestos llamados psoralenos) en grandes cantidades ya que pueden causar reacciones extremas en la piel al exponerla a la luz del sol.

Como hemos comentado y según la Dra. C. Northrup:

La toma prolongada de antibióticos mata la flora intestinal normal, necesaria para el sano funcionamiento del colon, lugar del cuerpo donde las bacterias esenciales tienen un papel importante en la absorción y la fabricación de elementos nutritivos. Se ha comprobado que la toma regular de la aspirina y otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides (ibuprofeno y acetaminofeno) también afecta a la actividad fisiológica del estómago y los intestinos.

Dada nuestra predilección nacional por el abuso de antibióticos y otros medicamentos, una dieta de alimentos refinados y un estilo de vida saturado de estrés, muchas mujeres (y también hombres) tienen problemas digestivos, entre ellos estreñimiento crónico, exceso de gases, diarreas frecuentes y molestias en el bajo vientre. Todos estos trastornos pueden ser consecuencia de un desequilibrio en las bacterias intestinales normales, diversos tipos de parásitos intestinales, excesiva proliferación de hongos y aumento de la permeabilidad intestinal. Estos trastornos se conocen en conjunto con el nombre de ‘disbiosis intestinal’, que suele estar relacionada con o ser causa de vaginitis crónica, migrañas, artritis, enfermedades autoinmunes y alergias alimentarias.

A principios del s.XX, la medicina alopática empezó a culpar a los gérmenes de todas nuestras enfermedades, coincidiendo con el nacimiento de la industria farmacéutica, y comenzamos a oír que existían unas ‘útiles medicinas milagrosas’ que podrían combatir enfermedades que deberían habernos enseñado a prevenir.

Medio siglo después, la culpa pasó de los gérmenes a los ‘virus’. Ahora nos dicen que el uso excesivo y erróneo de antibióticos ha ocasionado la aparición de grupos de microbios mutantes que literalmente son ‘inmunes’ a todos los medicamentos que hemos tomado. La tendencia actual apunta hacia la ‘biogenética’, las costosa nueva investigación de genes defectuosos que explicarían nuestras enfermedades. 

El doctor Mc Dougall explica que: ‘Cuando chinos sanos y de peso normal llegan a Estados Unidos (aquí podíamos incluir cualquier otro país que llega a USA), engordan y enferman en cuanto imitan nuestros hábitos de alimentación. El gen causante del problema sería más bien el de ‘ponerse las botas’. No nos precipitemos a aceptar la teoría del ‘gen de la gordura’. Usemos el sentido común’.

Nosotros como individuos podemos hacer más por nuestra propia salud y bienestar que cualquier médico, hospital, fármaco o sofisticado artefacto médico’. Declaración del Ministro de Sanidad, Educación y Bienestar Social de los EE.UU, en 1977.

A pesar de nuestro rápido y casi terrorífico ‘progreso’ en ciencia, tecnología y comunicación, y de las enormes mejoras en nuestro modo de vida, es posible que no hayamos hecho tantos progresos en lo que respecta a la alimentación. Puede parecer que los supermercados rebosan de variedad pero mire un poco más de cerca. La variedad de productos frescos que era tónica dominante hace unos años se ha visto reemplazada con un suministro de alimentos más limitado y no tan naturales, basados en trigo y maíz genéticamente manipulados, carne y huevos de granjas superpobladas, leche pasteurizada y de producción intensiva, azúcar muy refinado y grasas fabricadas en laboratorios, todo ello adornado con una pasmosa serie de productos químicos creados por el hombre, como los aditivos artificiales. Esto ha pasado en un espacio de tiempo que no es lo bastante largo para que nuestros cuerpos puedan siquiera empezar a adaptarse: un simple nanosegundo en la biología evolutiva.’ Kathryn Marsden.

Una sociedad que depende de sedantes y estimulantes no puede hallar en sí misma la fuerza necesaria para sobrevivir’. René Dubos.

Actualmente vivimos en una sociedad donde la enfermedad se ha convertido en un negocio muy lucrativo donde los que pierden ya sabemos quienes son. Así que el secreto para recuperar tu Salud consiste en adoptar un papel responsable y cuidadoso en tu relación con tu cuerpo y todavía tenemos herramientas para ayudarlo: Aire puro, agua pura (tema cada vez más complicado), alimentos naturales completos, ejercicio regular, descanso y sueño adecuados y reparadores, entorno tranquilo, relaciones sanas y estar lo más presente posible y visitar cuando se tercie a tu terapia afín a ti, ya sea osteopatía, acupuntura, naturopatía, etc.

Así podremos reemplazar nuestro botiquín lleno de medicamentos por remedios naturales pero no para sanar sino para prevenir.

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