Maratón, Barefoot, Artritis y Lactancia

Maratón, Barefoot, Artritis y Lactancia

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Muy buena esta ecuación ¿verdad? 

Nos tenemos que remontar al año 2014 ya que por aquel entonces mi objetivo era correr una maratón, es decir, 42 kilómetros y 195 metros y así cumplir un gran sueño que me acompañaba desde hacía más de 20 años. Todo el mundo tiene un sueño inconfesable hasta que un día ya no puede ocultarlo más y, por fin, sale a la luz siendo entonces consciente de que no es tan inalcanzable (ni tan inconfesable) como sentía o creía. Por aquel entonces mi artritis reumatoide de primer grado (le da un toque académico lo de ‘primer grado’…) estaba en su punto álgido así que decidí ponerme en manos, y en sus agujas, de mi maestro Jose Luís Alabau. En la primera sesión Jose Luís no perdió el tiempo con protocolos y fue directamente al fondo de la cuestión haciendo un tratamiento de choque para así cortar de raíz la inercia que había tomado mi cuerpo respecto a los dolores. Una enfermedad que estaba en mi cuerpo como ‘Pedro por su casa’, un día en el hombro, otro día en la ingle, un día desplazando mi mandíbula inferior que no me dejaba comer, otro día la cadera y no podía andar, otro día la mano y no podía ni coger un tenedor y así dando vueltas y vueltas dejando huella a su paso y apareciendo cuando le daba la real gana. Ya no sólo era un dolor insoportable sino que le acompañaba fiebre, cansancio, agotamiento, incapacidad física, dolor de garganta, sensación de vacío… entre otros síntomas físicos y emocionales.

Después de la tercera sesión empecé a notar cambios importantes: Más energía, descanso, dolor leve que comenzaba y desaparecía al rato sin seguir evolución y apareció el apetito, es decir, hambre en el momento de las comidas, cosa que hacía tiempo no sentía esa sensación en el estómago que te pide comer si o si y, de rebote, mejor cara, esperanza y alegría.

Acupuntura y Artritis

Así que en enero del 2014, después de pasar casi dos años con fuertes brotes artríticos a diario, decidí ir a visitar a mi maestro de Acupuntura, José Luís Alabau, en Valencia. Su consulta quedaba bastante lejos de mi casa materna pero como a la tercera sesión ya me sentía con más energía, decidí que la próxima vez iría en mi bici de toda la vida (media hora de ida y media hora de vuelta). Las primeras veces supusieron un gran esfuerzo, llegaba a casa agotada pero me gustaba volver sentir esa sensación de cansancio por haber hecho deporte aeróbico. Poco a poco mis brotes artríticos iban aminorando tanto en cantidad como en intensidad e ir a su consulta se convirtió en un agradable paseo. Después de este subidón de energía, cualquier excusa era buena para coger la bici y moverme libremente por la ciudad como hacía en mis tiempos mozos. Me sentía toda una ‘chavala’. Y cuando regresaba a Menorca, al no tener bici (cosa que echaba de menos), andaba una hora diaria además de hacer mi rutina diaria de estiramientos.

Querer cumplir tu sueño: Correr una Maratón

En marzo, después de un mes y medio de tratamiento acupuntural y sesiones de biodescodificación, me sentía mucho mejor así que me animé a ‘trotar’ una media hora (echaba de menos correr, uno de mis deportes favoritos) y la otra media seguir andando. Era el vivo retrato de Chiquito de la Calzada, en serio, estaba totalmente oxidada, me sentía como una anciana… ¡Y pensar que hace poco tiempo corría a diario una hora sin ningún problema! Mi constancia y mi cabezonería (por no decir tozudez) vencieron al pesimismo y la decepción y así fue pasando el tiempo y lo de correr media hora a lo ‘Chiquito’ se convirtió en 45 minutos y luego en una hora de running, es decir, de correr en toda regla. 

Hecho la mirada atrás y aún me sorprendo de cómo aquellos brotes artríticos me invalidaban hasta para dar un simple paseo e incluso, en los días extremos, hasta para levantarme del sofá.

La guinda del pastel la puso mi hermana Marta cuando en agosto quiso apuntarse a mi rutina diaria sin haber corrido antes. Lo que consideré que para ella sería todo un reto y una gran experiencia. En una de las primeras mañanas que corríamos juntas le dije: ‘Mi sueño es correr una maratón pero tendrá que ser en otra vida’. A lo que ella me contestó: ‘Si tanta gente lo ha hecho ¿por qué nosotras no vamos a poder? ¡Corramos una maratón!’ 

Su respuesta fue tan contundente que me recordó cómo actuaba y afrontaba la vida hace unos años cuando no tenía artritis. Pensaba que todo lo que uno se propusiera lo podía conseguir si realmente lo deseaba con toda su alma.

Desde ese día mi visión de ver y afrontar la vida cambió por completo y volví a confiar en que ‘querer es poder’, lo que significa: ‘Principio que relaciona la pasión por una meta con el método para alcanzarla’. 

Correr y Zapatillas Minimalistas

Así que con la curiosidad de una niña me puse a investigar sobre la técnicas de correr ya que no estaba convencida de cómo lo estaba haciendo y entonces apareció Brian Mckenzie (fundador de Crossfit Endurance y autor de ‘Unbreakable Running’), partidario de correr punta-talón en vez de talón-punta y que, además, le da mucha importancia a aprender bien la técnica antes de comenzar a entrenar, sea el deporte que sea. Ésto me llevó al barefoot (significa ‘descalzo’) donde su técnica para mi cuerpo es mucho más cómoda ya que se corre desde el antepié y el talón sólo se apoya muy suavemente. Y me compré mis primeras zapatillas minimalistas Merrell. El primer día del cambio de técnica tuve bastantes agujetas en los gemelos y los siguientes días fueron raros (mi cuerpo se resistía al cambio) hasta que poco a poco me fui habituando y adaptando a la nueva manera de correr. ¡Cómo nos cuesta ‘cambiar de rutina’! 

Este tipo de zapatillas: No poseen drop o diferencia de altura entre el talón y el antepié, su flexibilidad es buena y no poseen refuerzos laterales o sistemas que controlen la pisada. La suela puede ser desde 13mm a 4 mm y su peso unos 142-194 gramos (dependiendo del modelo)’.

Así que en mi vida se acabaron las plataformas, las cámaras de aire y demás parafernalias ortopédicas. ¡Menudo cambio!

Esto hace que la fuerza de gravedad colabore con el avance reduciendo el esfuerzo muscular y por supuesto el gasto energético. El apoyo del pie en el suelo se da así casi alineado con la vertical que pasa por el centro de gravedad del corredor reduciendo los impactos (fundamentalmente en la rodilla) que sufre el corredor que talonea.’

Según dicen algunos expertos: ‘Talonear es una técnica defectuosa ya que hay una predisposición natural al choque. El avance del pie respecto al centro de gravedad del corredor es de 0,21m. Al chocar el talón con el suelo, según la tercera ley de Newton “Principio de acción y reacción”, el corredor recibe una fuerza de igual magnitud y sentido opuesto actuando en sentido contrario al de su avance.Todo esto se traduce en mayor impacto sobre la estructura del corredor (rodilla, tobillo, etc.) y un mayor desgaste muscular y energético ya que hay más resistencia al avance.’ Fuente.

Actualmente ya hay mucha gente que recomienda el barefoot:

‘Los buenos corredores suelen aterrizar en la parte anterior y externa del antepié o del mediopié (4º y 5º metatarsos). Lo ideal es aterrizar con el pie prácticamente horizontal, de este modo no se sobrecargan los músculos de las pantorrillas. 

Una vez apoyado el mediopié, permite que el talón descienda gradualmente para suavizar el aterrizaje del pie y la pantorrilla. Es cómo cuando saltamos y amortiguamos el impacto flexionando la cadera, la rodilla y el tobillo. De nuevo, el énfasis se centra en un aterrizaje suave, elástico y cómodo. 

Hay que evitar el aterrizaje con el pie demasiado adelantado respecto a tus caderas. El apoyo de metatarso demasiado adelantado requiere más trabajo con los dedos del realmente necesario, añadiendo un estrés adicional a los músculos de las pantorrillas, al tendón de Aquiles y al sistema de arcos del pie. Lo ideal es que tus pies se apoyen en el suelo justo debajo de las caderas. Es similar a cuando se salta a la comba o se hace skipping en el sitio.

Si no estas seguro de cómo debes apoyar, prueba a correr totalmente descalzo sobre una superficie dura y lisa que esté libre de piedras o arena. Tus sistemas de feedback sensorial te informarán enseguida si lo estás haciendo bien. Por el contrario, si estás corriendo en superficies demasiado suaves cómo la arena de la playa o césped, no podrás percibir si tu técnica es la correcta.’

A mí lo que me convenció fue observar a mi hija correr. Los niños corren de metatarso-talón e incluso, a veces, cuando corren deprisa, el talón casi no toca el suelo. Luego al hacernos mayores vamos adquiriendo vicios, malas posturas y malos hábitos.

Así que comencé a correr una hora y media y, además, una vez por semana, 20 km para empezar a habituarme a distancias más largas. Empecé a sentirme muy orgullosa de mi misma ya que el recorrido matutino no era nada fácil ni llevadero porque había que subir cuestas muy pronunciadas aunque tenía su recompensa ya que era muy entretenido y con vistas al mar.¡Qué más se puede pedir! Era una hora y media trabajada al máximo. Y ya no os cuento cuando llevaba el carrito con mi hija de dos años. 

¿Quién me iba a decir a mi que volvería a tener el fondo y la capacidad cardio-respiratoria y no sentirme cansada cuando en enero de ese mismo año me ahogaba con sólo 15 minutos en bici? 

Maratón de Valencia del 2014

Y algunos pensaréis, ¿qué hacía una artrítica de 40 años corriendo una maratón? Pues demostrarse a sí misma y a todo el mundo que la enfermedad no es una limitación sino un gran reto donde el único que puede convertirlo en victoria es uno mismo.

Curiosidades: ‘Maratón’ es como ‘Mar’, pueden ser masculinos o femeninos. La maratón o el maratón y la mar o el mar.

Ya tenía la fecha del gran día: el 16 de Noviembre del 2014 en Valencia.

Leve brote artrítico en el tobillo

Justo un mes antes iba a comprar el dorsal cuando apareció un leve brote artrítico en el tobillo izquierdo cambiando todas mis expectativas y mis frustraciones. Pude ver que era una autocastigo puro y duro para no ir a la carrera, es decir, para no avanzar en la vida, para no creer en mi y así aparecieron de nuevo la confusión, la rabia, la indignación e injusticia y, sobre todo, la impotencia. Tuve que volver a mirar dentro y ver qué estaba ocurriendo. 

Lo que ya tenía muy claro es que mi estado emocional afectaba de lleno a mi estado físico haciendo que mi cuerpo atacara a mis articulaciones de manera descontrolada y masoquista. Si, señores, eso es lo que hace la artritis: ‘Enfermedad causada por el sistema inmunitario, que ataca las células del propio organismo. En este caso, el sistema inmunitario se convierte en el agresor y ataca partes del cuerpo, en vez de protegerlas.’ Wikipedia.

La Mente lo es Todo. Metaprogramación Cognitiva

Pero lo que también tenía muy claro era que, este malestar no podía invalidarme de nuevo, no lo podía permitir y mi parte energética me tenía que ayudar a superar este nuevo bache, sí o sí.

Cada vez creo más en el concepto de Psiconeuroinmunología: ‘Estudia la interacción entre los procesos psíquicos, el Sistema Nervioso, el Sistema Inmune y el Sistema Endocrino del cuerpo humano. Pone de manifiesto la influencia de factores psicosociales sobre la respuesta inmunológica’.

‘La psiconeuroinmunología es un campo científico interdisciplinar que se dedica al estudio e investigación de los mecanismos de interacción y comunicación entre el cerebro (mente/conducta) y los sistemas responsables del mantenimiento homeostático del organismo, los sistemas: nervioso (central y autónomo), inmunológico y neuroendocrino, así como sus implicaciones clínicas’. George F. Solomon.

Actualmente en el 2024 me he apuntado para estudiar Metaprogramación Cognitiva que es: ‘Una técnica que optimiza la habilidad de tu mente para gestionar y resolver conflictos emocionales. Es un enfoque terapéutico que se basa en el uso estratégico de la visualización y de la imaginación para aprovechar la capacidad de la mente para proyectar, reestructurar y regular emocionalmente experiencias conflictivas facilitando su integración. Su objetivo es lograr cambios profundos y transformaciones significativas en el comportamiento y en el estado emocional fomentando un bienestar duradero.’

Así que feliz de este gran regalo que me acabo de hacer con este gran curso.

Compra del Dorsal

Sigamos, con la compra del dorsal. Así que con todo ese dramón se me presentaban tres opciones: 1- No correr la maratón y dejarlo para el año que viene; 2- Comprar el dorsal y ver cómo me encontraba los días previos y decidir en el último momento; 3- Correr la maratón sin dorsal.

Mi padre, que lleva más de 30 años haciendo carreras populares, había corrido sin dorsal al igual que algunos populares veteranos desencantados. Me comentó que estaba indignado por el negocio que se estaba haciendo con las carreras y a costa de los corredores:  

‘Los organizadores de carreras populares no solo hacen negocio en España sino que también lo hacen en el extranjero. Una de las citas más populares y prestigiosas del mundo, el maratón de Nueva York, es capaz de generar unos ingresos de 270 millones de euros. Además de los beneficios obtenidos por los patrocinadores, para conseguir una inscripción para la cita neoyorquina hay que rascarse el bolsillo: el pasado 2012 el precio del dorsal oscilaba en 347 dólares (266 euros). El maratón de Londres, una prueba que se ha convertido en la segunda carrera de 42 kilómetros más importante del planeta, dejó el pasado año unos 136 millones de euros de beneficios.’ Fuente.

Aquí os dejo un comentario (uno de tantos) de un corredor (uno de tantos) sacado de webs de running que opinan igual que mi padre y sus colegas:

‘Seguramente ya quedan pocos que recuerden cuando las carreras eran otra cosa, populares de verdad… En aquellos tiempos no estaba de moda y correr no “molaba”. Probablemente, y por el mismo motivo, tampoco se recuerda cuando los corredor@s éramos simplemente eso: corredor@s y no esa gilipollez de “runners”.’

Bueno, pues al final me arriesgué y compré el dorsal dos semanas antes ya que si lo compraba después del 2 de noviembre, me hubiera costado 95 euros y así tan sólo pagué el ‘módico’ precio de 75 euros.

A primera hora de un viernes lluvioso fui a recoger mi dorsal a la Exposición del Deporte en la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia que en vez de exposición se debería haber llamado circo o un show en toda regla. Menos mal que acababan de abrir sus puertas y fue bastante rápido recogerlo.

A un día de la Maratón

A un día de la prueba hizo su aparición, la que faltaba, mi menstruación. Las que corren saben que llevar una compresa durante horas, y en movimiento, puede llegar a producir heridas por el roce. En vez de embadurnarme con vaselina (=petróleo), como todo corredor, lo que hice fue ponerme aceite de camamil.la de Menorca (podría haber usado aceite de coco) en la zona, así como entre los dedos de los pies. Otra cosa que no quería tomar eran las bebidas isotónicas de colores fluorescentes que te dan en los avituallamientos y a las que tantos corredores son adictos. Opté por agua y ciruela umeboshi (podría haber hecho 1 litro de agua dulce por dos tapones de agua de mar). Los días previos, seguí alimentándome bien con la única modificación de subir la cantidad de agua mineral. A día de hoy hubiera tomado más pescado graso y añadido algo más de aceite de coco o aceite de oliva a mis comidas. 

El Gran día: 16 Noviembre del 2014

Llegó el día de la gran prueba y me puse mis Merrell (creo que ese año fui la única que llevaba zapatilla minimalista en la Maratón). Me levanté temprano, le di teta a mi hija y me fui en autobús a la Ciudad de las Ciencias. Rodeada de miles de personas eufóricas (13.500 corredores más otros 8.000 que al mismo tiempo iban a correr 10 kilómetros), con música de discoteca de fondo y el speaker Joxe Fernández Plazaola que nos iba informando de que ya habían dado el pistoletazo de salida. Los últimos tardamos en salir unos diez minutos. Yo me encontraba relajada así que comencé a buen paso, y sin excederme, para continuar con el mismo ritmo toda la carrera.

Público

Increíble el público valenciano, todo un ambientazo. Lo mejor de la maratón. Un gran número de personas de todas las edades salieron a la calle para apoyar a todos los corredores. Era muy emotivo que algunos gritaran tu nombre para animarte y que muchos niños quisieran que les chocaras los cinco como si fueras un corredor de élite. Habían músicos con sus tambores cada 5 kilómetros y hasta algunos iban disfrazados tanto corriendo como animando. Todo un espectáculo. Y uno me gritó: ‘Ánimo minimalista’.

Corredores de todo el mundo

Italia, Bélgica, Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos, Rusia… A los que no vi, ni de lejos, fueron a los africanos que son los que, por supuesto, ganaron. Espero que esta gente extranjera, después de la carrera, cogiera el bus turístico para ver realmente la ciudad (lo explico más adelante).

Basura

Al llegar al kilómetro 5, las calles empezaron a llenarse de vasos de plástico, de botellas de agua, de isotónicos y de geles deportivos, es decir, un verdadero asco y yo tenía que ir con cuidado ya que con mis suelas, al ser más finas, podía resbalar. Mayor cantidad de basura a cada kilómetro recorrido, basura que nosotros, los corredores, estábamos generando. A mí no se me ocurre tirar nada cuando voy por la calle y porque esté corriendo una maratón no va a ser menos. Yo cada botella que cogía, que no fueron muchas, la tiraba en la papelera que iba encontrando. También hay que decir que la organización quiso ir de ecológica pero no fue práctica, ya que colocó contenedores para tal fin justo al lado del avituallamiento pero es imposible que un corredor se beba la botella en unos segundos para poder tirarla en ellos. Contenedores vacíos y calles repletas. La ciudad se quedó hecha un verdadero asco, peor que en Fallas. ¿La organización limpiaría la ciudad? Trabajo y basura extra para los basureros.

Kilómetro 21, la Media Maratón

Llegué en 2 horas y 20 minutos. Estaba muy bien para mí y, además, me sentía genial. Pero a partir del kilómetro 25 aquel dolor en el tobillo hizo su aparición y tuve que tomármelo con más calma bajando velocidad. Una pena porque el resto del cuerpo, incluyendo mi sistema cardio-respiratorio, estaba perfecto. Fue aquí cuando empecé a beber agua y en el kilómetro 29 tomé media ciruela umeboshi que me sentó genial. No tuve flato en ningún momento. Aquí hubiera tomado los días previos citrato de magnesio y agua de mar diluida en agua dulce.

Recorrido y el temido ‘muro’

No me gustó nada el recorrido. Estaba ‘mareada’ de tanta vuelta por las mismas calles. Poco del casco antiguo, nada de paseo marítimo y poco verde. En las grandes avenidas corríamos con el tráfico dominical. Y lo peor era que, en algunos tramos, en el carril contrario, podías ver corriendo a los que llegarían una hora y media antes que tú y eso a la mente, señores, no le gusta nada. Pasado el kilómetro 30 iba corriendo cerca de una pareja mayor italiana y, de repente, ella paró en seco abandonando la carrera. Su marido se enfadó y no paraba de pegar patadas a las botellas que iba encontrando a su paso (si, esas botellas que los demás íbamos tirando). Yo, para dar un toque de humor al asunto, al pasar les dije: ‘Il muro’ (El ‘muro’, palabra clave y punto crítico en una maratón que es cuando uno se queda sin ‘gasolina’ a partir del km 30). El marido se puso como loco diciéndome tacos en italiano y maldiciendo el muro: ‘Muro di merda!’. Fue todo de película surrealista.

Últimos kilómetros, caminar o cachondeo

Algo que tampoco me gustó fue que, cuando quedaban unos 12 kms para la meta, mucha gente dejaba de correr y se ponía a caminar y luego volvía a correr y así hasta el final de la carrera. Verlo descentra mucho a la mente ya que en ese momento necesitas movimiento para seguir. Para mí no era una marcha sino una maratón y eso significaba estar corriendo desde el km 0 hasta el km 42 km 195 m. También muchos se paraban para hacer pis donde les venía en gana y otros para hacerse fotos o hablar por el móvil… Sinceramente esto último ya no lo considero una carrera sino todo un cachondeo. Lo que está claro es que la Maratón se ha convertido en una fiesta y aquí cada cual la disfruta a su manera. ¿Alguien se imagina al corredor que hace un tiempo de 2 horas y 15 minutos meara en una farola, se hiciera una foto con su móvil en el km 21 o llamara a su mujer para decirle que vaya preparando la paella? Yo, sinceramente, no.

Meta, finisher y agujetas

Lo más emocionante fue cuando faltaba menos de un kilómetro ya que, sin quererlo ni beberlo, empecé a llorar de la emoción. Ahí fui consciente de lo que estaba a punto de lograr. La llegada a la meta es lo más bonito del recorrido de la carrera: Una alfombra azul que atraviesa las aguas de la Ciudad de las Ciencias. Entré sola (o eso creía hasta que vi el vídeo), me sentía como si hubiera sido de las primeras. Y esto lo refleja bien un comentario muy acertado del actor Santi Millán: ‘La competición es contra uno mismo, no vas a lograr marcas, ni podium sino simplemente vas a acabar. Se ha creado el concepto finisher que es un concepto de puta madre porque cualquiera se siente campeón. Llegas el último pero llegas.’

Y ya está, después de 5 horas y 17 minutos, llegué a meta. Y al parar mis sensaciones físicas fueron agujetas en todo el cuerpo, incluso en los brazos, pero no me sentía cansada. Para mí, el verdadero cansancio era dar teta a mi hija por la noche durante más de dos años. Y sí, la noche anterior a la carrera, mi hija tuvo su teta. 

Me quedo con que podría haberla hecho en menos tiempo si mi tobillo hubiera acompañado en toda la carrera… Aunque, en realidad, ahora que ya ha pasado un tiempo, me siento muy satisfecha porque pude acabar una maratón siendo artrítica, madre lactante de 40 años y, además, con mi segundo día de menstruación. Ni una ampolla, ni una rozadura, ni una uña perdida gracias a mis zapatillas minimalistas (no vi a nadie corriendo con ellas) y lo mejor es que las agujetas sólo duraron un día. Así que, chapeau!

No tengo intención de gastarme un euro más en ningún tipo de carrera. Prefiero ir por libre y hacer mi propio camino. Para disfrutar corriendo no me hace falta dorsal con chip, ni música de fondo, ni foto llegando a la meta, me las apaño bien solita y si es al lado del mar pues mucho mejor. Gracias.

Y lo que me llevo de todo esto es: Todo está en nuestra Mente. Así que úsala a tu favor y habrá recompensa.

Yo Isasi

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