Helicobacter Pylori ¿Cómo deshacerse de ella?

Se le ha llamado ‘el patógeno de mayor éxito en la historia de la humanidad’. Es un tipo de bacteria conocida como Helicobacter pylori (H. pylori), y ha existido durante al menos 200.000 años.

Y además no es raro que alguien tenga esta bacteria viviendo dentro de ella durante toda su vida y ni siquiera saberlo. Es más común de lo que parece.

Alrededor del 66% de la población humana mundial está infectada con Helicobacter pylori. En los países en desarrollo, las cifras son aún peores, hasta el 80% de los adultos y el 10% de los niños. No sólo puede causar úlceras estomacales sino que también puede causar úlceras en el esófago o el intestino delgado.

Causa inflamación crónica e infección en el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado inmediatamente después del estómago).

Estas bacterias generalmente se asientan en la capa mucosa, que cubre y protege los tejidos que recubren el estómago y el intestino delgado. Cuando esta bacteria inflama la capa interna del estómago, se forma una úlcera.

Se dice que causa más del 90 % de las úlceras duodenales (parte superior del intestino delgado) y hasta el 80 % de las úlceras gástricas (estómago).

Y si es una infección contagiosa ¿Cómo nos contagiamos?

Desafortunadamente, puede ser tan simple como compartir bebidas o utensilios con alguien que ya está infectado con H. pylori mediante contacto directo con su saliva, vómito o su materia fecal. Así que besar y compartir utensilios son las dos formas comunes en que se propaga la bacteria. También por consumir agua o alimentos contaminados.

Síntomas de la H. Pylori

La mayoría de las personas no tiene ni idea que tiene una infección porque no tiene síntomas. Otras veces, la infección se manifestará de forma ocasional como: hinchazón, eructos, náuseas, malestar abdominal, vómitos. Las infecciones más graves pueden causar síntomas más importante como: dolor abdominal, fatiga, acidez, náuseas y vómitos con sangre, diarrea, mal aliento, anemia, pérdida del apetito y úlceras pépticas.

Tratamiento de la H. Pylori

Como ya sabemos existen tratamientos convencionales para esta infección pero no están exentos de efectos secundarios negativos. Los antibióticos, por ejemplo, pueden matar o no las bacterias malas pero también aniquilan las bacterias buenas.

Para diagnosticarla te harán prueba de aliento, prueba de heces o análisis de sangre. Generalmente incluye varios medicamentos con al menos dos de ellos siendo antibióticos para, con suerte, matar las bacterias. Los otros medicamentos suelen ser reductores de ácido.

¿Por qué múltiples antibióticos? Parece ser que es posible que un solo antibiótico no mate las bacterias, por lo que los médicos suelen utilizar al menos dos al mismo tiempo. Así que se suele incluir reductores de ácido como esomeprazol, lansoprazol, omeprazol o pantoprazol, especialmente si se tienen síntomas de úlcera o acidez de estómago. También se recomienda comúnmente el subsalicilato de bismuto. Además, también se suele recomendar medicamentos bloqueadores de la histamina para reducir el ácido del estómago. En total, estamos hablando de posiblemente consumir 14 o más medicamentos todos los días durante semanas. Aproximadamente una o dos semanas después de finalizar el tratamiento, es probable que el médico vuelva a realizar la prueba para ver si el tratamiento erradicó con éxito la bacteria. Y normalmente, la bacteria todavía estará ahí y se suele recomendar otras dos semanas de medicamentos. Se saber que hasta el 20% de las personas tendrán una infección recurrente.

Según los expertos la resistencia antibiótica de la H. pylori está en aumento y no parece estar haciendo mucho efecto. 

A veces las personas toman antibióticos por H. pylori y no sólo están acabando con todas las bacterias buenas, vitales y beneficiosas para la salud, sino que ni siquiera están acabando con las malas.

Tratamiento Alternativo y Prevención de la H. Pylori

  • Se recomiendan brotes de brócoli, son germinados que tienen solo unos días (puedes encontrar en herboristerías) porque contienen niveles extremadamente altos de una sustancia química que contiene azufre llamada sulforafano. El sulforafano es conocido por sus beneficios antioxidantes y desintoxicantes. Se recomienda consumir entre 14 y 50 gramos dos veces al día durante una semana. También se aconseja para ayudar a proteger contra el daño gastrointestinal causado por los otros medicamentos.
  • Evitar: Cafeína, bebidas con gas, alimentos encurtidos, comida picante, granos y reducir el estrés ya que empeora los síntomas porque baja el sistema inmunológico y nos hace propensos a infecciones y a inflamación del estómago. Lo ideal serían respiraciones profundas, el yoga, la acupuntura, la meditación.
  • Evitar el agua contaminada. No beber de fuentes públicas o del grifo y si estás en el extranjero siempre agua embotellada y nada de pedirte tés o infusiones porque seguro que te los hacen con agua del grifo.
  • Lávate siempre las manos antes de comer y, por supuesto, después de ir al baño. No compartir utensilios, vasos, etc., con desconocidos, amigos o incluso familiares ya que el contacto directo con la saliva infectada es una de las principales causas de infección.
  • Comer alimentos bien cocinados y mejor si son de casa. No comprar en casa de comidas o comidas preparadas y evitar comer fuera hasta recuperarse.
  • Es importante que vayas al médico si se experimentas alguno de estos síntomas: vómito negro o con sangre, dolor intenso y persistente abdominal, heces muy negras, dolor persistente tipo ardor en el área debajo de las costillas que mejora después de comer, beber leche o tomar antiácidos.
  • Una opción alternativa que está yendo muy bien es el CDS. Más información en mi podcast.

Muchas personas creen que estos síntomas se deben a otro problema de salud cuando lo que realmente es tratamiento una infección H. pylori.

Si tiene síntomas de H. pylori, es muy importante que te hagas la prueba y una vez sepas si tienes o no esta infección bacteriana, será mucho más fácil seguir adelante con un plan de tratamiento eficaz que te parezca adecuado.

‘El funcionamiento del sistema inmunitario de una persona está inextricablemente relacionado con su estado anímico y su comportamiento. Los cambios en los niveles de neuropéptidos (las moléculas que fabrica el cerebro que piensa y siente) afectan a la función inmunitaria.

Intentar librar de microorganismos el ambiente es un riesgo para la salud. Esto se debe a que el desarrollo óptimo del sistema inmunitario depende de la exposición a una sana mezcla de bacterias, tanto del interior como del exterior del cuerpo.

Dar antibiótico hace proliferar hongos y mohos en los intestinos.

Vivir en un ambiente demasiado ‘limpio’ podría tener por consecuencia un sistema inmunitario más débil.

Lo esencial para un sistema inmunitario sano y la longevidad en que haya copiosas cantidades de esperanza y felicidad e insignificantes cantidades de desesperanza, desesperación e impotencia. El estrés psíquico de todo tipo deprime la función inmunitaria y lleva a una mayor frecuencia de enfermedades, en particular infecciones.’ Christiane Northrup.

Bacterias y las Emociones

Así que parece que el miedo, la inseguridad, la incertidumbre, un trauma o experiencia estresante es lo que también crea que estemos más expuestos a bacterias, hongos, virus y demás familiares.

Por mi experiencia con gente con esta bacteria y la E. Coli (artículo completo aquí) suele ser un perfil cuando ha habido una pérdida pero se resisten a ella, no quieren aceptar que ya se ha terminado esa relación aunque sigan en contacto con ella y puede parecer muy loco pero cuando la persona ,por fin, suelta a nivel profundo esa relación, casi por arte de magia, la bacteria ‘desaparece’ también. Recordemos que el sistema digestivo está a la altura del plexo solar, tercer chakra, que según ciertas creencias budistas es el encargado de la energía emocional, es el que rige la forma en la que nos aproximamos al mundo e interactuamos con las demás personas, en el que reside tu identidad social y es el que rige tu voluntad, autocontrol y sentido de la coordinación, tus antipatías y simpatías y tu capacidad para tender lazos sentimentales duraderos. ¿Casualidades? No creo en ellas pero que cada uno saque sus propias conclusiones.

Yo Isasi




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