Enfermedades Sin Cura Oficial 

Todas las enfermedades se pueden curar, pero no todas las personas’. George Ohsawa (fundador de la Macrobiótica).

Los especialistas son aquellas personas que saben cada vez más sobre menos, hasta que finalmente saben todo sobre nada y nada sobre todo’. Danny Kaye, actor de los años 50.

‘El ‘médico mediocre’ espera que se instale la enfermedad para cuidar al paciente, mientras que el ‘médico superior’ la trata antes de que se desarrollen los síntomas’. Nei Jing, el primer clásico de medicina de la China antigua y el más importante de todas las épocas.

Hablemos de enfermedades que muchas de ellas, según los expertos, no se saben por qué aparecen y nuestro único consuelo es el consumo de una gran variedad y cantidad de medicamentos para calmar a nuestra mente (miedo, desesperación) y tapar los síntomas pero sin curarnos definitivamente ya que no van a la raíz.

Enfermedades como cirrosis hepática, tuberculosis, artritis avanzada, nefropatías, Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, sida, lupus eritematoso, artritis reumatoide y no quiero olvidarme de hacer mención a la enfermedad que gana a todas, el cáncer.

Una cosa quiero que quede clara, estas enfermedades no aparecen así como de la nada, se trata de una acumulación por parte de nuestro cuerpo de materia tóxica, por un mal funcionamiento y cambio estructural de nuestros órganos y por una mente no alineada (estrés, apatía, depresión, miedos, frustración, ansiedad…).

Me gustaría que mucha gente dejara de pensar eso de: ¿Por qué a mí? Pues, porque no te has preocupado de tu cuerpo, porque tus órganos saturados ya se han cansado y no pueden más, porque la industria alimentaria y la farmacéutica han colaborado para que ello ocurra, porque la contaminación de la tierra y el agua y el estrés acumulado son otro aliciente más para que nuestro sistema inmunitario se debilite y al final enferme.

Enfermedades y Nutrición

Muchas de las enfermedades mencionadas, si están en su primera fase, suelen responder bien a un cambio de alimentación. 

  • Eliminando las solanáceas (patatas, tomates, pimientos, berenjenas) y los lácteos ayudará en los casos de artritis, artrosis, dolores articulares y osteoporosis. Más información en ‘Patatas, Tomates, Artritis’.
  • Eliminando la comida basura, así como alimentos altos en sodio, las grasas trans (más información en ‘Margarinas y Cremas de untar ‘pa’ tirar’ ) y las carnes rojas ayudará en el tratamiento de acumulaciones en los vasos sanguíneos, así como en la obesidad, colesterol…

Enfermedades y Medicamentos

Muchas de nuestras enfermedades son a causa de alimentos manipulados, adulterados y extremos. Pero no son ellos los únicos culpables ya que muchos medicamentos que nos receta nuestro médico de cabecera para simples síntomas (resfriados, dolores de estómago, dolores de cabeza, insomnio…), que podrían desaparecer solos, nos causan a la larga estas insidiosas enfermedades. Uno de los componentes que lleva estos medicamentos recetados es el aluminio, un metal pesado que se encuentra en los antiácidos, protectores intestinales y también en la sal comercial (aluminado silicosódico), así como en los polvos para hornear y toda la repostería preparada con ellos, la leche en polvo, el café instantáneo, las bolsas de té, muchos aditivos alimentarios, los desodorantes, los dentífricos y las ollas para cocinar, mermando las reserva de fosfato que nos lleva, entre otras cosas, a una pérdida de calcificación ósea y la ‘incurable’ Alzheimer.

Veamos más medicamentos:

  • Los antihistamínicos, como la cimetidina y la ranitidina, tienen efectos secundarios como dolores de cabeza, mareos, boca seca, sarpullidos, estreñimiento o diarrea, fatiga y reducción en la absorción de nutrientes.
  • Los fármacos como omeprazol, lansoprazol y pantoprazol, que detienen la secreción de ácido en el estómago, producen náuseas, gases, estreñimiento, dolores de cabeza, mareos y sarpullidos y la absorción de las proteínas se verá disminuida. Todo medicamento que bloquee la segregación de una sustancia esencial y natural del organismo debería eliminarse por mucho que ese fármaco elimine los síntomas.
  • La famosa cortisona y sus derivados que actúan sobre los síntomas pero no sobre la causa, entorpece la función de las glándulas suparrenales reteniendo sodio, llevando a alteraciones cardíacas y renales, inflamando la mucosa estomacal y nos predispone a coger infecciones. ‘Siempre nos preguntaremos el uso sistemático de corticoides cuando no se conoce  el origen de las enfermedades. La inconsciencia de la ignorancia es perseverante en sus postulados. Sin contar, con todos los efectos secundarios, y en ocasiones agravamiento de la enfermedad, en muchas ocasiones’. José Luis Padilla Acupuntor de la Escuela Tian.
  • Los analgésicos, como el ácido acetil-salicílico y fármacos antiiflamatorios no esteroideos, generan úlcera. Contienen colorantes, edulcorantes artificiales (aspartamo) y aditivos químicos que agravan los problemas digestivos.
  • El fármaco metotrexato para el cáncer (usado además en quimioterapia), artritis, psoriasis y para provocar el aborto (en combinación con misoprostol) destruye el ácido fólico y puede provocar fibrosis hepática, pancitopenia (reducción de glóbulos rojos, blancos y plaquetas y afecta a la médula ósea), cirrosis y neumonitis.
  • Los diuréticos, que se recetan para controlar la hipertensión arterial privan al organismo de potasio, vitaminas del complejo B, magnesio y cinc.
  • La colestiramina, que se receta para reducir el colesterol, puede privar al organismo de las vitaminas A, D, E y K y de potasio.
  • Pero la droga de uso más común, el alcohol, está presente en muchos de los medicamentos para el resfriado sin receta y en medicamentos homeopáticos. Reduce los niveles en sangre de vitaminas A, B1, B2, biotina, colina, niacina, vitamina B15 (ácido pangámico, un antioxidante), ácido fólico, magnesio y vitamina C. Cuando envejecemos, nuestros cuerpos producen menos cantidad de la enzima necesaria para descomponer el alcohol sintiendo los efectos del alcohol con mayor rapidez y nos priva de nutrientes vitales disminuyendo nuestra capacidad para pensar con claridad.
  • El uso desmesurado de antibióticos y vacunas (desde bien pequeños ya están adulterando y molestando a nuestro organismo enfermándolo con los años) está en las principales causas de los trastornos del sistema inmunitario. 

Todos ya sabemos que la función de nuestro sistema inmunitario es atacar y expulsar los cuerpos extraños como bacterias, virus, injertos y trasplantes. En casos de trastornos en nuestro sistema inmuntario como cuando hay alergias, asma, lupus eritematoso, artritis reumatoide, cáncer o sida, éste se equivoca y ataca los propios tejidos del cuerpo. Por tanto, creo que ya no es de hipocondríaca pensar que las enfermedades autoinmunes (epidema actual) es por el aumento de vacunaciones en masa, por intromisiones, intervenciones químicas y la, ya implantada a la fuerza, quimioterapia, que ya es sabido por todos, que no cura el cáncer pero se sigue utilizando.

A mi pesar tengo que decir que, cuando nuestro sistema inmunitario está gravemente dañado por todo lo anterior, es muy difícil sanarlo a través de simplemente un cambio de alimentación, ya que, en estos momentos, es tal la agresión a nuestro cuerpo que es muy complicado poder hacer algo al respecto. Aquí hace falta, además, que la persona quiera realmente curarse. Por mucho alimento sano que tomemos si nuestra parte emocional no quiere sanar, no habrá nada que hacer. Pero cuando el daño es de poco alcance una buena nutrición ayudará a que exista la autocuración. Sobre todo si lo dejamos en paz, es decir, mediante descanso, elección apropiada de alimentos completos, algún que otro alimento medicinal, meditación para estar en paz y sin estrés mental, un ejercicio no agresivo, ser consciente del momento actual, de lo que estamos viviendo…

Quiero terminar diciendo que la nutrición natural no es una panacea o una poción mágica que nos va a curar de tantos años de automalnutrición y autoagresión simplemente haciendo una ‘dieta express de un mes’ o yendo a una clínica de ‘limpieza’ unas dos semanas. Es decir, que si sabemos que tenemos alguna de estas enfermedades debemos hacer un cambio radical (de raíz), un cambio de estilo de vida abandonando todo lo que nos ha causado el mal y seguir un camino nutricional (oxigenando nuestras células) y mental auténtico y para largo tiempo, con constancia, paciencia y confianza en lo que estamos haciendo para que nos ayude realmente a llegar a la curación.

Si no queremos caer enfermos, gravemente enfermos, debemos empezar a cuidarnos ahora mismo (prevención), a eliminar de nuestra vida todas las atrocidades indigestas que entran por nuestra boca y nuestra mente y ser conscientes que toda esta basura es la que crea más basura al cuerpo llegando la grave enfermedad y aquí nuestro médico nos recetará unas pastillitas que te dejarán ‘divino de la muerte’.

Y digo yo: ¿Habrá algún día en que los médicos curarán la enfermedad sin crear otra nueva por los efectos secundarios que les provocan a la primera?

Responsabilízate y haz frente al problema ya que tú eres el único que tiene la solución.

Louis Hay nos da unas pistas sobre cómo las emociones influyen en que cada uno tenga cierta enfermedad dependiendo de su personalidad o cómo afronta la vida:

Alzheimer: Negarse a enfrentar la vida. Desesperanza y desamparo. Cólera.

Arteriosclerosis: Resistencia, tensión. Endurecimiento y estrechez de la mente. Negarse a ver lo bueno.

Artritis: Sensación de no ser amado. Actitud de crítica. Resentimiento.

Artritis reumatoide: Fuerte crítica de la autoridad. Sensación de ser explotado.

Cáncer: Herida profunda. Rencor que se mantiene mucho tiempo. Secreto o aflicción profunda que carcome. Carga de odios. Creer que todo es inútil.

Epilepsia: Sensación de ser perseguido, de intensa pugna. Rechazo de la vida. Violencia contra uno mismo.

Esclerosis lateral amiotrópica: Resistencia a aceptar la propia valía. Negación del éxito.

Esclerosis múltiple: Rigidez mental, dureza de corazón, voluntad de hierro, inflexibilidad. Miedo.

Leucemia: Inspiración brutalmente letal. ¿Para qué…?

Nefropatías: Sensación de ser como un niño que no logra hacer bien las cosas, un incapaz, un desastre. Confusión.

Neumonía: Desesperación. Cansancio de la vida. Heridas emocionales a las que no se permite curar.

Osteoporosis: Sensación de que ya no queda ningún apoyo en la vida.

Parkinson: Miedo e intenso deseo de controlarlo todo y a todos.

Psoriasis: Miedo de ser herido. Debilitamiento de la capacidad de sentir. Negativa a aceptar la responsabilidad de los propios sentimientos.

Reumatismo: Sentimiento de ser víctima. Falta de amor. Amargura crónica. Resentimiento.

Sida: Sensación de indefensión y desesperanza. ‘Nadie me quiere’. Firme convicción de no valer. Negación de uno mismo. Sentimiento de culpa por la sexualidad.

Tumores: Viejas heridas y disgustos que se siguen alimentando. Remordimiento.

Infecciones víricas: Falta de alegría. Amargura.

‘Cuando una persona pasa por el período de enfermar, aunque se recupere, algo cambia en su vida. La experiencia de la enfermedad marca mucho a la persona y hay que aprovechar ese cambio para prevenir aquellos elementos que le han llevado a enfermar.

‘¿De qué nos vale curarnos si después volvemos a ser como antes padeciendo de nuevo la misma enfermedad u otra casi inmediatamente?’José Luis Padilla Corral, acupuntor.

Si su médico no toma en serio sus síntomas búsquese a otro. Es su deber educar a los médicos y sacárselos de encima si persisten en su ignorancia a expensas de su salud. Usted merece apoyo, preocupación y consideración hacia lo que es un problema verdadero y serio’. Heather Van Vorius, atiende a personas con síndrome del intestino irritable y es autora de libros salud y dietas con un interés particular en ayudar a otras personas con trastornos intestinales.

‘Con frecuencia se trata la manifestación (enfermedad) como si fuera el origen y casi siempre la manifestación es el reflejo del origen’. José Luis Padilla fundador de la Escuela Tian de Acupuntura y MTC.

Yo Isasi

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